Que es la Masonería?
La francmasonería es una sociedad filantrópica, filosófica y progresista. Sus objetivos: la exaltación y el perfeccionamiento de las más elevadas potencialidades humanas. La Orden asienta sus principios en ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad; y asume que el hombre y/o la mujer puede/n alcanzar su realización a través de la Ciencia, la Justicia y el Trabajo (trilogía que constituye su lema).
Estos ideales, que en el seno de nuestra Institución no solo se expresan sino que se hacen realidad, fueron los que inspiraron a hombres de todos los tiempos a la hora de enfrentar y combatir regímenes opresores, despóticos o que negaban la dignidad de la condición humana. Valiéndose de una tradición iniciática. De esta forma la Masonería se erige en baluarte y custodia el progreso de la humanidad, como así también en acérrima enemiga de la ignorancia, el fanatismo y la codicia.
La Masonería de hoy no es una sociedad secreta, pero, en épocas de cruenta persecución que en algunos países se ha lanzado contra la Masonería, es lógico que se hayan constituido grupos de masones discretamente reservados, lo mismo que hicieron los cristianos perseguidos por el Imperio Romano en su tiempo. Sin embargo, no es esta la verdadera motivación del llamado secreto masónico. Ese se refiere al estudio e interpretación de los símbolos y ritos de la Orden, de los cuales surge la utilidad de los trabajos realizados en las Logias.
La Masonería no está afiliada ni puede afiliarse a ninguna religión determinada.
Elevándose sobre toda clase de discusiones, ofrece a los amantes de la Verdad el terreno más apropiado para la inteligencia mutua y la unión fraternal.
No reconoce ninguna autoridad superior a la Razón Humana y rechaza, por tanto, las verdades reveladas que aceptan las religiones positivas.
Admite en su seno a personas de todos los credos religiosos, sin distinción, siendo tolerantes y respetando todas las opiniones profesadas; es decir: exentas de fanatismos, egoísmos y supersticiones.
La Masonería no es una asociación política ni puede confundir su actividad con la de ningún partido político; pero el masón no debe estar al margen de los grandes problemas políticos de los pueblos y del mundo entero. En el seno de la Orden Masónica conviven hombres de diversos partidos y de diversas concepciones sociológicas siendo respetuosos y democráticos.
A la influencia de la Masonería y de sus miembros se deben los grandes movimientos libertadores de Europa y América. La propia Revolución Francesa estuvo muy empapada de los principios masónicos, encarnados en la misma fórmula que todavía irradia luz con la trilogía de, LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD.
El masón conserva fuera de la Logia toda su libertad de ciudadano y puede dedicar el ardor de su entusiasmo al servicio de sus ideales.
La francmasonería es una sociedad filantrópica, filosófica y progresista. Sus objetivos: la exaltación y el perfeccionamiento de las más elevadas potencialidades humanas. La Orden asienta sus principios en ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad; y asume que el hombre y/o la mujer puede/n alcanzar su realización a través de la Ciencia, la Justicia y el Trabajo (trilogía que constituye su lema).
Estos ideales, que en el seno de nuestra Institución no solo se expresan sino que se hacen realidad, fueron los que inspiraron a hombres de todos los tiempos a la hora de enfrentar y combatir regímenes opresores, despóticos o que negaban la dignidad de la condición humana. Valiéndose de una tradición iniciática. De esta forma la Masonería se erige en baluarte y custodia el progreso de la humanidad, como así también en acérrima enemiga de la ignorancia, el fanatismo y la codicia.
La Masonería de hoy no es una sociedad secreta, pero, en épocas de cruenta persecución que en algunos países se ha lanzado contra la Masonería, es lógico que se hayan constituido grupos de masones discretamente reservados, lo mismo que hicieron los cristianos perseguidos por el Imperio Romano en su tiempo. Sin embargo, no es esta la verdadera motivación del llamado secreto masónico. Ese se refiere al estudio e interpretación de los símbolos y ritos de la Orden, de los cuales surge la utilidad de los trabajos realizados en las Logias.
La Masonería no está afiliada ni puede afiliarse a ninguna religión determinada.
Elevándose sobre toda clase de discusiones, ofrece a los amantes de la Verdad el terreno más apropiado para la inteligencia mutua y la unión fraternal.
No reconoce ninguna autoridad superior a la Razón Humana y rechaza, por tanto, las verdades reveladas que aceptan las religiones positivas.
Admite en su seno a personas de todos los credos religiosos, sin distinción, siendo tolerantes y respetando todas las opiniones profesadas; es decir: exentas de fanatismos, egoísmos y supersticiones.
La Masonería no es una asociación política ni puede confundir su actividad con la de ningún partido político; pero el masón no debe estar al margen de los grandes problemas políticos de los pueblos y del mundo entero. En el seno de la Orden Masónica conviven hombres de diversos partidos y de diversas concepciones sociológicas siendo respetuosos y democráticos.
A la influencia de la Masonería y de sus miembros se deben los grandes movimientos libertadores de Europa y América. La propia Revolución Francesa estuvo muy empapada de los principios masónicos, encarnados en la misma fórmula que todavía irradia luz con la trilogía de, LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD.
El masón conserva fuera de la Logia toda su libertad de ciudadano y puede dedicar el ardor de su entusiasmo al servicio de sus ideales.