Los campos de concentración en los Estados Unidos alojaron a unas 120.000 personas, en su mayor parte de etnia japonesa, más de la mitad de las cuales eran ciudadanos estadounidenses, entre 1942 y 1948, hasta tres años después de finalizar la guerra. Los campos estaban cerrados con alambradas de espino, vigilados por guardias armados, y ubicados en parajes alejados de cualquier centro urbano.
El Teniente General John L. DeWitt, fue el encargado de internar a los japoneses étnicos. Expresó su molestia por esta orden a un superior, alegando que: Un ciudadano estadounidense es, después de todo, un ciudadano estadounidense.
El gobierno estadounidense repartió compensaciones a las víctimas a partir de 1951, pero hasta 1988 no pidió perdón, diciendo que se produjo por "los prejuicios raciales, la histeria bélica y la deficiencia del liderazgo político". El entonces Presidente Ronald Reagan ofreció 20 mil dólares a las víctimas supervivientes.
Durante la guerra, muchos perdieron sus ahorros al ser confiscados por el gobierno por considerarse "propiedad enemiga". Se estima que se perdieron unos 400 millones de dólares, tras la guerra, el gobierno solo devolvió 40 millones. En el caso de los clientes del Yokohama Specie Bank, los depositarios no recibieron sus ahorros hasta 1969, cuando la Corte Suprema falló a su favor, indicando que la devolución debía ser "sin intereses y al cambio anterior a la guerra".
Una de las unidades más condecoradas durante la Segunda Guerra Mundial en el ejército de EE.UU. fue el 442º Regimiento de Combate, integrado por japoneses-estadounidenses. En total recibió siete Citaciones Presidenciales a la Unidad, una Medalla de Honor, 47 Cruces por Servicio Distinguido, 350 Estrellas de Plata, 850 Estrellas de Bronce y más de 3.600 Corazones Púrpura. Sin embargo, la familia de un soldado condecorado o que dio su vida por su país se podía encontrar en los campos, una gran injusticia.
En 1943, Ansel Adams documentó, con cientos de fotografías, el "Centro de Reubicación" de Manzanar en California donde los estadounidenses de origen japonés fueron internados durante la Segunda Guerra Mundial.
Esta selección de imágenes forman parte de la colección "Sufriendo una gran injusticia" perteneciente a la Biblioteca del Congreso de EE.UU.
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