Mire la hora, ¿dónde lo hizo?
Las chances son muy altas de que usted lo haya hecho en un teléfono móvil, la televisión o un computador. Al revisar la hora en uno de estos dispositivos recibimos información, en este caso, la hora y eso es todo. ¿O no?
Pues no siempre es así, es de conocimiento público la gran cantidad de información que entregamos día a día a grandes empresas como Google o Facebook tan solo con desbloquear el Smartphone, encender el Smart TV o hacer click con el mouse, probablemente le pareció conocido lo que escucho aun cuando no haya sido todo el mensaje en español, claramente es distinto ir a comprar un teléfono móvil que ir por un Smartphone, ver sus películas en un televisor que en un Smart TV, o dejar de lado el ratón y usar su nueva pantalla touch. Y así no solo entrega sus contactos, historial de visitas, videos vistos, lugares que visita, publicidad que gusta sino también su forma de referirse a los dispositivos tecnológicos.
Muchas veces nos queremos hacer los ciegos ante esta realidad, o simplemente desconocemos todo lo que ocurre o puede ocurrir a nuestro alrededor, nadie le asegura que la cámara de su celular no este enviando fotos o videos en este momento, que su micrófono no este grabando cada palabra que dice, o incluso que la cámara que compro para mejorar la seguridad de su hogar este siendo vista por alguien en otra parte del mundo.
La imagen de una persona viendo lo que usted hace, o accediendo de forma remota a sus dispositivos tecnológicos es probablemente la de un joven, de unos 20-30 años sentado frente a un computador con letras verdes, una vez más la realidad suele ser peor de lo que pensamos, su propio gobierno o alguna de las grandes potencias mundiales es con mayor probabilidad la persona a quien nos referimos.
Henning Wegener ex secretario general adjunto de la OTAN nos dice:
La era de la información se desarrolla bajo la creciente amenaza de las intrusiones criminales en las redes. El abanico de posibles ataques pone de manifiesto la fragilidad de la sociedad actual y rebasa todo concepto territorial de la defensa nacional.
Sabemos entonces que estamos bajo la amenaza personal de ataques tecnológicos, pero además no solo son criminales quienes realizan estos actos.
El año 2010 un virus informático llamado stuxnet ataco la central de enriquecimiento de uranio en Natanz, Irán. Su misión fue acelerar y desacelerar centrifugas de un modo que sea estas queden inservibles. Este mismo virus fue difícil de detectar, más aún de descifrar. Finalmente se llegó a la conclusión que fue un ataque enfocado en específico a la central de Natanz buscando retrasar el proyecto nuclear iraní. ¿Los creadores del virus? Se obtuvieron dos conclusiones principales: el código fue hecho por expertos, entre 5 y 10 y además el país líder en la creación fue estados unidos.
Una vez más esto no debe sorprendernos, control de uso personal de tecnologías, casos de espionajes masivos por ejemplo de parte de estados unidos a distintos países del mundo y ahora sumamos a toda una guerra tecnológica, no buscando quien logra algún objetivo primero (como una Inteligencia Artificial Fuerte) sino en quien puede usar esa tecnología como una mayor ventaja estratégica casi militar. ¿Pero qué tan casi?
Y es que como nos decía Wegener el peligro es latente, pero no solo de intrusiones en las redes, sino más bien de una guerra cibertecnológica (realizada solo con máquinas, a saber, computadores, virus y otros) más silenciosa que una eventual guerra nuclear y más rápida ya que acabaría probablemente en minutos (y si, con mayor facilidad de ocurrir).
Podría pensarse que lanzar una ojiva nuclear es cosa de un botón, sin embargo, detrás hay una serie de protocolos nacionales e internacionales (como el tratado de no proliferación nuclear). Una guerra cibernética en cambio podría comenzar por una persona anónima, ubicada en cualquier lugar del planeta.
Claramente no se puede hacer lo mismo a quienes tienen más conocimiento, ¿podría algún país espionar a los estados unidos? Muy difícil de pensar, más aún de hacer, así, quien posee la tecnología y el control de esta, posee también el poder. Se ha pensado en el poder como las reglas y leyes, que demarcan lo permitido y lo prohibido o también como formas de dominación y de sujeción , ciñéndonos a la segunda visión vemos una vez más que la palabra clave es control, la dominación es control y la sujeción es control, más aún quien domina y sujeta es quien tiene el poder, vemos luego que el poder se puede considerar como control, y la mayor forma de control actual es a través de la tecnología.
De acuerdo a que datos enviemos nuestra experiencia tecnológica varia, lo que quieran hacerle creer se lo pueden enviar en forma de correos, publicidad, una llamada y principalmente a través de noticias. Y seguimos y seguiremos cayendo sin que nada nos sorprenda más que las nuevas características del iPhone X.
Estamos rodeados de tecnología, entendiéndola como aquellos objetos propicios de usar red eléctrica, recordemos el Smartphone, el Smart tv y el computador; y así se va controlando, de forma consiente y aceptada, o de forma inconsciente, subliminal. Y quien puede controlarlo tiene el poder y no solo lo controlara a usted sino también a sus vecinos.
Esta tecnología ciertamente avanza, nos ayuda, facilita nuestra vida e incluso nos dan nuevas formas de sociabilizar, sin la tecnología quizás no nos distinguiríamos mucho de los animales como nos creemos distintos, pero como en muchas cosas, es el uso quien caracteriza cuan bueno o malo algo puede ser, y esto nos deja en un limbo de inseguridad ante las amenazas, muchas de ellas nuevas, que este avance tecnológico y esta no anunciada guerra de armas cibernéticas nos deja. Y nuevamente quienes nos amenazan no son seres de otros planetas sino más bien quienes ostentan el poder, ese nuevo poder llamado tecnología y que domina al mundo de la información y las telecomunicaciones.
TL,DR:La tecnologia domina el mundo, a un nivel consciente e inconsciente.
Las chances son muy altas de que usted lo haya hecho en un teléfono móvil, la televisión o un computador. Al revisar la hora en uno de estos dispositivos recibimos información, en este caso, la hora y eso es todo. ¿O no?
Pues no siempre es así, es de conocimiento público la gran cantidad de información que entregamos día a día a grandes empresas como Google o Facebook tan solo con desbloquear el Smartphone, encender el Smart TV o hacer click con el mouse, probablemente le pareció conocido lo que escucho aun cuando no haya sido todo el mensaje en español, claramente es distinto ir a comprar un teléfono móvil que ir por un Smartphone, ver sus películas en un televisor que en un Smart TV, o dejar de lado el ratón y usar su nueva pantalla touch. Y así no solo entrega sus contactos, historial de visitas, videos vistos, lugares que visita, publicidad que gusta sino también su forma de referirse a los dispositivos tecnológicos.
Muchas veces nos queremos hacer los ciegos ante esta realidad, o simplemente desconocemos todo lo que ocurre o puede ocurrir a nuestro alrededor, nadie le asegura que la cámara de su celular no este enviando fotos o videos en este momento, que su micrófono no este grabando cada palabra que dice, o incluso que la cámara que compro para mejorar la seguridad de su hogar este siendo vista por alguien en otra parte del mundo.
La imagen de una persona viendo lo que usted hace, o accediendo de forma remota a sus dispositivos tecnológicos es probablemente la de un joven, de unos 20-30 años sentado frente a un computador con letras verdes, una vez más la realidad suele ser peor de lo que pensamos, su propio gobierno o alguna de las grandes potencias mundiales es con mayor probabilidad la persona a quien nos referimos.
Henning Wegener ex secretario general adjunto de la OTAN nos dice:
La era de la información se desarrolla bajo la creciente amenaza de las intrusiones criminales en las redes. El abanico de posibles ataques pone de manifiesto la fragilidad de la sociedad actual y rebasa todo concepto territorial de la defensa nacional.
Sabemos entonces que estamos bajo la amenaza personal de ataques tecnológicos, pero además no solo son criminales quienes realizan estos actos.
El año 2010 un virus informático llamado stuxnet ataco la central de enriquecimiento de uranio en Natanz, Irán. Su misión fue acelerar y desacelerar centrifugas de un modo que sea estas queden inservibles. Este mismo virus fue difícil de detectar, más aún de descifrar. Finalmente se llegó a la conclusión que fue un ataque enfocado en específico a la central de Natanz buscando retrasar el proyecto nuclear iraní. ¿Los creadores del virus? Se obtuvieron dos conclusiones principales: el código fue hecho por expertos, entre 5 y 10 y además el país líder en la creación fue estados unidos.
Una vez más esto no debe sorprendernos, control de uso personal de tecnologías, casos de espionajes masivos por ejemplo de parte de estados unidos a distintos países del mundo y ahora sumamos a toda una guerra tecnológica, no buscando quien logra algún objetivo primero (como una Inteligencia Artificial Fuerte) sino en quien puede usar esa tecnología como una mayor ventaja estratégica casi militar. ¿Pero qué tan casi?
Y es que como nos decía Wegener el peligro es latente, pero no solo de intrusiones en las redes, sino más bien de una guerra cibertecnológica (realizada solo con máquinas, a saber, computadores, virus y otros) más silenciosa que una eventual guerra nuclear y más rápida ya que acabaría probablemente en minutos (y si, con mayor facilidad de ocurrir).
Podría pensarse que lanzar una ojiva nuclear es cosa de un botón, sin embargo, detrás hay una serie de protocolos nacionales e internacionales (como el tratado de no proliferación nuclear). Una guerra cibernética en cambio podría comenzar por una persona anónima, ubicada en cualquier lugar del planeta.
Claramente no se puede hacer lo mismo a quienes tienen más conocimiento, ¿podría algún país espionar a los estados unidos? Muy difícil de pensar, más aún de hacer, así, quien posee la tecnología y el control de esta, posee también el poder. Se ha pensado en el poder como las reglas y leyes, que demarcan lo permitido y lo prohibido o también como formas de dominación y de sujeción , ciñéndonos a la segunda visión vemos una vez más que la palabra clave es control, la dominación es control y la sujeción es control, más aún quien domina y sujeta es quien tiene el poder, vemos luego que el poder se puede considerar como control, y la mayor forma de control actual es a través de la tecnología.
De acuerdo a que datos enviemos nuestra experiencia tecnológica varia, lo que quieran hacerle creer se lo pueden enviar en forma de correos, publicidad, una llamada y principalmente a través de noticias. Y seguimos y seguiremos cayendo sin que nada nos sorprenda más que las nuevas características del iPhone X.
Estamos rodeados de tecnología, entendiéndola como aquellos objetos propicios de usar red eléctrica, recordemos el Smartphone, el Smart tv y el computador; y así se va controlando, de forma consiente y aceptada, o de forma inconsciente, subliminal. Y quien puede controlarlo tiene el poder y no solo lo controlara a usted sino también a sus vecinos.
Esta tecnología ciertamente avanza, nos ayuda, facilita nuestra vida e incluso nos dan nuevas formas de sociabilizar, sin la tecnología quizás no nos distinguiríamos mucho de los animales como nos creemos distintos, pero como en muchas cosas, es el uso quien caracteriza cuan bueno o malo algo puede ser, y esto nos deja en un limbo de inseguridad ante las amenazas, muchas de ellas nuevas, que este avance tecnológico y esta no anunciada guerra de armas cibernéticas nos deja. Y nuevamente quienes nos amenazan no son seres de otros planetas sino más bien quienes ostentan el poder, ese nuevo poder llamado tecnología y que domina al mundo de la información y las telecomunicaciones.
TL,DR:La tecnologia domina el mundo, a un nivel consciente e inconsciente.