InicioInfoSegunda Guerra Mundial: Todo lo querés saber (Parte 4)
Grandes misterios de la GuerraLos ultimos dias de Mussolini En marzo de 1945, Mussolini a través del cardenal Schuster trató de establecer una rendición con los aliados, con la única condición de que se respetara su vida y la de sus hombres de la RSI.La rotunda negativa de Churchill a cualquier propuesta que no contemplara la muerte del Duce alimentó durante los años de posguerra el manejo de varias hipótesis, algunas de las cuales tuvieron no pocos fundamentos.La sincera amistad que existió entre Churchill y Mussolini durante más de veinte años quedó plasmada en una voluminosa correspondencia entre ambos estadistas, parte de la cual desapareció misteriosamente al término de la guerra.Cada vez que Churchill visitaba Italia, el Duce en un gesto inusual lo invitaba a su casa en la Villa Torlonia, donde compartía la mesa familiar con su esposa e hijos.En veintidós años de poder, Mussolini que protegía con celo su vida íntima y familiar, invitó a Villa Torlonia sólo a dos hombres de estado.Uno de sus huéspedes fue el Mahatma Gandhi, por quien Mussolini sentía una gran admiración.El otro invitado de lujo fue Winston Churchill quien por su parte de deshacía en elogios al Duce cada vez que podía y ante los más diversos auditorios.Esta entrañable amistad, llamativamente siguió vigente aún después del ingreso de Italia en la guerra al lado de los alemanes en 1940, un dato que sólo sirve para alimentar las más variadas(y acaso disparatadas) leyendas con respecto al papel que jugó Mussolini durante la guerra.Fueron tantos los desaciertos estratégicos cometidos por Italia en todos los frentes de batalla, que es lícito sospechar en algún acuerdo secreto entre italianos e ingleses con el fin de perjudicar a Hitler.La hipótesis de que Mussolini haya seguido un juego elaborado por Churchill puede parecer de entrada como algo descabellado pero la sucesión de errores cometidos por Italia durante el curso de la guerra superan cualquier despropósito e imprevisión de mando.En Africa del Norte los italianos se rendían casi sin combatir y muchas veces preferían caer prisioneros en manos de los ingleses antes que seguir peleando con los odiados alemanes.El inoportuno ataque italiano a Grecia llegó a tener ribetes cómicos que son incompatibles con el mínimo sentido común.Los italianos de invasores pasaron a ser presas del rudimentario y arcaico ejército griego que, de no haber mediado la intervención alemana, hubiesen terminado en las calles de Roma.Los alemanes más tarde pagarían muy caro su intervención en los Balcanes debiendo retrasar el ataque a Rusia en cinco semanas que se revelarían fatídicas ante la proximidad del letal invierno ruso.Los despropósitos italianos comenzaron el mismo día en que Mussolini anunció su entrada en la guerra, cuando en vez de ocupar la estratégica isla de Malta, se embarcó en un ataque estéril, a través de los Alpes, contra una Francia ya derrotada que, sin embargo, luchó heroicamente contra los italianos causandoles enormes pérdidas en materiales y vidas humanas.El paseo triunfal de un ejército italiano conducido por duques, marqueses y condes se transformó en una pesadilla que para suerte de los italianos culminó pocos días después con la rendición de Francia ante las tropas de Hitler.Los despropósitos italianos fueron de tal magnitud que los propios alemanes pronto prefirieron combatir solos antes que con la ayuda de los contingentes italianos.La actitud de Rommel en Africa del Norte al término de la batalla de El Alamein es muy ilustrativa en este aspecto.Durante su famosa retirada por el desierto africano decidió abandonar a su suerte a los contingentes italianos que estaban a su cargo en un claro ejemplo del desprecio que los alemanes sentían por sus aliados latinos.Un cuidadoso estudio del Estado Mayor italiano nos muestra que estaba compuesto de experimentados generales y mariscales de campo que más allá de sus propias limitaciones y rencillas internas contaba en sus filas con nombres rutilantes como los mariscales Graziani, Badoglio y Cavallero además de jerarcas sumamente capacitados, tal el caso del jefe de la aeronáutica, el as de la aviación Italo Balbo.En consecuencia resulta difícil de creer que generales de tanta experiencia, todos ellos con el recuerdo todavía fresco de Etiopía fueran tan ingenuos y tragicómicos en sus decisiones militares al punto de hacer peligrar todos los planes del Eje.El propio Balbo, durante la guerra fue abatido mientras piloteaba su avión por la artillería antiaérea italiana que lo confundió con un avión aliado.Acaso este hecho simbolize la total falta de coordinación entre el ejército y la aeronáutica italiana.Suponiendo que la desastrosa intervención italiana responda exclusivamente a la falta de preparación de su ejército, a la incapacidad de mando de sus generales y a la incompatibilidad innata del ser italiano con la guerra, porqué razón Churchill hizó tanto hincapié en la eliminación física de Mussolini?.Si no había nada para ocultar, porqué no se le brindó a Mussolini la posibilidad de asistir a un juicio siquiera circense como el de Nuremberg?.Durante sus últimos días Mussolini no se desprendió nunca de una cartera de cuero que, a su juicio, contenía documentos de tal magnitud que harían cambiar en forma radical la visión de los hechos ocurridos durante la guerra.Bien pudo tratarse de alguna artimaña del Duce, pero lo cierto es que esa cartera desapareció tras la ejecución de Mussolini en Dongo.Curiosamente días después de la culminación de la guerra, Churchill decidió tomarse unas "vacaciones" en Italia, más precisamente en el lago de Como , justo donde Mussolini vivió sus útlimos días. Mussolini y su amante Petacci.El 25 de abril de 1945, Mussolini se encuentra con el cardenal Schuster en el arzobispado junto a miembros del movimiento partisano Comité de Liberación Nacional.Las propuestas que recibe Mussolini son terminantes: rendición incondicional y su entrega a manos de los partisanos.Mussolini se retira a la prefectura de Milán con la promesa de volver tras meditar la propuesta pero ante las evidencias de que los partisanos iban a fusilarlo, decide huir a las cercanías del lago de Como donde se encuentra con un misterioso emisario de Churchill.Luego se une a un contingente alemán que aparentemente se dirigía a la frontera suiza.Disfrazado de soldado alemán viaja en la parte posterior de un camión y en la localidad de Musso el contingente alemán debe superar un puesto de control partisano.Los rasgos faciales imponentes que durante toda su vida le sirvieron para conquistar mujeres y para cautivar a las masas esta vez le jugaron en contra.Su perfil inconfundible de perfecto estilo greco-romano fue fácilmente detectado por el partisano que estaba a cargo de revisar el interior de los camiones y tras una breve negociación con los alemanes éstos entregaron a Mussolini a fin de poder seguir su marcha hacia Suiza.Mussolini junto a otros dieciseis jerarcas fascistas es rápidamente ajusticiado en Dongo junto a su amante Clara Petacci que decidió morir al lado del hombre que amaba.Sus cadáveres fueron colgados cabeza abajo en una estación de servicio de Milán y sometidos al escarnio público.Los mismos hombres y mujeres que durante más de veinte años lo ovacionaron desde Plaza Venecia y desde el Duomo de Milán, ahora descargaban su ira sobre su maltrecho cadáver, con escupitajos, patadas y aberrantes mutilaciones.Su amante Clara Petacci, que durante años fue la mujer más odiada y envidiada de Italia también sufrió el rigor del escarnio público.Italia cerraba así la página más vergonzosa y humillante de su historia.Ese mismo día nacía una leyenda.La relación Churchill-Mussolini y la intrigante cartera de cuero repleta de documentos comprometedores le daban vida a uno de los hechos más misteriosos de la historia contemporánea.El contenido de la cartera de cuero de Mussolini, antes de ser depositada en un banco de Dongo, fue inventariado y al parecer consistía en cartas secretas con Hitler y con Churchill además de apuntes militares entre los que no faltaban algunos comentarios despectivos en referencia a Umberto de Saboya.El informe con el inventario, que estaba siendo custodiado por la 52ma Brigada Clerici, durante la noche del 29 de abril sufrió el "robo" de algunas de sus hojas, curiosamente la correspondencia original con Winston Churchill.A partir de ese momento las versiones sobre el robo de los documentos dió lugar a las más variadas hipótesis.La versión más firme sostiene que Churchill se hallaba en esos días en la cercana ciudad de Moltrasio en Villa Donegani y que partió hacia Inglaterra el día después del supuesto robo.Poco tiempo después Churchill fue informado de que se habían hecho tres copias fotográficas del contenido de la cartera del Duce y en consecuencia movilizó a sus servicios secretos con el fin de encontrar y quemar las dos copias fotográficas.Para 1949 Churchill había logrado recuperar dos copias de esos comprometedores documentos.Una tercera copia(si es que la hubo) nunca apareció y los ingleses desistieron de su búsqueda recién a mediados de los años cincuenta.La pregunta que surge de toda esta situación es porqué motivo Churchill puso tanto empeño(y dinero) en la búsqueda de sus cartas con Mussolini si supuestamente no contenían nada comprometedor.Sobre el verdadero contenido de estas cartas solo contamos con la palabra del propio Mussolini quién ocho días antes de ser fusilado concedió una sugestiva y reveladora entrevista a un diario local llamado "Il Popolo di Alessandria".Vale la pena transcribir textualmente algunos de los párrafos más salientes de dicha entrevista.Dice Mussolini: " tengo una documentación en mi poder que la historia deberá evaluar como decisiva.Solo quiero decir que en 1940 las críticas hacia mi gobierno consistían en atacarme a través de los grandes diarios por mantener una neutralidad escandalosa y para la mayoría vergonzosa.Alemania se estaba adueñando de Europa y nadie entendía mi postura de no subirme al carro ganador.Los altos exponentes de la vida italiana, que ahora se llenan la boca hablando de mi megalomanía y ambición de poder, hicieron lo imposible para torcerme el brazo en esos momento cruciales.Es verdad, mi culpa es haber cedido a las presiones de mi pueblo pero para que está un gobernante si no es para servir a los intereses de su gente?.Tras el asesinato del canciller austríaco Dollfuss, mi gran amigo, por obra de los nazis, fui el único gobernante que se enfrentó al expansionismo alemán enviando mis tropas a la frontera austríaca.Pero en esa oportunidad como en tantas otras los grandes líderes occidentales me dejaron solo.Una política enérgica de los hombres que hoy se sientan en Yalta hablando de paz, democracia y libertad hubiese servido para frenar los impulsos de Hitler.En 1940 ya era demasiado tarde para intentar cualquier tipo de negociación tendiente a salvaguardar la paz europea.De mi parte me siento con la conciencia tranquila de haber hecho todo lo que estuvo a mi alcance en esos años.No sé si Churchill estará igualmente tranquilo y sereno(!!!)".Es realmente sugestiva la referencia que hace de Churchill aunque lamentablemente no brinda mayores detalles.Es que Mussolini pensaba usar sus cartas con Churchill de un modo extorsivo para negociar la integridad de su persona y lograr mejores condiciones para Italia a la hora de firmar una rendición con los aliados.El destino, sin embargo, no le brindaría esa posibilidad.Mussolini fue fusilado inmediatamente después de ser capturado.Para quienes deseen informarse mejor sobre este increíble y maquiavélico plan italo-inglés les recomiendo que lean el libro de Anthony Cave-Brown titulado " Bodyguard of Lies".En él se trata exhaustivamente el plan "Jael", luego conocido como plan "Bodyguard"destinado a interferir en los milimétricos planes bélicos de Hitler.La Italia fascista habría sido un engranaje muy importante en este diabólico plan de intrigas y sabotajes con la promesa de recibir sustanciales concesiones territoriales al final de la guerra.El final de HitlerEn la mañana del 30 abril de 1945, cuando los rusos ya estaban a metros del bunker en la cancillería, Hitler llamó a Bormann y después a Otto Gunsche, su ayudante personal.Les dijo que su esposa y él se suicidarían aquella tarde y les ordenó la ingrata tarea de rematarlos en caso de que aún estuvieran con vida.Pidió expresamente que los cuerpos fueran quemados para evitar que su cadáver fuera sometido al escarnio público en Londres o New York."No quiero terminar en un museo de cera", repetía en sus últimos días acaso afectado por el triste final de Mussolini. Poco después del mediodía Hitler y Eva Braun se suicidaron con una cápsula de cianuro.Al parecer Hitler tuvo el tiempo suficiente para pegarse un tiro en la sien con su pesada Walther de 7.65 milímetros.Luego su ayudante llevó los cuerpos hasta el jardín de la cancillería, los rocío con gasolina y les prendió fuego.Hasta aquí la versión mas aceptada de la muerte de Hitler y de Eva Braun.No fueron pocos, sin embargo, quienes manejaron la hipótesis de una supuesta fuga de Hitler hacia Sudamérica y , entre ellos, estaba la autorizada voz de Josif Stalin.El dictador soviético murió convencido de que Hitler se había escapado a Sudamérica de la misma forma en que lo habían hecho muchos otros jerarcas nazis.El cadáver que encontraron los rusos al llegar a la cancillería y que en muchos libros aparece como el cadáver de Hitler, era en realidad el cuerpo de un doble que distaba mucho de parecerse a Hitler.Entre otras cosas, se comprobó que medía 10 centímetros menos que Hitler, sus orejas no guardaban relación e incluso los detalles de su vestimenta habían sido trascurados.El cadáver tenía medias rotas y gastadas, unos pantalones anchos y viejos que nada tenían que ver con la pulcra vestimenta de Hitler.Lo más curioso es que distaba mucho de ser un cadáver inicinerado pues su cara era fácilmente reconocible y resulta impensable que el eficiente ayudante de Hitler pudiera descuidar semejante detalle.Los rusos, por supuesto, no se tragaron el señuelo pero le dijeron al mundo que ese era el cadáver de Hitler.En base a esta evidencia irrefutable, Stalin alimentó sus serias dudas acerca de la muerte de Hitler y murió convencido de la fuga de su colega alemán.Lo que no tuvieron en cuenta Stalin ni los partidarios de una supuesta fuga, es la mentalidad de un hombre como Hitler.Era tal el grado de identificación que Hitler tenía con su patria que difícilmente hubiese podido sobrevivir un día a la catástrofe de su amada Alemania.Hitler había sido un hombre de acción toda su vida y no hubiera soportado una vida plácida en el exilio.A esto hay que sumarle su pésimo estado de salud.A sus 56 años Hitler aparentaba ser un hombre de más de setenta, arrastraba los pies al caminar y por el Parkinson sufría temblores en ambas manos.Sus últimas fotografías lo muestran con el rostro sumido, los párpados hinchados y un pelo encanecido y ralo.En 1944 su médico personal envió unas radiografías de Hitler a un centro cardiológico de Berlín bajo un falso nombre para no influenciar el dictamen de los médicos.El resultado no podía ser más desalentador ; los facultativos le otorgaban al paciente una sobrevida de dos años.El cóctel de medicamentos al que era sometido junto a la tensión propia que le generaba la guerra fueron minando su físico con una rapidez devastadora.Hitler en sus últimas fotografías, viejo y encorvado parece otra persona en relación a lo que era apenas cinco años antes.Su capacidad mental, en cambio, parece haberse mantenido intacta a juzgar por el testimonio de sus más íntimos colaboradores y secretarias.De todas maneras, queda claro que si Hitler hubiese querido escapar podía haberlo hecho sin mayores dificultades.Cientos de oficiales y jerarcas alemanes lograron escapar a distintos puntos del planeta, incluso después de la rendición alemana.De hecho, esta alternativa le fue propuesta a Hitler con insistencia por parte de sus más íntimos colaboradores.Pero Hitler hasta el último día creyó que la guerra podía ganarla con sus misteriosas armas secretas(acaso la bomba atómica) y apostó quedarse en Berlín hasta el final.Las pruebas que confirman que Hitler cumplió su promesa son abrumadoras.De todas formas, Hitler quería morir de otra manera, combatiendo en el frente de batalla, como en sus viejas épocas de soldado.Su pésimo estado de salud con un Parkinson que le impedía portar armas(ni siquiera podía escribir) y la acertada observación de Goebbels, en el sentido de que podía caer vivo en manos de los aliados, lo hicieron cambiar de idea.El suicidio y luego la incineración de su cadáver alimentaría el mito de su condición extraterrena.El hombre que creyó toda su vida haber servido los designios de la Divina Providencia, desaparecería de la tierra bajo el mismo manto de misterio que envuelve la muerte de Jesucristo.La proverbial genialidad propagandísitica de Goebbels se manifestaba por última vez .El vuelo de Hess a EscociaPoco antes de su arriesgado vuelo sobre las islas británicas, Hess le preguntó a Hitler si seguía siendo fiel a su idea expresada en Mein Kampf en el sentido de marchar al lado de Gran Bretaña.Hitler, que acababa de dar un discurso ante el Reichstag, lo miró extrañado por la pregunta fuera de contexto y le contestó afirmativamente.El 11 de mayo de 1941 Hitler recibió en el Berghof un sobre donde Hess le informaba que estaba volando hacia Glasgow para entrevistarse con el duque de Hamilton, abierto simpatizante de los alemanes.Hess se proponía establecer una alianza de paz con los ingleses antes del ataque alemán a la Unión Soviética.Hitler primero reaccionó con ira, luego sintió dolor por la actitud de su viejo y leal compañero y finalmente un sentimiento de pavor que afectó todo su cuerpo.Derrumbado en su sillón del Berghof, Hitler con razón comenzó a temer lo peor.Hess en mano de los ingleses sería sometido a toda clase de interrogatorios y mediante la ingesta de drogas hablaría de los planes concernientes a la operación Barbarroja.No olvidemos que su viaje a Escocia se produjo apenas un mes antes de la invasión alemana a la Unión Soviética.Los alemanes emitieron un comunicado por radio anunciando que Hess había volado en estado de locura.Pocas horas después la BBC informaba que Hess se había arrojado en paracaídas sobre Escocia y que había sido inmediatamente arrestado.Si los motivos del viaje de Hess nunca quedaron claros, su vida en manos de sus captores forma parte de un secreto nunca revelado.Aunque la versión oficial dice que Hess fue tratado dignamente como prisionero de guerra, cuesta creer que los ingleses no hayan sometido a Hess a duros interrogatorios.Curiosamente los ingleses, al igual que los nazis, afirmaron que Hess estaba demente y que sus respuestas estaban envueltas en historias de alucinaciones.Sin embargo, los hechos inmediatamente anteriores a su vuelo, prueban que ess estaba en su sano juicio.De no haberlo estado es imposible que se hubiera podido desempeñar como ministro de Hitler hasta el día anterior a su vuelo.Además está el testimonio del propio Hitler que reconoció haber hablado con Hess de la cuestión inglesa después de su discurso ante el Reichstag el día 4 de mayo(Hess voló el día 11 del mismo mes).Si Hess estaba demente, cómo pudo hablar con Hitler y éste no darse cuenta?.Los testimonios de su esposa e hijos también dan fe de que Hess se despidió de ellos en perfecto estado mental.La posibilidad de que Hess haya simulado estar loco ante sus captores tampoco parece muy probable ya que el duque de Hamilton sabía que Hess estaba en sus plenas facultades puesto que hasta dos días antes de su vuelo, ambos habían mantenido un estrecho contacto telefónico y epistolar.Durante los 46 años de prisión que debió padecer, Hess fue visto en apenas dos ocasiones.Durante el juicio de Nuremberg se lo vió en un estado aparentemente demencial(ya llevaba cuatro años como prisionero), mirando hacia el techo, dibujando mamarachos y riendose sin motivos.Pero sus miradas cómplices con Goering no dan la impresión de un hombre loco sino la de una persona que simulaba su locura.El tribunal dictaminó que Hess estaba demente por simulación de la locura.Es realmente difícil de creer que una mente aguda como la de Hess haya adquirido la locura por haberla simulado.Hess fue visto por segunda y última vez en 1986 a los 93 años deambulando en estado espectral por los patios de la prisión de Spandau.Un año más tarde otro hecho insólito corona una historia que ni el mejor novelista pudo haber escrito: la versión oficial anuncia que Rudolph Hess se ha suicidado ahorcándose con una soga.Por empezar resulta impensable que un hombre de 94 años tenga el suficiente vigor para pasar una soga por una viga ubicada a 3 metros del piso, luego atársela al cuello y arrojarse desde semejante altura.Suponiendo que esto fuera posible, no se entiende porqué Hess esperó medio siglo para poner fin a su vida y en todo caso resulta curioso que la demolición de Spandau estuviera sujeta a la muerte de su último prisionero.Operación DinamoLa retirada de Dunkerque, del 27 de mayo al 4 de junio de 1940, fue el epílogo de una sangrienta batalla terrestre, marítima y aérea que concluyó con la evacuación por mar, hacia los puertos ingleses del canal de la Mancha, de más de 300.000 soldados británicos y franceses que se encontraban cercados por las fuerzas alemanas.Sin embargo, Dunkerque fue también uno de los hechos más misteriosos de la segunda guerra mundial.Los alemanes, después de haber conquistado Amiens, y para completar su gigantesco movimiento de pinzas llegaron con sus divisiones Panzer hasta el mar, en la desembocadura del Somme, atraparon en una gran bolsa al ejército belga, la fuerza expedicionaria inglesa y las mejores unidades del ejército francés.Hitler en una decisión inexplicable ordenó personalmente detener el avance de las Panzerdivisionen(24 de mayo) permitiendo el reembarque de los soldados enemigos hacia las islas británicas.Además ordenó que la Luftwaffe no atacara desde el aire a los soldados que estaban siendo reembarcados en las playas de Dunkerque.Extrañamente ese mismo día cesaban las operaciones inglesas en Noruega.El estratega audaz y decidido que había demostrado ser hasta ese momento, parecía haberse convertido súbitamente en un novato en las estrategias de guerra con decisiones que más que errores militares fueron horrores estratégicos que incidieron muy negativamente para los alemanes en el desarrollo posterior de los acontecimientos.Cuando casi un millón de soldados anglo-franceses quedaron atrapados en las cercanías de Dunkerque, Hitler inesperadamente ordena detener el avance de las divisiones panzer que se encontraban a sólo 16 kms al oeste de Dunkerque.En ese momento la única fuerza aliada que se interponía en su camino era un solo batallón de infantería británico!!!.Guderian que se aprestaba a darle el último golpe de gracia a las tropas cercadas recibió con estupor la orden del alto mando alemán.La descabellada orden de Hitler, provocó la colérica reacción de los jefes de las unidades blindadas y el general Von Kleist, comandante del grupo de ejércitos "A", decidió seguir por su cuenta el avance ocupando el centro de comunicaciones de Hazebrouck.La vía de escape hacia Dunkerque quedaba cerrada pero una nueva orden de Hitler le forzó a emprender la retirada y abandonar el terreno conquistado!!!.Ese 24 de mayo de 1940, Hitler frustró la posibilidad de que su Wehrmacht llevase a cabo el completo aniquilamiento de las fuerzas anglo-francesas.Su tremendo error tendría decisiva influencia en el ulterior desarrollo de la guerra. Los generales alemanes nunca le perdonaron a Hitler este error militar que impidió aniquilar la última resistencia inglesa.La flota inglesa logró rescatar 338.000 hombres que, de no haber mediado la orden de Hitler, tranquilamente podían haber sido masacrados por el ejército alemán.La propaganda alemana atribuyó la actitud de Hitler con su deseo de no aniquilar a los británicos a fin de mantener abierta la puerta para una eventual negociación con Gran Bretaña.Para otros, Hitler no hizo otra cosa que respaldar la apreciación de Von Rundstedt de que el terreno en torno a Dunkerque, con muchos canales, era poco favorable para el avance de los tanques alemanes sumado a la escasez de combustible después de 15 días de batalla.Otra versión afirma que Goering aseguró fanfarronamente a Hitler que sus aviones eran capaces de aniquilar a las tropas cercadas e impedir la evacuación.También estaban los recuerdos vividos por el propio Hitler como soldado en las fangosas tierras de Flandes.Lo cierto es que, de no haberse detenido el avance alemán, la evacuación de Dunkerque hubiera sido técnicamente imposible.Si las razones de Hitler fueron militares no se entiende porque no aprovechó ese momento para invadir Inglaterra cuando ésta tenía el grueso de su ejército atrapado en Dunkerque.Las dudas al respecto son muchas y quizás nunca sean esclarecidas teniendo en cuenta que sus protagonistas ya están muertos.Operación León marino Una vez cercados los ejércitos anglo-franceses durante los días de Dunkerque, los alemanes dispusieron de una inmejorable oportunidad para invadir Inglaterra.Las islas estaban casi desprotegidas ya que gran parte de su ejército se encontraba acorralado en tierras francesas.Sin embargo, Hitler recién el 2 de julio, es decir, un mes después de Dunkerque ordena que comience a estudiarse el plan de "invasión" de las islas británicas que se dió a conocer con el nombre de León Marino.La actitud de Hitler en esos días está plagada de contradicciones.El estratega audaz y decidido que había demostrado ser hasta ese momento, parecía haberse convertido súbitamente en un novato en las estrategias de guerra con decisiones que más que errores militares fueron horrores estratégicos que incidieron muy negativamente para los alemanes en el desarrollo posterior de los acontecimientos.Cuando casi un millón de soldados anglo-franceses quedaron atrapados en las cercanías de Dunkerque, Hitler inesperadamente ordena detener el avance de las divisiones panzer que se encontraban a sólo 16 kms al oeste de Dunkerque.En ese momento la única fuerza aliada que se interponía en su camino era un solo batallón de infantería británico!!!.Guderian que se aprestaba a darle el último golpe de gracia a las tropas cercadas recibió con estupor la orden del alto mando alemán.La descabellada orden de Hitler, provocó la colérica reacción de los jefes de las unidades blindadas y el general Von Kleist, comandante del grupo de ejércitos "A", decidió seguir por su cuenta el avance ocupando el centro de comunicaciones de Hazebrouck.La vía de escape hacia Dunkerque quedaba cerrada pero una nueva orden de Hitler le forzó a emprender la retirada y abandonar el terreno conquistado!!!.Ese 24 de mayo de 1940, Hitler frustró la posibilidad de que su Wehrmacht llevase a cabo el completo aniquilamiento de las fuerzas anglo-francesas.Su tremendo error tendría decisiva influencia en el ulterior desarrollo de la guerra.Después de permitir el reembarque y regreso de 338.000 soldados a Inglaterra, y de darle a ésta la posibilidad de reorganizarse durante un mes de tregua, Hitler decide planificar la invasión a las islas.Se trata de una conducta mussoliniana muy alejada de la genialidad y perspicacia demostrada por Adolf Hitler antes y aún después de Dunkerque.Aún sus más acérrimos críticos le reconocen a Hitler su manifiesta comprensión de las armas y de las distintas estrategias de guerra.Se interesaba personalmente por la construcción de armas, así como por los motores, los tipos de barcos y por las cuestiones técnicas de la construcción de fortificaciones.Hitler prefería ir personalmente a los distintos frentes de batallas no sólo para impartir ordenes sino también para hacer un estudio del terreno y para ajustar los más mínimos detalles técnicos.En consecuencia cuesta creer su comportamiento con respecto a Gran Bretaña.Es bien sabido que Hitler consideraba a los ingleses como a sus hermanos de raza y en su esquema mental con respecto al futuro de Europa, los alemanes controlarían el continente y los ingleses serían los gendarmes del mar por su magnífica tradición naval.Su deseo de ganarse la simpatía de de los ingleses era manifiesta aunque sus actitudes al respecto fueron también contradictorias.Por un lado trataba de congraciarse el favor de los ingleses con medidas militares como las de Dunkerque(si es que realmente esa fue su intención).Pero sus ataques aéreos sobre Londres y otras ciudades inglesas sólo sirvieron para inflamar el odio antialemán de la población civil inglesa.El sueño de una alianza con los ingleses se fue desvaneciendo con el pasar de los años.La abdicación del rey Eduardo VIII, que nutría simpatías por la causa nazi, fue un duro golpe en ese sentido y luego el nombramiento de Churchill como primer ministro condenó a muerte cualquier ilusión de establecer una alianza entre ambos pueblos.Sin embargo, siguen existiendo muchas aristas oscuras en las relaciones diplomáticas y secretas entre alemanes e ingleses durante esos años.Fue acaso una casualidad la decisión inglesa de cesar sus operaciones en Noruega simultáneamente con la orden de Hitler de frenar el avance hacia Dunkerque?.Si Hitler realmente pensaba invadir las islas británicas entonces debió haberlo intentado en mayo de 1940 cuando los ingleses tenían a su ejército acorralado en tierras francesas y no un mes después cuando las tropas ya habían vuelto a la isla con tiempo suficiente para organizar una defensa.El 22 de junio, tras la rendición de Francia, Hitler ordenó la desmovilización de 35 divisiones y el 19 de julio formulaba en una alocución pública lo que equivalía a una oferta de paz a Gran Bretaña.Churchill, en un discurso histórico, responde a la invitación de Hitler afirmando ante su pueblo que la victoria costaría sangre, sudor y lágrimas, pero que el Imperio no dejaría de luchar hasta el triunfo final.Hitler recién el 13 de agosto pone en marcha una gran ofensiva conocida como el día del águila.El tanteo del canal de la Mancha demostró que un posible desembarco solo tendría lugar después de destruir a los cazas británicos en sus aeródromos.Durante cuatro meses la Luftwaffe de Goering atacó los aeródromos del sur de Inglaterra en distintas oleadas que partían desde las bases de Francia y Bélgica.Los campos de Manston, Hawkinge y Lympne sufren graves daños y algunas estaciones de radar quedan momentáneamente fuera de servicio pero las pérdidas inglesas en aviones son mucho menores de lo previsto por los alemanes.Es que Churchill, el viejo zorro de siempre, previendo el ataque alemán se había anticipado trasladando sus cazas a los aeródromos del norte del país.Sabiendo de la escasa autonomía de los aviones alemanes, la decisión de Churchill apuntaba a forzar a los aviones alemanes a un viaje más largo.Los bombarderos alemanes que se salvaban de los cazas ingleses, en su viaje de regreso, caían como pétalos en el canal de la Mancha por falta de combustible.La enorme ventaja del radar y las astucias de Churchill le permitieron a los ingleses salir airosos de la llamada batalla de Inglaterra.De julio a fines de octubre de 1940, la aviación alemana perdió 1733 aparatos contra 915 cazas británicos, muchos menos de los 3.000 cazas que Goering había previsto destruir.Si la batalla de Inglaterra desprestigió a la Luftwaffe que era el orgullo de los nazis, marcó también la primera caída de la hasta entonces invencible Wehrmacht.Si la batalla de Inglaterra dejó al desnudo las falencias de Goering como comandante en jefe de la Luftwaffe, sirvió también para realzar la figura de Winston Churchill, un anciano de 66 años que había sido rescatado del olvido después de un pasado pródigo en responsabilidades ministeriales y diplomáticas.A pesar de su avanzada edad, Churchill demostró poseer dotes de estratega que nada tenían que envidiarle a las virtudes militares de Hitler.Su capacidad de anticipación a los hechos fue realmente admirable durante toda la guerra.La importancia estratégica del radar y de la isla de Malta(despreciada por Mussolini) solo fueron apreciadas en su total dimensión por Winston Churchill.Durante las horas más críticas de la batalla de Inglaterra, cuando los alemanes bombardeaban los centros poblados del país causando estragos en vidas humanas, Churchill se reveló un extraordinario motivador de masas mediante discursos y frases célebres.Un juicio justo debería decir que la batalla de Inglaterra fue ganada por el valor y coraje de los cazas ingleses, la casi infalibilidad de los radares y la capacidad de mando de un viejo sabio llamado Winston Churchill.Imagenes del HolocaustoVarsovia 1941. Oficiales nazis se rien de un judío tirado en el suelo.Ejecuciones masivas en Ucrania: Las víctimas eran obligadas a cavar sus propias tumbas antes de ser ejecutadas. Muchas veces las personas fusiladas quedaban agonizando en las fosas y sin ser rematadas eran enterradas vivas para mayor placer de sus verdugos. La máxima era hacer sufrir a los judíos hasta límites intolerables antes de aniquilarlos. De esa forma el pueblo alemán creía vengar los sufrimientos del pasado.Niños polacos en Auschwitz: Los niños a pesar de su fragilidad tampoco eran dignos de misericordia y se los trataba con la misma dureza que a los adultos. La expresión en el rostro de esas criaturas desoladas es un testimonio de la brutalidad llevada a su máximo nivel. La mayoría pereció en las cámaras de gas porque no eran aptos para el trabajo.Asesinato de una familia: La brutalidad de la ocupación alemana no tuvo límites y se ensañó con niños, mujeres y ancianos por no ser aptos para los trabajos pesados. En esta fotografía de 1941 en Ucrania puede verse a los integrantes de tres generaciones de una familia judía momentos antes de la ejecución. Para que el dolor fuera completo se humillaba a las víctimas despojándolas de sus ropas antes de ser fusiladas. Bolsas de pelos: Las víctimas de los alemanes eran útiles incluso después de la muerte ya que se aprovechaban los huesos para fertilizar los campos, los cabellos para fabricar fieltro industrial, los dientes de oro y hasta la piel para fabricar veladores y souvenirs. En esta fotografía pueden verse cabellos femeninos embolsados y listos para ser enviados a Alemania.El infierno en Buchenwald: Las víctimas apiladas esperan ser cremadas en los hornos. Era tan alto el grado de matanzas diarias que superaba la capacidad del personal encargado de reducir los cadáveres.Experimentos humanos: Este prisionero acaba de ser sometido a una prueba de alta presión. Pueden observarse sus manos completamente deformadas tras el experimento. Esta clase de pruebas se aplicaban para favorecer las condiciones de vuelo de los pilotos de la Luftwaffe.Una trágica amistad La relación que mantuvieron durante varios años Benito Mussolini y Adolf Hitler quizás no encuadre en el concepto tradicional de amistad.La elevada posición que ambos ocuparon en sus respectivos países con una imagen de mito a nivel popular, impide hablar de una relación normal de amistad entre dos hombres.Sin embargo, existió entre ambos una estrecha conexión que supera largamente el típico trato diplomático entre dos jefes de estado.Analizando los hechos históricos parece evidente que se trató de una vinculación en sentido único.Hitler con su devoción casi enfermiza hacia Mussolini quedó envuelto en una espiral de desastres militares que a la larga le costaron la guerra.Mussolini, por su parte, nunca se cansó de denigrar y despreciar a Hitler, a pesar de todo lo que éste hizo por él.Si existiera un monumento a la amistad nadie lo merecería más que Hitler en su relación hacia Mussolini. La admiración de Hitler por Mussolini ya era de índole fanática en los años veinte cuando por todos los medios intentó acercarce al Duce.Pero éste se mostró inflexible durante muchos años e incluso llegó a negarle un autógrafo.Recién en 1934 el Duce se dignó en recibir a Hitler, quien por entonces ya era jefe de estado.El primer encuentro entre ambos tuvo lugar en Venecia y los contrastes se hicieron evidentes desde el momento en que el canciller alemán bajó del avión.Un Hitler con impermeable y de aspecto burgués fue recibido por un Mussolini que vestía su mejor uniforme.La personalidad arrolladora del Duce conmovió a Hitler mucho más de cuanto éste pudiera suponer.En su viaje de regreso a Alemania, Hitler repetía en estado de trance que Mussolini era para él el hombre más importante que había nacido en los últimos mil años.Mussolini, por su parte, no quedó muy conforme con su huésped alemán y llegó a decir que Hitler era un histérico homosexual que no paraba de hablar.Esta primera impresión se mantuvo en ambos hasta el final.Hitler nunca dejó de admirar a Mussolini aún después de los desastres militares en cadena de su colega italiano.Mussolini, por su parte, se refería a Hitler en su círculo íntimo de un modo despectivo y a menudo lo tildaba de homosexual. "Hitler es un estadista de segunda clase en un país de primera, mientras yo soy un estadista de primera clase en un país de segunda". Benito Mussolini. La admiración de Hitler por Mussolini lo cegó por completo y alcanzó niveles enfermizos durante la guerra.Aún sabiendo que Mussolini hacía un doble juego tratando de establecer alianzas con los aliados, lo siguió apoyando a pesar del consejo de sus generales y ministros en el sentido de deshacerse de Italia.Cuando en 1943 los alemanes ocuparon Italia decubrieron un arsenal increíble de armas que jamás fueron usadas y depósitos llenos de combustible escondidos a nivel subterráneo.Durante tres años, Mussolini recibió de Alemania todo tipo de recursos(carbón, nafta, gasoil y otros productos primordiales) sin utilizar una gran parte de ellos.Cuando los alemanes descubrieron esta dura realidad, tras la caída del Duce, en vez de fusilarlo lo rescataron en un operativo espectacular.Goering, Goebbels y otros altos exponentes de la Alemania nazi quedaron indignados con la actitud de un hombre que supo explotar la debilidad de Hitler por su persona.Mientras los aviones de la Luftwaffe caían en el Canal de la Mancha por falta de combustible, cientos de trenes cargados de combustible habían salido de Alemania para satisfacer las pretensiones de Mussolini.Pero a pesar de las abrumadoras evidencias, Hitler hizo caso omiso al consejo de sus hombres y siguió protegiendo a su amigo hasta el final.Cuando en 1937 Mussolini pronunció un célebre discurso en alemán ante un millón de personas en Munich dijo que cuando se tiene un amigo había que marchar con él hasta el final.Sin embargo, fue Hitler quién se mantuvo leal a su amigo hasta el final. Tras el rescate de Campo Imperatore, Hitler le creó a Mussolini una república fantoche en el norte de Italia para tratar de resucitar al antiguo Duce.A pesar de todos los daños, mentiras y traiciones que le provocó, Hitler se desvivió para que Mussolini se sintiera cómodo en un mundo de ilusiones.Una república fantasma bajo la tutela alemana, una sede ficticia de gobierno en Gragnano custodiada por hombres de las SS y un Duce que era la sombra de aquél gran estadista que alguna vez había sido, conformaron una obra de teatro que Hitler montó para sí mismo.Casi sin darse cuenta transformó a Mussolini en una marioneta que le reportó muy poca utilidad a Alemania durante los dos últimos años de guerra.La presencia de Mussolini en el norte de Italia seguía despertando adhesiones entre su gente y esto resultó de cierta utilidad para los alemanes invasores.Pero desafortunadamente para Hitler, el Duce siguió buscando la forma de traicionar a su aliado firmando una rendición por separado con los ingleses.Sus devaluadas acciones no le permitieron ganarse el interés de los ingleses quienes finalmente decidieron negociar con los alemanes.En un último acto de ingratitud hacia Hitler, poco antes de morir, Mussolini repetía ante quien quisiera oírlo, que el Eje había perdido la guerra por culpa de ese loco homosexual de Hitler que no lo había escuchado(!!!) y con gran cinismo acusó a los alemanes de haberlo traicionado.Seguramente haya una quinta parte, por ahora me despido compartiendo 4 post sobre La Segunda Guerra Mundial. Saludos a todos.Siganme para ver mis otros post.(Peliculas, juegos, info, guerras, curiosidades, etc, etc, etc...)
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