Miles Dewey Davis III nace en Alton, Illinois el 25 de mayo de 1926 en el seno de una familia con una próspera situación económica (su padre era dentista con una abundante clientela) y aficionada a la música (su padre intentó ser músico, cosa que su abuelo no permitió, su madre, admiradora de Duke Ellington y Art Tatum, era violinista y su hermana tocaba el piano). A los dos años su familia se traslada a East St.Louis. A los trece años recibe en su cumpleaños una trompeta. Su educación empezará con el trompetista Elwood Buchanan. En su estancia en el instituto participa en su big-band, así como en distintas jam-sessions. Conoce en esa época al trompetista Clark Terry y a los saxofonistas Sonny Stitt e Illinois Jacquet que le proponen unirse a ellos para trabajar en distintos proyectos, pero la presión ejercida por su madre le obliga a terminar con sus estudios en el instituto. Entre los años 1941-1943 ingresa en una orquesta local, los "Blue Devils" de Eddie Randall a la vez que perfecciona su estilo junto a Clark Terry. En 1944 es uno de los "Six Brown Cats" de Adam Lambert y participa en una gira del grupo. Regreso a East St. Louis dónde debía tocar en la orquesta de Billy Eckstine, de la que formaban parte Dizzy Gillespie y Charlie Parker, para unos cuantos conciertos en la región. A partir de ese momento el tocar con Bird en Nueva York se convertirá en una obsesión.
En 1945 y con el permiso de su padre, deja St. Louis y a su mujer Irene, con la que acaba de casarse, para asistir a la Juilliard School of Music y se instala en Nueva York no demasiado lejos de la Calle 52. El 6 de mayo de ese año debuta discográficamente con el sexteto del clarinetista y saxo tenor Herbie Field en una formación que integraba además a Arnette Cobb, Lionel Hampton, Al Casey, Slam Stewart y Fred Radcliff con 4 temas para Savoy. En esa época toca con Coleman Hawkins, Benny Carter, Eddie Davis, vuelve a encontrarse con Bird, que le presenta a Thelonious Monk, quien le aconseja estudie piano. El 26 de noviembre de 1945 graba finalmente con Charlie Parker, con quien trabajará regularmente entre 1946-1948.
A continuación actúa al frente de distintos grupos, entre ellos un noneto con el que entre 1949 y 1950 grabará el seminal "Birth of the Cool" (editado unos años después). Viaja en 1949 a París para actúar en quinteto con Tadd Dameron y Kenny Clarke en el Festival Internacional de Jazz. Tras su regreso a Nueva York sigue actuando con diferentes formaciones pequeñas y grabando con los mejores músicos de ese momento (Sonny Rollins, Sarah Vaughan, Jackie McLean, Horace Silver, Charles Mingus, Thelonious Monk, Milt Jackson entre otros) hasta que forma un quinteto con John Coltrane, Red Garland, Paul Chambers y Philly Joe Jones (1955-1956). En 1957 graba en París con Barney Wilen, René Urtreger, Pierre Michelot y Kenny Clarke la música de la película "Ascenseur pour l’echafaud" (Ascensor para el cadalso). En este año inicia la colaboración con Gil Evans que se plasmará en discos como "Miles Ahead" o "Sketches of Spain".En 1958 dará vida a su sexteto que incluye dos saxofones –Cannonball Adderley y John Coltrane-, el pianista Red Garland –que será sustituido sucesivamente por Bill Evans y finalmente por Wynton Kelly-, Paul Chambers y el batería Philly Joe Jones – sustituido posteriormente por Jimmy Cobb-, con quienes graba entre otros "Milestones" y "Kind Of Blue".
Hasta 1963 permanecerá estable esta sección rítmica –Kelly, Chambers y Cobb- pasando por su formación diversos saxofonistas –Sonny Stitt y Hank Mobley- , que es cuando llama para su grupo al pianista Herbie Hancock, al contrabajista Ron Carter, al batería Tony Williams y al saxofonista George Coleman que pronto es sustituido por Wayne Shorter (tras un breve paso por la formación de Sam Rivers) con los que graba otro puñado de obras maestras –"E.S.P.", las grabaciones de "Plugged Nickel", "Miles Smile" y "Nefertiti"-. Es a finales de la década de los 60 cuando se produce un nuevo cambio y comienzan sus experimentaciones con el jazz y el rock, que empezará a desarrollar con obras maestras como "In a Silent Way" y "Bitches Brew" y seguirá con "A tribute to Jack Johnson", "Live-Evil" o "Agartha". A la vez por sus formaciones se van sucediendo jóvenes músicos sensacionales como Dave Holland, Keith Jarrett, Chick Corea, Jack DeJohnette, Joe Zawinul, Dave Liebman, Gary Bartz, Bennie Maupin, Sonny Fortune y John McLaughlin. Es en esa época cuando se produce un rechazo por una parte de los aficionados y la crítica, quienes se sienten traicionados por este cambio del trompetista(1) mientras que por el contrario es uno de los músicos de jazz que goza de mayor popularidad.
A pesar de todo ello y debido a una serie de problemas diversos en 1975 se inicia un silencio de Miles Davis que durará hasta el principio de los años 80 cuando regresa rodeado de músicos jóvenes como Bob Berg, Bill Evans, Kenny Garret, Mike Stern, John Scofield, Adam Holzman, Robert Irving, Marcus Miller, Marylin Mazur, Mino Cinelu y Al Foster entre otros. En esa época continuará trabajando con ritmos que acercan nuevamente el jazz y el pop dejando obras como "Tutu" y "Aura", trabajando con músicos pop como Cindy Lauper –"Time After Time-, Sting y Prince. Finalmente fallece en 1991 en Santa Mónica, California, USA, a los 65 años.
José Francisco Tapiz
Pamplona, marzo de 2003.
La trayectoria musical del más grande e influyente trompetista moderno abarca casi 50 años de jazz. Tres revoluciones en el avance del árbol genealógico del género llevan su firma y según las investigaciones de connotados críticos norteamericanos, su discografía oficial (editada por sellos de renombre) supera los 110 títulos. Su trompeta trascendió a los cambios estilísticos, transitando como gran figura por el bebop, el cool jazz, el jazz modal, la tercera corriente, el hard bop, el post bop, el jazz rock, el jazz funk, el jazz fusión e incluso el acid jazz. Entregó un aporte fundamental a prácticamente todos los subestilos del jazz moderno una vez que el swing de las grandes orquestas fue sepultado y reemplazado por el bop de las nuevas pequeñas agrupaciones. Únicamente el free jazz y el avant garde no sedujeron a Miles. Y no sólo no lo sedujeron sino que se llevaron algunas de las más ácidas críticas con las que Davis acostumbraba a abofetear a los indeseables. Miles fue siempre parte fundamental del “mainstream”, un pasional amante de la música armónica y melódica y un conservador a pesar de su hambre por la innovación. En otras palabras, mucho más cercano a Louis Armstrong que a Ornette Coleman.
El aniversario de su muerte se conmemora el 28 de septiembre. A modo de homenaje, a continuación una revisión de sus 65 años de vida a través de diez discos que retratan a Miles Davis
Birth of the Cool (1949)
La primera revolución jazzística dirigida por Miles Davis fue de igual forma pretenciosa e iluminada: no por nada la llamó “el nacimiento del cool”, refiriéndose así a un nuevo “jazz frío” surgido de su propio pensamiento. Después de actuar durante tres años con el ardiente quinteto boper de Charlie Parker, un novel Miles de 22 años largó como líder de banda, inaugurando con este álbum aquel particular y suave sonido que durante una década iba a caracterizar al jazz de la costa oeste de Estados Unidos. A través de una inusual formación de noneto, Davis dio vida a los arreglos que Gil Evans, Gerry Mulligan y John Lewis habían preparado para esta banda histórica. Una banda que conjugaba la presencia de músicos brillantes con la interpretación de una música finísima. El conocido concepto de lo “cool”, surgió directamente de la gélida personalidad de Davis durante esta época.
Bags Groove (1954)
Una grandiosa reunión de all-stars de los ‘40 y ‘50 alternaron formaciones durante estas sesiones bajo el mando de la trompeta de Davis, justo en los años posteriores a su desenganche de la heroína y el regreso al placer de la música verdadera. El título del álbum es en honor al vibrafonista Milt Jackson (apodado “Bags”), cuyo instrumento conduce en gran medida el espíritu y sonoridad de uno de los trabajos de Miles mejor calificados por la crítica previo a la fundación de su primer quinteto. El resto de sus “sidemen” son nada menos que Thelonious Monk y Horace Silver (piano), Sonny Rollins (saxo tenor), Percy Heath (contrabajo) y Kenny Clarke (batería).
Cookin’ (1955)
Tal vez la más grande sesión musical de Miles Davis a la cabeza de su clásico quinteto (también llamado “el primer quinteto”, que operó entre 1955 y 1956). Nunca antes Davis había estado rodeado de músicos tan incondicionales y con sus talentos dirigidos completamente hacia el trompetista: John Coltrane era entonces un brote del que sería el próximo innovador del saxofón tenor, mientras que Red Garland (piano), Paul Chambers (contrabajo) y Philly Joe Jones (batería) cerraban una de las secciones rítmicas más poderosas y llenas de swing del hard bop de los ‘50. Aquí se pueden encontrar elegantes arreglos para standards como “My Funny Valentine”, “Airegin” (Nigeria, al revés) y “Blues By Five”.
Miles Ahead (1957)
La primera de las tres colaboraciones con el enorme arreglador y director de orquesta Gil Evans, se instaló contundentemente en la historia del jazz moderno como una de las cumbres musicales. Representa el ingreso de Miles Davis en los territorios y sonoridades de la música docta (que en fusión con el sincopado se le conoció por esos años como “la tercera corriente”). Es Davis en uno de sus momentos de gloria, elevado a la categoría de héroe como solista estrella, con sonido y estilo ampliamente reconocidos, y acompañado por una orquesta de 19 músicos (bronces, maderas y trío rítmico). Después de Miles Ahead, la trilogía Davis-Evans se completa con Porgy and Bess (1958) y Sketches of Spain (1959).
Ascenseur pour l’echafaud (1957)
Entre los amoríos con la actriz Juliette Greco y las actuaciones de su banda en los clubes del quartier latin de París, Miles Davis fue invitado por el cineasta Louis Malle a participar en su película Ascensor para el cadalso, como creador de la banda sonora. Fue el debut de Miles en este género. Tras revisar algunas copias de las escenas, Davis hizo tocar a su quinteto franco-americano en un viejo y oscuro edificio de París, donde logró la atmósfera ideal para la improvisación colectiva sobre algunos de sus borradores musicales de cool jazz. Un brillante guión de suspenso que logra momentos de perfección sonora a cargo de Davis en las escenas de una perturbada y solitaria Jeanne Mureau errando por los champs-élysées.
Kind of Blue (1959)
Esta obra está reconocida como la quintaesencia del jazz moderno. Los bocetos e improvisaciones incluidos en Kind of Blue marcan el inicio –al menos popularmente- del llamado “jazz modal” que poco antes había imaginado el teórico George Russell. Gracias al ingreso a la banda del pianista Bill Evans (quien trajo consigo novedosas ideas de Rachmaninoff y Ravel acerca de los modos), Davis despertó hacia otras formas de expresión y entonces revolucionó el jazz por segunda vez. Se acaban así las secuencias lineales de acordes y se ingresa en las amplias posibilidades de tránsito por las escalas a partir de alguna nota determinada. Aquí Davis dirige a una banda de nivel difícilmente repetible (Cannonball Adderley, alto; John Coltrane, tenor; Bill Evans, piano; Paul Chambers, contrabajo; Jimmy Cobb, batería), un sexteto que ensayó cinco veces en dos años y que grabó esta obra maestra sólo con las primeras tomas. – 860
Miles Smiles (1966)
En una época en la que John Coltrane y su cuarteto pusieron en jaque a los grandes jazzistas con una música arrolladora, Miles Davis debió redoblar esfuerzos para ponerse a la altura de la innovación sonora que estaba estableciendo su ex tenorista. Una nueva banda con mayor frescura en la interpretación colectiva y una función mucho más conductiva que creativa en Davis, hicieron de Miles Smiles la obra cúlmine en los años post bop de su segundo quinteto (también llamado “el quinteto moderno”, que funcionó entre 1965 y 1968). Ahora rodeaban a Davis músicos mucho más jóvenes y relativamente desconocidos: Wayne Shorter (saxo tenor), Herbie Hancock (piano), Ron Carter (contrabajo) y Tony Williams (batería). Prácticamente la totalidad de las piezas fueron escritas para Miles por estos jóvenes y brillantes muchachos.
Bitches Brew (1969)
De no haber sido por la influencia que Jimi Hendrix ejerció en Miles Davis, probablemente el jazz se hubiera perdido de la tercera revolución musical a cargo del iluminado trompetista. El jazz rock nació durante las sesiones de grabación del álbum cuádruple Bitches Brew. La razón era simple: se trataba de una música que unificaba los instrumentos electrónicos del rock de Hendrix y la improvisación del jazz de Davis. Esta vez, como en Kind of Blue, Miles volvió a conducir espontáneamente las improvisaciones colectivas de sus nóveles músicos (entre quienes aparecían nombres como Joe Zawinul, John McLaughlin, Chick Corea, Dave Holland y Jack DeJohnette), creando atmósferas lúgubres, contundentes y musicalmente llenas de consistencia que finalmente inauguraron toda la era del

jazz enchufado.
Amandla (1989)
Tras un retiro musical que duró cinco años, Miles Davis inició en su última etapa creativa. Ciertamente el período peor evaluado y más criticado debido a su alejamiento sustancial del jazz puro e ingreso directo en el jazz electrónico, la fusión y el pop. En 1981 comenzó este capítulo final, con la grabación de una serie de bizarros discos entre los que destaca Amandla, editado dos años antes de morir. Al mando de bandas multiculturales que tenían otras motivaciones y direcciones musicales, Miles igualmente dio cuenta de un talento atemporal, a pesar de vivir agobiado por la pérdida de la voz, los dolores de su prótesis de cadera y el consumo indiscriminado de cocaína. Fue su última obra plenamente reconocida.
Miles & Quincy live at Montreaux (1991)
A pesar de que Doo-Bop (álbum con que ingresó en los territorios del acid jazz) fue su obra póstuma, la actuación grabada en el Festival de Jazz de Montreaux de 1991 como solista invitado en la orquesta del productor y arreglador Quincy Jones, es en efecto la última grabación en vida de Miles Davis. Curiosamente llevaba más de 30 años de sucesivas etapas de experimentación con la electricidad y totalmente desligado del jazz puro, y sin embargo fue convencido por Jones (un reconocido admirador y seguidor de Davis) para regresar a los colores del bop y el cool jazz. En esta ocasión, apenas dos meses antes de su muerte y con 65 años muy mal llevados, Miles revivió las viejas piezas grabadas a fines de los ’40 y mediados de los ‘50. Es un documento histórico que contiene las interpretaciones finales de “Boplicity”, “Blues For Pablo”, “My Ship” y “The Duke”.