Ser humano.
Estaba pensando en ese 19 de Septiembre, recuerdo que me encontré tremendamente enojada con la vida.
En un punto entendí que las personas mienten, agravian, envidian, lastiman, son indiferentes y para colmo de todo eso, como si no fuera suficiente, yo soy una persona, cosa que me enfurecía aún más.
Protegemos con todas nuestras fuerzas nuestro hogar, pero no somos capaces de cuidar el hogar de nuestro hogar.
Somos los mejores seres entre los seres vivos, los preferidos de Dios. ¿Necesito decir algo más?. Cuanta soberbia, prepotencia; somos inquilinos que se creen dueños desconociendo los derechos de sus vecinos.
Ya no cabía dentro de mí, entonces quise refugiarme en la naturaleza, dicen es sabia. Necesitaba algo que no fuera tan destructivo, que me permitiera olvidar, aunque sea un ratito, de donde venía y hacía donde íbamos.
Me relaje con la brisa fresca, que desinteresadamente, me regalaba un árbol bajo su copa; los animales no hacían ruidos sino que hablaban entre ellos, se comunicaban, aunque yo no los comprendiera, lo hacían a su manera, con sus propias reglas.
Cómo olvidar aquel momento ¡Si!, qué sensación rara se apoderó de mí, escuché la melodía más hermosa y envolvente. Algo mágico que me hacía sentir como hacía mucho tiempo que no me sentía.
Por un momento cerré los ojos, tome aire, y los abrí creyendo que San Pedro estaría para recibirme ...
No. Nada de eso mis suelas aún tenían barro y pisaban hojas secas. Era tan hermosa que olvidando que los despreciaba, me dejé llevar por mis instintos, a pesar de todo seguía siendo humana y la curiosidad es parte importante de nosotros.
Así que me aventure, caminé entre algunos arbustos, recuerdo que había muchas ramas secas que al pasar me provocaban comezón, pero como nunca antes, lo sentía dulce.
¡Qué sorpresa cuando llegué!. No podía creer lo que mis ojos me decían.
Como un acto reflejo, los cerré y los volví a abrir, miré a mi alrededor por si era algún tipo de engaño. Pero no, era verdad.
Todo mi mundo empezó nuevamente a tambalear, se me dificultaba respirar, no comprendía, ¿Como podía ser verdad?, si los humanos somos destructivos, malos, sedientos de poder, de competir ... Cómo una simple persona podía crear un sonido tan maravilloso teniendo como único instrumento ... su voz.
Muchas veces nos sentimos tentados de creer que somos los peores, que no valemos nada, que no nos merecemos lo que tenemos, y muchas veces demostramos que es verdad.
Pero no tenemos que olvidar, que también podemos ser asombrosos, creer, crear, soñar, ayudar, comprender, amar, sufrir, sentir dolor, y aún así seguir amando.
¡Gracias por tomarse el tiempo de leerlo!
El cometa: Poemas con Alma
Te espero en mi blog
