Buenas! Hoy les traigo algo de historia . La revista MUY INTERESANTE tiene una sección llamada "El Principio de las Cosas" en la que explica cómo se originaron algunos de los objetos o cosas que utilizamos actualmente. Quizá esta sobre los Relojes de Pulsera no sea tan interesante (aunque puede serlo para algunos), pero probablemente más adelante postee otras que puedan gustarles. De todas formas, que lo disfruten! Nota: queda aclarado que nada fue escrito por mí (salvo por algunos pequeños datos y acotaciones para hacer un poco más llevadero el asunto), sino que fue sacado de la revista MUY INTERESANTE, Número 317, Marzo del 2012. En la fuente tuve que poner "Contenido Propio" porque no sabía como poner que era de una revista y no me dejaba poner la página "http://www.muyinteresante.es". RELOJES DE PULSERA Durante muchos años fueron una marca de distinción y, aunque ahora su uso es habitual, continúan siendo una expresión de la personalidad de quien lo luce. Como es de suponer, el Sol fue el primer reloj que conoció el hombre y gracias a él pudo determinar momentos clave del día. Después, pudo pergeñar un instrumento que marcara períodos más específicos: el reloj de sol, del cual hay registros de su uso en el Antiguo Egipto y las culturas mesopotámicas. Más adelante, surgieron otros modos de medir el paso del tiempo, siempre basados en fenómenos que suceden a una velocidad uniforme, tales como el agua que fluye, la arena que se escurre o una vela que se consume. Entre aquellos que hicieron posible el camino a la mecanización se recuerda al griego Ctesibio, quien alrededor de 250 a.C. empleó engranajes en un reloj hidráulico, y a Pacífico, un sacerdote de Verona que hacia 850 d.C. construyó relojes con engranajes accionados mediante pesas. Claro que siempre se trataba de aparatos de gran tamaó y eran las campanas las encargadas de dar la hora. El pasaje a lo portátil lo inauguró el herrero nuremburgués (nacido en Nüremberg ) Peter Henlein a comienzos del siglo XVI, cuando fabricó pequeños relojes que se podían llevar en el bolsillo: tenían forma ovoide, por lo que se los recuerda como los "huevos de Nüremberg" (sí, así...). Sobre el paso del bolsillo a la muñeca hay distintas teorías. Se dice que Isabel I de Inglaterra (1533-1603) recivió un reloj de pulsera como regalo de su favorito, Robert Dudley (pariente de Harry, supongo), y también que el primero en atarse a la muñeca un reloj de bolsillo fue el filósofo y matemático francés Blaise Pascal (1623-1662). Sin embargo, hicieron falta distintos adelantos técnicos y el paso del tiempo para que la tendencia se generalizara. Se cree que la primera colección fue fabricada en 1880 por la firma Girard-Perregaux para los oficiales de la marina alemana y a pedido del emperador Guillermo II. Entre los pioneros está también Louis Carter, quien en 1904 creó un reloj de pulsera para el aviador Alberto Santos Dumont y, poco después, comenzó su fabricación en serie. Más allá de quién fue el que descubrió que llevando el reloj en la muéca se puede consultar la hora más fácilmente, lo cierto es que en el transcurso del siglo XX, estos dejaron de tener solo ese fin para convertirse en accesorios indispensables de la vestimenta, que siguen tendencias y encuentran el modelo ideal para cada estilo de vida y personalidad. El Calibre 89, de Patek Philippe, con 33 funciones y 1.728 piezas, es el reloj personal más complejo que se fabricó hasta ahora: tiene calendario perpetuo, 24 agujas, varias alarmas, señala las horas de salida y puesta del Sol, las fases lunares y la fecha de Pascua. Es de bolsillo, pesa 1,1 kilos y tiene 9 centímetros de diámetro y 4 de espesor. Un retrato de Cosme I de Medici (duque de Florencia que vivió entre los años 1519-1574), pintado hacia 1560 por el florentino Maso da San Friano, puede ser la muestra más antigua de un reloj personal. Se trata de un objeto de oro que el duque muestra orgulloso (en su mano derecha). En 1923, John Harwood patentó un reloj automático que aprovechaba el movimiento de la muñeca, y en 1931, el sistema fue mejorado por Hans Wilsdorf, fundador de Rolex, y fabricado en serie. En la histórica misión Apolo XI, en 1969, Armstrong y Aldrin llevaron a la Luna relojes Omega Speedmaster, que habían sido elegidos luego de superar exigencias extremas. Por ejemplo, se observó que respondían tras estar sometidos durante 240 a una humedad relativa del 95 por ciento y a 48 horas a 71 ºC o cuatro a -18 ºC. En 1926, Rolex revolucionó la industria relojera con la creación del primer reloj hermético al polvo y al agua, el Oyster. Al año siguiente, sus virtudes fueron demostradas cuando la nadadora británica Mercedes Gleitze cruzó el Canal de la Mancha con uno de ellos en su muñeca y se mantuvo inalterable luego de 15 horas y 15 minutos de estar en el agua. Más Pequeño y Más Preciso En 1929, el científico estadounidense Warren A. Marrison inventó el reloj de cristal de cuarzo, cuyo funcionamiento está basado en la vibración que experimenta el cristal cuando se ve sometido a un voltaje eléctrico. Aunque era enorme, durante la década de 1940 comenzó el proceso de miniaturización que, 30 años después y gracias a los circuitos integrados, terminaría por llevar a las muñecas los relojes de cuarzo y los electrónicos, con minúsculos osciladores. Para ello se utiliza una lámina de cuarzo al que una pila hace oscilar a una frecuencia de 32.768 KHz. Los relojes de cuarzo trajeron precisión y, en la actualidad, uno de buena calidad puede desfasarse en un milisegundo al mes. Mayor exactitud han logrado los relojes atómicos. El primero se creó en EE. UU. en 1948 y, aunque su precisón no era mucho mejor que la de los de cuarzo, siguiendo el mismo principio se han desarrollado relojes que obtienen una extraordinaria precisión, de acuerdo con el átomo utilizado. El de cesio, por ejemplo, desfasaría aproximadamente un milisegundo en 1.400 años. 51 Los relojes Swatch tienen solo 51 componentes, casi la mitad de los que cuenta la mayoría de los convencionales. Esto permite una importante reducción en los costos de producción. 4.000 La firma Rolex, con sede en Ginebra, Suiza, tiene 28 filiales por todo el mundo y una red de 4.000 relojeros en más de 100 países. El Aviador y el Relojero (Anécdota para finalizar ) Cuentan que, en 1901, Alberto Santos Dumont participó del Premio Deutsch de la Merthe que ofrecía una recompensa de 100.000 francos, muy importante para la época, a quien lograra hacer el trayecto entre el Parc Saint Cloud y la Torre Eiffel, ida y vuelta, en menos de 30 minutos. Se trataba de una recorrida difícil, ya que en uno de los dos trayectos el piloto encontraría el viento de frente y, además, la distancia era considerable para tan poco tiempo. Dumont realizó la prueba y, al finalizar, los jueces le dijeron que el veredicto le sería comunicado esa noche, en una cena que se llevaría a cabo en el exclusivo restaurante Maxim's. A ella concurrió lo más selecto de la sociedad parisina, incluido Louis Cartier. Y así se entero el relojero de que su amigo el aviador supo que había logrado el objetivo gracias al anuncio oficial. Es que, le confesó Dumont, durante el vuelo no había podido quitar las manos de los controles ni siquiera el instante necesario para consultar su reloj de bolsillo. Fue así como, al poco tiempo, Cartier le obsequió un pequeño reloj de oro, cuadrado y plano, que se sujetaba a la muñeca mediante una elegante correa de cuero y una hebilla. Bautizado como Cartier Santos, fue fabricado en serie y pronto se convirtió en el reloj de moda. La empresa lo relanzó en 1979 y continúa en producción. Gracias por pasar y espero que les haya gustado!
El Principio de las Cosas - Relojes de Pulsera
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
576visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
6visitas
0comentarios
Dar puntos: