Caral: Corazón Imperial de
América
Hace cinco mil años surgía, junto con otros polos civilizatorios mundiales como Mesopotamia y Egipto – por dar unos ejemplos -, un imperio misterioso en la ciudad de CARAL. Este imperio perdido, apenas estudiado hace unos años, es hoy el corazón de la civilización de nuestro continente, la piedra angular de la edad áurea en
América
y el
mundo
.


Ubicación
La ciudadela imperial está ubicada en el km 182 al norte de Lima, en el Valle de Supe y, según las pruebas científicas, tiene una antigüedad promedio entre 2.627 y 2.100 antes de Cristo, aproximadamente (5000 años en general). Con el descubrimiento de este imperio, se trasgreden todos los antiguos conceptos de desarrollo civilizatorio del globo pues, y a pesar que este fue descubierto a principios de siglo XX, la falta de un adecuado estudio no permitió que los investigadores de aquella época tuvieran la más mínima idea del tesoro que habían hallado.


Una civilización armónica y pacífica
La civilización de Caral en el Perú prehispánico dejó al mundo el legado de una sociedad armónica no orientada ni al individualismo ni a la guerra, sostiene la arqueóloga peruana Ruth Shady

"En Caral hubo un Estado teocrático, pero la organización de la sociedad civil se desarrolló en paralelo, y el Estado no tuvo una hegemonía sobre la sociedad sino que se coordinaba con las autoridades civiles"

"Se desarrollaron la ingeniería, arquitectura y astronomía, la previsión del tiempo y los cambios climáticos, la industria textil del algodón, la pesca y el comercio "
"Caral fue una sociedad que no estuvo dirigida al individualismo ni a la conquista".


"No encontramos armas, ni indicios de una orientación hacia la guerra; por este motivo la metalurgia no se desarrolló como en el viejo mundo "



Esta ciudad antiquísima representa el retorno a la verdadera esencia del “SER” para cada peruano, la sabiduría que llevó a esta misteriosa tierra a convertirse en uno de los patriarcas del
mundo
. Desde Caral, hasta el auge del Virreinato del Perú (último bastión de la tradición imperial de nuestra tierra) nos señala el camino de la trascendencia y la verdadera esencia de la peruanidad.
¡Que viva el Imperio carajo!
