Todos los lugares que habitamos y en los cuales moramos sin propósito de alienarnos poseen un Genius Loci. Este concepto romano se hace eco de la tradición antigua para plasmarla en el hoy: sobre todo en lo relacionado con la arquitectura ya que cuando el hombre mora,él está simultáneamente localizado en un espacio y expuesto a un cierto carácter del ambiente.
Estar perdido es evidentemente lo opuesto al sentimiento de seguridad que distingue el morar, es decir es una sensación de desarraigo en relación a nuestro hábitat natural .Es todo lo contrario de la identificación que podría definirse como llegar "a ser amigos con un medio en particular", además se entiende que la identidad humana presupone la identidad del lugar.
"Hoy comenzamos a darnos cuenta que la verdadera libertad presupone pertenencia", y que el "morar" significa pertenencia a un lugar concreto.
El morar es estar en paz, permanecer en paz según el filósofo alemán Martín Heidegger, y estar en paz es estar libre de los peligros y daños a través de un recinto, por lo que finalmente, morar significa estar en paz en un recinto protegido.
Según Martín Heidegger los méritos del hombre no cuentan mucho sino es capaz de morar poéticamente, es decir habitar el lugar propio con una atmósfera personal, con un espíritu impregnado de una esencia individual para así enriquecerlo, de alguna forma eternizarlo y hacerlo propio.
En este sentido, la arquitectura, tanto como arte así como técnica intentan ayudar al hombre en ese poético morar y a su propósito de sentir el Genius Loci.
El espíritu da vida a la gente y a los lugares, los acompaña desde el nacimiento hasta la muerte y determina su carácter o su esencia.Es este el punto principal y fundamental de la vida del hombre , por lo que el ser no habita el lugar, el lugar habita al hombre al igual como lo hace el lenguaje.Construir significa también habitar, pertenecer, residir.
Heidegger dice "Es el lenguaje el que es y ha sido siempre el señor del hombre".
Así como el lenguaje habita al hombre , el lugar en donde reside el hombre se vuelve parte de su ser.también "No solo habitamos, eso sería casi inactividad, también viajamos, hacemos transacciones, intercambiamos ciertos elementos" pero es importante comprender que los mortales habitan en la medida en que reciben el cielo como cielo,en la medida que dejan al sol y a la luna seguir su viaje, a las estrellas su ruta, ay a las estaciones del año su bendición y su injuria; en la medida en que no convierten la noche en día, ni hacen del día una carrera sin reposo.De alguna forma, en la medida que aceptan las cosas como son.
Conducir a los mortales a la esencia de la muerte no significa en absoluto poner como meta la muerte en tanto que nada vacía.Tampoco quiere decir ensombrecer el habitar con una mirada ciega, dirigida fijamente al fin, sino que entender el habitar más bien como un residir junto a las cosas.Es en este sentido que Heidegger propone el vivir para la muerte, es decir, el situarse en la medida de las cosas y su sentido más profundo.
Entender el habitar como una frontera, pero no como aquello donde termina algo, sino, como sabían ya los griegos,aquello a partir de donde algo comienza a ser lo que es, por lo que en el morar debiese aparecer la esencia del hombre ,como lo contrario , la antípoda de la alienación moderna, que es el peor enemigo de la individualidad , del alma como concepto metafísico y del morar.
"Sólo si somos capaces de habitar podemos construir".
Martín Heidegger