
Codex Gigas, “libro grande” en latín, también conocido como “código o biblia del diablo”.Sus tapas de madera cubiertas de piel y ornamentos de metal, sus 310 hojas de papel vitela de 89 cm. de alto por 49 cm. de ancho escritas a dos caras, un grosor de 22 cm. y un peso de ¡75 Kg!, hacen del Codex Gigas el manuscrito más grande que aún se conserva de la época medieval. Para la confección de sus 320 páginas, tuvieron que emplearse las pieles de 160 becerros.

Fue creado a principios del siglo XIII y escrito en latín presuntamente por el monje Herman el Recluso del monasterio de Podlažice (en Chrudim, centro de la actual República Checa). Fue considerado en su época como la “octava maravilla del mundo” debido a su impresionante tamaño
Consta de 624 páginas iluminadas con tintas roja, azul, amarilla, verde y pan de oro. Entre sus variados texto se incluyen un buen número de ilustraciones recreadas con excelente pericia.
Su estado de conservación es excelente y conserva la unidad estilística con la que fue creado, aunque le faltan algunas páginas, que en algún momento de la historia fueron arrancadas, ignorándose el contenido que pudieran tener.


Contenido
El Codex contiene la Biblia (la versión de la Vulgata, excepto los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, que provienen de una versión anterior), el texto completo de la Chronica Boemorum (Crónica checa) de Cosmas de Praga, curas medicinales,encantamientos mágicos, dos trabajos del historiador judío Flavio Josefo (las Antigüedades judías y La guerra de los judíos), las Etimologías del arzobispo San Isidoro de Sevilla, varios tratados sobre medicina del médico Constantino el Africano, un calendario, una lista necrológica de personas fallecidas, y otros textos.

Historia
A través de su historia, el Codex ha inspirado temor y la obsesión de poseerlo. Se cree que posee un poder sobrenatural inimaginable, ya que el extraño manuscrito, según la leyenda, es obra de un monje escribano que tuvo que vender su alma al diablo a fin de poder escribirlo en el tiempo que había predicho.

La leyenda señala que el autor del Codex Gigas fue un monje benedictino condenado a ser emparedado vivo por un grave crimen y, para que la pena le fuera condonada, el monje propuso crear una obra monumental que honraría al monasterio, un códice que contendría la Biblia y todo el conocimiento del mundo. El tiempo estipulado por el mismo monje fue de una noche.
La tarea del monje era sobrehumana, por lo que se cuenta que solicitó la ayuda del mismo Satanás, el cual aceptó crear el libro en una noche poniendo como condición aparecer su imagen en una de las páginas.
Y cierto es que, de haberse hecho esta magnífica obra por una sola persona en una sola noche, también lo es que debió recibir sin duda alguna ayuda “sobrenatural”.

Un escribano podía escribir una columna del Codex Gigas, 106 líneas, en un día. Si hubiera trabajado seis horas al día, seis días a la semana, habría tenido que invertir cinco años para completarlo. Pero si hubiera trabajado tres horas al día, lo más lógico dadas las obligaciones de la vida monacal, seis días a la semana, ese tiempo habría aumentado a diez años. Y si tenemos en cuenta que, previamente, había que trazar los renglones y, después, decorar el texto y las miniaturas, podría haber llevado un mínimo de 20 años el finalizarlo, por lo que más ajustado a la verdad es que los autores fueran varios y que, al estar dibujada en la página opuesta una estampa del Cielo, quisiera dar la posibilidad de reflexionar sobre los conceptos del bien y del mal.
Esas son las leyendas, lo más probable es qué el códice haya sido un regalo de un gran señor, militar o eclesiástico, con fines políticos y/o ideológicos o simplemente a cambio de la "indulgencia" (nunca faltan culpas que expiar en las élites).


Una nota sobre la primera hoja del Codex Gigas cita que fue un monasterio benedictino en Bohemia Podlažice, cerca de Chrudim, su primer propietario conocido del manuscrito. Es poco probable que este enorme libro había sido escrito en Podlažice. El monasterio era demasiado pequeño y demasiado pobres para llevar a cabo tal empresa avanzada, que requiere enormes recursos humanos y materiales. Hasta donde sabemos, ningún otro manuscrito medieval se conserva del monasterio. El nombre del escriba del Codex Gigas no se conoce, pero se ha conjeturado que era el monje Herman, cuyo nombre y apodo inclusus Hermanus monachus (Herman, monje recluido) aparece el 10 de noviembre en la necrológica.

El emperador Rodolfo II pronto mostró un interés inusitado por la que ya se consideraba obra del diablo. De hecho, varios de sus consejeros firmaron en el libro en el viaje de vuelta que realizaban desde Polonia. Finalmente, tras su insistencia en conseguir la obra (y prometiendo que se trataba tan sólo de un préstamo personal) la obra salió del monasterio el 4 de marzo de 1594

Rodolfo II de Habsburgo. (1552-1612)
Rodolfo II se interesó por la magia, la alquimia, la brujería, el esoterismo y sobre todo por los objetos y libros extraños. Su castillo de Praga se convirtió en el centro de reunión científicos serios como Tycho Brae y Kepler y otros menos serios como Giordano Bruno (luego quemado por hereje), John Dee (considerado como un mago negro) y aventureros-estafadores como Edward Kelley. El reinado de Rodolfo II es importante en la historia y en la ciencia. Fue el soberano que no supo impedir la nefasta Guerra de los Treinta Años. Si bien, la ciencia lo recuerda con respeto y agradecimiento, ya que fue este soberano quien ejerció el mecenazgo sobre Tycho Brahe y Johannes Kepler, y todos los historiadores de la ciencia están de acuerdo en que ninguno de ellos hubiese logrado lo que logró sin el apoyo político y económico de Rodolfo II, un verdadero déspota ilustrado.
En manos suecas
En el año 1648, al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), el Codex Gigas fue tomada como botín de guerra por las tropas del general sueco Konigsmark, junto a otros objetos de arte de la célebre habitación Kunstkammer de Prague del emperador Rodolfo II de Habsburgo, entrando en la colección de la Reina Cristina de Suecia y guardado en la biblioteca real en el castillo de Estocolmo.
El 24 de septiembre de 2007, el Codex Gigas fue cedido por la Biblioteca Nacional sueca en concepto de préstamo al estado checo, y actualmente se puede ver expuesto en el Clementinum, un antiguo colegio jesuita ubicado en el centro de Praga, no sin haber sido asegurado antes por el propio gobierno en 11 millones de euros. Los visitantes, en grupos de un máximo de 10 personas, pueden contemplarlo durante escasos minutos.
En 1697, el Codex Gigas se salvó del fuego lanzándose por la ventana, hiriendo a una persona que se encontraba debajo de la ventana. Aunque la historia del herido sea falsa, lo cierto es que el volumen sufrió serios desperfectos.

Y permaneció en Suecia desde entonces hasta que el 24 de septiembre de 2007, el Codex Gigas fue cedido por la Biblioteca Nacional sueca en concepto de préstamo al estado checo, y actualmente se puede ver expuesto en el Clementinum, un antiguo colegio jesuita ubicado en el centro de Praga, no sin haber sido asegurado antes por el propio gobierno en 11 millones de euros. Los visitantes, en grupos de un máximo de 10 personas, pueden contemplarlo durante escasos minutos.
