InicioInfoLa poderosa logia masónica P2

La poderosa logia masónica P2

Info5/5/2012

La poderosa mafia masónica Propaganda Due




No hay duda que las conspiraciones suceden, son parte de la naturaleza humana: formar relaciones entre unos pocos para beneficiarse por sobre los demás. Sin embargo, en este mundo de las teorías de la conspiración, de los Iluminati, de los zionistas, de los extraterrestres, o de cualquier otra entidad real o ficticia, pocas veces se logra comprobar y desentrañar una conspiración (incluyendo las veces que en realidad sí la hay). Seguramente la conspiración más famosa en ser expuesta al público en la época reciente es es el caso de Propaganda Due o P2, parte de una logia masónica fundada hace más de 100 años pero cuyas operaciones políticas conocidas se dieron de 1976 a 1981, año en que fue expuesta durante las investigaciones del colapso financiero del Banco Ambrosiano y de Michele Sindona, “El Tiburón”, miembro de P2 .

Propaganda 2, como si fuera la versión de este lado de la cortina de “El Padrino”, fue responsable de la caída del Banco Ambrosiano, dirigido por Roberto Calvi, vinculado con el Vaticano; estuvo involucrado en el escándalo de soborno nacional Tangentopoli y el grupo paramilitar de la OTAN, Gladio; se considera que P2 operó como un gobierno en la sombra durante algunos años, liderados por el gram maestre Licio Gelli, quien también trabajara para la CIA; tuvo entre sus miembros a un presidente interino de Argentina, a miembros de la dictadura de Videla (Gelli además fue amigo de Perón) y a otros miembros importantes de gobiernos sudamericanos, así como al mismo Berlusconi, que apareció en la lista de Gelli cuando aún no entraba en la política, algo que viene a colación ahora.

El empresario Flavio Carboni, de 78 años, fue arrestado hace unos días en Italia por orden del juez de Roma que investiga un escándalo de corrupción en la realización de parques eólicos en la isla de Cerdeña. La orden de arresto implica a dirigentes del PDL, el partido de Silvio Berlusconi, en una conspiración secreta para influenciar el voto del Tribunal Constitucional sobre el laudo Alfano, la ley de impunidad de altos cargos que el Gobierno presentó en 2009 y que fue declarada inconstitucional.

Carboni, a quien se le conoce como “il faccendiere dei misteri” (fijador de misterios) fue acusado en 1998 del asesinato de Roberto Calvi en 1982, “El Banquero de Dios”, absuelto de ese crimen, sirvió 8 años por su participación en el colapso del Banco Ambrosiano, en su momento el segundo más grande de Italia. (Quien haya visto el film “The Imaginarium of Dr. Parnassus” recordara la escena en la que cuelga el personaje de Heath Ledger, que moriría antes de completar el rodaje, en el puente de Blackfriars, en Londres, después de que Parnassus viera la carta de Tarot del “hombre colgando”, justamente así fue encontrado el banquero de dios Roberto Calvi colgando del Blackfriars Bridge en Londres en 1982. Al principio, increíblemente, se intento decir que había sido un suicidio. Calvi como Geli era miembro de los Caballeros de Malta, el brazo esotérico militar del Vaticano).

Junto a Carboni fueron detenidos un ex dirigente democristiano, Pasquale Lombardi, y el empresario napolitano Arcangelo Martino. Están acusados de formar una “asociación secreta destinada a realizar una serie indeterminada de delitos, influir en decisiones políticas, pilotar procesos, decidir los nombramientos de componentes de órganos del Estado de relieve constitucional y condicionar el funcionamiento de esos órganos del Estado”.

En la orden de arresto, el juez explica que el 23 de septiembre, a pocos días de la decisión del Constitucional sobre la ley de impunidad, hubo una reunión de los tres detenidos en la casa del coordinador del PDL, Denis Verdini, en la que se estableció un “intento de acercamiento a los jueces del tribunal” para lograr un veredicto positivo sobre la leyVerdini, mano derecha de Berlusconi, está acusado de lavado de dinero en el ámbito de la investigación inicial, que explora la adjudicación ilegal de contratos para la realización de parques de energía eólica en Cerdeña. Según el juez, los arrestados formaron un comité de negocios que captó enormes cantidades de capital de empresarios sicilianos, calabreses y campanos presuntamente ligados a las mafias de esas regiones sureñas.

El Irish Times se pregunta sobre la posibilidad de que Propaganda Due siga operando, sano y salvo, en Italia, y que esta sea una señal, un daño colateral de su continuo tejemaneje de la política italiana que en sí misma, ya, tiende a la mafia.

Recuperamos uns declaraciones del gran maestre de la orden oriental masónica, Licio Gelli, en 2003, al diario la Repubblica:

Cada mañana le hablo a mi conciencia y el diálogo me calma. Veo el país, leo los periodicos y pienso: “Todo se está realizando poco a poco. Para ser sinceros yo debería de tener los derechos. Justicia, TV, orden público. Escribí sobre esto hace treinta años… Berlusconi es un hombre extraordinario, un hombre de acción. Esto es lo que Italia necesita, no un hombre de palabras, sino un hombre de acción”.

Sin duda sospechosas declaraciones de un hombre que tuvo en su logia a “Il Cavaliere” antes de que este entrara a la política. Gelli ha vendido los derechos para hacer una película de su vida; hace unos años estuvo extrañamente nominado al premio nobel de literatura. En 1992 fue condenado a 18 años de cárcel por su participación en el colapso del Banco Ambrosiano en el que se encontró “un agujero negro” de 1.4 mil millones de dólares que consecuentemente se tradujo en 250 millones del banco del Vaticano Istituto per le Opere di Religione, accionista del Ambrosiano. La condena de Gelli, quien ahora tiene 92 años, fue reducida a 12.

El “Plan de Renacimiento Democrático”, del también poeta y factótum, -el vademécum para un golpe blanco, el manifiesto de la masonería manipulada por los Servicios Secretos- fue encontrado por error y requisado en las macetas de su casa de campo toscana hace 30 años. Citamos:

“En el caso de que las circunstancias permitieran contar con el acceso al Gobierno de un personaje político (o de un equipo) en sintonía con el espíritu del club, es evidente que los plazos del procedimiento recibirían una fuerte aceleración”.

En su trilogía “Cosmic Trigger”, Robert Anton Wilson ahonda sobre la que podría ser la más fascinante conspiración de nuestros días, que haya sido probada, y al parecer esta conspiración, ligada también a la orden de los caballeros de Malta y a los mismos Nazis, tiene todavía episodios inconclusos, quizás nunca ha dejado de operar.
EL DIA QUE REGRESÓ PERÓN A LA ARGENTINA


Por Ignacio Bosques

Era el 21 de junio de 1973, un día después de la "batalla de Ezeiza" desde la Quinta de Olivos por Cadena nacional, el General Juan Domingo Perón habló al país:

"... Llego casi desencarnado. Nada puede perturbar mi espíritu porque retorno sin rencores ni pasiones, como no sea la pasión que animó toda mi vida: servir lealmente a la patria. (...) Por eso, deseo hacer un llamado a todos, al fin y al cabo hermanos, para que comencemos a ponernos de acuerdo. (...) Tenemos una revolución que realizar, pero para que ella sea válida ha de ser de construcción pacífica y sin que cueste la vida de un solo argentino. No estamos en condiciones de seguir destruyendo frente a un destino preñado de acechanzas y peligros. Es preciso volver a lo que en su hora fue el apotegma de nuestra creación: "de casa al trabajo y del trabajo a casa". Sólo el trabajo podrá redimirnos de los desatinos pasados."

De esta manera comienza el capitulo final que habrá de concretar la liquidación de toda la vanguardia obrera, de los grupos guerrilleros de la resistencia peronista, y todas las ilusiones de construir la "patria socialista", "la patria justicialista" una mejor Argentina y, echará por tierra los sacrificios de dieciocho largos años de lucha. Así comenzaba a desmoronarse el edificio de las conquistas que todavía le quedaban a los trabajadores argentinos.

Porque digo esto y cual es el motivo de tales conclusiones, porque Perón conocía bien cuales eran los planes de la reacción derechista, comencemos por el principio del final:

PERON Y LICIO GELLI


Licio Gelli llegó a ser íntimo amigo del general Juan D. Perón, a partir del momento que lo conoció a través de Giancarlo Elía Valori, un "hermano" de la P2, a comienzos de 1971, en la Villa "17 de Octubre" en Puerta de Hierro, Madrid, donde el general vivía exiliado. Desconfiado como era su costumbre, le encomendó a José López Rega, investigarlo, cuando regresó, "El Brujo" le habló maravillas del italiano. A todo esto, luego se supo, otras personalidades del peronismo, también estaban vinculadas a la logia P2, entre ellos, Hipólito Barreiro pertenecía a esta organización, cuando realizó el primer viaje a Italia y tuvo contacto con el maestro de la P2.

Los motivos por los cuales se entablo esta amistad fue una circunstancia puntual:
En el libro escrito por Enrique Pavón Pereyra, "Yo, Perón" se puede leer: " Dijo Perón que frente a él se encontraban Licio Gelly y Giulio Andreotti, dos integrantes de la logia P2. "Estamos en condiciones de entregarle el cadaver de su esposa", fue la propuesta, "sólo tiene que decirnos cuando lo quiere". "Qué se yo -les contestó Perón-, he esperado tanto que dos o tres meses más no me alteran". Los visitantes se miraron y para sorpresa del ex presidente, Gelly afirmó: "En tres días el cadaver de Evita estará aquí". Cumplieron. En septiembre de 1971 los restos de Eva Duarte de Perón descansaban en la residencia madrileña de Puerta de Hierro y entre los que hicieron la entrega se encontraba el embajador del régimen militar, Rojas Silveyra. De todas maneras, a partir de allí se anudó una relación con la P2 y Perón que influyó notablemente en la historia del país." (SIC) traducido textualmente del libro "Yo Perón".

SIGUIENDO LOS PASOS DE LICIO GELLI


Licio Gelli había vivido en Argentina desde el año 1955 refugiado y protegido por la Fiat. Luego, al regresar a Italia, se convirtió en poderoso industrial textil y se puso al frente de la P2, desarrolló una clara orientación anticomunista, y se relacionó con las agencias de los servicios de inteligencia de Europa y América, utilizando su relación con la CIA, pero además y como dato curioso, resultó que la P2 tenía una filial en argentina, un devoto de la masonería era Emilio Massera, quien luego sería almirante de la Armada, Carlos Barttfeld futuro diplomático, Luis Betti, los políticos peronistas Alberto Vignes y Benito Llambí, personal del servicio exterior, y entre otros a Guillermo Suárez Masón, Los objetivos no confesados de la P-2 eran el lobby, el tráfico de armas, tráfico de drogas, el blanqueo de divisas y se agregó luego: desestabilización de los gobiernos. En realidad todos los negocios que produjeran ganancias.

En 1972, Perón viajó a Roma invitado por Licio Gelli, donde mantuvo reuniones con políticos y financieros interesados en participar en los negocios de Argentina, en este medio fue ampliamente aceptado, y luego de ciertos acuerdos, los comentarios fueron: "Si Perón accede de nuevo al poder", decía excitadísimo Gian Carlo Elía Valori, "las industrias italianas, más bien, ¿qué digo?, las industrias de la Comunidad Europea se beneficiarán". Entonces decidieron un plan a seguir. Licio Gelli sabia que Valori, a pesar que su trabajo parecía insignificante, como funcionario de la RAI, desarrollaba una serie de actividades encubiertas de gran importancia.

Giancarlo Elía Valori, cuando convenía hacía de maestro de ceremonias a Amintore Fanfani, el brasseur d'affaires de la Fiat, la eminencia gris frente a ciertos cardenales de la curia romana, pero aquí Licio Gelli recibe una grata sorpresa, cuando se entera que desde unos años atrás, este hombre insignificante, era el embajador personal del presidente argentino con la misión de organizar su retorno a la patria. Fue uno de los motivos de la ansiedad de Licio gelli, por conocer al general, a quien este personaje, consideraba coetáneo de Hitler y de Mussolini, anticomunista apasionado, y también astuto para comprender que con los países marxistas se deben hacer negocios porque rinden buenos beneficios económicos, y como fundador del movimiento "justicialista", utilizaba viejos principios: República Socialista: populismo, demagogia, nacionalismo, era justo lo que necesitaba para introducir sus negocios en Sudamérica.

El Maestro de la P2, comprendió que no se había equivocado al seguir al fiel Gian Carlo Elia Valori, más cuanto el viejo caudillo le presentó a su secretario privado, que le permitiría ganar terreno, José López Rega, sirviente y mayordomo de Perón y a la vez, del encuentro con Isabelita una ex bailarina de los night de Panamá, pero ante todo masón puro, cultor de ritos esotéricos, de la magia y de la astrología y de los ritos satánicos, todo le cayó a la perfección. Ese día Licio Gelli prometió ayudar al general, comenzó a ocuparse personalmente, dicen los altos dignatarios del Palacio Giustiniani, para lograr la venta de todo el oro que Perón se había llevado cuando escapó de la Libertadora, y que debía por fuerza transformarlo en dinero para financiar el regreso a Buenos Aires, pero además, Junto con Valori hablaron con los amigos del Vaticano para que dejaran sin efecto la excomunión dictada por el Papa Pío XII, a causa de haber expulsado dos obispos de la Argentina, durante la rebelión eclesiástica. Luego de alcanzar estos objetivos se les presentaba, el último obstáculo, reducir al enemigo más obstinado de Perón, el ex presidente Arturo Frondizi, y conducirlo a la villa madrileña del General. La misión de Gian Carlo Elia Valori, era viajar a la Argentina y realizar el último arreglo que, completaría la operación retorno, objetivo este, que se logró el 12 de marzo de 1972.

Frondizi aparece como el personero que traduce las palabras del líder justicialista y las intenciones que sustenta Perón, frente a la necesidad de alcanzar la pacificación del país. El general Agustín Lanusse escucha las opiniones del político del partido intrasigente y luego de formarse una opinión presenta informe al Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. A partir de ese momento se prepara el montaje que facilitará el retorno del general, que comienza con las provocaciones del presidente de facto, hasta el día 31 de julio de 1972, cuando Juan Domingo Perón reacciona airadamente ante los dichos del presidente de facto Alejandro Agust¡n Lanusse.

A partir de ese momento, para llevar a cabo el regreso sólo faltaba tomar el avión. Tal como era costumbre de los socios, Gelli y Valori de hacer las cosas a lo grande: Contrataron sin más vueltas un DC8 de la empresa Alitalia. De esta manera Perón partió de Roma y el 17 de noviembre de 1972, después de 17 años de exilio, y con el beneplácito del Papa, y un sector del colegio cardenalicio, el general Juan Domingo Perón regresó a Buenos Aires. En el aeropuerto de Ezeiza llovía. Gian Carlo Elía Valori fue el primero en bajar del avión; pidió que le trajeran un paraguas y esperó paciente al pie de la escalera. Cuando el general se decidió a bajar, lo tomó del brazo ubicándose a su izquierda, en tanto Isabel se ubicaba por la derecha y se dirigieron a la sala VIP. Ese retorno representó el triunfo de la P2 en la Argentina.

LUCIO GELLI Y JUAN DOMINGO PERON JUEGAN SUS CARTAS


Gelli esparció por Roma la versión de que Perón era un queridísimo amigo, y era de su creación. Para asegurase frente a los más escépticos, les demostró su influencia en febrero de 1973, cuando Perón, Isabelita y López Rega regresaron a Europa para preparar el asalto al poder. Entonces les brindó hospedaje en Lebole, la villa recién adquirida, ubicada sobre la colina de Santa María de las Gracias, en Arezzo. Los llevó de paseo, haciendo notar que tenía amigos de sangre azul, los condujo a la finca del duque Amedeo d'Aosta, en San Giustino Valdarno, a pocos kilómetros de Arezzo.

También Perón lo había reconocido, para recompensarlo cuando fue electo presidente por tercera vez, y pasado ocho días después de asumir el cargo, terminados los festejos presidenciales, lo invitó a la Casa Rosada, y le puso sobre el pecho la "Gran Cruz de la Orden del Libertador San Martín", la máxima condecoración Argentina. También le había hecho saber, incrementando su orgullo, que José de San Martín, héroe de la Independencia americana, era masón.

Finalmente para corroborar esa amistad, luego del golpe palaciego que determinó la renuncia "patriótica" de Héctor Cámpora, para acelerar la llegada al poder del general Perón, en ese año de 1973. Licio Gelli fue favorecido en retribución de favores, que le concedió a colocar siete funcionarios en el gobierno, pertenecientes a la P2. López Rega asumió en el Ministerio de Bienestar Social, Alberto Vignes en Relaciones Exteriores, Raúl Lastiri fue presidente de la Cámara de Diputados, José Ver Gelbard, (*) un judío polaco que no terminó la escuela, lo ubicó en economía. Además le otorgaron la designación de varios embajadores que respondían las ordenes de Gelli.
(*) Aquí hay un detalle muy importante, porque este "economista" que fundó la CGE, fue pedido y avalado por Ceacescú, el dictador rumano presidente de la logia Poder Universal, que puso esa condición de apoyo al retorno de Perón. Posteriormente Gelbard, firma una serie de acuerdos con el bloque socialista que incluso fueron respetados por el gobierno de Videla.

A pesar de otorgarle estas concesiones, Licio Gelli, no pudo conseguir la exclusividad de las exportaciones Argentinas a Europa, como le había prometido, pero además la muerte de Perón se anticipó a la concreción de sus planes; Esta versión la sostiene Gelli, y a su tiempo el "Brujo" José López Rega, y también Hipólito Barreiro, ex miembro de la P2, cuando fue interrogado por los autores del libro: "Yo Perón". Queda en medio de interrogantes, sí el Líder falleció a causa de sus malestares, o si adelantaron su viaje al otro mundo, demasiado pronto. (Es un misterio sin resolver)


QUIEN ERA REALMENTE LICIO GELLI


Gelli comenzó su carrera política como voluntario de los "Camisas Negras" enviados por Benito Mussolini en apoyo de la insurrección del general Francisco Franco, luego de haber ganado la Guerra Civil Española, Licio Gelli fue enviado como enlace a Alemania, donde actuó de interlocutor con oficiales del Tercer Reich. Todo este currículum y experiencias en inteligencia hizo que, después de la guerra, la CIA lo fichara para la "red stay-behind", con el objeto de contener la influencia soviética en los antiguos países del Eje. Asimismo muchos agentes nazis que ocuparon cargos públicos y no era de buen gusto usarlos en Europa, los mandaron a América Latina donde podrían ser reutilizados, en el momento oportuno. La infiltración se hizo con la inestimable ayuda de la Santa Sede.

Las clases dirigentes de Europa se estaban preparando para la gran ofensiva contra el comunismo, con ese objetivo: La Logia Masónica P2 fue creada al amparo de estos grupos y quedó afiliada al Gran Oriente de Italia (la logia suprema en Italia). Cuando aparece su Gran Maestre, Licio Gelli, sus adeptos vieron el personaje perfecto para los objetivos que habían planeado. Refugiado en Argentina, luego de ser acusado de ejercer un papel siniestro en la Operación Gladio, un operativo clandestino de infiltración realizado por la CIA y la OTAN durante el inicio de la Guerra Fría para prevenir la toma del poder por los comunistas, en cualquier país donde se presentara ese peligro: Los trabajos de Gladio tenían por objeto la contrainteligencia, el sabotaje y el chantaje. Haciendo un recorrido por las secciones del Gladio, los encontramos en el Cono Sur, en la Operación Cóndor, una fuerza multinacional, integrada por los Servicios Secretos de la Inteligencia de Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Perú, estos eran alguno de los países que intercambiaban información sobre personas consideradas "subversivas" en esas naciones, cuyo objetivo era perseguirlas a través de las fronteras. Esta manera de accionar facilitó el desplazamiento de las fuerzas paramilitares en todo el extenso territorio con derecho a detener, secuestrar, o asesinar a ciudadanos sospechosos de sostener actividades políticas de izquierda. El objetivo fue aplastar todos los movimientos de resistencia popular, para establecer el control y a la vez imponer el sistema de libre mercado, imponiéndolas a través del método del terrorismo de Estado.

Todo nació a finales de los años sesenta con el asesor financiero del Vaticano a quien Pablo VI confió la gestión del patrimonio vaticano: un oscuro personaje llamado Michele Sindona, de quien se afirma que, desde 1957, era el banquero de confianza de la Cosa Nostra. Junto con el director del banco católico milanés Ambrosiano, Roberto Calvi, y Marcinkus, organizó una trama financiera que funcionó hasta que la crisis de 1974 hizo que se derrumbara. En ese trance Pablo VI sabía de todas estas irregularidades pero permitió todo porque le interesaba financiar su cruzada contra la Teología de la Liberación en América Latina, quería aplastar a esos curitas buenos, de inspiración marxista que abogan por el reparto de los bienes de la Iglesia entre los pobres. Juan Pablo II defendió a Marcinkus y le dio una salida a EE UU, muy de la Iglesia, cuando tienen problemas lo mandan de viaje. Luego de facilitar el escape, Sindona y Calvi morían en dudosos suicidios. El primero en la cárcel y el segundo, ahorcado en el puente de Blackfriars, de Londres. Aún hoy es uno de los clásicos de los grandes misterios italianos y aquí aparece el nombre de Licio Gelli.

LICIO GELLI Y EL GOBIERNO DE PERON


Todo estaba preparado para dar el gran salto más allá del océano. Según un informe del Departamento de Informaciones del Frente Amplio, la organización uruguaya de resistencia a la dictadura militar, registraba que después de la guerra había llegado a Sudamérica para reencontrarse con algunos camaradas allí refugiados. Esta vez volvía con las credenciales en regla. También las masónicas. Entonces se dirigió a la residencia del Gran Maestro Salvini, le pidió una carta de presentación oficial: "Licio Gelli representa al Gran Oriente de Italia ante la Gran Logia de la Argentina". Con esta presentación, en septiembre de 1973, golpeó a la puerta de Alcibíades Lappas, uno de los mayores productores de piezas de plata, secretario de la masonería de Argentina.

Presentó su logia como "la más importante de Italia" "la flor a los ojos del Gran Oriente con muchos diputados, ministros, generales y empresarios". Quería conocer también a la gente importante en Buenos Aires. Lappas, un poco impresionado por tanta lata, le presentó a los "hermanos sudamericanos". Porque hacía este despliegue? El proyecto de Gelli para la Argentina implicaba: organizar una logia encubierta con la participación de los jefes de las Fuerzas Armadas, de los principales industriales y de los políticos más destacados, un modo de tener siempre el control político y económico del país. La logia recibió el nombre: Pro-Patria, propaganda patriótica, una sigla que le recordaba un poco la suya, P2, y sus principios nacionalistas. El primero en seguirlo fue, López Rega, quien, a la sombra de Perón era cada vez más importante, como consejero político o como ministro de Bienestar Social, una cartera clave del gobierno argentino.

Preparó la tarea de Alberto Vignes, alto dignatario de la masonería argentina y ministro de Relaciones Exteriores; a César de la Vega, Gran Maestro de la logia de Buenos Aires de 1972 a 1975 y embajador primero en Dinamarca y luego ante la UNESCO; a Guillermo de la Plaza, embajador en el Uruguay; a Raúl Alberto Lastiri, presidente del Senado y yerno de López Rega; a Federico Barttfeld, diplomático, agregado comercial de la embajada argentina en Roma. Todos fueron afiliados de oficio a la P2. Para hacer nuevas amistades comenzó a frecuentar los congresos masónicos que se realizaban en Sudamérica. A fines de octubre de 1973 participó, junto a López Rega y Bindo Corradi, del Uruguay, a una reunión panamericana realizada en Buenos Aires.

A medida que crecía la influencia de Gelli, en la Casa Rosada y en los ministerios, entró en conflicto con Gian Carlo Valori, quien trataba de mantener a toda costa el puesto de interlocutor privilegiado del poder político y económico argentino que había tenido hasta la llegada del jefe de la P2. "Yo he estado para allanarte el camino y ahora no acepto pasar a un segundo término", le gritó Valori para detenerlo.

Licio Gelli, no compartía nada con nadie, lo expulsó de la logia, y le aplicó un castigo; cuando se enteró por boca de López Rega que Valori hablaba mal de él con Perón, le hizo advertir por el jefe de policía que no debería poner más los pies en la Argentina. "Mario, si alguno busca a Valori mandámelo a mí. He tomado su puesto", ordenó en al portero del hotel Claridge, donde puso oficina en Buenos Aires, en 1973. Libre de un peligroso competidor, Gelli vivió sus días más gloriosos a la muerte de Perón, el 1° de julio de 1974. Asumió el poder Isabelita pero en realidad, López Rega estaba al mando y se convirtió en el "Rasputin de la pampa", sometiendo a la descolorida Isabelita.

En medio del clima de violencia entre los escuadrones de la muerte de la Triple A, organizada por López Rega, y la resistencia de los grupos guerrilleros, se volvía cada día más candente, los muertos hasta el golpe de estado de 1976, fueron más de 2.000 personas, y además, con una crisis económica muy aguda, la tasa de inflación era superior al 600 por ciento. En ese ambiente político e incierto, el jefe de la P2, con los "hermanos" de Pro-Patria, se encontró a sus anchas haciendo los mejores negocios. El 13 de setiembre de 1974, adopta la ciudadanía argentina, entonces fue acreditado como consejero económico de la embajada argentina en Roma. Un procedimiento ordenado personalmente por López Rega y avalado por otro masón, el ministro de Relaciones Exteriores Alberto J. Vignes, que otorgaba a Gelli un poder excepcional: el de tramitar todos los negocios entre Italia y la Argentina.

A mediados de diciembre de 1974, en un DC 8 especial Licio Gelli partió en vuelo a Libia en compañía de López Rega y otros cien funcionarios argentinos. Con el coronel Muammar Kaddahafi trató durante más de un mes la compra de petróleo para la Argentina, a un precio notablemente superior al del mercado libre de Rotterdam. Este negociado se descubrió meses después, por una denuncia del diario "La Prensa". López Rega fue acusado de haber fijado el precio en aquel contrato y de abrir una serie de cuentas numeradas en Suiza. Desde ese día, Licio Gelli, según informe de los servicios secretos argentinos, después del escándalo de la P2, aumentó notablemente su influencia en la banca sudamericana. En la primavera de 1975, a instancias de López Rega, que había soñado siempre con la idea de una masonería "sinárquica" (una tercera potencia mundial capaz de equilibrar los bloques opuestos del imperialismo americano y soviético), fundó la OMPAM, organización mundial del pensamiento y de la asistencia masónica, a la que deberían adherir sobre todo los países del tercer mundo y se auto proclamó secretario de la organización.

La finalidad principal, según el artículo 41 de la Constitución de la OMPAM, era fuera de lógica: "Ofrecer asistencia para la solución de problemas internacionales mediante la coordinación de todas las fuerzas masónicas de los países interesados de manera de favorecer y posiblemente alcanzar una equitativa composición de reivindicaciones, divergencias, enfrentamientos suscitados por causas de naturaleza religiosa, social, económica y política". Entonces: la OMPAM debería "proveer acciones intermediarias, a pedido de los Estados y de los organismos en pleito, valiéndose de las instituciones masónicas de las naciones interesadas, cuyo espíritu de universalidad está por sobre toda ideología política y confesión religiosa, para contribuir a reforzar iniciativas tendientes a resolver pacíficamente las controversias".

Para un proyecto tan grande Gelli encontró también la sede apropiada: un palacio de tres plantas, con treinta habitaciones, salones amplios y jardín en pleno centro de Roma, a pocos pasos de la vía Veneto. El dinero lo recolectó en Brasil convenciendo a la Gran Logia Masónica de Guanabara, Río de Janeiro, que le concediera 8 millones de dólares "la fuerza del amor necesita sustituir el equilibrio del terror", repitiendo esas palabras para ahuyentar las dudas de los más reacios. De todos modos el proyecto no tuvo éxito: El duque de Kent, Gran maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra, máxima autoridad masónica mundial, y la poderosa Gran Logia de Nueva York, le negaron su reconocimiento a la OMPAM, por desconfianza de los buenos propósitos de Gelli. Aún si lo hubieran aceptado, los "hermanos" de la Logia de Guanabara no habrían sido expulsados de la masonería brasileña. Y tampoco habrían terminado bajo investigación con la acusación de "haber enviado ilegalmente capitales a Italia para inversiones inmobiliarias, para comprar empresas estatales y "paraestatales italianas".

La expulsión de López Rega, y la condena a muerte por los Montoneros, odiado por la izquierda peronista, despreciado por los lideres políticos que habían dado su apoyo a Isabelita, odiado también por el Ejército. Para expulsarlo el pueblo organizó la huelga y manifestación en Buenos Aires, en julio de 1975: "Ladrón, asesino, torturador" gritó la muchedumbre delante del Ministerio de Bienestar Social. Isabelita no pudo defender a su consejero amante y lo hizo escapar. Gelli le cuidó los flancos. Primero lo refugio en Italia, luego lo mandó a España, lo hizo someterse a una intervención quirúrgica para cambiar el rostro, y le consiguió sede fija en Suiza. El patrimonio robado de López Rega quedó seguro en las cajas de Zurich y le permitía vivir en paz y con lujo. "Vendré a encontrarte seguido", le prometió, en los años siguientes mantuvo su palabra: por lo menos cada dos meses invitaba a los "hermanos" más íntimos.

La desgracia de López Rega le hizo comprender a Gelli que la presidencia de Isabelita tenía los días contados, y también juzgaba a la viuda de Perón con desprecio. Buscó nuevos aliados y esta vez sacó provecho del vínculo masónico. Visitando las logias argentinas y participando de los congresos masónicos en Sudamérica, se remitió al cuerpo militar más representado a la Marina, también por una vieja tradición: muchos oficiales argentinos habían pasado por la escuela de la Royal Navy inglesa, desde siempre fragua de masones. Gelli puso los ojos en el jefe de la Marina, a quien le conocía las virtudes y los defectos que habría podido cultivar y explotar: el fanatismo; la admiración ciega por el dictador chileno, el masón Augusto Pinochet; la ambición desenfrenada por el liderazgo político; la pasión por las mujeres bellas; el juego y el lujo, tanto que en Buenos Aires lo habían apodado "el almirante en blue jeans". Junto con el capitán Carlos Alberto Corti, eminencia gris del comandante de la Marina, ya afiliado a la Pro-Patria. Esta vez Gelli demostró haber escogido el caballo apropiado: el 24 de marzo de 1976, precisamente Massera, junto al jefe del Ejército, Jorge Videla, y al comandante de la Fuerza Aérea, Ramón Agosti, depusieron a Isabelita.


COMIENZA LA MASACRE POPULAR


Las "Guerras de la Droga" en Latinoamérica sirvieron como tapadera para proseguir con la contrainsurgencia, empleando medios terroristas para alcanzar dos objetivos: por una parte combatir a la auténtica insurgencia y por otra atizar una "estrategia de la tensión", provocando una violencia social destinada a infundir miedo a la ciudadanía para que el pueblo, consecuentemente, solicitara una mayor "seguridad".

Se iniciaba el período más negro de la historia de Argentina: 30.000 desaparecidos, millares de presos políticos torturados, otros dos millones de personas obligadas al exilio. Massera se distingue por la ferocidad represiva: bajo sus órdenes operaban los despiadados torturadores de la Escuela de Mecánica de la Armada. "La acción que desarrollamos es más dura que la de cualquier guerra conocida, porque ésta es la lucha del bien contra el mal", dijo en una oportunidad procurando encontrar al menos un apoyo moral para aquellas masacres. Estas cosas a Gelli no le interesaban mucho. Lo importante era conseguir con los nuevos patrones de uniforme los objetivos que lo llevaron a la República Argentina y no interrumpir los negocios de primera. Mejorarlos, si era posible, y ese proyecto los consiguió, fue confirmado en el cargo en Roma y en esta oportunidad, quien firmó la medida fue Walter Aliara, subsecretario de Relaciones Exteriores, hombre fiel a Massera. "Todas las relaciones económicas ítalo-argentinas pasaran de ahora en adelante a través tuyo." Dio también mucho trabajo: en 1977 Italia estaba en primer lugar entre los países que habían invertido capitales en la Argentina y en segundo en el intercambio comercial. Las Fuerzas Armadas invirtieron 6 millones de dólares en "modernización de armamento".

El presidente de la Italimpianti de Génova Lucien Sicouri, se dirigió a Licio Gelli, junto con un grupo canadiense, cuando Sicouri había ganado la licitación del contrato para la realización de la central nuclear de Córdoba, uno de los más importantes centros de la Argentina. El contrato se había firmado cuando aún estaba en el poder Isabelita. ¿Qué podría suceder con el nuevo régimen? "Ningún problema", le aseguró Gelli. Y lo afilió también a la P2, "Así será más seguro". Lo mismo hizo con Loris Corbi, presidente de la Condotte, compitiendo por un importante contrato ferroviario.

Más tarde se ocupó del ingreso de la Rizzoli en la Argentina. La editorial italiana, este consorcio compró en 1977 el 50 por ciento de las acciones de la "Editorial Abril" (la otra parte fue adquirida por la empresa ítalo-argentina "Celulosa". A cambio del aval de la junta militar para concluir las operaciones, Gelli hizo aceptar a la Rizzoli una serie de pesadas condiciones: el control de la línea política de las publicaciones, la posibilidad de vetar a sus directores y, por último, la expulsión del corresponsal del "Corriere della Sera" en la Argentina, Gian Giacomo Foa, mal visto por los militares por los artículos que denunciaban la sanguinaria represión que llevaban a cabo en el país.

El negocio más grande de Licio Gelli se presentó con la compra de armas. Videla, Massera y Agosti habían asignado una cifra monstruosa para el equipamiento del Ejército, de la Marina y de la Fuerza Aérea: 6.000 millones de dólares, para gastar dentro del año de 1980 a toda costa. Por supuesto que el jefe de la P2 no deja escapar la oportunidad, de inmediato pide a las autoridades italianas que inviten al almirante Massera para concertar y concluir acuerdos para la provisión de fragatas del tipo Lupo, sistemas misilísticos y preparación electrónica naval. A pesar de una fuerte oposición parlamentaria, el 24 de octubre de 1977 Massera estaba en Roma, alojado en el hotel Excelsior.

Gelli logró que lo recibiera Giulio Andreotti, presidente del Consejo en esa época, que luego se apresuró a explicar después de aquel encuentro: "He recibido a Massera en forma privada". Lo llevó de visita a los astilleros de la Oto Melara de La Spezia, pero en ese establecimiento tuvo un rechazo terrible: los sindicalistas italianos declararon la huelga general en señal de protesta por la llegada de "uno de los miembros de los asesinos de la famosa junta militar Argentina".

El almirante se enojó y tremendamente contrariado, en respuesta a semejante desaire, partió de inmediato hacia Alemania, en la suite del Excelsior, en Roma, abandonó los preciosísimos libros de arte que la Rizzoli le había regalado. De las fragatas tipo Lupo no quiso saber más nada y no sirvió de nada el viaje a Buenos Aires, del 25 al 28 de agosto de 1978, que realizó el almirante Giovanni Torrisi, jefe de estado mayor de la Marina italiana, que Gelli hizo de anfitrión. De todos modos logró la transacción con el radar y los misiles de la Selenia. El contrato se cumplió y, el presidente de la sociedad, Michele Príncipe, se afilió a la P2.

KISSINGER Y LA CIA JUSTIFICAN LA REPRESIÓN


Cuando los investigadores de la historia, comienzan a revolver es increíble lo que se puede encontrar, de tal manera que, cuando Saddam Hussein fue capturado, el gobierno y la prensa de EE.UU. desataron la maquinaria propagandista. Sin embargo a los pocos días, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la nación Norteamericana, se vio obligado a ventilar varios documentos que estuvieron secretos por 27 años; donde revelaron la verdadera actitud de los sucesivos gobiernos de EE.UU. hacia las dictaduras y el terrorismo de Estado.

Los documentos "hablan" de las reuniones secretas en octubre de 1976, entre Henry Kissinger, (arquitecto del derrocamiento de Salvador Allende; Premio Nobel de la Paz en 1973), Ministro de Relaciones de Exteriores, y su colega de la dictadura militar de Argentina, el Admirante César Augusto Guzetti. Los documentos revelados por Archivo de la Seguridad nacional. Las reuniones secretas entre Kissinger y Guzetti en el Hotel Waldorf Astoria de la ciudad de Nueva York, se utilizaban para informar al Ministro de Relaciones Exteriores de USA, sobre el progreso de la "guerra sucia" que militares argentinos desataron contra estudiantes intelectuales y trabajadores: "Nuestra lucha ha tenido muy buenos resultados durante los últimos cuatro meses", dijo Guzetti. "Las organizaciones terroristas han sido desmanteladas. Si continuamos en esa dirección, ya para fines de año el peligro habrá desaparecido".

Kissinger explícitamente le dio "luz verde" al régimen militar para que siguiera su reino de terror. Los informes "memcon" del Ministerio de Relaciones Exteriores dejan bien claro lo que le dijo al admirante argentino:

"Mire, nuestra actitud básica es que nos gustaría que [uds.] tengan éxito. Me atengo a un punto de vista antiguo: que los amigos tienen que ser apoyados. Lo que no entienden en Estados Unidos es que ustedes están en una guerra civil. Leemos acerca de los derechos humanos, pero no acerca de su contexto. Mientras más rápido el éxito, mejor...El problema de los derechos humanos se agranda. El embajador de ustedes se lo puede informar. Queremos una situación estable. No les vamos a causar a ustedes dificultades innecesarias. Sería mejor si pudieran acabar [con esto] antes que el Congreso regrese. Y sería beneficioso si pudieran restaurar las libertades que puedan". (SIC)

Kissinger dejó claro que una de las inquietudes principales del gobierno, eran las sanciones que el Congreso podía adoptar contra el gobierno militar de Argentina debido a los crímenes de la dictadura contra la humanidad, lo cual habría prohibido a instituciones financieras de Estados Unidos que extendieran créditos adicionales al régimen. Propuso que la junta se activara de inmediato y lograr préstamos del Banco de Exportaciones-Importaciones de Estados Unidos, asegurándole al militar argentino que: "Nos gustaría que vuestro programa de economía tenga éxito y haremos todo lo posible por ustedes".(SIC)

Los préstamos llegaron como catarata pese a las sanciones impuestas por el gobierno de Carter que el gobierno de Reagan anuló. Resultado: la deuda externa Argentina en siete años de dictadura aumentó 600% y llevó al país a la bancarrota. El día antes del encuentro en el Waldorf, Guzetti había recibido el mismo mensaje de Charles Robinson, ministro asistente del Ministerio de Relaciones Exteriores en Washington. Un memorándum de la conversación indica que Robinson dijo lo siguiente:

"Argentina actualmente se enfrenta a una guerra civil subversiva. Durante el período inicial puede que la situación exija medidas que a largo plazo no son aceptables...es posible llegar a comprender que al principio hay que ser duro, pero es importante comenzar a adoptar una postura más moderada que esperamos sea permanente...El problema es que Estados Unidos es un país idealista y moral y para sus ciudadanos es demasiado difícil comprender los problemas de la Argentina de hoy". (SIC)

Robinson dijo entonces algo de verdad extraordinario en apoyo de los escuadrones de la muerte. "Robinson dijo que en 1850, cuando California luchaba para convertirse en estado, las fuerzas oficiales de la ley y el orden eran inadecuadas. Por lo tanto, la gente organizó a grupos de vigilantes, pero Estados Unidos se ha olvidado de esta historia y también se olvida que una situación muy semejante existe hoy día en otros lugares". (SIC)

La actitud de Robinson hacia los escuadrones de la muerte refleja la del mismo Guzetti, quien dijo de manera escalofriante en una declaración pública apenas dos meses antes de su viaje a Estados Unidos, que: "Según mi concepto, la subversión se refiere a las organizaciones terroristas de la izquierda. La subversión y el terrorismo de la derecha no son la misma cosa. Cuando el cuerpo de una sociedad se contamina con una enfermedad que devora sus entrañas, forma anticuerpos. Y a estos anticuerpos no se les puede considerar como si fueran microbios".

LA URSS Y LA JUNTA MILITAR


Martínez de Hoz logró ratificar los convenios firmados por Gelbard, medida que fue informada en el Boletín Oficial del 8 de octubre de 1977. Para calmar a los "duros", Montes propuso, en la reunión de gabinete del 14 de noviembre de ese año la creación de una Comisión Intergubernamental. El gobierno de Videla, en acuerdo con la actitud "pragmática" del ministro de Economía, no hizo declaraciones irritantes para la URSS, ratificó al embajador argentino en Moscú, el bloquista sanjuanino Leopoldo Bravo, que había chequeado los acuerdos comerciales firmados por Gelbard como ministro. Gelbard negoció con personajes como Fidel Castro, Henry Kissinger, los Kennedy o Brezhnev. En "El oro de Moscú", Isidoro Gilbert lo menciona como uno de los integrantes del "Directorio", un secreto grupo de financistas encargado de gestionar el complejo empresarial-financiero del Partido Comunista Argentino, que llegó a dominar el paquete accionario de la filial Argentina de Coca-Cola. Otro aspecto que despierta interés, cuando Videla, evita declarar la ilegalidad del partido Comunista argentino de tendencia pro-soviética, en momentos que el gobierno había desatado una represión terrible y feroz contra los grupos de izquierda.

En marzo y agosto de 1977 el gobierno soviético se opuso a la inclusión de la Argentina en la agenda de países que debían ser investigados por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Una devolución de favores por que la Junta Militar de Argentina no adhirió al embargo de cereales impuesto por el gobierno de Carter, pero además por permitir la legalidad del partido comunista en Argentina.

Camilión señaló como "correcta" la decisión de Videla de no adherir al embargo cerealero contra la URSS propuesto por Carter. Posteriormente el gobierno de Viola procuró continuar el sesgo pragmático que había caracterizado la gestión de Videla, en cuanto a los vínculos comerciales. El canciller Oscar Camilión, sostenía que la aproximación comercial de la Argentina con la URSS tenía formas "estructurales" a causa de la pérdida de clientes en Europa y la necesidad de los países socialistas de obtener productos agropecuarios argentinos.

Un conocido filosofo y fundador del idealismo, dijo hace casi doscientos años, que los opuestos y los contrarios al final se tocan por sus extremos. Estas aberraciones han demostrado la corrección de la teoría. Por otra parte el análisis prometido llega hasta aquí, si tu interés y tu curiosidad es más profunda, te sugiero leer los trabajos del historiador e investigador Juan Gasparini, que tiene una buena colección de materiales de la época, y fundamentalmente las andanzas de López Rega, "El Brujo", yo no lo he leído, no te voy a macanear, pero quienes lo leyeron dicen que es muy ilustrativo y demasiado minucioso en sus análisis.

LOS PERSONAJES DE LA DÉCADA DEL SETENTA
"LA FUGA DEL BRUJO"


Para contestar estos interrogantes, Juan Gasparini ha indagado pormenorizadamente documentos desclasificados, expedientes judiciales y legajos policiales, contrastando rigurosamente los datos en distintas fuentes testimoniales. El resultado es una investigación alucinante que sigue el rastro de uno de los protagonistas más inverosímiles de la historia Argentina, trayectoria que se vincula además con la red clandestina que permitió el escape de jerarcas nazis y el lavado de sus fortunas. En ella se exhuma el plan secreto para alojar a Perón en Suiza tras su derrocamiento, y se reedita la pista del oro presuntamente destinado a él y a Evita. También se descubre el pacto entre la logia masónica P2 y los militares para el retorno de Perón en 1973 y se reconstruye la trama de esa federación de grupos de extrema derecha escudados en la sigla AAA.

Juan Gasparini (Azul, Argentina, 30 de abril de 1949) reside en Ginebra desde 1980, donde colabora periodísticamente, entre otros, con El Periódico de Catalunya (Barcelona), Proceso (México), El Tiempo (Colombia), La Nación, (Chile), Télam y Veintitrés (Buenos Aires), Infosud (Suiza), CNN en español, y el servicio en castellano de la agencia noticiosa francesa AFP. Es autor de La pista suiza (1986), Montoneros, final de cuentas (1988, reeditado en 1999), El crimen de Graiver (1990) y La injusticia federal (2005). En España ha publicado Roldán-Paesa, la conexión suiza (1997), Borges: la posesión póstuma (2000) y Mujeres de dictadores (2002), estos dos últimos distribuidos también en América Latina. Es coautor, con Norberto Bermúdez, de El testigo secreto (1999) y La prueba (2001), y con Rodrigo de Castro de La delgada línea blanca (2000), que obtuvo el Premio Rodolfo Walsh de Literatura de no ficción 2001 en la Semana Negra de Gijón. En 1985 obtuvo diploma en periodismo en la Universidad de Friburgo y en 1988 se doctoró en Sociología en la Universidad de Ginebra. Es integrante de la Organización No Gubernamental 'Nuevos Derechos del Hombre', acreditada ante Naciones Unidas.
Datos archivados del Taringa! original
12puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

K
KREBSS🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts367
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.