InicioArteAdiccion (cuento mío) by Raukovilevil

Adiccion (cuento mío) by Raukovilevil

Arte7/30/2009
Bueno, esta en mi cuarta entrega, antes dije que el tercero iba a ser el último por un tiempo para dedicarme a full con la escritura, pero esa misma noche termine esta historia y como me gusto mucho y a los que se los mostré les gusto mucho (y les aseguro que no lo dijeron solo para complacerme) lo posteo hoy. Bueno, que les guste.


Adicción



Admito que soy histérica, celosa, insoportable, irritante y agresiva, pero por otro lado, soy increíblemente atractiva, por eso, y solo por eso, es que puedo darme el lujo de ser quien soy, una malcriada. Pero esos defectos quedan totalmente opacados con el problema mas grande y placentero de mi vida, un problema que no deseo abandonar pero que debo hacerlo, no es fácil llevar una segunda vida, teniendo en cuenta que amo a mi novio, lo amo con toda mi alma y es la razón por la cual trato tanto de abandonar la lujuria. El me ayuda, ¿Cómo? Dándome dosis diarias de mi adicción, tal vez, de esa manera, mi problema solo se limite a él y tal vez, podré seguir mi vida sin tanto remordimiento. Era bastante joven cuando me inicie sexualmente, fue con amigo de mi padre (ojo, no lo malinterpreten, el era solo unos años mas grande que yo), fue más de lo que muchas mujeres desearían, fue delicado, cariñoso, sentimental y me sedujo con cenas, flores, piropos atrevidos y palabras dulces. Lastima que yo le rompí el corazón al pobre. No conocía la definición de la palabra “monogamia” pero sí sabía que no estaba pensada para mí. A los 18, y ya con un largo repertorio de amantes, reconocí que tenia problemas, no tenia amigas, las pocas que se me acercaban terminaban de dos maneras, expulsadas por mí reputación o queriendo molerme a palos. ¡Ha! Por cierto, a esa edad también conocí el nombre de mi adicción, resulta que padezco de ninfomanía, practiqué tanta variedad sexual que realmente no podría recordar todas las posiciones ni esforzándome, pero te puedo garantizar que conocí todas las variedades del Kamasutra y el Tantra. A los 20 ya no podía soportarlo más, mi vida era un infierno, nadie se quería acercarse a mi (salvo los hombres y algunas mujeres). Mi familia, avergonzada, me delego a un cuarto separado de mi casa para no tener que verme, mis padres me odiaban, no duraba en los trabajos por que siempre se armaban grandes problemas entre los empleados, y las empleadas solían conspirar contra mi, no tenia amigos ni pareja, me sentía sola todas las noche, siempre con una persona diferente a mi lado pero nunca me abrazaban, nunca se despedían por la mañana. Los centros de tratamientos para esta enfermedad no servían, solía acostarme con todos los integrantes, aunque la regla de oro era no hacerlo con nadie en un determinado tiempo y nunca con alguien que pertenezca a ese lugar, simplemente yo no servia para rehabilitarme de esa manera.
Luego de participar de una orgía olímpica… en mi habitación, mis padres me desterraron por completo del ceno de la familia, me dieron plata y se desligaron de mi.
Viaje a otra ciudad y alquile un pequeño departamento que lo conseguí mas barato que cualquiera, bueno, se pueden imaginar por qué. Pero no pude detener a mi adicción, en un par de meses ya la gente se alejaba de mí y me tildaron de muchas cosas… que por cierto, eran ciertas.
Me volví a mudar y volví a conseguir un alquiler muy barato. Esta vez, tuve mas suerte y a la ves, aun más mala suerte. Estaba en la capital, donde pocos se conocían entre si, y mis vicios podían ser mas discretos, conseguí un trabajo en una gaceta de peaje, donde me costo mucho menos mantener mi trabajo fuera de mi apetito sexual. Al mes y medio contraje sífilis, no se de quien (¿como podría?) y esto me ayudo a forjar cierta voluntad sobre mi adicción, pero a la semana de haberme curado sin consecuencias, volví a las andadas. Pasaron 6 meses de trabajo sin futuro, frustración sexual (ya que no importara con cuantos, quienes o como lo hiciera, nunca lograba encontrar la satisfacción que buscaba) y en especial soledad, una soledad que me destrozaba, no tenia a nadie, solo a mi companía de turno y eso no es una relación, eso casi no es humano, solo es sexo. Me sentía deprimida, todo el tiempo me atormentaba la vergüenza de quien era, de lo que me había convertido, trate de llamar muchas veces a mi familia, pero solo una ves mantuve lo suficiente la llamada como para que pudieran contestar y lo único que conseguí fue que me demostraran que tan exiliada estaba de ellos, no querían verme, ni oírme ni saber de mi, solo querían saber si seguía viva, así sabrían cuando comprar un ataúd para mi funeral. Ese mes fue tan depresivo que varias veces al día pensaba en suicidarme, pero no tengo tanto valor. Al octavo mes tuve una razón para vivir, un motivo, un “por que” qué se le atribuía a mi ser, deje de menstruar. El embarazo fue algo que no me espere, pero que lo recibí con la mayor alegría. No se quien fue el padre, pero no importaba, pensaba darle todo el amor que yo no tuve, pensaba darle más atención y cariño que nadie, ese bebe me devolvió la vida, así que mi vida le pertenecía.
Luego del quinto mes desde el embarazo, decidí mudarme de nuevo, aunque tengo que corregir una cosa, ya para ese entonces no estaba embarazada. “Embarazo ectópico producido por una previa gonorrea no detectada” fue lo que me dijo el doctor antes de irse fríamente, la enfermera que me cuidaba me explico que significaban esas palabras, “tuviste gonorrea que no se detecto a tiempo, y por eso creció tu feto fuera de la matriz (el útero), alojándose en una de las trompas de Falopio, el feto no puede sobrevivir y pone en peligro tu vida si lo dejamos crecer”. Tres veces a la semana durante dos meses con un psicólogo me ayudo mucho con la depresión, y fue él quien me aconsejo que me aleje de esta vida, que trate de armar una nueva.
Por ultima vez me mude, esta vez, el alquiler era normal, sin beneficios, conseguí trabajo de administradora en un restaurante y me esforcé por no relacionarme con nadie del lugar gracias a una voluntad titánica que logre adquirir a prueba y error. Caí presa del encanto de un chico morocho que me sedujo con el romanticismo de un francés, en ese entonces tenia mis debilidades de placer cada tanto, pero no podía evitarlo, es como las drogas, simplemente es inevitable volver a probar, el reto esta en que no te domine una vez mas.
Hoy deberíamos cumplir 6 meses de relación con Luciano, si no fuera que termino con migo hace una semana, se entero de mis infidelidades y no me lo perdonó, o por lo menos eso creo, por que simplemente me llamo diciéndome que ya sabia lo que había hecho y no supe más de el. Esta semana volví con el vicio, siempre con alguien diferente o con varios. Hoy me interno nuevamente en una clínica de autoayuda para adictos al sexo y ninfómanos, pero esta ves sí creo que me puedan ayudar, ya casi pude controlarlo antes y con ayuda lograre apartar esta maldición de mi vida. Lo extraño, esta vez si la cagué, me doy cuenta que por primera vez en la vida me empecé a enamorar y esta maldita adicción lo alejo de mí, como a todo lo de valor en mi vida, al igual que a mi hijo.
Me paro frente a la puerta del pequeño departamento donde se reúnen los grupos de autoayuda, entro y saludo, resignada por las miradas que me califican, me analizan, me desvestían y me gozaban. Me siento acosada por las miradas lujuriosas de los hombres y algunas mujeres (que por supuesto, me encantaba), entra un señor alto con camisa y corbata, bastante atractivo… me pregunto que tan bueno será en la cama… me concentro, descarto ese pensamiento y miro al piso, avergonzada. Nos saluda cordialmente y empieza diciendo: “si están aquí, ya están un paso adelante”. Una persona más abre la puerta y me quedo estupefacta, es Luciano, nos contemplamos, totalmente quietos, sin decir nada y le pregunto “¿que haces aquí?” y me responde “creo que estoy por el mismo motivo que vos”. No nos quedamos con el grupo, nos vamos del edificio abrazados, y nos sentimos totalmente comprendidos. Me perdonó así como yo le perdoné sus lujuriosas debilidades, pero ya no pasará mas, padecíamos de lo mismo, comprendí que nosotros mismos somos la cura y mientras estemos juntos, no necesitaremos a nadie más, y cuando la adicción nos ataque, estamos los dos juntos para saciarla.
Por cierto, estamos esperando un hijo… pero solo me pregunto… ¿quien es el padre?




By: Rauko Vil Evil








Datos archivados del Taringa! original
0puntos
55visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

R
Raukovilevil🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts3
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.