
¿Recuerdas aquel triste día en que el trasbordador espacial Challenger explotó? Fue una explosión muy particular que quedó grabada en nuestras retinas y es fácilmente identificable. Corresponde con la imagen que ves sobres estas líneas a la derecha. La de la izquierda te puede parecer la misma explosión algo modificada. Y tanto, está hecha a base de coliflores.
No, no es que ahora las coliflores sean explosivas (al menos antes de su ingesta y procesado intestinal) pero debido a su forma, con paciencia y talento, se puede conseguir que adopten la forma de una nube de humo producida por una explosión.
Es a lo que se ha dedicado el artista Brock Davis hasta conseguir parecidos realmente sorprendentes de la explosión del Hindenburg o de la bomba atómica de Nagasaki.
Una curiosa manifestación artística, fruto sin duda de una madre que de pequeño no le decía “¡niño, deja de jugar con la comida!”
No, no es que ahora las coliflores sean explosivas (al menos antes de su ingesta y procesado intestinal) pero debido a su forma, con paciencia y talento, se puede conseguir que adopten la forma de una nube de humo producida por una explosión.
Es a lo que se ha dedicado el artista Brock Davis hasta conseguir parecidos realmente sorprendentes de la explosión del Hindenburg o de la bomba atómica de Nagasaki.
Una curiosa manifestación artística, fruto sin duda de una madre que de pequeño no le decía “¡niño, deja de jugar con la comida!”
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