Cuando escuchamos la palabra arcoíris, solemos relacionarla instantáneamente con infinidad de colores. No es de extrañar, ya que este fenómeno multicolor es uno de los que más veces hemos contemplado a lo largo de nuestras vidas.
¿Y si dijese que existe un tipo de arcoíris que no tiene ningún color? Pues la verdad es que sí existe, y se le conoce como arcoíris blanco, albino o de niebla. Normalmente tienen una leve franja de color rojizo en su parte exterior y azulada en su parte interior. Este fenómeno solo es visible cuando hay luz y niebla, y la razón es muy sencilla.
Los arcoíris normales son una mezcla de efecto óptico y fenómeno meteorológico. La luz atraviesa unas gotas de agua en suspensión, y esto hace que se descomponga en el espectro de luz visible, es decir, en todos los colores que podemos percibir.
En el caso del arcoíris albino, la luz atraviesa las gotas de agua que forman la niebla. Al ser estas tan pequeñas -menos de 0,05 mm- la luz no se descompone de la misma forma que en gotas grandes. En tan poco espacio, los colores se superponen unos encima de otros, dando como resultado el tono blanquecino que muestran.
Seguro que muchos han visto alguna vez uno de estos arcoíris blancos, pero no sabías bien lo que eran. A continuación unas fotos de este hermoso fenómeno. Ahora, la próxima vez que veas uno, ya sabes el por qué de la ausencia de color.
¿Y si dijese que existe un tipo de arcoíris que no tiene ningún color? Pues la verdad es que sí existe, y se le conoce como arcoíris blanco, albino o de niebla. Normalmente tienen una leve franja de color rojizo en su parte exterior y azulada en su parte interior. Este fenómeno solo es visible cuando hay luz y niebla, y la razón es muy sencilla.
Los arcoíris normales son una mezcla de efecto óptico y fenómeno meteorológico. La luz atraviesa unas gotas de agua en suspensión, y esto hace que se descomponga en el espectro de luz visible, es decir, en todos los colores que podemos percibir.

En el caso del arcoíris albino, la luz atraviesa las gotas de agua que forman la niebla. Al ser estas tan pequeñas -menos de 0,05 mm- la luz no se descompone de la misma forma que en gotas grandes. En tan poco espacio, los colores se superponen unos encima de otros, dando como resultado el tono blanquecino que muestran.
Seguro que muchos han visto alguna vez uno de estos arcoíris blancos, pero no sabías bien lo que eran. A continuación unas fotos de este hermoso fenómeno. Ahora, la próxima vez que veas uno, ya sabes el por qué de la ausencia de color.