InicioCiencia EducacionGrandes sueños rotos de la aviación IX: A-40 KT

Grandes sueños rotos de la aviación IX: A-40 KT

Ciencia Educacion10/9/2016



ANTONOV KT: ¿ES UN PÁJARO? ¿ES UN AVIÓN? NO, ¡ES UN TANQUE VOLADOR!


Bueno, después de un largo receso continúo con esta serie dedicada a los aviones que no pudieron entar en servicio. Ahora veremos algo que, en realidad, nunca habría podido tomarse en serio...

Existen hombres que están hechos de una pasta especial. Hombres que van más allá de donde otros han llegado, que han pensado ideas que a nadie se le han ocurrido, y que han hecho cosas que los demás no. Sergei Anojin pertenece a estos últimos. ¿Por qué? Porque es el único hombre que ha pilotado - ¿o conducido? – un híbrido entre tanque y avión: el Antonov A-40 KT.



¡Que se vienen los rusos! ¡Y por el aire!


Viendo cuán devastadoramente efectivas habían sido las dos grandes invenciones mecánicas de la Primera Guerra Mundial, el avión y el tanque, era sólo cuestión de tiempo antes que los diseñadores militares de ambos lados del Atlántico intentaran combinarlos en lo que se suponía iba a ser el “non plus ultra” de las pesadillas acorazadas. Y casi lo consiguieron. Bueno, los soviéticos .


Esquema de tres vistas de esta... Idea (dejémoslo así mejor).


En los años 30 del siglo pasado, ambos, soviéticos y estadounidenses, comprendieron las ventajas que tendría el ser capaz de arrojar una división acorazada tras las líneas enemigas, creando un caos generalizado en los puntos débiles del enemigo, como líneas de suministro y puestos de mando.


Esa era la idea, llevar el caos al corazón del enemigo...


En los EEUU, el desarrollador de tanques Walter Christie diseñó un tanque volador autopropulsado que empleaba un par de alas de un biplano y un gobernalle con una hélice accionada por el motor del tanque. En este esquema, el comandante del tanque sería además el piloto del mismo. “El tanque volador es la máquina que acabará con las guerras” escribió Christie en la revista Modern Mechanics en 1932. “El mero conocimiento de su existencia y posesión será una más grande garantía de paz que todos los tratados que la humanidad pueda pergeñar. Una manada de tanques voladores podrá ser soltada encima de cualquier enemigo, acabando en el acto con cualquier intentona de guerra”. Si tan sólo hubiera sido así…


Otra ilustración del concepto de Christie.


Los intentos iniciales de la URSS no fueron mucho mejores. Cuando el Alto Mando Soviético empezó a visualizar cómo entregar apoyo acorazado a las tropas de tierra, ellos siguieron el sendero más lógico: simplemente arrojar a los tanques desde el aire. Sin paracaídas: simplemente soltarlos – pobre del tipo que estuviera en su zona de aterrizaje. Cuando ahondaron en la idea y se dieron cuenta de las escasas probabilidades de éxito de la misma, ellos intentaron acomodar paracaídas a los tanques, pero la cosa no funcionó mucho mejor. Entonces trataron de atar tanques pequeños (como el T-27 y el T-37) a la panza de bombarderos TB-3, pero el proceso se reveló traicionero y difícil de manejar. Y teniendo en cuenta el valor de un bombardero TB-3 más el tanque ligero que transportaba, el riesgo de ver derribados ambos sobrepasaba por mucho cualquier daño que el tanque pudiera infligir.


Ahhh, pero primero lo probamos sobre el agua a ver si funciona.



¿Y si mejor lo amarramos?


En 1940, el famoso diseñador de aeronaves soviético Oleg Antonov empezó a rumiar la idea de convertir a un tanque T-34 en un planeador, arrastrado por una pareja de aviones ANT-20, y simplemente deslizar al tanque hacia el territorio enemigo.


Oleg Antonov junto a un diseño menos... exótico.


Llamado "Kryl'ya Tanka" (literalmente, “tanque alado”) y designado como A-40 KT, este vehículo combinaba alas de un planeador con un tanque T-60. El piloto maniobraría el “tancoplano” ( ¿se te ocurre otra manera de llamarlo? ) elevando y bajando el cañón de la torreta, y girando esta última, ya que estaba conectada al timón y a los alerones.


Rara imagen frontal del Krylya Tanka.


Aunque no se crea, en verdad el artilugio voló, una vez, en 1942. El T-60 fue despojado de todas las partes no esenciales, en un intento de aligerarlo tanto como fuera posible, y entonces fue unido a unas alas de planeador, y enganchado a la popa de un TB-3. Cuando el tanque se fue al aire, su excesivo peso causó que los motores del bombardero se recalentaran rápidamente, forzando al piloto del TB-3 a cortar la línea del T-60 para evitar que sus motores colapsaran, pero dejando al tanque a su suerte.


¡Vamos, a golpear fascistas donde menos se lo esperan!


Y entonces Anojin demostró su pericia: elegantemente rompió para separarse del bombardero y se alineó para un aterrizaje inmediato. En el poco tiempo de que disponía, se dio cuenta que el A-40 se deslizaba dócilmente y sin problemas. Así que no tuvo problemas para descender con el aparato y aterrizarlo suavemente, sin daños para con el tanque. Una vez en tierra, se deshizo de las alas, encendió el motor nuevamente y puso rumbo al aeródromo para dar su reporte de vuelo. Desde su perspectiva, todo funcionó a la perfección.


¿Podré aterrizar esta cosa sin matarme?


Desafortunadamente, la Unión Soviética no disponía de un avión lo suficientemente poderoso para realizar el trabajo encomendado. Así, el proyecto fue abandonado, ya que los experimentos subsecuentes con el más grande T-34 – que era el tanque que los soviéticos querían en verdad usar – demostraron que éste era demasiado pesado. Así, debido a la falta de un transporte lo suficientemente capaz, el proyecto nunca se concretó: el T-60 era demasiado ligero (poco blindaje, y un armamento patéticamente débil) como para constituir una amenaza para los alemanes en la retaguardia – en realidad, en cualquier parte – y no se podían llevar a los T-34 a donde realmente causarían daño (no se quería simplemente soltarlos en la retaguardia, también se los quería para que los partisanos pudieran realizar tareas de mayor envergadura).


El TB-3, usado para todo tipo de experimentos dudosos, pero incapaz de hacerlos exitosamente. Y como él, ningún aparato soviético resultaba adecuado para el Krylya...


Británicos y alemanes probaron una mejor idea, construyendo planeadores capaces de transportar vehículos acorazados en su interior. Los británicos con el Hamilcar, y los alemanes con el Messerschmitt Gigant, demostraron que se podían transportan tanques por el aire. Pero estos planeadores eran extremadamente vulnerables – en el caso del Gigant – o tampoco podían llevar vehículos muy capaces – ese era el caso del Hamilcar.


Los intentos más exitosos de los alemanes y británicos, respectivamente.


Sólo hasta que los norteamericanos inventaron el sistema de extracción a baja altura – que consiste en volar con el transporte cerca del suelo, para abrir un paracaídas que arrastre y frene al tanque en su corto descenso hasta el suelo – que la idea de llevar tanques volando hasta el enemigo se hizo factible. Empero, el otro concepto que rondaba por la misma época de los tanques voladores – las ambulancias voladoras – todavía no ve la luz…


Conque así era la cosa... Bueno, al menos lo intentamos.

























Letra chica: aunque comentar es lo que se prefiere, los comentarios que desvirtúen serán borrados.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
12visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
5visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

C
Conclavista🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts396
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.