A partir de " Qué diablos es el arte?", nota del Jorge Estrella en La Gaceta Literaria de Tucumán, 17 de Junio de 2007.
"Conmover y agradar", según Federico el Grande; al igual que la variante Borgeana: "entretener y conmover", son definiciones o indicativos que no agregan absolutamente nada claro o específico a una posible distinción necesaria para saber que es el arte.
Al contrario, a lo único que remiten esas enunciaciones es a declarar: El arte es nada más y nada menos que el gusto de cada quién.
En definitiva, ¿hay diferencia entre aquél al que lo conmueve hasta las lágrimas un cuarteto cordobés; y entre el de más allá que llora sinceramente con una melodía de Ravel?
La única diferencia la establece, lo que podríamos la "intelectualidad musical", que postula: el "el que llora con Ravel es "artístico", superior, con motivos valederos; y el que llora con los ritmos cordobeses es "negro", villero, popular y rebaño".
La idea que se intuye en todo esto puede formularse, por ej. así:
"Lo que nos agrada y conmueve a nosotros, seres intelectuales, leidos, pensantes, superiores elitistas es arte. Lo que emociona a los demás, no".
Además, estos cuestionamientos sobre la identificación cabal de lo artístico, cabe sólo a personas de esta clase intelectual aburguesada.
Los que escuchan merengue y cuarteto, o rock, o ven telenovelas, no se inquieren a sí buscando qué es el arte, o dónde está lo artístico, o si, aquello de lo que se complacen tanto puede considerarse arte o no.
Ellos solo disfrutan, se entretienen con lo que les agrada y los conmueve.
¿Tal vez este indagarse por estas cuestiones "superiores" les dé, a la gente que lo hace, la prerrogativa de decir, creer y suponer (y hasta establecer como un principio indudable) que, solamente lo que emociona a gente como ellos puede nombrarse como arte?.