Andrea castellano 21/12/13 4eso
Había una vez en una gran casa de montaña, vivía una familia bastante numerosa. Todo en esa familia iba bien hasta que un día descubrieron el pañuelo de Angélica tirado al lado del rió. Su madre se quedo muy afectada ya que desde aquel día no volvió a ser la misma. Todos los de su alrededor intentaban hacerle entender que Angélica no volvería pero que la vida sigue.
Un día apareció en su casa una mujer bastante guapa, era una peregrina. Cuando le abrieron la puerta la peregrina dijo que venía en busca de cobijo ya que era una peregrina. El abuelo no tardo en darse cuenta de que esas no eran sus intenciones. Los niños no paraban de jugar con ella. En realidad aquella peregrina era la muerte y seguramente venia a llevarse a alguno de ellos. En el tiempo en el que estuvo la muerte “peregrina”. Llego Martín, Martín era el marido de Angélica la mujer que “murió en el rió ahogada”. Martín llego con una joven mujer llamada Adela. Martín dijo que la joven mujer que trajo se intento suicidar.
Durante las fiestas de San Juan la “peregrina” volvió, el abuelo intuyo que venía a llevarse a Adela y le suplico a la peregrina que no se la llevara. La “peregrina” paso de el ya que no vino a llevarse a Adela. La peregrina venia a llevarse a otra persona.
A lo largo del tiempo Adela seguía en casa y Martín no podía resistirse a lo que sentía hacia a Adela. Así que se confeso, Adela le ignoro completamente y le dijo a Martín que lo que había entre ellos no podía funcionar porque Adela no era capaz de hacerle eso a Angélica. Martín no aguanto más y le dijo la verdad sobre lo que paso con Angélica. Le dijo Angélica en realidad no ha muerto, Angélica en realidad no ha muerto en realidad Angélica se fugo con su supuesto amante a los tres días de casados. No quise decir nada para que el recuerdo de Angélica no se manchara.
Mientas toda la familia estaba en la hoguera de San Joan la peregrina fue al rió donde vio aparecer a Angélica que volvió porque su supuesto amante la había dejado. La peregrina convenció a Angélica para que no volviera ya que había quedado un recuerdo
Autor: Alejandro Casona
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Había una vez en una gran casa de montaña, vivía una familia bastante numerosa. Todo en esa familia iba bien hasta que un día descubrieron el pañuelo de Angélica tirado al lado del rió. Su madre se quedo muy afectada ya que desde aquel día no volvió a ser la misma. Todos los de su alrededor intentaban hacerle entender que Angélica no volvería pero que la vida sigue.
Un día apareció en su casa una mujer bastante guapa, era una peregrina. Cuando le abrieron la puerta la peregrina dijo que venía en busca de cobijo ya que era una peregrina. El abuelo no tardo en darse cuenta de que esas no eran sus intenciones. Los niños no paraban de jugar con ella. En realidad aquella peregrina era la muerte y seguramente venia a llevarse a alguno de ellos. En el tiempo en el que estuvo la muerte “peregrina”. Llego Martín, Martín era el marido de Angélica la mujer que “murió en el rió ahogada”. Martín llego con una joven mujer llamada Adela. Martín dijo que la joven mujer que trajo se intento suicidar.
Durante las fiestas de San Juan la “peregrina” volvió, el abuelo intuyo que venía a llevarse a Adela y le suplico a la peregrina que no se la llevara. La “peregrina” paso de el ya que no vino a llevarse a Adela. La peregrina venia a llevarse a otra persona.
A lo largo del tiempo Adela seguía en casa y Martín no podía resistirse a lo que sentía hacia a Adela. Así que se confeso, Adela le ignoro completamente y le dijo a Martín que lo que había entre ellos no podía funcionar porque Adela no era capaz de hacerle eso a Angélica. Martín no aguanto más y le dijo la verdad sobre lo que paso con Angélica. Le dijo Angélica en realidad no ha muerto, Angélica en realidad no ha muerto en realidad Angélica se fugo con su supuesto amante a los tres días de casados. No quise decir nada para que el recuerdo de Angélica no se manchara.
Mientas toda la familia estaba en la hoguera de San Joan la peregrina fue al rió donde vio aparecer a Angélica que volvió porque su supuesto amante la había dejado. La peregrina convenció a Angélica para que no volviera ya que había quedado un recuerdo
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