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Titanic, el viaje hacia la oscuridad

Info4/30/2012



Titanic, 100 años de Leyenda.

14 de abril de 1912 - 2012



Introducción

El Titanic fue, en su tiempo, el barco de pasajeros a vapor ingles más grande y lujoso del mundo. La quilla del Titanic fue depositada el 31 de marzo de 1909 en los muelles de Harland & Wolff en Belfast. Dado que ninguna empresa del mundo contaba con las capacidades necesarias para construir un barco de vapor de tal tamaño, tuvieron que unirse varios muelles para alojar al Titanic. Sólo el casco de este gigante requería el espacio de tres barcos convencionales.



Características Técnicas. Su Construcción.







El Titanic tenía una longitud total de 269,04 metros y medía 28,19 metros en su punto más ancho. La altura desde la quilla hasta la punta de las cuatro chimeneas era de 56 metros. Estas son las dimensiones de un edificio de 11 pisos.
La intención era hacer del Titanic una ciudad flotante, este tipo de construcción era imposible. El barco fue diseñado con una enorme panza, como un gigante del océano con un alto grado de desplazamiento de agua.
El sistema propulsor consistía de una potente combinación de un motor alternativo a vapor de cuatro cilindros y triple expansión y una turbina Parsons de baja presión, que representaban la última tecnología naviera. Este enorme motor era alimentado por 20 calderas y 159 hornos. El Titanic consumía de 620 a 640 toneladas de carbón por día. El humo era expelido a través de tres grandes chimeneas. Había también una cuarta chimenea, pero ésta era sólo decorativa.
La totalidad del Titanic estaba construida de acero; los arbotantes, los mástiles y el fondo eran extremadamente fuertes. Además contaba con puertas corredizas dobles en todo el barco, y la conexión entre las salas de motores y de calderas consistía de puertas herméticas que podían cerrarse desde el puente mediante poderosos electro magnetos. Este lujoso barco contaba con 20 botes salvavidas, lo que fue considerado suficiente por los requerimientos de seguridad de la época.
White Star Line no vio la necesidad de agregar más botes. Alexander Carlisle, uno de los directores de los astilleros Harland & Wolff dijo al Comisionado Inglés de Naufragios: “Construimos un buque para que fuera capaz de flotar. No lo construimos para que fuera capaz de chocar contra un iceberg o un acantilado. Desafortunadamente esto último fue exactamente lo que sucedió”.



Un castillo flotante

El majestuoso RMS Titanic era el barco más lujoso de su tiempo. Las cabinas de primera clase de la cubierta B, amobladas en estilo antiguo, eran las más espléndidas. Había además suntuosos salones y elegantes restaurantes para cada gusto. La sala de gimnasia con su equipamiento ultra moderno, por ejemplo un caballo eléctrico, causó particular revuelo.





Tripulación.

Una tripulación de 897 miembros trabajaba en el Titanic. Incluía cerca de 500 azafatas, cocineros y acompañantes, una plantilla de sala de máquinas de 320 personas y una tripulación de cubierta de 65. El tamaño de la tripulación reforzaba la sensación de seguridad de los pasajeros.



Equipamiento.

La arquitectura interior del buque sobrepasaba las demandas más exigentes. Para su tiempo, el Titanic no tenía rival en lo que se refiere a lujo y elegancia. Contaba con decoraciones basadas en estilos clásicos, tales como el Imperio, Regencia, Luis XIV, Luis XV, Luis XVI, Adams, Moderno, Jacobino, entre otros. Fue equipado con una piscina interior, un gimnasio, una cancha de squash, un baño turco, y una sala de recepción, entre otras comodidades para uso exclusivo de primera clase. El buque también estaba equipado con dos bibliotecas y dos peluquerías.



El único gimnasio a bordo del barco pertenecía a la primera clase.



Tenía 28 salas y suites para sus pasajeros.


Los camarotes estándar de primera clase fueron adornados con revestimientos de madera blancos, muebles costosos y otras decoraciones elegantes. Contaban solamente con baños compartidos que disponían de agua caliente y fría. Se contaba además con estufas eléctricas. En el caso de las suites se utilizaron en las salas de estar unas chimeneas hermosamente empotradas. Como una innovación en los viajes de la época, el Titanic poseía tres ascensores para la primera clase y uno para la segunda clase.



Camarote de primera clase.





Parisian Café en primera clase, decorado con estilo colonial y con muebles de mimbre.



El viaje inaugural




El buque completó con éxito un corto recorrido de prueba el 31 de marzo de 1912, y amarró en el puerto de Southampton el 4 de abril del mismo año. El 10 de abril zarpó con destino final Nueva York. Había 2208 pasajeros y tripulantes a bordo. La primera clase estaba ocupada en un 46%, la segunda clase en un 40% y la tercera en un 70%. Los pasajeros habían sido laboriosamente robados de otros vapores con destino a Nueva York, para que la capacidad total del buque estuviera cubierta en un 55%.
Poco después del mediodía, el barco abandonó el muelle de Southampton y se dirigió al mar.
En condiciones de mar calmo el Titanic amarró en el puerto de Cherburgo, Francia, la primera noche, donde más pasajeros subieron a bordo. Una vez que el correo fue cargado – el Titanic servía también como “Barco de Correo Real”- el viaje continuó. La última escala fue Queenstown en Irlanda. Allí, el gigante del océano tiró sus anclas cerca del mediodía del 11 de abril de 1912, y de nuevo embarcaron más pasajeros, la mayoría emigrantes que deseaban comenzar una nueva vida en EE.UU. Luego, cerca de las 13,30 hs., con clima calmo, el Titanic comenzó su gran viaje transatlántico. El buque debía arribar en Nueva York en cuatro días como máximo, y mientras tanto se planearon una variedad de bailes y cenas de gala para hacer del viaje una experiencia inolvidable.





El hundimiento

El 14 de abril de 1912 el Titanic recibió mensajes de radio durante todo el día, advirtiendo de la presencia de icebergs flotantes, particularmente en la región entre los 42° Norte y entre los 49° y 51° Oeste. La primer advertencia fue recibida a las 9:00 hs. Luego, mensajes similares llegaron desde varios buques transoceánicos, pero sólo unos pocos fueron pasados al puente. Cerca de las 21 hs. el Capitán Smith se reunió con su Segundo Oficial Charles H. Lightoller antes de retirarse a su cabina.



Tripulación oficial. A la derecha el Capitán Smith


Ambos sabían que en una noche tan clara y sin luna sería extremadamente difícil avistar icebergs. Por qué no cambiaron de curso, y tomaron una ruta más al sur libre de hielo sigue siendo uno de los misterios irresueltos que rodean al Titanic. Lo único que podemos asumir es que el barco debía llegar a destino tan rápido como fuera posible en su viaje inaugural. Y dado que no se habían visto icebergs hasta el momento, el lujoso buque mantuvo su velocidad.
Cerca de las 21:40 hs. se recibieron más avisos sobre la presencia de icebergs, pero no fueron pasados a los oficiales. Durante el día se habían ido acumulando una gran cantidad de telegramas privados que necesitaban ser transmitidos, y los operadores de radio estuvieron ocupados durante toda la noche con este trabajo. En la confusión general del tráfico de radio, los avisos de la presencia de hielo fueron largamente ignorados. De hecho, el operador que aceptó la última advertencia estaba extremadamente irritado por la interrupción. Pero era claro que los oficiales tampoco tenían la experiencia suficiente para tratar con icebergs y se contentaron con la información proveniente de la cofa del vigía. De todos modos, el vigía ni siquiera contaba con binoculares, que ya se habían extraviado en Southampton.



Posible iceberg que impactó con el Titanic. Fue fotografiado 5 días después del hundimiento por el marinero Stephan Rehorek, quien lo fotografió por la línea roja en la base.


A las 23:40 hs. los dos vigías asustaron a los oficiales con el alarmante mensaje: “¡Iceberg a la derecha!” El Primer Oficial Murdoch tuvo menos de un minuto para reaccionar. Decidió detener inmediatamente el buque y retroceder a toda marcha. De esta forma, se prevenía una colisión frontal. Pero como no fue posible detener completamente el barco, la proa colisionó con el iceberg. Más tarde, Murdoch, que no sobrevivió a la tragedia, fue severamente criticado por su decisión. De acuerdo con los analistas hubiera sido mejor gobernar el buque directamente contra el iceberg. A pesar de que se hubiera dañado la proa, probablemente el Titanic no se hubiera hundido.




Luego del choque, en un primer momento pareció desde el puente que este no había tenido consecuencias. Unos pocos pasajeros que todavía estaban despiertos apenas se dieron cuenta de nada. Pero cuando oyeron que el buque “apenas” había rozado un iceberg volvieron a sus cabinas y salones.



Debajo, en las entrañas del buque, los efectos del choque con el iceberg eran más evidentes. Los caldereros e ingenieros escucharon un fuerte ruido y vieron el agua entrar a raudales. Se dio inmediatamente la orden de sellar las escotillas para cortar la circulación de aire a los hornos. Pero veinte minutos después de la colisión, cuando el Capitán Smith y el constructor en jefe investigaron la situación debajo de cubierta, la sala de correo ya estaba inundada.




El casco del buque estaba dividido en 15 compartimientos herméticos, si sólo cuatro de estos se hubiera inundado, el barco hubiera podido mantenerse a flote, pero fueron cinco los compartimientos afectados.
Y cómo pronto estarían llenos de agua, que luego inundaría los demás compartimientos, el destino del Titanic era hundirse. El constructor estimó que quedaba máximo una hora para evacuar el barco. El Capitán Smith no perdió el tiempo. Sabía que al menos 1000 personas deberían permanecer a bordo, ya que no había botes salvavidas para todos. Cerca de las 00:15 hs. dio la orden de descubrir los botes salvavidas y envió un SOS. Esta señal había sido introducida poco tiempo antes, y el Titanic era uno de los primeros barcos en utilizarla. Cuando se lanzaron las bengalas de auxilio, hasta el último de los pasajeros debe haberse dado cuenta de que algo terrible había sucedido. Muchos habían seguido ya las instrucciones y se encontraban en la cubierta del barco, con los chalecos salvavidas puestos.



El acceso a los botes salvavidas siguió una regla simple: mujeres y niños primero, sin sus posesiones. A babor el Oficial Segundo Lightoller supervisaba el embarque en los botes salvavidas; a estribor lo hacía el Primer Oficial Murdoch.
Alrededor de las 00:25 hs. salió el primer bote, a pesar de que solo llevaba 28 pasajeros de primera clase, cuando 65 lugares estaban disponibles. Mientras Lightoller tenía que insistir en dejar sólo a las mujeres acceder a los botes, Murdoch tenía dificultades en convencer a la gente de subirse a ellos. Al principio, muchos todavía creían que el Titanic era más seguro que los botes salvavidas. Unas pocas mujeres de edad madura tuvieron que ser introducidas a la fuerza.




En una hora, 25.000 toneladas de agua se habían abierto camino dentro del barco. Cerca de la 01:00 hs. la proa del buque estaba bajo agua. La banda de música trataba todavía de mantener la moral de los condenados a muerte tocando animados ragtimes.




Algunos pasajeros parecían ignorar lo que sucedía. En el salón de fumar de primera clase, los hombres jugaban tranquilamente a las cartas. El heredero de Guggenheim insistió en vestirse con sus mejores ropas de gala, diciendo que al menos quería “morir como un caballero”.
A la 01:30 hs. cuando la proa ya estaba hundida en el agua, la gente apenas podía permanecer parada en la inclinada cubierta, unos pocos pasajeros trataron de saltar a los botes casi llenos, y sólo pudieron ser detenidos con disparos de advertencia.
Cerca de la 01:55 hs. incluso el hombre más rico a bordo, John Jacob Astor, tuvo que aceptar que su dinero ya no le servía de nada. Llevó a su esposa embarazada a un bote salvavidas, y pidió ser autorizado a subirse. El Oficial Lightoller permaneció inflexible: sólo mujeres y niños. Finalmente el bote partió, con sólo dos tercios de su capacidad completa.
De acuerdo con los sobrevivientes, una vez que los botes hubieron partido, una extraña calma invadió las cubiertas.
A las 02:15 hs. el agua había alcanzado el nivel de la primera chimenea. Luego siguieron ruidos sordos, crujidos y bramidos, La iluminación del buque parpadeó y finalmente se apagó. La popa se inclinó hasta un ángulo de 45 grados. Se había alcanzado un punto crítico entre la tercera y cuarta chimenea, y el buque se partió en dos bajo su enorme peso.




La parte más grande se alzó hasta los 75 metros y luego el buque considerado insumergible se hundió, empezando por la proa.







A pesar de que teóricamente había todavía cientos de lugares vacantes en los botes salvavidas, los pasajeros remaron alejándose de aquellos que clamaban por ayuda desde el agua, por miedo a que el bote zozobrara si demasiada gente se subía. Sólo el bote número cuatro recogió a cinco personas del agua, dos de las cuales murieron a bordo.
En este punto, los propios botes salvavidas no estaban fuera de peligro. Algunas personas estaban heridas, mientras que otras sufrían el frío con vestimenta inapropiada. ¿Cuándo llegaría ayuda? ¿Quién rescataría a las víctimas del naufragio?




El buque más cercano al Titanic era del vapor Carpathia de Cunard, que había partido de Nueva York con destino Gibraltar el 11 de abril de 1912. Había cambiado su curso inmediatamente después de recibir la primera llamada de auxilio y se dirigía a la escena del accidente. Le llevó cuatro horas llegar, a pesar de que el capitán había dado la orden de hacerlo a toda marcha. Afortunadamente el Carpathia, que generalmente estaba lleno de emigrantes, no llevaba su carga completa y le fue posible embarcar a todos los sobrevivientes del Titanic. Entre las 4:14 y las 8:30 hs., 315 mujeres, 52 niños y 126 hombres fueron registrados como pasajeros, y 210 miembros de la tripulación fueron admitidos a bordo.


Orquesta de primera clase



La orquesta: de arriba a abajo y de izquierda a derecha, Fred Clarke y P.C. Taylor. En el centro, G. Krins, Wallace H. Hartley y Theodore Brailey. Abajo, Jock Hume y J.W. Woodward. Roger Bricoux, no está en esta fotografía.


Una de las más famosas leyendas del Titanic es la relativa a su banda de música. Durante el hundimiento, los ocho miembros de la banda dirigidos por Wallace Hartley, se situaron en el salón de primera clase en un intento por hacer que los pasajeros no perdieran la calma ni la esperanza. Más tarde continuaron tocando en la parte de popa de la cubierta de botes. La banda no dejó de tocar incluso cuando ya era seguro que el buque se hundiría, y tocó hasta el último segundo de vida.
Ninguno de los integrantes de la banda sobrevivió al naufragio, y desde entonces ha habido mucha especulación respecto a cuál fue la última melodía que interpretaron. Algunos testigos dicen que la última canción fue «Nearer, my God, to Thee» («Más cerca, oh Dios, de ti»). Por otro lado, existen tres versiones de dicha canción y nadie exactamente ha podido confirmar cuál de ellas se interpretó, o si realmente fue ésa la última.


Victimas y Sobrevivientes



Solo sobrevivieron 710 de los 2224 pasajeros.



Los restos del Titanic



Durante 73 años no fue posible determinar exactamente donde se había ido a pique el Titanic, y menos precisar la posición exacta de sus restos. Había sólo vagas nociones de que el accidente podía haber ocurrido a 380 Km. de Terranova. La primer expedición partió en 1963, pero fracasó debido a la falta de fondos. A cerca de 4000 metros de profundidad sólo es posible trabajar usando submarinos especiales, lo que hacía de la investigación una empresa demasiado onerosa. En 1980 el oceanógrafo Dr. Robert Ballard persuadió a la Armada estadounidense de desarrollar un sistema de investigación submarina conjuntamente con su instituto. Cinco años después estaban listos. En la noche del 1 de septiembre de 1985, la pantalla de un submarino no tripulado mostró las primeras imágenes del naufragado Titanic. Usando el trineo sonar Argo, que fue remolcado a través del océano por cable, se tomaron cerca de 20.000 fotografías durante cuatro días: pálidas imágenes de calderas, planchas de acero, vajilla y zapatos. Las fotografías, que fueron impresas en todo el mundo como la primera documentación sobre el Titanic, confirmaron la teoría de que el inmenso cuerpo del buque se había partido en dos. Mientras que la proa estaba relativamente bien preservada, la popa parecía haber sido seriamente dañada cuando se estrelló contra el fondo del océano. Los escombros estaban esparcidos en los 600 metros que separan proa de popa.
Por miedo al pillaje, el equipo de la expedición mantuvo en un principio en secreto la posición exacta del barco naufragado. Un año después Ballard y dos colegas exploraron los restos del gigante sumergido en submarinos especiales para grandes profundidades. En las oscuras profundidades el pequeño vehículo sumergible navegó alrededor del inmenso buque encallado. El equipo realizó un total de once expediciones a lo profundo del mar, de cuatro horas cada una. Esta famosa expedición fue seguida pronto por otras de otros investigadores cuyos objetivos no eran sólo examinar el naufragio: muchos objetos preciosos pertenecientes a los pasajeros del Titanic fueron recuperados de esta forma. En la actualidad, cualquiera puede sumergirse hasta el Titanic – si estás dispuesto a abonar cerca de 30.000 euros por el privilegio de hacerlo.









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