Cómo los ciegos pueden ‘ver’ las matemáticas
¿Alguna vez un profesor de matemáticas os ha instado a visualizar un problema para encontrar más fácilmente su solución?
Puede parecer una tontería, pero los números y las matemáticas, a pesar de parecer algo abstracto, pueden tratar de “verse” con el fin de facilitar su comprensión, aunque sea algo que normalmente no hacemos.
Al menos no solemos hacerlo las personas videntes; pues, según un nuevo estudio, publicado en PNAS de la mano de investigadores de la Universidad Johns Hopkins, cuando los ciegos se encuentran resolviendo un acertijo o problema matemático muestran una gran actividad en las áreas cerebrales asociadas a la visión; además, claro está, de las implicadas en el cálculo numérico.
¿Cómo es el cerebro de un matemático?
Como sabéis, el cerebro es un órgano muy especializado, que actúa con la precisión de un mecanismo de relojería suiza, asociando a cada área su función e interactuando en el caso de que sea necesario.
El nivel de desarrollo individual de cada una de estas regiones lleva a que no todo el mundo tengamos las mismas cualidades, de modo que seamos mejores en las que tenemos más activas. Esto, además, es algo que en cierto modo se puede entrenar; por lo que, dentro de unos límites, no podemos considerarnos totalmente condenados a ser malos en algo.
En el caso de las matemáticas, estudios anteriores han puesto de manifiesto que a la hora de llevar a cabo problemas numéricos complejos se emplean áreas diferentes a las que participan en otro tipo de cuestiones, aunque sean de igual complejidad.
Concretamente, se utiliza una red del cerebro que involucra las regiones intraparietal frontal, prefrontal dorsal y temporal inferior. Todo esto estará más desarrollado en las personas que tienen más facilidad para las matemáticas,;pero, en menor o mayor medida, se puede decir que todo el mundo utiliza ciertas áreas de los lóbulos frontal y parietal a la hora de resolver problemas de este tipo.
La curiosa asociación cerebral entre ceguera y matemáticas
Los científicos responsables del estudio del que os hablamos hoy partieron de esta base y, a su vez, se preguntaron si ciertas características fisiológicas o ambientales pueden llevar a desarrollar distintas zonas cerebrales para llevar a cabo una misma función.
Con el fin de comprobarlo, contaron con la colaboración de 17 voluntarios con ceguera congénita y 19 totalmente sanos.
Una vez que se le vendaron los ojos a los segundos, para situarlos en igualdad de condiciones con el resto, todos tuvieron que resolver una serie de problemas matemáticos, a la vez que se comprobaba qué áreas cerebrales se activaban en ese momento.
Como cabía esperar, todos mostraron gran actividad en las áreas antes mencionadas, pero el dato curioso llegó al comprobar los resultados del grupo de invidentes, pues en su caso se activaron también algunas regiones asociadas a la visión, que se mostraron inactivas en sus compañeros de ojos vendados.
Esto, por lo tanto, da una nueva prueba de que el cerebro puede sufrir modificaciones, fruto de la experiencia, adaptándose a situaciones excepcionales, como la ceguera.
Los matemáticos perciben las ecuaciones como obras de arte
Es oficial, los matemáticos realmente adoran los números. No solo aprecian la lógica y orden en las ecuaciones en sentido figurado, sino que son capaces de apreciarlas artísticamente, como otros aprecian piezas musicales o cuadros. Al menos esto es lo que dice un estudio publicado por el equipo de Semir Zeki en Frontiers of Human Neuroscience.
Para realizar el estudio reunieron a 15 matemáticos para someterles a una prueba de resonancia magnética funcional. Este tipo de resonancia, que hemos comentado en artículos anteriores, permite observar las zonas de cerebro en las que aumenta la circulación sanguínea, y por lo tanto, la actividad neuronal.
Cuando admiramos algo de gran belleza hay diferentes regiones del cerebro que se activan, pero la principal y más importante es la corteza orbitofrontal medial. Este lugar también participa en otros casos comentados recientemente: se activa junto con la ínsula anterior cuando vemos un objeto de deseo, y está relacionada con el mecanismo de recompensa que se activa cuando escuchamos una canción que nos gusta. Sabemos que la corteza orbitofrontal medial es clave en la percepción de belleza porque sabemos que en los pacientes con esta área dañada se produce una apatía frente al mundo o un sentimiento de “fealdad” generalizada. En caso de sufrir un ataque epiléptico en esta área se producen síntomas similares a los del Síndrome de Stendhal, el cual sufrió mareos y vértigos tras una excursión por Florencia, alegando que había visto demasiada belleza concentrada.
Para el equipo del estudio, calcular la actividad en la corteza orbito-frontal medial da un valor aproximado de la belleza subjetiva. Cuando más actividad se produzca, más belleza se observa. A cada matemático se le expusieron un grupo de 60 ecuaciones mezcladas con piezas de música clásica y cuadros famosos. Por supuesto, también incluyeron en el test imágenes sangrientas y desagradables para tener valores de belleza negativa.
Las conclusiones del estudio eran claras: para los matemáticos algunas ecuaciones son tan bellas como las obras pictóricas y musicales. Pero no todas las ecuaciones son igual de bellas. La ecuación que más belleza evocaba entre los matemáticos del estudio fue la Identidad de Euler, encargada de explicar los movimientos ondulatorios. Mira a ver si te parece hermosa.
¿Alguna vez un profesor de matemáticas os ha instado a visualizar un problema para encontrar más fácilmente su solución?
Puede parecer una tontería, pero los números y las matemáticas, a pesar de parecer algo abstracto, pueden tratar de “verse” con el fin de facilitar su comprensión, aunque sea algo que normalmente no hacemos.
Al menos no solemos hacerlo las personas videntes; pues, según un nuevo estudio, publicado en PNAS de la mano de investigadores de la Universidad Johns Hopkins, cuando los ciegos se encuentran resolviendo un acertijo o problema matemático muestran una gran actividad en las áreas cerebrales asociadas a la visión; además, claro está, de las implicadas en el cálculo numérico.
¿Cómo es el cerebro de un matemático?
Como sabéis, el cerebro es un órgano muy especializado, que actúa con la precisión de un mecanismo de relojería suiza, asociando a cada área su función e interactuando en el caso de que sea necesario.
El nivel de desarrollo individual de cada una de estas regiones lleva a que no todo el mundo tengamos las mismas cualidades, de modo que seamos mejores en las que tenemos más activas. Esto, además, es algo que en cierto modo se puede entrenar; por lo que, dentro de unos límites, no podemos considerarnos totalmente condenados a ser malos en algo.
En el caso de las matemáticas, estudios anteriores han puesto de manifiesto que a la hora de llevar a cabo problemas numéricos complejos se emplean áreas diferentes a las que participan en otro tipo de cuestiones, aunque sean de igual complejidad.
Concretamente, se utiliza una red del cerebro que involucra las regiones intraparietal frontal, prefrontal dorsal y temporal inferior. Todo esto estará más desarrollado en las personas que tienen más facilidad para las matemáticas,;pero, en menor o mayor medida, se puede decir que todo el mundo utiliza ciertas áreas de los lóbulos frontal y parietal a la hora de resolver problemas de este tipo.
La curiosa asociación cerebral entre ceguera y matemáticas
Los científicos responsables del estudio del que os hablamos hoy partieron de esta base y, a su vez, se preguntaron si ciertas características fisiológicas o ambientales pueden llevar a desarrollar distintas zonas cerebrales para llevar a cabo una misma función.
Con el fin de comprobarlo, contaron con la colaboración de 17 voluntarios con ceguera congénita y 19 totalmente sanos.
Una vez que se le vendaron los ojos a los segundos, para situarlos en igualdad de condiciones con el resto, todos tuvieron que resolver una serie de problemas matemáticos, a la vez que se comprobaba qué áreas cerebrales se activaban en ese momento.
Como cabía esperar, todos mostraron gran actividad en las áreas antes mencionadas, pero el dato curioso llegó al comprobar los resultados del grupo de invidentes, pues en su caso se activaron también algunas regiones asociadas a la visión, que se mostraron inactivas en sus compañeros de ojos vendados.
Esto, por lo tanto, da una nueva prueba de que el cerebro puede sufrir modificaciones, fruto de la experiencia, adaptándose a situaciones excepcionales, como la ceguera.
Los matemáticos perciben las ecuaciones como obras de arte
Es oficial, los matemáticos realmente adoran los números. No solo aprecian la lógica y orden en las ecuaciones en sentido figurado, sino que son capaces de apreciarlas artísticamente, como otros aprecian piezas musicales o cuadros. Al menos esto es lo que dice un estudio publicado por el equipo de Semir Zeki en Frontiers of Human Neuroscience.
Para realizar el estudio reunieron a 15 matemáticos para someterles a una prueba de resonancia magnética funcional. Este tipo de resonancia, que hemos comentado en artículos anteriores, permite observar las zonas de cerebro en las que aumenta la circulación sanguínea, y por lo tanto, la actividad neuronal.
Cuando admiramos algo de gran belleza hay diferentes regiones del cerebro que se activan, pero la principal y más importante es la corteza orbitofrontal medial. Este lugar también participa en otros casos comentados recientemente: se activa junto con la ínsula anterior cuando vemos un objeto de deseo, y está relacionada con el mecanismo de recompensa que se activa cuando escuchamos una canción que nos gusta. Sabemos que la corteza orbitofrontal medial es clave en la percepción de belleza porque sabemos que en los pacientes con esta área dañada se produce una apatía frente al mundo o un sentimiento de “fealdad” generalizada. En caso de sufrir un ataque epiléptico en esta área se producen síntomas similares a los del Síndrome de Stendhal, el cual sufrió mareos y vértigos tras una excursión por Florencia, alegando que había visto demasiada belleza concentrada.
Para el equipo del estudio, calcular la actividad en la corteza orbito-frontal medial da un valor aproximado de la belleza subjetiva. Cuando más actividad se produzca, más belleza se observa. A cada matemático se le expusieron un grupo de 60 ecuaciones mezcladas con piezas de música clásica y cuadros famosos. Por supuesto, también incluyeron en el test imágenes sangrientas y desagradables para tener valores de belleza negativa.
Las conclusiones del estudio eran claras: para los matemáticos algunas ecuaciones son tan bellas como las obras pictóricas y musicales. Pero no todas las ecuaciones son igual de bellas. La ecuación que más belleza evocaba entre los matemáticos del estudio fue la Identidad de Euler, encargada de explicar los movimientos ondulatorios. Mira a ver si te parece hermosa.