Algo realmente aterrador tuvo en la mira al pueblito estadounidense de Thomasville, casi imposible de encontrar en los mapas, durante el año 1976. En un breve período de tiempo, y sin causa aparente, desapareció una gran cantidad de adolescentes ante el terror de los padres.
Los jóvenes eran devueltos luego de un largo período de lavado de cerebro y adoctrinamiento, tras lo cual podían visitar a sus padres por un corto tiempo. Eran cordiales y educados, pero muy fríos y distantes. Parecían no ser los hijos, sino unas personas distantes, desconocidas, que visitaban la casa de unos extraños.
Quien osara intentara detener esto podía padecer las consecuencias. Un hombre intentó hacerlo, pero lo pagó bien caro. Las preguntas son ¿Por qué pasaba esto? ¿Quiénes eran los responsables? ¿Por qué esto no apareció en los medios? ¿Por qué secuestraban adolescentes?
Vamos por partes. Esta es la historia que pretendo desarrollar.
Para comenzar, estos hechos no tuvieron mucha repercusión y fueron recopilados mayormente -sino en su totalidad- en el libro de Fabio Zerpa "Los Hombres de Negro y los OVNI" (Ed. Plaza y Janés, España, 1977 / Reedición en Ed. Planeta, Argentina, 1989).
Lo llamativo es que aparecen en la edición original española, pero no en la sudamericana... aquí, las tapas de ambas ediciones:
Aún después de buscar en la web, el material existente es paupérrimo y no agrega demasiada información más a la ya obtenida. Por eso pretendo compartir este material que poseo con todos ustedes.
Ante la falta de imágenes, puedo ofrecerles algunos videos con música que puede generar el clima que deseo.
El pueblito en cuestión se encuentra ubicado en EE. UU., más precisamente en el estado de Georgia. Un hecho que llama la atención es que se encuentra no muy alejado del estado de Florida, cercano al Triángulo de las Bermudas.
Todo comenzó en noviembre de 1976, cuando algunos adolescentes de 14 a 20 años no regresaban a sus casas ni tampoco habían sido vistos en ninguna parte, lo que originó temor en sus padres.
Según Fabio Zerpa, los diarios norteamericanos comenzaron a informar sobre estas desapariciones pero pronto se llamaron misteriosamente a silencio, como si algo o alguien les hubiera "sugerido amablemente" que se olvidaran del asunto.
Un hombre llamado Set Murphy, residente en el vecino estado de Florida, decidió tomar el caso en sus manos y se dirigió hacia Thomasville. Pero antes que llegara a destino, se encontró con una misiva cuanto menos llamativa: en Tallahassie le dejaron este mensaje bajo la puerta de su habitación: "Por su seguridad y la de sus hijos, no se acerque Ud. a Thomasville".
El receptor ignoró este "pedido" y prosiguió su ruta tomando un atajo con el objetivo de distraer a sus persecutores y ahí se topó con lo peor: un adolescente con identidad reservada -sólo dio su nombre de pila: Jerry- que había escapado de la zona.
Según su escalofriante relato, en dos ocasiones había escuchado pisadas a dos o tres metros de distancia, las cuales se acercaban a él después de salir del instituto donde estudiaba. En agosto de 1977 a las siete de la tarde volvió a sucederle el extraño suceso y esta vez, con pisadas más insistentes. Cuando estaban por alcanzarlo, divisó en la calle a un amigo suyo, Sandy.
Lo llamó, pero no respondió. Tuvo que insistirle hasta que notó con desagradable sorpresa que su amigo parecía desconocerlo y le hablaba en un tono frío, distante. Prácticamente lo obligó a que lo acompañara a su casa y sorpresivamente, el ruido de pisadas desapareció. Cuando su amigo lo dejó y él trataba de abrir la puerta de su casa, lo vio accidentalmente a media cuadra de su casa charlando con dos hombres altos vestidos de oscuro, quienes lo vieron que los observaba y se retiraron.
Al otro día, su amigo faltó a clases y le comentó a otro compañero sobre el extraño suceso. Nick de Witte -así se llamaba- le contó que desde hacía dos noches, veía cinco extrañas luces en el cielo a través de la ventana de su dormitorio; bajaban a gran velocidad y se internaban en un bosque de eucaliptus cercano a su domicilio. Según el testigo, las luces eran objetos ovoides de los que descendían unos extraños hombres altos, vestidos de oscuro.
Luego de ese suceso, Nick no volvió al instituto y de acuerdo al relato de sus padres, el joven decidió salir a caminar una noche, pero nunca regresó. Jerry, el adolescente narrador de estos hechos, explicó que intentó internarse en el mencionado bosque pero nada sucedía, hasta que una semana después, el 16/12/77, una "luz" de aquellas apareció en el bosque a una velocidad incalculable, se detuvo bruscamente en el aire y dejó descender una escalerilla, a la cual subió alguien que también estaba escondido en el follaje... su amigo Sandy.
La nave se perdió en la noche con su ahora ex amigo dentro y el joven relató que procedió a perdirle permiso a sus padres para huir del lugar, debido a las desapariciones y a su desagradable experiencia. Como aditivo, él mismo señaló que esos "hombres de oscuro" seguían sus movimientos...
Volviendo al protagonista inicial, Set Murphy, quien se propuso investigar el caso a fondo, tuvo más intriga después de escuchar el relato del adolescente. Como ya he señalado, el mismo fue amenazado para que no continuara averiguando mediante una misiva, pero el mismo no hizo caso de la "advertencia".
Por eso mismo, al llegar al límite del poblado, fue detenido por un extraño grupo de soldados de uniforme verde oscuro sin insignias de ningún ejército ni policía. Con sus rifles, le indicaron cortés pero fríamente que se retirara del lugar, que su presencia era indeseable allí.
Aún así, Murphy no se dio por vencido y se alojó en un hotel a 20 km. del lugar, donde obtuvo datos interesantes de parte de Gerald Gordon, el hotelero. Este último señaló que era el único que podía entrar y salir de Thomasville sin problemas por ser quien proveía gasolina al lugar dos veces por semana. Justamente al día siguiente debía ir, entonces Murphy decidió jugar su última carta. Pidió a Gordon que le diera una habitación con ventanas que tuvieran vista a la carretera principal.
A las tres de la madrugada escuchó el ruido de un camión cisterna y vio que el conductor bajaba para entrar en el hotel; entonces saltó y se metió en el camión, detrás del asiento del acompañante. Luego llegó el hotelero y condujo hasta Thomasville, donde Murphy escuchó que unos hombres con tono de voz metálico le indicaron que pasara y descargara "donde siempre".
Cuando nadie se dio cuenta, saltó del camión y corrió en la oscuridad de la noche, mientras veía extrañas luces moviéndose a la altura de las copas de los árboles. La mañana lo halló escondido en el cementerio local, desde donde se dirigió hacia el centro. Lo que más le llamó la atención fue que no había niños ni adolescentes, sólo adultos.
Las calles eran patrulladas por seres vestidos de negro, con trajes como para ir a una fiesta de gala... los habitantes se dirigían hacia ellos con cierta inquietud o temor. Se dirigió a uno en particular, le explicó su situación y el hombre se alegró de que alguien se interesara en el caso. Le señaló el cementerio como el lugar más seguro, porque no estaba vigilado: nadie osaría esconderse en un lugar tan tenebroso.
La sorprendente explicación
Y aquí viene lo más perturbador: según le contó el lugareño a Murphy, estos seres no eran terrestres, sino que llegaron a ese pueblo para contactarse con los "subacuáticos" que habitaban en el Triángulo de las Bermudas -recordemos que el pueblo se encuentra muy cerca de dicho lugar-. Los niños y adolescentes eran raptados con la misión de impartirles órdenes hipnóticas para convertirlos en sus secuaces. Elegían personas jóvenes por ser más fáciles de manipularles el subconsciente. Era más sencillo hacerlo con ellos que con adultos, quienes cuentan con más recuerdos, emociones y pensamientos.
Los adolescentes eran "entrenados" y distribuídos por todo el planeta para detectar todo tipo de información relacionada con los OVNI que pudiera revelar los planes de dominación de los extraterrestres. Científicos e investigadores de importancia eran constantemente observados por los llamados "Hombres de Negro" para evitar que revelaran esas verdades al mundo.
Las lecciones impartidas a sus víctimas consistían en ser ayudantes o aprendices del investigador señalado. Llegado el caso, debían robar información, cambiar datos, hacerlo desaparecer o incluso asesinarlo, si era requerido. Así de sencillo.
La verdad al desnudo
Un jet en forma de triángulo equilátero sobrevoló el cielo de Thomasville y el interlocutor advirtió que debía irse. Ese avión aparecía cada dos meses para devolverles temporalmente a sus hijos; podían verlos por el lapso de una hora, aunque el trato con sus padres era frío, educado, distante y displicente. Terminado el tiempo, sonaba una sirena para que supieran que debían regresar. Según el lugareño, los adolescentes se dirigían con la mirada perdida en algo invisible y volvían al jet. Luego despegaba y se perdía en el sudeste...
Murphy abandonó el cementerio, pero con tanta mala suerte que fue abordado por dos hombres parecidos a los que lo habían interceptado en la entrada. Le dijeron fríamente, y con marcada hostilidad, que por haber desoído sus advertencias, ahora debía quedarse en Thomasville...
La desagradable consecuencia
El protagonista logró escapar del poblado en agosto de 1978 y regresó a su pueblo de origen. Pero en su casa le aguardaba una sorpresa amarga: estaba completamente abandonada y vacía. Nadie supo decirle dónde estaban su esposa y sus tres hijos, todos desaparecidos. Sobre la mesa de trabajo encontró una hoja de papel con la inscripción Stendek, deformación de la expresión inglesa Stay on deck, que significa literalmente "Manténgase a cubierto" o bien "No se descuide".
Finalmente, vendió su casa y se trasladó a Londres, aunque nunca logró quitar de su mente el fantasma de Thomasville...
Si uno googlea "Thomasville", apenas encontrará un puñado de resultados más relativos al lugar en sí que a avistamientos OVNI o secuestros de adolescentes. Como especifiqué al principio, no existe información al respecto más allá del libro o la misma ha sido borrada y/o modificada.
En un e-mail que yo mismo envié a Fabio Zerpa, autor del libro, me confirmó que en la actualidad hay actividad normal en dicho pueblo, pero quedan en la sombra varios años de supuesto dominio extraterrestre.
Aún así, existen algunos detalles llamativos: removiendo un poco el Google, uno encuentra resultados como estos:
En la página UFO Hunters, este resultado indica que un OVNI fue avistado en Thomasville durante 1967:
En la misma página, puede verse entre los resultados que hubo otro avistamiento pero en 1968... y otro en 2013.
Y en UFO Evidence, está registrado un caso de 1971, siempre en el mismo pueblo:
Lo curioso es que todas las fechas son bastante lejanas con el fenómeno citado. Más allá de esto, es casi imposible seguir el rastro de la historia y para ello quizás habría que dirigirse a las hemerotecas de EE.UU. donde quizás haya más información...
Después de semejante relato, a uno le queda la intriga sobre la veracidad de la historia. Si tomamos en cuenta que apareció en un libro del afamado y prestigioso "ovnílogo" Fabio Zerpa, deberíamos confiar en su contenido puesto que el autor no se arriesgaría a perder el prestigio ganado narrando una historia falsa.
Por otra parte, como contrapeso podemos señalar que la falta de información al respecto no ayuda demasiado a darle credibilidad al relato: ¿Dónde están los supuestos testigos? ¿Nadie supo de esto en el resto del mundo? ¿De dónde obtuvo Zerpa la información? ¿Por qué ni siquiera en internet hay registros?
Igualmente, es difícil inclinar la balanza para un solo lado... si uno lee la historia con detenimiento, bien podría ser el guión para una película de ficción. Demasiados puntos oscuros, como en una leyenda urbana... pero al mismo tiempo, si fuera algo totalmente falso, deberían haber especialistas o detractores precisamente para alertar sobre una historia apócrifa... pero no hay información, ni para un lado ni para el otro.
También es extraño que el caso haya aparecido sólo en la primera edición del libro y que ni esté mencionada en la segunda... En síntesis, creo que no puede realizarse un juicio definitivo precisamente por falta de material contundente. Mientras tanto, y hasta que no haya quien confirme o niegue los hechos, el mito de Thomasville sigue abierto.
Los jóvenes eran devueltos luego de un largo período de lavado de cerebro y adoctrinamiento, tras lo cual podían visitar a sus padres por un corto tiempo. Eran cordiales y educados, pero muy fríos y distantes. Parecían no ser los hijos, sino unas personas distantes, desconocidas, que visitaban la casa de unos extraños.
Quien osara intentara detener esto podía padecer las consecuencias. Un hombre intentó hacerlo, pero lo pagó bien caro. Las preguntas son ¿Por qué pasaba esto? ¿Quiénes eran los responsables? ¿Por qué esto no apareció en los medios? ¿Por qué secuestraban adolescentes?
Vamos por partes. Esta es la historia que pretendo desarrollar.
Para comenzar, estos hechos no tuvieron mucha repercusión y fueron recopilados mayormente -sino en su totalidad- en el libro de Fabio Zerpa "Los Hombres de Negro y los OVNI" (Ed. Plaza y Janés, España, 1977 / Reedición en Ed. Planeta, Argentina, 1989).
Lo llamativo es que aparecen en la edición original española, pero no en la sudamericana... aquí, las tapas de ambas ediciones:
España (Plaza y Janés, 1977/1979)
Argentina (Planeta, 1989/1992)
Aún después de buscar en la web, el material existente es paupérrimo y no agrega demasiada información más a la ya obtenida. Por eso pretendo compartir este material que poseo con todos ustedes.
Ante la falta de imágenes, puedo ofrecerles algunos videos con música que puede generar el clima que deseo.
LOS HECHOS
El pueblito en cuestión se encuentra ubicado en EE. UU., más precisamente en el estado de Georgia. Un hecho que llama la atención es que se encuentra no muy alejado del estado de Florida, cercano al Triángulo de las Bermudas.
Todo comenzó en noviembre de 1976, cuando algunos adolescentes de 14 a 20 años no regresaban a sus casas ni tampoco habían sido vistos en ninguna parte, lo que originó temor en sus padres.
Según Fabio Zerpa, los diarios norteamericanos comenzaron a informar sobre estas desapariciones pero pronto se llamaron misteriosamente a silencio, como si algo o alguien les hubiera "sugerido amablemente" que se olvidaran del asunto.
Un hombre llamado Set Murphy, residente en el vecino estado de Florida, decidió tomar el caso en sus manos y se dirigió hacia Thomasville. Pero antes que llegara a destino, se encontró con una misiva cuanto menos llamativa: en Tallahassie le dejaron este mensaje bajo la puerta de su habitación: "Por su seguridad y la de sus hijos, no se acerque Ud. a Thomasville".
El receptor ignoró este "pedido" y prosiguió su ruta tomando un atajo con el objetivo de distraer a sus persecutores y ahí se topó con lo peor: un adolescente con identidad reservada -sólo dio su nombre de pila: Jerry- que había escapado de la zona.
Según su escalofriante relato, en dos ocasiones había escuchado pisadas a dos o tres metros de distancia, las cuales se acercaban a él después de salir del instituto donde estudiaba. En agosto de 1977 a las siete de la tarde volvió a sucederle el extraño suceso y esta vez, con pisadas más insistentes. Cuando estaban por alcanzarlo, divisó en la calle a un amigo suyo, Sandy.
Lo llamó, pero no respondió. Tuvo que insistirle hasta que notó con desagradable sorpresa que su amigo parecía desconocerlo y le hablaba en un tono frío, distante. Prácticamente lo obligó a que lo acompañara a su casa y sorpresivamente, el ruido de pisadas desapareció. Cuando su amigo lo dejó y él trataba de abrir la puerta de su casa, lo vio accidentalmente a media cuadra de su casa charlando con dos hombres altos vestidos de oscuro, quienes lo vieron que los observaba y se retiraron.
Al otro día, su amigo faltó a clases y le comentó a otro compañero sobre el extraño suceso. Nick de Witte -así se llamaba- le contó que desde hacía dos noches, veía cinco extrañas luces en el cielo a través de la ventana de su dormitorio; bajaban a gran velocidad y se internaban en un bosque de eucaliptus cercano a su domicilio. Según el testigo, las luces eran objetos ovoides de los que descendían unos extraños hombres altos, vestidos de oscuro.
Luego de ese suceso, Nick no volvió al instituto y de acuerdo al relato de sus padres, el joven decidió salir a caminar una noche, pero nunca regresó. Jerry, el adolescente narrador de estos hechos, explicó que intentó internarse en el mencionado bosque pero nada sucedía, hasta que una semana después, el 16/12/77, una "luz" de aquellas apareció en el bosque a una velocidad incalculable, se detuvo bruscamente en el aire y dejó descender una escalerilla, a la cual subió alguien que también estaba escondido en el follaje... su amigo Sandy.
La nave se perdió en la noche con su ahora ex amigo dentro y el joven relató que procedió a perdirle permiso a sus padres para huir del lugar, debido a las desapariciones y a su desagradable experiencia. Como aditivo, él mismo señaló que esos "hombres de oscuro" seguían sus movimientos...
FUERA CURIOSOS
Volviendo al protagonista inicial, Set Murphy, quien se propuso investigar el caso a fondo, tuvo más intriga después de escuchar el relato del adolescente. Como ya he señalado, el mismo fue amenazado para que no continuara averiguando mediante una misiva, pero el mismo no hizo caso de la "advertencia".
Por eso mismo, al llegar al límite del poblado, fue detenido por un extraño grupo de soldados de uniforme verde oscuro sin insignias de ningún ejército ni policía. Con sus rifles, le indicaron cortés pero fríamente que se retirara del lugar, que su presencia era indeseable allí.
Aún así, Murphy no se dio por vencido y se alojó en un hotel a 20 km. del lugar, donde obtuvo datos interesantes de parte de Gerald Gordon, el hotelero. Este último señaló que era el único que podía entrar y salir de Thomasville sin problemas por ser quien proveía gasolina al lugar dos veces por semana. Justamente al día siguiente debía ir, entonces Murphy decidió jugar su última carta. Pidió a Gordon que le diera una habitación con ventanas que tuvieran vista a la carretera principal.
A las tres de la madrugada escuchó el ruido de un camión cisterna y vio que el conductor bajaba para entrar en el hotel; entonces saltó y se metió en el camión, detrás del asiento del acompañante. Luego llegó el hotelero y condujo hasta Thomasville, donde Murphy escuchó que unos hombres con tono de voz metálico le indicaron que pasara y descargara "donde siempre".
Cuando nadie se dio cuenta, saltó del camión y corrió en la oscuridad de la noche, mientras veía extrañas luces moviéndose a la altura de las copas de los árboles. La mañana lo halló escondido en el cementerio local, desde donde se dirigió hacia el centro. Lo que más le llamó la atención fue que no había niños ni adolescentes, sólo adultos.
Las calles eran patrulladas por seres vestidos de negro, con trajes como para ir a una fiesta de gala... los habitantes se dirigían hacia ellos con cierta inquietud o temor. Se dirigió a uno en particular, le explicó su situación y el hombre se alegró de que alguien se interesara en el caso. Le señaló el cementerio como el lugar más seguro, porque no estaba vigilado: nadie osaría esconderse en un lugar tan tenebroso.
La sorprendente explicación
Y aquí viene lo más perturbador: según le contó el lugareño a Murphy, estos seres no eran terrestres, sino que llegaron a ese pueblo para contactarse con los "subacuáticos" que habitaban en el Triángulo de las Bermudas -recordemos que el pueblo se encuentra muy cerca de dicho lugar-. Los niños y adolescentes eran raptados con la misión de impartirles órdenes hipnóticas para convertirlos en sus secuaces. Elegían personas jóvenes por ser más fáciles de manipularles el subconsciente. Era más sencillo hacerlo con ellos que con adultos, quienes cuentan con más recuerdos, emociones y pensamientos.
Los adolescentes eran "entrenados" y distribuídos por todo el planeta para detectar todo tipo de información relacionada con los OVNI que pudiera revelar los planes de dominación de los extraterrestres. Científicos e investigadores de importancia eran constantemente observados por los llamados "Hombres de Negro" para evitar que revelaran esas verdades al mundo.
Las lecciones impartidas a sus víctimas consistían en ser ayudantes o aprendices del investigador señalado. Llegado el caso, debían robar información, cambiar datos, hacerlo desaparecer o incluso asesinarlo, si era requerido. Así de sencillo.
La verdad al desnudo
Un jet en forma de triángulo equilátero sobrevoló el cielo de Thomasville y el interlocutor advirtió que debía irse. Ese avión aparecía cada dos meses para devolverles temporalmente a sus hijos; podían verlos por el lapso de una hora, aunque el trato con sus padres era frío, educado, distante y displicente. Terminado el tiempo, sonaba una sirena para que supieran que debían regresar. Según el lugareño, los adolescentes se dirigían con la mirada perdida en algo invisible y volvían al jet. Luego despegaba y se perdía en el sudeste...
Murphy abandonó el cementerio, pero con tanta mala suerte que fue abordado por dos hombres parecidos a los que lo habían interceptado en la entrada. Le dijeron fríamente, y con marcada hostilidad, que por haber desoído sus advertencias, ahora debía quedarse en Thomasville...
La desagradable consecuencia
El protagonista logró escapar del poblado en agosto de 1978 y regresó a su pueblo de origen. Pero en su casa le aguardaba una sorpresa amarga: estaba completamente abandonada y vacía. Nadie supo decirle dónde estaban su esposa y sus tres hijos, todos desaparecidos. Sobre la mesa de trabajo encontró una hoja de papel con la inscripción Stendek, deformación de la expresión inglesa Stay on deck, que significa literalmente "Manténgase a cubierto" o bien "No se descuide".
Finalmente, vendió su casa y se trasladó a Londres, aunque nunca logró quitar de su mente el fantasma de Thomasville...
¿Y EN LA ACTUALIDAD?
Si uno googlea "Thomasville", apenas encontrará un puñado de resultados más relativos al lugar en sí que a avistamientos OVNI o secuestros de adolescentes. Como especifiqué al principio, no existe información al respecto más allá del libro o la misma ha sido borrada y/o modificada.
En un e-mail que yo mismo envié a Fabio Zerpa, autor del libro, me confirmó que en la actualidad hay actividad normal en dicho pueblo, pero quedan en la sombra varios años de supuesto dominio extraterrestre.
Aún así, existen algunos detalles llamativos: removiendo un poco el Google, uno encuentra resultados como estos:
En la página UFO Hunters, este resultado indica que un OVNI fue avistado en Thomasville durante 1967:
En la misma página, puede verse entre los resultados que hubo otro avistamiento pero en 1968... y otro en 2013.
Y en UFO Evidence, está registrado un caso de 1971, siempre en el mismo pueblo:
Lo curioso es que todas las fechas son bastante lejanas con el fenómeno citado. Más allá de esto, es casi imposible seguir el rastro de la historia y para ello quizás habría que dirigirse a las hemerotecas de EE.UU. donde quizás haya más información...
ALGUNAS CONCLUSIONES
Después de semejante relato, a uno le queda la intriga sobre la veracidad de la historia. Si tomamos en cuenta que apareció en un libro del afamado y prestigioso "ovnílogo" Fabio Zerpa, deberíamos confiar en su contenido puesto que el autor no se arriesgaría a perder el prestigio ganado narrando una historia falsa.
Por otra parte, como contrapeso podemos señalar que la falta de información al respecto no ayuda demasiado a darle credibilidad al relato: ¿Dónde están los supuestos testigos? ¿Nadie supo de esto en el resto del mundo? ¿De dónde obtuvo Zerpa la información? ¿Por qué ni siquiera en internet hay registros?
Igualmente, es difícil inclinar la balanza para un solo lado... si uno lee la historia con detenimiento, bien podría ser el guión para una película de ficción. Demasiados puntos oscuros, como en una leyenda urbana... pero al mismo tiempo, si fuera algo totalmente falso, deberían haber especialistas o detractores precisamente para alertar sobre una historia apócrifa... pero no hay información, ni para un lado ni para el otro.
También es extraño que el caso haya aparecido sólo en la primera edición del libro y que ni esté mencionada en la segunda... En síntesis, creo que no puede realizarse un juicio definitivo precisamente por falta de material contundente. Mientras tanto, y hasta que no haya quien confirme o niegue los hechos, el mito de Thomasville sigue abierto.