Yo antes acostumbraba a dormir solo, pero cuando nos mudamos nos dimos cuenta mi familia y yo que la casa era mucho más pequeña que la que teníamos. Así que algunos tuvimos que dormir juntos, yo elegí a mi madre ya que me acordaba de la seguridad y comodidad de cuando dormía con ella de pequeño. Por el día no pasó gran cosa porque no habíamos pasado muchas cosas, y la TV se quedó en el camión esperando a ser descargado el día siguiente.
Tenía mucho sueño ese día porque fui el que más ayudo en la mudanza, y habría hecho lo que fuera por dormir bien. Cuando estaba a punto de dormir, me iba a girar como de costumbre, cuando noté que mi madre me abrazó, sin decir nada, simplemente me abrazó. Será por eso que yo tampoco dije nada. Esa noche fue rara. Al día siguiente tuvimos que proseguir con la mudanza, y la TV fue lo primero que pasé, porque no quería pasar por lo mismo del día anterior.
Mis hermanos ayudaron a pasar cosas y terminamos sobre las 19:15, entramos al nuevo hogar y conectamos la televisión. Al menos no pasaríamos una noche aburrida, después de todo nos lo merecíamos por esforzarnos con las cosas. Cuando nos fuimos a acostar pasó lo mismo de antes. Cuando me iba a girar mi madre me detuvo con un "abrazo". Y otra vez me quedé en silencio. Ya era raro que mi madre no me dejara moverme, prácticamente. Cuando pasó eso me dije a mí mismo que le preguntaría que por qué hacía eso.
De nuevo seguimos con la mudanza el día siguiente. Pero no podía parar de pensar en lo ocurrido, solo quería terminar, e ir directo a preguntarle a mi madre. Por suerte terminamos ya la maldita mudanza y tenía hambre, fui a la cocina y estaba mi madre, nerviosa. No sabía por qué, pero ella estaba nerviosa y yo también. Estuve sentado en la mesa, pensando en si debería o no preguntarle el por qué de tanto "abrazo".
-Eh...¿Mamá? -Dije con miedo
-¿Por qué todas las noches...cuando intento darme la vuelta me impides hacerlo? -Le seguí
Estaba intrigado, no sabía por qué evitaba mis preguntas. Tenía ganas de recuperar mi antigua cama y dejar este asunto de un lado, pero algo me llamaba la atención, mi conciencia me decía que algo no iba bien. Decidí hacer un experimento. Esa misma noche, al intentar darme la vuelta, mi madre me retendría como siempre, pero no le haré caso y a la fuerza me moveré. Es un plan simple pero me llevará a la respuesta.
Cuando me fui a la cama, fingí que estaba dormido. Empecé lo acordado e intenté dar la vuelta a la fuerza, pero ella no me dejaba. Estaba ya cansado de este asunto, y además tenía sueño, así que ni corto ni perezoso le dije que qué pasaba, que es lo que pasa que no me dejaba moverme en MÍ cama, aunque la compartía con ella. Ella solo me abrazó más.
-No te reconozco...¿Qué coño te pasa? -Le dije
Me daba igual que fuera mi madre, pero estaba harto.
¿Qué? ¿Que no mirara a quién? Solo estábamos ella y yo, o eso creía. De todas formas con sueño y dándome la vuelta, le dije:
-A ver, a quién
Mi madre estaba asustada. Desesperádamente me intentaba dar la vuelta, pero estaba paralizado por la cosa que estaba detrás de ella.
Era horrible. Después de eso no recuerdo nada, solo que caí dormido en un sueño profundo. No he vuelto a ver a ese ser y espero no verlo nunca más. Así que ya sabes, si estás en la cama y piensas darte la vuelta, piénsalo 2 veces antes de hacerlo.
Tenía mucho sueño ese día porque fui el que más ayudo en la mudanza, y habría hecho lo que fuera por dormir bien. Cuando estaba a punto de dormir, me iba a girar como de costumbre, cuando noté que mi madre me abrazó, sin decir nada, simplemente me abrazó. Será por eso que yo tampoco dije nada. Esa noche fue rara. Al día siguiente tuvimos que proseguir con la mudanza, y la TV fue lo primero que pasé, porque no quería pasar por lo mismo del día anterior.
Mis hermanos ayudaron a pasar cosas y terminamos sobre las 19:15, entramos al nuevo hogar y conectamos la televisión. Al menos no pasaríamos una noche aburrida, después de todo nos lo merecíamos por esforzarnos con las cosas. Cuando nos fuimos a acostar pasó lo mismo de antes. Cuando me iba a girar mi madre me detuvo con un "abrazo". Y otra vez me quedé en silencio. Ya era raro que mi madre no me dejara moverme, prácticamente. Cuando pasó eso me dije a mí mismo que le preguntaría que por qué hacía eso.
De nuevo seguimos con la mudanza el día siguiente. Pero no podía parar de pensar en lo ocurrido, solo quería terminar, e ir directo a preguntarle a mi madre. Por suerte terminamos ya la maldita mudanza y tenía hambre, fui a la cocina y estaba mi madre, nerviosa. No sabía por qué, pero ella estaba nerviosa y yo también. Estuve sentado en la mesa, pensando en si debería o no preguntarle el por qué de tanto "abrazo".
-Eh...¿Mamá? -Dije con miedo
Ella me contestó normal:
-¿Si?
-¿Si?
-¿Por qué todas las noches...cuando intento darme la vuelta me impides hacerlo? -Le seguí
-Después hablamos que te estoy haciendo la merienda -Me contestó terminando la conversación
Estaba intrigado, no sabía por qué evitaba mis preguntas. Tenía ganas de recuperar mi antigua cama y dejar este asunto de un lado, pero algo me llamaba la atención, mi conciencia me decía que algo no iba bien. Decidí hacer un experimento. Esa misma noche, al intentar darme la vuelta, mi madre me retendría como siempre, pero no le haré caso y a la fuerza me moveré. Es un plan simple pero me llevará a la respuesta.
Cuando me fui a la cama, fingí que estaba dormido. Empecé lo acordado e intenté dar la vuelta a la fuerza, pero ella no me dejaba. Estaba ya cansado de este asunto, y además tenía sueño, así que ni corto ni perezoso le dije que qué pasaba, que es lo que pasa que no me dejaba moverme en MÍ cama, aunque la compartía con ella. Ella solo me abrazó más.
-No te reconozco...¿Qué coño te pasa? -Le dije
Me daba igual que fuera mi madre, pero estaba harto.
-Shhh, calla y no la mires -Me susurró al oído
¿Qué? ¿Que no mirara a quién? Solo estábamos ella y yo, o eso creía. De todas formas con sueño y dándome la vuelta, le dije:
-A ver, a quién
Mi madre estaba asustada. Desesperádamente me intentaba dar la vuelta, pero estaba paralizado por la cosa que estaba detrás de ella.
Era horrible. Después de eso no recuerdo nada, solo que caí dormido en un sueño profundo. No he vuelto a ver a ese ser y espero no verlo nunca más. Así que ya sabes, si estás en la cama y piensas darte la vuelta, piénsalo 2 veces antes de hacerlo.