El bukkake tiene su origen en el Japón feudal, y se hacía para castigar a mujeres infieles.
El origen de esta práctica sexual se remonta a la era dinástica japonesa (en torno al siglo VII a. C.), cuando se empleaba el bukkake como castigo sexual a una mujer; comúnmente, se usaba esta práctica para castigar delitos de infidelidad. La población japonesa sostenía el pensamiento de que si la mujer se deshonraba a sí misma entregándose a otro hombre, esta debería ser humillada sufriendo la máxima de su acción.
Cuando se encontraba a una mujer siéndole infiel a su marido, entonces éste la sacaba a la plaza principal de la aldea, la ataba a un poste y todos los aldeanos la rodeaban y eyaculaban sobre ella como castigo, y en según que casos se le cortaban los pechos y se exhibian en plaza mayor o lugares transitados.

