Nuevos estudios aumentan las opciones de Titán como hogar de formas de vida exóticas.
En muchos aspectos es más parecido a la Tierra que Marte. Tiene una densa atmósfera, encontramos lagos, mares, ríos, nubes tormentosas y precipitaciones, en un ciclo hidrológico notablemente similar al terrestre, y en eso es el único cuerpo del Sistema Solar que comparte con nuestro planeta estas características. Sin embargo también es lo más parecido a un inmenso congelador planetario, con temperaturas de -180 Cº en el mejor de los casos. Tan es así que el agua líquida no existe como tal, al menos en superficie, y sólo la encontramos en forma de hielo, en esas condiciones tan sólido como una roca. En su lugar, es el metano y el etano quienes juegan su papel como elemento hidrológico. Para la vida tal y como la conocemos no es un lugar acogedor, ni siquiera prometedor. Y por eso mismo nuestra atención se centra en otros lugares, como Europa y Encélado.
Europa y Encélado, nuestras primeras opciones para encontrar vida.
Sin embargo, dando que su química parece aproximarlo a lo que podría haber sido la Tierra justo antes de su aparición, no pocos han imaginado las opciones de que ésta puede existir realmente en Titán, aunque siempre apuntando a una con bases totalmente diferentes a la nuestra. Y ahora nuevos estudios apuntalan esta opción. No sabemos si existe, pero si parece que podrían darse las reacciones químicas prebióticas necesarias para que surja.
El ciclo hidrológico de Titán podría albergar más sorpresas de lo que parece.
Así lo plantea un equipo de investigadores de la Universidad Cornell, en los EEUU, que desarrollaron una simulación informática a partir de los datos enviados por la sonda Huygens, que aterrizó en Titán, enviando información tanto de la atmósfera como desde la propia superficie durante los minutos que pudo mantener el contacto. Esta mostró que cuando la radiación solar alcanza su atmósfera, integrada sobre todo por nitrógeno y metano, se forma ácido cianhídrico, un compuesto que reacciona con ciertas moléculas para formar polímeros, como la poliimina.
El vórtice del polo sur de Titán, compuesto por ácido cianhídrico.
Esta última resulta notablemente prometedora, ya que es capaz de absorber un amplio espectro de luz, incluyendo las longitudes de onda que son capaces de atravesar la atmósfera del satélite. Es decir, podría ofrecer a esa vida la energía necesaria para alimentar las reacciones químicas que la sustentaran. Además, lo que es aún más interesante, es que el compuesto resulta tremendamente flexible y puede adoptar diferentes estructuras, por lo que el equipo de investigadores sugiere que algunas de ellas podrían actuar como catalizadores para acelerar dichas reacciones químicas previas a la vida como tal. Es decir, que funcionaría como un catalizador para ella. Incluso más, se ha encontrado ácido cianhídrico en los sedimentos de la superficie, depositado allí por las lluvias de metano y etano. Todo ello hace que estos investigadores crean posible que, en las actuales condiciones ambientales de Titán, podría llegar a surgir algún tipo de forma de vida "exótica", no basada en el agua como es la nuestra. O al menos darse las reacciones necesarias para ello.
De haber vida en Titán, lo más probable es que sea muy elemental.
En todo caso, y esto hay que tenerlo bastante claro, nada de lo anterior hace presuponer que en Titán puede existir la vida. Para empenzar no hemos detectado este elemento - la poliimina - , aunque ciertamente podría estar presente en su atmósfera pero estar tan enmascarada por ella que no podemos captarla con los instrumentos disponibles. Futuras misiones deberían tener eso en cuenta. Pero sí que abre posibilidades intrigantes, no solamente para esta luna, sino que a escala cósmica, al plantear que el agua quizás no es un elemento tan imprescindible para la vida como solíamos suponer. Otras formas biológicas, ajenas a ese elemento, podrían haber surgido en mundos que nuestra limitada visión de las cosas (inevitable al no conocer nada más que la terrestre) inicialmente podría descartar.
Hyugens, la pequeña sonda que acompañó a Cassini en su viaje, protagonizó el primer aterrizaje en un mundo del Sistema Solar exterior. Nos ofreció mediciones directas tanto de la atmósfera como la la superficie, y sus datos siguen siendo hoy día estudiados en profundidad.
Formaciones nubosas sobre los mares de Titán. ¿Hay "algo" ahí escondido? Quizás algún día sabremos la respuesta.
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