![William Castle [1914-1977] El rey del gimmick](https://storage.posteamelo.com/assets-adonis/assets/2013/09/09/images-6EnNAU6soK2.webp)
Su verdadero nombre era William Schloss, y nació en Nueva York, en el seno de una familia de origen judío. Schloss significa castillo ("castle" en alemán, por lo que Castle probablemente tradujo su apellido al inglés para evitar la discriminación que a veces soportaban los artistas judíos de la época. La mayor parte de su adolescencia la pasó trabajando en Broadway en diversas ocupaciones que iban desde el montaje de decorados hasta la actuación. Esto le dio una buena preparación para la dirección, y a los 23 años de edad se trasladó a Hollywood, donde dirigió su primer film seis años más tarde. Además trabajó como ayudante de dirección de Orson Welles, encargándose de gran parte del trabajo de localizaciones de la segunda unidad de la película The Lady from Shanghai, dirigida por aquél.
Castle fue famoso por dirigir películas con muchas novedades, las cuales promovía ambiciosamente, a pesar de ser habitualmente títulos de bajo presupuesto de la serie B. Cinco de esas producciones fueron escritas por el novelista de aventuras Robb White. En años posteriores se versionaron dos de sus filmes, House on Haunted Hill en 1999, y 13 Ghosts en 2001 (la última con el título de Thirteen Ghosts).
También produjo y tuvo un breve papel no hablado en la película de Roman Polanski Rosemary's Baby (1968). Según la documentación de su estreno en DVD, Castle quería dirigir el filme, pero el estudio insistió en contratar otro director dada la reputación que Castle había obtenido con su trabajo previo.
Tras una larga carrera, William Castle falleció en Los Ángeles, California, a causa de un infarto agudo de miocardio. Está enterrado en el Cementerio Forest Lawn Memorial Park de Glendale (California).

William Castle es tal vez el único director que se hizo más famoso por lo que hizo fuera de la pantalla, que por lo que hizo dentro de ella, detrás de la cámara. Por un lado, fue productor de películas tan importantes como La Dama de Shanghai (The Lady from Shanghai) de Orson Welles y El Bebé de Rosemary (Rosemary´s Baby) de Roman Polanski. Pero, sin lugar a dudas, lo que introdujo a Castle en la historia del cine fueron los trucos publicitarios o gimmicks con los que promocionaba sus películas.
Todo comenzó cuando producía una obra teatral protagonizada por una actriz alemana – Ellen Schwanneke – quien recibió una carta de Joseph Goebbels, ministro de propaganda del nazismo, invitándola a trabajar en Alemania. Castle la ayudó a escribir una enérgica respuesta – dirigida a Adolf Hitler -, y se encargó de que una copia llegara a los principales diarios. Algunos sostienen que hasta llegó a simular un atentado en el teatro en el que se representaba la obra, donde se rompieron algunos vidrios y se pintaron svásticas en las paredes.
William Castle entró al mundo del cine realizando diversas tareas para Columbia Pictures, hasta que en el año 1943 tuvo la posibilidad de dirigir su primer film. Su carrera oscilaba entre la realización de westerns y policiales, siempre en producciones de bajo costos. Cuando vio Las Diabólicas (1955) de Henri Clouzot, junto a Robb White (escritor de cine y TV), decidió volcarse a la realización de films de terror.
El primer film en esta nueva dirección fue Macabro (Macabre, 1958) basado en la novela The Marble Orchard, película que marcó también el debut de los gimmicks que volverían a sus films tan populares. Para Macabro, Castle aseguró en mil dólares a los espectadores para el caso de que alguno muriera de miedo durante la función. El Banco Lloyd´s de Londres era el encargado de cubrir esta suma.
Para su siguiente film, La Mansión Embrujada (House on Haunted Hill, 1959) protagonizada por Vincent Price, Castle ideó la aparición de un esqueleto volando por encima de la cabeza de los espectadores en uno de los momentos de mayor tensión del film. Emergo – como lo bautizó el realizador – también estuvo en la Argentina. El escritor José Pablo Feinmann recuerda que el sonido del cable por el que se deslizaba el esqueleto rompía el clima generado por la película. Otra vez, los trucos ideados por Castle, lograron que La Mansión Embrujada sea un éxito en la taquilla.
La repercusión alcanzada por sus films, llevó a Columbia Pictures a contratar al realizador y a su colaborador y guionista Robb White. También en 1959, presentó El Aguijón de la Muerte (The Tingler), con el genial Vincent Price otra vez en el rol protagónico, interpretando a un científico que descubre que cuando una persona siente miedo, se forma un extraño monstruo dentro de su cuerpo que puede ser liberado solamente gritando desaforadamente. Para “complementar” este delirio lisérgico (el científico experimentaba con LSD), Castle ideó Percepto, un sistema que se colocaba en algunas butacas de la sala, y que generaba una pequeña descarga eléctrica que sorprendía a los desprevenidos espectadores. El Aguijón de la Muerte se transformó en una de las películas más taquilleras del realizador, además de ser la más extraña e interesante.
En Trece Fantasmas (13 Ghosts, 1960) y mientras el cine en tres dimensiones estaba viviendo un corto período de esplendor, Castle presentó el Illusion-O, mediante el cual el espectador elegía si quería ver los fantasmas del título utilizando unos anteojos – el “ghost viewer” – que le eran entregados a la entrada.
Al año siguiente, para Homicida (Homicidal, 1961), película que toma la idea del asesino con personalidad dividida de Psicosis estrenada un año antes – por algo a Castle lo llamaban “el hermano pobre de Hitchcock” – el realizador inventó el Fright Break (la pausa del miedo). En dicho “intervalo” los espectadores que estuvieran muy asustados podían salir de la sala y pedir el dinero de la entrada. A cambio, tenían que esperar hasta el final del film en el Coward´s Corner (el rincón de los cobardes). En un principio, los exhibidores se opusieron a la idea, pero Castle terminó demostrando que su idea funcionaba, transformando una vez más a sus películas en un éxito de público (luego de prohibir las funciones continuadas).
El Barón Sardonicus (Mr. Sardonicus, 1961), permitía a los espectadores decidir el destino final del barón del título, utilizando unas tarjetas fosforescentes con un dedo pulgar hacia arriba y otra con un dedo pulgar hacia abajo. Antes del final del film, el propio Castle aparecía en la pantalla y preguntaba a la audiencia que suerte merecía el barón. Como la audiencia siempre lo condenaba, algunos sostenían que Castle no había grabado el final por el cual el barón era salvado.
Sus siguientes films, no contaron con esta clase de gimmicks, pero Castle siguió creando originales ideas comerciales. Para La Espía de Mis Sueños (13 Frightened Girls, 1963), organizó un concurso por el cual eligió a las trece chicas del título original, filmando trece versiones distintas de la primera escena para que cada país creyera que su compatriota era la protagonista de la película.
Camisa de Fuerza (Strait-Jacket, 1964) contaba la historia de una mujer que salía de un manicomio luego de estar varios años, por haber asesinado a su marido y a su amante con un hacha. Para la ocasión, Castle repartió hachas ensangrentadas de cartón entre los espectadores.
La última vez que causó conmoción con una de sus ideas, fue con Broma Macabra (I Saw What You Did, 1965). Haciendo bromas telefónicas, unas chicas llaman a un hombre que acaba de asesinar a su esposa y le dicen “yo vi lo que hiciste”. Castle publicó en los avisos del film, un número de teléfono donde la gente llamaba y una voz grabada los invitaba a ver el film. La campaña publicitaria generó un aluvión de bromas, por lo que las compañías telefónicas amenazaron al realizador con iniciarle acciones legales. A último momento, Castle cambió por unos cinturones de seguridad en las butacas de los cines para contener a los aterrorizados espectadores.
Su siguiente film no contó con ningún tipo de truco publicitario, motivo por el cual Amor Entre Sombras (The Night Walker, 1965), por lo que pasó completamente desapercibido para la audiencia. La última película que dirigió fue Shanks con el mimo Marcel Marceau, y su último truco, ya en el rol de productor, lo ideó para Invasión Infernal (Bug, 1975) de Jeannot Szwarc, asegurando en un millón de dólares a la cucaracha más importante de la historia del cine (también había pensado colocar unos plumeros debajo de las butacas).
Mientras en la actualidad multitudinarios equipos se dedican a estudiar las estrategias para promocionar sus films, William Castle fue un artesano y creador que no sólo pensaba en las recaudaciones, también consideraba al cine como un espectáculo que excede los límites de la pantalla.
Algunos posters de sus peliculas
Algunos videos de sus peliculas

