Si a una gallina blanca la cual tiene una pinta negra se la introduce en un gran corral de gallinas absolutamente blancas toda la manada la pega a picotazos. De allí ha decidido dar el nombre a este síndrome. En las gallinas se castiga la diferencia y se la castiga incluso con la muerte. En los seres humanos cualquier diferencia física, ideológica o política se la procesa bajo el síndrome de la gallina blanca con una pinta negra. A lo largo de toda la historia millones de seres humanos han sido eliminados por la masa porque tenían algo diferente. En la edad media en la cual los empleados de dios eran los que decidían y mandaban a usted lo asesinaban o lo mandaban a la hoguera por asuntos enteramente baladíes como pintar a un santo más bonito que Jesucristo o por decir que el corazón era una bomba que impulsaba la sangre y en contra de la opinión de millones de fanáticos que sostenían que el corazón era la morada del espíritu santo. El libro Juan Salvador Gaviota de Richard Bach se desarrolla alrededor de este síndrome.
La discriminación entre los seres humanos abarca miles de temas y va desde las que se dan por asuntos de color de piel o de raza hasta procedencia, género o actividad sexual. Aunque creemos estar muy por encima de los animales todavía utilizamos el síndrome de la gallina con pinta negra para proceder contra nuestros congéneres.
Encontramos individuos que se saben poseedores de características especiales y se la pasan escondiendo bien su condición para evitar caer bajo las garras de los seres humanos. No pocos individuos notables han caído víctimas de la persecución por causa de la envidia de otros individuos. Se hace referencia a Nicola Tesla perseguido por Tomas Alba Edison y el establecimiento.