
Hace algunos días, una información de la agencia EFEaseguraba que el científico británico Charles Darwin murió en 1882 porproblemas del corazón, y que nuevas investigaciones relacionan estainsuficiencia cardíaca con el mal de Chagas. Esta enfermedad habría sidocontraída en su memorable viaje por Sudamérica (ver La pesquisa española).
Esta teoría ha vuelto a poner sobre la mesa la idea de que el autor de “Elorigen de las especies” (que el martes cumple 150 años), arrastró durante suvida las secuelas de esta enfermedad, transmitida por la picadura de insectollamado triatoma infestans, conocido popularmente como vinchuca, quien es elportador del parásito Trypanosoma cruzi. Pero un dato, a la sombra de lahistoria, podría develar que el mal del renombrado viajero se habría originadoen nuestra provincia, ya que Darwin visitó Mendoza en marzo de 1835...
Embarcarse en el conocimiento
Charles Darwin , nació hace exactamente doscientos años, en Shrewsbury,Inglaterra, en el seno de una tradicional familia del lugar.
Desde niño se inclinó al estudios de las ciencias naturales y siendo unadolescente, se inició como aprendiz de médico, ayudando a su padre en esatarea. Luego estudió en la Universidad de Edimburgo para probarse en medicina, carreraque no terminó.
En 1831, de regreso a su casa, recibió una carta que le proponía un puesto comonaturalista sin retribución para el capitán Robert Fitzroy, en el buque HMSBeagle. A pesar de la oposición de su padre en un principio, el joven logróconvencerlo y se embarcó en la nave.
El día 27 de diciembre de 1831 partió desde la bahía de Plymouth el bergantínBeagle rumbo a América del Sur.
El objetivo de la expedición, dirigida por Fitzroy, era completar el estudiotopográfico de los territorios de la Patagonia y Tierra del Fuego, el trazado de lascostas de Chile, Perú, algunas islas del Pacífico y la realización de unacadena de medidas cronométricas alrededor del mundo.
Este viaje duró casi cinco años y llevó a Darwin a lo largo de las costas deAmérica del Sur.
Hacia Mendoza
En 1835, la nave expedicionaria realizó varias escalas en nuestro territorio ycruzó el estrecho de Magallanes, en donde enfiló hacia Chile. Unos mesesdespués el barco recaló en el puerto de Valparaíso.

A aquel inquieto científico, la imponente cordillera le causó fascinación, loque le animaba a escribir en su diario detalles sobre las diferentesformaciones geológicas, también los cambios en la vegetación y el hábitat enlos animales.
Ya en territorio mendocino, encontró en una choza - guardia del Portillo-, a unoficial y tres soldados quienes le pidieron el pasaporte. Después de una marchapor el camino, pasaron por la única estancia llamada de Chaquaio. Al caer elsol los “gringos” acamparon. Faltaban dos día para llegar a la ciudad deMendoza y uno para ver el sol de Luján.
La vinchuca de la discordia
Luego de transitar por un camino totalmente árido, Darwin llegó a lasinmediaciones de Luján en donde se encontró con una refrescante vegetaciónllena de álamos y sauces. En ese instante vio una inmensa nube de color pardoque venia desde el Sur. Esto le llamó poderosamente la atención y pensó que setrataba de un incendio, pero se dio cuenta de que era una manga de langostasque con sus alas producían un ensordecedor ruido, similar a muchos caballoscorriendo en una batalla.

Esa enfermedad
La eminencia científica cruzó el río Mendoza , al que llamaba Luján, y allí sedetuvo para hacer algunos estudios. Luego se establecieron en la villa en dondepasaron la noche. Es posible que haya sido en la posta de ese lugar, en dondese alojaron los viajeros.
En la noche del 26 de marzo de 1835, en Luján, un desagradable episodio leocurrió al destacado hombre de la ciencia: fue atacado por varias vinchucas,tal como comentó en el capítulo XV de su diario.
Si las afirmaciones lanzada hace unos días por los investigadores españolesGascón y Serrallonga son ciertas (aseguran que Charles Darwin vivió enfermo ymurió por el mal de Chagas), podemos asegurar que su mal nació en Luján. No asíen el Chaco, como publicaron los doctores Gascón y Serrallonga. En verdad,nunca estuvo en ese lugar y en sus escritos no lo menciona.

