
La Operación Barbarroja en verano de 1941 dio comienzo a lo que los soviéticos llamaron la Gran Guerra Patriotica. Fue un conflicto de consecuencias devastadoras e influenciado por fuertes motivaciones ideológicas y étnicas basadas en el expansionismo germano en el este defendido por Hitler.
Pero los motivos ideológicos y étnicos no explican al 100% las motivaciones que llevaron al ejercito alemán a penetrar las fronteras de la URSS, violando el pacto de no agresión con dicho país.
Existe la teoría de que este ataque era “preventivo”, y a raíz del temor de una invasión sovietica sobre la Europa ocupada por los alemanes. En otras palabras, que Hitler no podría arriesgarse a invadir Inglaterra con seguridad con los rusos planificando una ofensiva a gran escala, que llevaría a Alemania a luchar en dos frentes simultáneos, y que podría llevar a los rusos a las puertas de Berlín en fechas más tempranas que abril de 1945.
Viktor Suvorov , antiguo oficial de la GRU (servicio de inteligencia soviético) en la guerra fría reiteró esta hipótesis en los años 80 y escribió varios libros al respecto.
Alude a que las fuerzas soviéticas estaban muy bien preparadas en 1941 para realizar una ofensiva, y que estaban realizando maniobras para un futuro ataque contra la Europa ocupada y previsto para el 6 de julio de 1941. Pero cuando fueron atacados por los alemanes demostraron no haber recibido ningún tipo de preparación para la defensa del territorio soviético, se habían focalizado exclusivamente en preparar tácticas tipo Blitzkrieg descuidando todo tipo de labores relacionadas con la defensa y fortificación del territorio. De ahí la rápida retirada desorganizada de las fuerzas rusas tras Barbarroja, y el alto número de prisioneros rusos ante la ausencia de una línea defensiva sólida.

El historiador alemán Klaus Hildebrand en un articulo en 1987 alegó que Stalin no se fiaba de Hitler y viceversa, ambos países estaban realizando preparativos para invadirse mutuamente en 1941, la cuestión es quién se atrevería a atacar primero.
El historiador israelí Martin van Creveld cree que la URSS no pensaba atacar hasta otoño de 1941 como pronto.Según esta teoría, la Unión Soviética esperaba que Alemania se lanzara en la invasión de Gran Bretaña para atacar por la espalda.
También hay que tener en cuenta que con todo la URSS tenia el ejército más grande de todos en 1941 y a Hitler le preocupaba que los soviéticos tuvieran tiempo para armarse, lo cual alimentaría la amenaza con el paso del tiempo.
A todo esto hay que agregar la negativa por parte de Stalin de ofrecer apoyo a los partidos comunistas alemanes en los años anteriores a la segunda guerra mundial y favorecer la relación con el gobierno nazi una vez este se había instaurado, puesto que Stalin habría preferido una Alemania reaccionaria que diera el pretexto de lanzar una invasión a toda Europa antes que una Alemania soberana que a largo plazo compitiera con Rusia en la esfera comunista.

La URSS era intrínsecamente inestable como cualquier otro régimen comunista, necesitaba expandirse globalmente para sobrevivir, de otro modo entrará en una competencia militar o pacífica con los países vecinos no-comunistas del entorno.
Stalin pensaba explotar el conflicto entre las potencias capitalistas en beneficio propio, la URSS actuaría como estado “rompehielos” para la revolución comunista en Europa, y aprovecharía para vender una imagen de salvadora de Europa frente a la ocupación nazi. El ataque a Finlandia y repartición de Polonia en 1939, la anexión de los países Bálticos y Besarabia en 1940,…son una serie de factores que confirman la agresividad y ambición albergada por Stalin a la hora de consolidar su dominio sobre Europa Oriental.