Hola a todos! Esta es una historia que escribí yo mismo, si les gusta, por favor entren a mi grupo recien creada; estoy pensando en escribir una historia larga (novela, si se quiere decir) y de a poco vamos sumando gente. La pagina es
Espero que esta historia les guste!
Mi vida es la astronomía. Hace años comencé a meterme de lleno en este campo ¿Quién lo diría? Una simple casualidad que con el tiempo nos marca y nos ayuda a forman nuestra identidad. De chico vivía en un pequeño pueblo rural bastante deshabitado en la provincia de Santa Fe, ahí pasé mi niñez, y desarrollé mi pasión por esto, aunque por cuestiones familiares, mi familia tuvo que mudarse a Buenos Aires, en zona norte. Me costó dejar mis afectos, mis amigos, pero fue la oportunidad perfecta; cuando cumplí 19 años comencé a realizar mis estudios en la Universidad de Astronomía en La Plata. Cursaba de lunes a viernes, con mucho entusiasmo, pero después de tres años, perdí mi interés, obviamente continué con la carrera, pero por temas laborales, tuve que dejar los estudios hasta nuevo aviso. Hoy día tengo la oportunidad de regresar, pero debería volver a encontrar el interés.
Durante esos tres años las materias me aburrieron bastante porque no me interesaba saber de qué superficie es Marte, que tan alejado está Neptuno, que tan caliente es el Sol, y todos esos datos que no se apartan del sistema solar, mi interés va mucho más allá. Mi interés se basa en la estructura universal, el sistema inteligente, el movimiento de las galaxias y la expansión del universo. Otro tema no muy alejado es el armado de sondas, en el cálculo de sus recorridos y sus luchas por analizar la materia oscura.
Hace cinco años una noticia me atrapó muchísimo; en Estados Unidos lanzaron la sonda Voyager 1, cuya misión, además de analizar planetas como Júpiter, Saturno y Urano, esa la de atravesar el sistema solar exterior y seguir su camino alejándose cada vez mas y mas. La única sonda con esa misión tan reveladora y tan decidida.
Dicha sonda tiene algo muy particular: lleva consigo varias fotos de paisajes terrestres y un disco de oro llamado “Los Sonidos de la Tierra” el cual contiene grabaciones de personas saludando en varios idiomas.
La idea de esto es que, es el primer intento de la raza humana por hacer contacto con alguna especie vida inteligente más allá de nuestro sistema. Se calcula que dentro de 40.000 años, esta sonda continuará alejándose por el espacio exterior hacia la estrella más cercana, y con un poco de suerte acompañado con la fantasía humana, llegue a algún planeta habitado. Es una misión bastante importante pero muy fantasiosa y delirante.
Esto fue hace cinco años. Hoy en 1982, trato de informarme lo más que pueda aunque es muy complicado. Es un tema tan reciente que no se encuentran muchos libros. Algunas revistas de astronomías suelen dedicarle algunos renglones de vez en cuando, pero no más. Por mi parte, me dedico a recopilar estos textos, e infografías y las guardo en una libreta en un cajón en mi habitación. Este tema me apasiona muchísimo. Imposibilitado por el ritmo de vida al cual estoy atado, me compré mi propio telescopio y continúo con mis estudios de astronomía de aficionado por mi propia cuenta.
Mi verdadera pasión además de la astronomía es más precisamente esa sonda, Voyager. Despierta muchísimo interés en mí. Tal vez se pregunten cual fue la “casualidad” que hoy en día me llevó interesarme en este campo de la ciencia. Mucha gente se ha reído cuando cuento esto, pero es algo que ya lo he asimilado. Mi interés se despertó en el año 1973, cuando yo aun era un niño, tenía 10 años y en ese entonces vivía en el pueblo apartado de Santa Fe.
Una madrugada varios vecinos fueron despertados en la noche por un fuerte estruendo acompañado de una fuerte luz la cual duró pocos segundos. Al otro día yo y mi padre fuimos a investigar en la zona para averiguar de qué se trataba. Luego de unas horas buscando por entre la arboleda del lugar, encontramos la causa; había varios pedazos de lo que parecía, metal derretido, distribuido por el suelo, muchos de los cuales aún permanecía caliente. Se podía ver que el metal estaba bastante deteriorado, muy oxidado, pareciera que fue algo bastante antiguo. Juntos, esos pedazos de metal ocupaban varios metros, parecía formar una estructura bastante grande, pareciera como si se hubieran caído del cielo. Mi padre y yo volvimos para avisar a los demás vecinos sobre lo que habíamos encontrado, aunque él me dijo que me quede en casa porque yo no tenía nada que hacer allí. Esa fue la última vez que vi esos pedazos de metal, según mi padre, tengo entendido que varios pedazos de ese metal fueron apropiados por los vecinos de la zona, los cuales le darían alguna utilidad por a la falta de recursos en el pueblo.
Fue la última vez que vi esos fragmentos de metal. Recuerdo que al dia siguiente, mi vecino Martínez fue el más afortunado; encontró algo similar a un disco pero hecho de oro, me lo mostró, con dificultad se podía leer en el grabado una frase similar a “Los Sonidos de la Tierra”. Eso me llamó la atención varios años después, cuando comencé a leer varios artículos sobre la sonda Voyager la cual fue lanzada en Estados Unidos cuatro años después de lo sucedido en mi pueblo, la cual también contenía un disco de oro. Pero lo que llamó poderosamente mi atención es que, recuerdo que en 1973 cuando fui con mi padre a investigar y encontramos los fragmentos, haber leído con letras negras y pequeñas, en una de los metales derretidos la inscripción “Voyager 1 – September 1977”.
Espero que les haya gustado, como ultimo favor, si quieren unirse a mi pagina, es sobre una novela o cuento largo que estoy pensando hacer, bah, ya está casi terminado.
Espero que esta historia les guste!
Espero que esta historia les guste!
Mi vida es la astronomía. Hace años comencé a meterme de lleno en este campo ¿Quién lo diría? Una simple casualidad que con el tiempo nos marca y nos ayuda a forman nuestra identidad. De chico vivía en un pequeño pueblo rural bastante deshabitado en la provincia de Santa Fe, ahí pasé mi niñez, y desarrollé mi pasión por esto, aunque por cuestiones familiares, mi familia tuvo que mudarse a Buenos Aires, en zona norte. Me costó dejar mis afectos, mis amigos, pero fue la oportunidad perfecta; cuando cumplí 19 años comencé a realizar mis estudios en la Universidad de Astronomía en La Plata. Cursaba de lunes a viernes, con mucho entusiasmo, pero después de tres años, perdí mi interés, obviamente continué con la carrera, pero por temas laborales, tuve que dejar los estudios hasta nuevo aviso. Hoy día tengo la oportunidad de regresar, pero debería volver a encontrar el interés.
Durante esos tres años las materias me aburrieron bastante porque no me interesaba saber de qué superficie es Marte, que tan alejado está Neptuno, que tan caliente es el Sol, y todos esos datos que no se apartan del sistema solar, mi interés va mucho más allá. Mi interés se basa en la estructura universal, el sistema inteligente, el movimiento de las galaxias y la expansión del universo. Otro tema no muy alejado es el armado de sondas, en el cálculo de sus recorridos y sus luchas por analizar la materia oscura.
Hace cinco años una noticia me atrapó muchísimo; en Estados Unidos lanzaron la sonda Voyager 1, cuya misión, además de analizar planetas como Júpiter, Saturno y Urano, esa la de atravesar el sistema solar exterior y seguir su camino alejándose cada vez mas y mas. La única sonda con esa misión tan reveladora y tan decidida.
Dicha sonda tiene algo muy particular: lleva consigo varias fotos de paisajes terrestres y un disco de oro llamado “Los Sonidos de la Tierra” el cual contiene grabaciones de personas saludando en varios idiomas.
La idea de esto es que, es el primer intento de la raza humana por hacer contacto con alguna especie vida inteligente más allá de nuestro sistema. Se calcula que dentro de 40.000 años, esta sonda continuará alejándose por el espacio exterior hacia la estrella más cercana, y con un poco de suerte acompañado con la fantasía humana, llegue a algún planeta habitado. Es una misión bastante importante pero muy fantasiosa y delirante.
Esto fue hace cinco años. Hoy en 1982, trato de informarme lo más que pueda aunque es muy complicado. Es un tema tan reciente que no se encuentran muchos libros. Algunas revistas de astronomías suelen dedicarle algunos renglones de vez en cuando, pero no más. Por mi parte, me dedico a recopilar estos textos, e infografías y las guardo en una libreta en un cajón en mi habitación. Este tema me apasiona muchísimo. Imposibilitado por el ritmo de vida al cual estoy atado, me compré mi propio telescopio y continúo con mis estudios de astronomía de aficionado por mi propia cuenta.
Mi verdadera pasión además de la astronomía es más precisamente esa sonda, Voyager. Despierta muchísimo interés en mí. Tal vez se pregunten cual fue la “casualidad” que hoy en día me llevó interesarme en este campo de la ciencia. Mucha gente se ha reído cuando cuento esto, pero es algo que ya lo he asimilado. Mi interés se despertó en el año 1973, cuando yo aun era un niño, tenía 10 años y en ese entonces vivía en el pueblo apartado de Santa Fe.
Una madrugada varios vecinos fueron despertados en la noche por un fuerte estruendo acompañado de una fuerte luz la cual duró pocos segundos. Al otro día yo y mi padre fuimos a investigar en la zona para averiguar de qué se trataba. Luego de unas horas buscando por entre la arboleda del lugar, encontramos la causa; había varios pedazos de lo que parecía, metal derretido, distribuido por el suelo, muchos de los cuales aún permanecía caliente. Se podía ver que el metal estaba bastante deteriorado, muy oxidado, pareciera que fue algo bastante antiguo. Juntos, esos pedazos de metal ocupaban varios metros, parecía formar una estructura bastante grande, pareciera como si se hubieran caído del cielo. Mi padre y yo volvimos para avisar a los demás vecinos sobre lo que habíamos encontrado, aunque él me dijo que me quede en casa porque yo no tenía nada que hacer allí. Esa fue la última vez que vi esos pedazos de metal, según mi padre, tengo entendido que varios pedazos de ese metal fueron apropiados por los vecinos de la zona, los cuales le darían alguna utilidad por a la falta de recursos en el pueblo.
Fue la última vez que vi esos fragmentos de metal. Recuerdo que al dia siguiente, mi vecino Martínez fue el más afortunado; encontró algo similar a un disco pero hecho de oro, me lo mostró, con dificultad se podía leer en el grabado una frase similar a “Los Sonidos de la Tierra”. Eso me llamó la atención varios años después, cuando comencé a leer varios artículos sobre la sonda Voyager la cual fue lanzada en Estados Unidos cuatro años después de lo sucedido en mi pueblo, la cual también contenía un disco de oro. Pero lo que llamó poderosamente mi atención es que, recuerdo que en 1973 cuando fui con mi padre a investigar y encontramos los fragmentos, haber leído con letras negras y pequeñas, en una de los metales derretidos la inscripción “Voyager 1 – September 1977”.
Espero que les haya gustado, como ultimo favor, si quieren unirse a mi pagina, es sobre una novela o cuento largo que estoy pensando hacer, bah, ya está casi terminado.
Espero que esta historia les guste!