Historias de vida: De remisero a la cancha
Héctor Santillán tiene 40 años y es uno de los jugadores más veteranos de todas las categorías. Este volante de Lamadrid pasó por diez equipos, y también se la rebuscó como remisero cuando las papas quemaban. “Soy el más grande de la B Metropolitana y uno de los más viejos de todas las categorías, je”, admitió sonriente.
A Lamadrid se le viene Chicago: será por la Cuarta eliminatoria. Y Santillán sueña con un partido memorable. "Ojalá tengamos un lindo match. Yo espero poder estar desde el arranque y sino, trataré de apoyar a mis amigos y a pasar de ronda. Para nosotros, esta Copa es la Copa del mundo. Y vamos a hacer todo lo posible para llegar bien lejos", dijo.
Pero no todo es fútbol en la vida de este volante. Cuando las papas quemaban y el sueldo no alcanzaba, tuvo que trabajar como remisero. "Fueron seis meses, no tanto tiempo, pero sí muy intenso. Llegaba cansado a entrenar pero había que pagar la comida de todos los días. No había otra. La anécdota más rara que me pasó laburando en la calle es que un día llevé a una chica a un albergue transitorio. Me dijo 'esperame'. La esperé y a las dos horas salió con toda la carita de cansada, había tenido batalla, je", señaló.
A pesar de sus 40, el volante sigue con sueños vigentes. Y en un trabajo a futuro: formar juveniles junto a Adrian Rossi, el central del equipo y amigo personal. El Carcelero tiene a uno de los jugadores más grandes del fútbol argentino.
Dice el refrán, viejos son los caminos y siguen levantando polvo...