1 – Reconocimiento de la ignorancia.
La autoevaluación es una de las mejores formas de mejorar la memoria. Sin ningún tipo de información, los participantes fueron obligados a adivinar el significado de las palabras en lituano. En estos casos siempre se equivocan la primera vez, pero estudios psicológicos muestran que los errores iniciales pueden tener algún sentido posteriormente. Reconocer la ignorancia propia pone a la mente a trabajar, ayudando en la memorización de la información. Este argumento está basado en la idea de “dificultad deseable”, presente en la psicología: llevar a cabo una tarea más complicada requiere de atención y, consecuentemente, crea bases más firmes para recordar el conocimiento obteniendo más adelante.
2 – La tecnología y el cerebro expandido.
Se suele perder mucho tiempo estudiando. Para hacer frente a esto, muchos participantes programaron algoritmos para recordar alguna palabra que podía ser olvidada eventualmente. Ellos tenían una preocupación menos y podían optimizar el tiempo de estudio. De esta forma, las aplicaciones y el Internet pueden resultar grandes aliados a la hora de memorizar conceptos – y el acto de analizar algo, además del libro y los apuntes, pueden ser de gran ayuda.
3 – Relajación.
Un operador experimentó dando pequeños recesos a los participantes durante la tarea de memorización de palabras, permitiéndoles que vieran un video relajante. Cuando estés estudiando, con toda seguridad vale la pena hacer pequeñas pausar para garantizar el aprendizaje y dejar que el cerebro absorba la información. La fatiga puede ser un gran inconveniente.
4 – Pequeñas porciones de información.
Los grandes de la memorización no “graban” las cartas de un mazo por el naipe – todas las que son palos, todas las corazones… En lugar de eso procesan la información en pequeñas porciones. ¿Parece confuso? Entonces llevemos eso al campo de estudios. Es mejor gastar pequeños bloques de tiempo en una mayor variedad de temas y habilidades que concentrar todo el periodo de estudio en un solo tema.
5 – Cuentacuentos (Storytelling).
Una historia puede ayudar a reactivar la sinapsis y memorizar algo. Un operador solicitó a los participantes que construyeran una historia con las palabras que estaban aprendiendo – cosa que ayudó bastante en el proceso de memorización. Después de “crear” una historia, solo requieres volver sobre tus pasos y será mucho más fácil recordar lo estudiado.
Particularmente recomiendo las últimas tres, resultaron un verdadero alivio en época de exámenes semestrales.
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