POESIA NOISTA 2
Escarchas, mariposas, enjambres de abejas sin ojos,
Ultrajes, retratos, escombros, todas las tardes.
Los cielos están llenos de imágenes,
Nubes son caracoles, mujeres en parto
A algunos les han sacado los ojos,
Remplazándolos cuidadosamente en sus cuencas
Por instrumentos del juicio.
Con ellos construyen su verdad de plastilina,
Y moldean sombrillas para no derretirse en el sol de la tarde.
Pero yo me derrito,
No tengo sombrillas
No me sacaron los ojos.
II
PROXIMOS AL ADIOS
O AL ABRAZO,
AL ABANDONO Y LA RISA
QUE APENAS SERÁ UNA GRIETA.
En el borde, casi cayendo,
Rodándonos las manos,
Que frió hace
Hará mas cuando este solo.
Ceremonialmente se hará la despedida
Habrá algo que decir
Y las palabras revolotearan por nuestras cabezas
Sin que podamos llevarlas al labio,
Aunque rechinen hondo
En nuestra vértebra.
Hasta aquí va todo, como en un viaje,
O una película que rueda aun sobre su carriel
Sin proyectarnos nada,
Nunca dijo fin,
Yo solo digo adiós
Ultrajes, retratos, escombros, todas las tardes.
Los cielos están llenos de imágenes,
Nubes son caracoles, mujeres en parto
A algunos les han sacado los ojos,
Remplazándolos cuidadosamente en sus cuencas
Por instrumentos del juicio.
Con ellos construyen su verdad de plastilina,
Y moldean sombrillas para no derretirse en el sol de la tarde.
Pero yo me derrito,
No tengo sombrillas
No me sacaron los ojos.
II
PROXIMOS AL ADIOS
O AL ABRAZO,
AL ABANDONO Y LA RISA
QUE APENAS SERÁ UNA GRIETA.
En el borde, casi cayendo,
Rodándonos las manos,
Que frió hace
Hará mas cuando este solo.
Ceremonialmente se hará la despedida
Habrá algo que decir
Y las palabras revolotearan por nuestras cabezas
Sin que podamos llevarlas al labio,
Aunque rechinen hondo
En nuestra vértebra.
Hasta aquí va todo, como en un viaje,
O una película que rueda aun sobre su carriel
Sin proyectarnos nada,
Nunca dijo fin,
Yo solo digo adiós
LOS QUE NO DUERMEN
Yo no dormí por nueve días,
Por nueve veces la noche fue mía.
La noche no admite por dueño al que sueña.
Quizás algún loco, poeta, la rapte en sus versos,
Un músico la temple en sus cuerdas,
Y tantos otros que trabajan,
Mientras los tontos duermen, roncan,
Se acicalan.
Los que no duermen, por gusto, por necesidad por miedo,
Los que han aprendido otra realidad, en otro tiempo
No llegan a los cincuenta
Los que no duermen bostezan con el hígado abierto,
Con una sed interminable,
Y con una mirada de preso.
Han aprendido de las luces, el humo, las esquinas
Un cuento, una historia,
De la boca de un muerto.
Yo no dormí por nueve días,
Por nueve veces la noche fue mía.
La noche no admite por dueño al que sueña.
Quizás algún loco, poeta, la rapte en sus versos,
Un músico la temple en sus cuerdas,
Y tantos otros que trabajan,
Mientras los tontos duermen, roncan,
Se acicalan.
Los que no duermen, por gusto, por necesidad por miedo,
Los que han aprendido otra realidad, en otro tiempo
No llegan a los cincuenta
Los que no duermen bostezan con el hígado abierto,
Con una sed interminable,
Y con una mirada de preso.
Han aprendido de las luces, el humo, las esquinas
Un cuento, una historia,
De la boca de un muerto.
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