El Can Cerbero:
Era un perro monstruoso con tres cabezas que custodiaba el Tártaro. Le gustaba aullarle a la luna, especialmente si había luna llena. Comía carne de cadáveres. Esperaba a las puertas del Tártaro, que algún difunto quisiera pasar sin pagar entrada y lo devoraba.
Los Centauros:
Los Centauros eran mitad hombre y mitad caballo. El torso era de hombre y de la cintura para abajo eran como un caballo. Según las leyendas vivían en los bosques y en las montañas. No se sabe si eran hijos de Ixión y Néfele o de Apolo y Estilbe. Se habla de Los Centauros como si fueran un grupo, una tribu o un pueblo.
Medusa:
Su belleza fue tan grande que llegó a deslumbrar a Poseidón, que al verse enamorado de Medusa decidió seducirla (para algunos más bien fue una violación), en el templo de Atenea. Esto provocó una rivalidad entre Atenea y Poseidón, ya rivales de por sí. La ira de Atenea fue tan grande al haberse enterado de lo que ocurrió en su templo, que su reacción inmediata fue la de castigar a Medusa; que pasó a ser igual a sus dos hermanas, Esteno y Euríale. Ambas eran simples monstruos desalmados, con manos metálicas y colmillos afilados, y unos ojos que emitían una luz tal, que quien los miraba directamente, quedaba petrificado.
No conforme con este castigo, Afrodita se vio celosa de la hermosa cabellera que tenía Medusa, razón por la cual dentro del castigo se hizo que en lugar de cabellos se disponga de serpientes; de esta manera, Medusa fue desterrada a vivir en las tierras hiperbóreas.
El Minotauro:
Era un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre que causaba estragos en la isla de Creta. Era hijo de Pasífae, esposa del rey Minos y el toro de Creta. El rey Minos lo encerró en un laberinto y le enviaba chicos y chicos jóvenes vestidos de blanco para que los devorara. Finalmente Teseo con la ayuda de Ariadna, la hermana del minotauro, le dio muerte.
La Quimera:
La quimera es una terrible criatura, que escupe fuego de Licia. Posee el cuerpo y la cabeza de un león y su cola es una serpiente. Además, la cabeza de una cabra sobresale de su espalda.
El término quimera ha llegado a describir cualquier criatura mítica o de ficción con partes tomadas de varios animales. También se usa para describir conceptos tremendamente imaginativos o inverosímiles.
La aparición más temprana registrada de la Quimera es La Ilíada. Se considera que es una hembra, y se cree que dio a luz a la Esfinge y al león de Nemea. Es un descendiente de Tifón y Equidna y hermana de monstruos como el Can Cerbero y la Hidra de Lerna.
Este temido monstruo se cree que era un presagio para las tormentas, naufragios y otros desastres naturales.
Los Sátiros:
Son divinidades de los bosques y de las montañas. Se los conoce también con el nombre de Silenos. Algunos dicen que son mitad hombres, mitad machos cabríos, otros que eran mitad hombres y mitad caballos. En todos los casos tienen una larga cola como las de los caballos.
Los Sátiros pertenecían al cortejo de Dionisio. Participaban en todas sus fiestas bailando y bebiendo hasta emborracharse. Las Ninfas estaban en alerta continua para escapar de ellos, pues estos las perseguían ya que nunca estaban lo suficientemente satisfechos sexualmente.
Los Grifos: :
Eran animales fabulosos con alas, pico de águila y cuerpo de león. Los grifos podían encontrar oro en las montañas, y, como las aves construían sus nidos con hilos del precioso metal, en lugar de huevos ponían ágatas.
Vivían en el país de los Hiperbóreos. Tenían largas garras y el píe era tan grande que muchos habitantes del país fabricaban con él copas para beber. Muchos cazadores se animaban a ir en busca de los tentadores nidos de oro, pero los grifos, sabían mantener alejados a los ladrones y saqueadores de oro gracias a su instinto.
Pegaso:
Es un caballo alado que nació de la sangre derramada por Medusa cuando Perseo le cortó la cabeza. Se le representa de color blanco con alas. Una característica de Pegaso cuando vuela es que mueve sus patas como estuviera corriendo por el aire.
Belerofonte, un príncipe de Corintio, fue el único que pudo volar sobre el magnífico animal; pero como intentó ir hasta el Olimpo, lugar donde no quería ir Pegaso para no encontrarse con los dioses, Pegaso lo dejó caer.
Las Sirenas:
Las Sirenas, conocidas como las musas del mundo inferior, son mujeres que atraen a los marineros con sus voces encantadoras y música, a costas rocosas donde lograr que su embarcación se hunda.
Las sirenas son generalmente descritas como híbridos entre aves y mujeres. En el primer arte griego, se suelen representar como pájaros con cabezas grandes de mujer, y con las plumas y los pies con escamas. A menudo aparecen tocando varios instrumentos musicales, especialmente el arpa.
La Hidra de Lerna:
La Hidra es un monstruo marino semejante a una serpiente con múltiples cabezas y veneno tan potente que incluso su respiración es letal para el hombre. Su sangre es tan potente que incluso tocarla es mortal.
Sus cabezas, Se pueden regenerar instantáneamente en caso de ser cortadas, al tiempo que surgen dos en sustitución de aquella que ha sido separada de su cuerpo.
La guarida de la Hidra es el lago de Lerna en el Peloponeso. La Hidra se esconde en una cueva submarina que se cree es una entrada al inframundo.
Es el segundo monstruo al que se enfrenta Hércules al llevar a cabo sus 12 trabajos. Hércules, al darse cuenta que cortar las cabezas de la Hidra no hace más que empeorar la situación, logra prender fuego a cada muñón de la bestia con el fin de cauterizar la herida y con ello impedir que regenere sus cabezas. De esta forma, logra destruirla.
El Ciclope:
Los Ciclopes son gigantes primordiales nacidos de Gaia, la tierra. Poseen una gran fuerza y ferocidad, y son reconocibles por el único ojo abultado que sobresale en su frente.
Durante sus primeros años, los ciclopes fueron encarcelados en los pozos del Tártaro por su padre Urano, que temía su poder. Finalmente, el poderoso Zeus los liberó. Para mostrar gratitud, los ciclopes fabricaban a mano los poderosos rayos para él.
Lamia:
Según el historiador griego Diodoro Sículo, Lamia era una reina de Libia a la que Zeus amó, hija de Poseidón o Belo y Libia.
Hera, celosa, la transformó en un monstruo y mató a sus hijos (o, en otras versiones, mató a sus hijos y fue la pena lo que la transformó en monstruo).
Lamia fue condenada a no poder cerrar sus ojos, de modo que estuviera siempre obsesionada con la imagen de sus hijos muertos.
Zeus le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a ponérselos luego.
Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer.
Fénix:
Es un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de pico y garras fuertes. Se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas.
El mito del ave Fénix, alimentó varias doctrinas y concepciones religiosas de supervivencia en el Más allá, pues el Fénix muere para renacer con toda su gloria. Según el mito, poseía varios dones extraños, como la virtud de que sus lágrimas fueran curativas, fuerza descomunal, control sobre el fuego y gran resistencia física.
Basilisco:
Se describía como una pequeña serpiente cargada de veneno letal y que podía matar con la simple mirada, que consideraban el rey de las serpientes. Posteriormente se lo ha representado de diversas maneras siempre con características reptilianas.
Ladón:
Era un dragón de cien cabezas (cada una de las cuales hablaba una lengua diferente), junto con las ninfas Hespérides, era el encargado de custodiar el jardín de las Hespérides, por lo que también se le conocía como Dragón de las Hespérides (en latín Draco Hesperidum). Era hijo de Forcis y Ceto o de Tifón y Equidna según la versión.
Hera lo envió a custodiar su huerto de manzanas de oro, ya que no confiaba en las Hespérides hijas de Atlas. Heracles le dio muerte en uno de sus doce trabajos. Para agradecer sus leales servicios, Hera, ascendió sus restos al cielo, donde desde entonces forma la Constelación del Dragón.