En este post voy a compartir mi ensayo sobre la deuda externa
argentina
entre 1976 y 1999. El mismo fue a modo de segundo parcial para la cátedra Conocimiento de la Sociedad y el Estado, materia perteneciente al segundo año de la Licenciatura en Historia.
Objetivo del post: proporcionar información general acerca de la historia de la deuda publica argentina para los interesados y, por sobre todo, que me sirva como herramienta de auto-evaluación para enriquecer mi formación como profesional. Acepto criticas y consejos de todo tipo.
INTRODUCCIÓN
La deuda externa argentina siempre ha derivado en ardorosas polémicas, desde el primer empréstito contraído con la Baring Brother, hasta la explosión del endeudamiento público en el gobierno de facto y en la crisis del 2001. El presente ensayo tratará de explicar el proceso de endeudamiento más grande de la historia argentina , el cual se desarrolló entre 1976 y 1999, así como sus consecuencias sociales, económicas y políticas.
El objetivo principal girara en torno a la comprensión de la dimensión del problema y como el mismo puede convertirse en una herramienta valiosa para interpretar los distintos procesos históricos de la Argentina en los últimos cuarenta años.
DESARROLLO
•El endeudamiento ilícito de la Dictadura Cívico Militar (1976-1983)
Para analizar este proceso hay que tener muy en cuenta el contexto internacional y enmarcarlo en el mundo financiero y comercial de esa época.
A mediados de la década de los 70 los bancos norteamericanos y europeos estaban muy solventes gracias al incremento de los precios del petróleo, posibilitando que los países exportadores de crudo acrecentaran sustancialmente sus ingresos, que serían depositados en bancos occidentales. Con un mercado financiero fluido y competitivo a nivel internacional se evitó una caída drástica de los volúmenes del comercio mundial. Sin embargo, las desventajas que causó este fenómeno no fueron para nada ínfimas porque este contexto fue el causante de fuertes olas especulativas, y con ello el desmesurado endeudamiento de los países subdesarrollados y en vías de desarrollo.
Para colocar esos fondos, la banca se aventuró a la búsqueda de clientes con buenas posibilidades de repago y potenciales exportadores. La Argentina era la candidata que mejor satisfacía estos criterios. Así, las tendencias se tornaban muy propicias para los países deudores, ya que las tasas de interés caían y los plazos se alargaban, generando en el ambiente económico nacional una clara aceptación a la conveniencia del “endeudamiento eterno”
Los recursos que provenían del endeudamiento fueron dilapidados en importaciones improductivas, favorecidos por la política de apertura y dólar accesible que implementó el gobierno de facto. Estas políticas provocaron un desbarajuste de la economía nacional, en relación a este tema Mónica Peralta Ramos considera:
“Se constituyeron así, de manera vertiginosa, numerosos grupos en abierta competencia por la apropiación de los recursos que llegaban al sector financiero. Dentro de éstos se produjo una clara polarización. Por un lado, el sector financiero más poderoso, con acceso al crédito externo y vinculado a las grandes empresas que controlaban las ramas de la industria que permanecían con alta protección arancelaria y recibían subsidios fiscales de todo tipo; por el otro, los grupos económicos controlados por bancos nacionales con poco o ningún acceso al mercado internacional” (Peralta Ramos, 2007) pp. 177-178
Gracias a la capacidad de acceder a un crédito externo más asequible, sumado a los subsidios fiscales, provocaron la concentración del capital en pocas manos. Al mismo tiempo, esta concentración en determinados sectores de la industria posibilitó que algunas empresas mantuviesen el poder de fijar los precios.
Estas políticas de marcado corte neoliberal iban a conducir inevitablemente al colapso de la economía nacional. Y cuando éste se produjo el Estado asumió la deuda externa contraída por las empresas privadas, lo que elevó el endeudamiento en más de 14 mil millones de dólares. Dentro de las empresas favorecidas se encontraban filiales argentinas de sociedades trasnacionales.
El desarrollo de la estatización de la deuda privada se origina a finales de 1980 e inicios de 1981. El incremento en las tasas de interés mundiales empezó a constatarse en la cuenta corriente del Estado, sumado al importante aumento de las importaciones por sobrevaluación de la moneda nacional, originaron fuertes pérdidas de reserva.
El FMI monitoreó de cerca el endeudamiento externo, a través de funcionarios que tenían oficina en el Banco Central, y verificaban todas las operaciones de crédito que se ejecutaban. En estas operaciones de endeudamiento el Fondo Monetario se aseguraba que las empresas estuvieran dentro del marco legal, y que ante cualquier inconveniente de orden judicial, el Estado no tuviera opciones para ningún cuestionamiento, porque los jueces extranjeros, pactados en todas las operaciones no iban a fallar nunca en favor de la Argentina .
El Proceso de Reorganización Nacional dejó un saldo muy negativo en la cuentas del Estado, que se traduce en un aumento exponencial de la deuda, que para finales del año 1983 ascendía a 45 mil millones de dólares.
En cuanto a la herencia que recibiría el gobierno democrático de Alfonsín , Mónica Peralta Ramos dice:
“El gobierno surgido de las elecciones democráticas de 1983 habría de recibir una pesada herencia. En este contexto, su intento de cambiar las relaciones de fuerza que predominaba habría de estrellarse contra el enorme poder adquirido por ciertos grupos económicos. La capacidad de estos últimos para desarticular cualquier proyecto que implicase concesiones a otros sectores sociales habría de mantener en jaque la posibilidad misma de considerar la apertura democrática del país” (Peralta Ramos, 2007) pp. 187
Esta más que claro que para el gobierno radical las cosas no le serian nada fáciles.
•El regreso de la democracia (1984-1989)
Al asumir, el presidente Raúl Alfonsín dice que a la deuda no se la va a pagar con el hambre del pueblo, y que habrá que investigarla, para esclarecer cuáles son legítimas e ilegitimas. El Congreso de la Nación consecuente con este objetivo dictó la ley 23.062, donde se establecía que carecían de validez jurídica las normas y los actos administrativos que procedieran de las autoridades de facto, surgidas de un acto de rechazo a la gestión financiera del gobierno militar mediante la ley 23.854.
La deuda pública fue omitida en las investigaciones, cuyo principal interés estuvo versado en la deuda privada. En general, la gestión del Presidente Alfonsín mostró una actitud vacilante respecto al tratamiento de la deuda contraída por la dictadura. Se preocupó más por mantener negociaciones destinadas a postergar pagos en lugar de profundizar las investigaciones y en procesar a los responsables, sean argentinos o extranjeros, por este terrible desastre.
Igualmente el Estado, ahora democrático, debía hacerse cargo del pago de los intereses de la deuda externa, que repercutirían de manera negativa en las finanzas públicas. Esta situación afectó negativamente la balanza de pagos, a pesar de evidenciarse una evolución favorable de la balanza comercial a lo largo del período. Los ajustes regulares de las tasas de interés no lograron impedir la fuga de capitales, que venía desarrollándose desde los inicios de la década de 1980.
En síntesis, el gobierno radical no pudo (o no quiso) realizar cambios estructurales en el tratamiento de la deuda pública. Sumado a la presión de los grupos económicos hegemónicos por monopolizar el capital nacional, el constante acoso del FMI y el Banco Mundial por intervenir en las políticas económicas del país y la deuda astronómica que heredó del gobierno que usurpó la Casa Rosada en 1976 desencadenaron una gravísima crisis económica en 1989, que llevó a la renuncia del presidente Raúl Alfonsín cinco meses antes del fin de su mandato.
•Década de los 90, conduciendo el país hacia el default
Con el Plan Brady de abril 1993 los mercados financieros se vuelven a abrir y comienza a gestarse una nueva forma de endeudamiento público, que consiste en la colocación de títulos de moneda extranjera, adquiridos por fondos de inversión locales y foráneos. La década del 90 se caracterizara por el olvido de los bancos comerciales, y la mayor actividad de ahorristas, fondos de inversión y organismos internacionales en el financiamiento del sector público.
Argentina se convirtió en uno de los bastiones del neoliberalismo globalizante, ocupando un importante privilegio en el flujo de capitales financieros e inversiones. A finales del siglo XX, la deuda externa argentina representaba la cuarta parte de la deuda total de los países emergentes. Obnubilados por el boom accionario y la nueva economía, muchos analistas confundieron hinchazón con crecimiento y no supieron dilucidar el abismo al cual se dirigía el país.
La deuda pública en este periodo aumento más de 40 mil millones de dólares. La deuda instrumentada bajo la forma de títulos creció más de 50 mil millones, mientras que se contrajeron un poco más de 10 mil millones los empréstitos realizados bajo otras modalidades. Con los bancos comerciales, la deuda representaba más de un tercio de la deuda pública nacional a principios de la década de 1990, la cual sólo se redujo un 3% para finales de la misma. Las obligaciones con organismos internacionales, bilaterales y multilaterales aumento en demasía.
Las privatizaciones de las empresas de telefonía, aeronavegación, electricidad, gas, siderúrgicas y petroleras (YPF) implicaron según Peralta Ramos: “…un poderoso mecanismo de transferencia de ingresos, de capital y futuro excedente económico hacia los sectores más concentrados de la economía y hacia el capital extranjero” (Peralta Ramos, 2007) pp. 322
La ley de convertibilidad provocó un deterioro grave de la balanza comercial y la rápida desindustrialización del país, ya que la sobrevaluación del tipo de cambio, sumada a la apertura comercial posibilitó que el mercado interno se inundara de bienes importados, ocasionando el cierre de amplios sectores industriales que producían para el mercado interno. Esta situación generó una desocupación galopante y el crecimiento exponencial de los índices de pobreza.
Tanto en la dictadura militar como en el menemismo, el endeudamiento público resultó funcional e indispensable a la puesta en práctica de un modelo económico de apertura comercial y financiera en el marco de una sobrevaluación del peso, provocada en un caso por la tablita de Martínez de Hoz y en el otro por la convertibilidad. El fenómeno de las importaciones solo podía ser financiado con recursos externos, los que fueron obtenidos a través del endeudamiento del sector público
Concluyendo, el periodo 1990-1999 arrojó un resultado catastrófico para el país. Niveles máximos de pobreza y desempleo, una deuda, a priori, impagable y una industria nacional casi extinta configuran una de los épocas más nefastas de la Historia Argentina . La crisis del 2001 solo fue el resultado de 10 años de des manejos, en donde las pérdidas fueron socializadas y pagadas con el hambre del pueblo.
•Tratamiento de la deuda pública en la Argentina de hoy
El Lic. Héctor L. Giuliano hace un análisis bastante lúcido en su artículo publicado en el sitio web proyectosegundarepublica.com sobre cuál es el tratamiento de la deuda externa en la actualidad, que a mi juicio es bastante esclarecedor. En él desenmascara los mecanismos ocultos del sistema de deuda pública, así como su repercusión directa en la soberanía de la Argentina y de los países en la misma situación:
“ El axioma fundamental del establishment financiero para respaldar su teoría del sistema de deuda pública perpetua es sostener que en el mundo las deudas por capital nunca se pagan sino que se refinancian y que ello está bien así mientras se disponga de los fondos suficientes para vivir soportando el pago de los servicios de intereses de dicha deuda”
Esta fórmula, que desde un punto de vista lógico y racional no aceptaría ningún individuo, familia o empresa, sin embargo, es permanentemente aplicada por los gobiernos de países ya sobre-endeudados como el nuestro – una política seguida por todas las administraciones de turno hasta la fecha – con el agravante que tales prácticas, que son las que generan un desequilibrio estructural en las finanzas del Estado, se ponderan como positivas y hasta laudatorias, como producto de una palabra que encierra un concepto mágico: la confianza.
En virtud de este razonamiento es que la Argentina sigue tomando dinero prestado en gran escala que no puede reintegrar, es decir, asumiendo deudas sin demostración alguna de capacidad de repago – como no sea cancelando total y sistemáticamente los vencimientos de principal con nuevas deudas – y que los acreedores del país, que son los grandes grupos financieros internacionales y nacionales especializados en la materia, le siguen prestando dinero que saben que la Argentina no puede devolver, reiteramos: que no puede devolver sin contraer nuevas deudas que esos mismos grupos le vuelven a prestar.
… En esto reside la trampa de deuda perpetua en que está metido el Estado Argentino: en gran medida, una constante histórica pero acentuada e institucionalizada en los últimos 40 años (1976-2016). Siendo este proceso no reversible ni solucionable porque no hay alternativa al problema de la Deuda dentro del Sistema de la Deuda.
En las recientes Jornadas Monetarias y Bancarias del Banco Central (BCRA) – 19/20.9.2016 – el presidente del BC de Brasil, Ilan Goldfajn, señaló en forma muy realista que el principal problema del sistema financiero internacional hoy es la abundancia de liquidez mundial – léase sobra dinero en el mundo – y que ello representaría una oportunidad para los países como el nuestro y el brasileño, que son importadores de ahorro externo y necesitan seguir siéndolos, a cambio de reformas estructurales en el Sector Público.
En línea con esta postura y en función de la idea-eje que las deudas que se contraen en el mercado no se pagan sino que se viven refinanciando, el Ministro de Hacienda Prat Gay declaró el 29.9 – en un discurso ante la Convención anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), en Córdoba – que había sido algo así como un error de la administración K haber cancelado gran parte de las deudas en efectivo en lugar de refinanciarlas.
El ministro – en un fragmento de su exposición – dijo lo siguiente:
“Sólo en el país de los Kirchner se hacían pagos en efectivo. La deuda se paga con deuda (el destacado es nuestro) y se renueva a tasas más bajas...” (Giuliano, 2016)
Como vemos, el tratamiento que se le da al problema de la deuda pública en nuestro país es a lo sumo irresponsable por no decir que es un modelo de administración claramente definido en sus intereses y objetivos.
CONCLUSIÓN
El fenómeno del endeudamiento público no es un flagelo solo de nuestro país, sino que es un mal endémico en todo el mundo, lo que me lleva a considerar (quizás apresuradamente) que es un modelo de gestión a nivel global, o quizás peor, una privatización del poder en manos de una élite financiera que utiliza esta potestad para controlar a los países y vivir de ellos parasitariamente.
La deuda externa condena a todos los pueblos trabajadores del mundo a condiciones insostenibles de marginalidad, pobreza y desempleo. El caso argentino es el fiel testimonio de un pueblo castigado y esclavizado por la usura internacional, así como por los caballos de Troya, que mediante el financiamiento del capital financiero supranacional, toman el control de las instituciones para gobernar, no en pos del bien común de la mayoría, sino para intereses privados a menudo inconfesables. Es pertinente tomar conciencia sobre la dimensión del problema y actuar en consecuencia, para que desde ahora y en adelante la Argentina sea una nación justa y soberana.
REFERENCIAS
Galasso, N. (2002). De la Banca Baring al FMI - Historia de la deuda externa argentina . Buenos Aires: Colihue.
Giuliano, H. (21 de Octubre de 2016). Proyecto Segunda República. Recuperado el 23 de Noviembre de 2016, de http://www.proyectosegundarepublica.com
Peralta Ramos, M. (2007). La Economía Política Argentina : poder y clases sociales (1930-2006). Buenos Aires: S.L. Fondo de Cultira Económica de España.
Revista "La Nación". (6 de Mayo de 2001). págs. 22-24.
RESUMEN LVL 5: Es un ensayo universitario que habla de la historia de la deuda externa argentina en los ultimos 40 años
[
Objetivo del post: proporcionar información general acerca de la historia de la deuda publica argentina para los interesados y, por sobre todo, que me sirva como herramienta de auto-evaluación para enriquecer mi formación como profesional. Acepto criticas y consejos de todo tipo.
INTRODUCCIÓN
La deuda externa argentina siempre ha derivado en ardorosas polémicas, desde el primer empréstito contraído con la Baring Brother, hasta la explosión del endeudamiento público en el gobierno de facto y en la crisis del 2001. El presente ensayo tratará de explicar el proceso de endeudamiento más grande de la historia argentina , el cual se desarrolló entre 1976 y 1999, así como sus consecuencias sociales, económicas y políticas.
El objetivo principal girara en torno a la comprensión de la dimensión del problema y como el mismo puede convertirse en una herramienta valiosa para interpretar los distintos procesos históricos de la Argentina en los últimos cuarenta años.
DESARROLLO
•El endeudamiento ilícito de la Dictadura Cívico Militar (1976-1983)
Para analizar este proceso hay que tener muy en cuenta el contexto internacional y enmarcarlo en el mundo financiero y comercial de esa época.
A mediados de la década de los 70 los bancos norteamericanos y europeos estaban muy solventes gracias al incremento de los precios del petróleo, posibilitando que los países exportadores de crudo acrecentaran sustancialmente sus ingresos, que serían depositados en bancos occidentales. Con un mercado financiero fluido y competitivo a nivel internacional se evitó una caída drástica de los volúmenes del comercio mundial. Sin embargo, las desventajas que causó este fenómeno no fueron para nada ínfimas porque este contexto fue el causante de fuertes olas especulativas, y con ello el desmesurado endeudamiento de los países subdesarrollados y en vías de desarrollo.
Para colocar esos fondos, la banca se aventuró a la búsqueda de clientes con buenas posibilidades de repago y potenciales exportadores. La Argentina era la candidata que mejor satisfacía estos criterios. Así, las tendencias se tornaban muy propicias para los países deudores, ya que las tasas de interés caían y los plazos se alargaban, generando en el ambiente económico nacional una clara aceptación a la conveniencia del “endeudamiento eterno”
Los recursos que provenían del endeudamiento fueron dilapidados en importaciones improductivas, favorecidos por la política de apertura y dólar accesible que implementó el gobierno de facto. Estas políticas provocaron un desbarajuste de la economía nacional, en relación a este tema Mónica Peralta Ramos considera:
“Se constituyeron así, de manera vertiginosa, numerosos grupos en abierta competencia por la apropiación de los recursos que llegaban al sector financiero. Dentro de éstos se produjo una clara polarización. Por un lado, el sector financiero más poderoso, con acceso al crédito externo y vinculado a las grandes empresas que controlaban las ramas de la industria que permanecían con alta protección arancelaria y recibían subsidios fiscales de todo tipo; por el otro, los grupos económicos controlados por bancos nacionales con poco o ningún acceso al mercado internacional” (Peralta Ramos, 2007) pp. 177-178
Gracias a la capacidad de acceder a un crédito externo más asequible, sumado a los subsidios fiscales, provocaron la concentración del capital en pocas manos. Al mismo tiempo, esta concentración en determinados sectores de la industria posibilitó que algunas empresas mantuviesen el poder de fijar los precios.
Estas políticas de marcado corte neoliberal iban a conducir inevitablemente al colapso de la economía nacional. Y cuando éste se produjo el Estado asumió la deuda externa contraída por las empresas privadas, lo que elevó el endeudamiento en más de 14 mil millones de dólares. Dentro de las empresas favorecidas se encontraban filiales argentinas de sociedades trasnacionales.
El desarrollo de la estatización de la deuda privada se origina a finales de 1980 e inicios de 1981. El incremento en las tasas de interés mundiales empezó a constatarse en la cuenta corriente del Estado, sumado al importante aumento de las importaciones por sobrevaluación de la moneda nacional, originaron fuertes pérdidas de reserva.
El FMI monitoreó de cerca el endeudamiento externo, a través de funcionarios que tenían oficina en el Banco Central, y verificaban todas las operaciones de crédito que se ejecutaban. En estas operaciones de endeudamiento el Fondo Monetario se aseguraba que las empresas estuvieran dentro del marco legal, y que ante cualquier inconveniente de orden judicial, el Estado no tuviera opciones para ningún cuestionamiento, porque los jueces extranjeros, pactados en todas las operaciones no iban a fallar nunca en favor de la Argentina .
El Proceso de Reorganización Nacional dejó un saldo muy negativo en la cuentas del Estado, que se traduce en un aumento exponencial de la deuda, que para finales del año 1983 ascendía a 45 mil millones de dólares.
En cuanto a la herencia que recibiría el gobierno democrático de Alfonsín , Mónica Peralta Ramos dice:
“El gobierno surgido de las elecciones democráticas de 1983 habría de recibir una pesada herencia. En este contexto, su intento de cambiar las relaciones de fuerza que predominaba habría de estrellarse contra el enorme poder adquirido por ciertos grupos económicos. La capacidad de estos últimos para desarticular cualquier proyecto que implicase concesiones a otros sectores sociales habría de mantener en jaque la posibilidad misma de considerar la apertura democrática del país” (Peralta Ramos, 2007) pp. 187
Esta más que claro que para el gobierno radical las cosas no le serian nada fáciles.
•El regreso de la democracia (1984-1989)
Al asumir, el presidente Raúl Alfonsín dice que a la deuda no se la va a pagar con el hambre del pueblo, y que habrá que investigarla, para esclarecer cuáles son legítimas e ilegitimas. El Congreso de la Nación consecuente con este objetivo dictó la ley 23.062, donde se establecía que carecían de validez jurídica las normas y los actos administrativos que procedieran de las autoridades de facto, surgidas de un acto de rechazo a la gestión financiera del gobierno militar mediante la ley 23.854.
La deuda pública fue omitida en las investigaciones, cuyo principal interés estuvo versado en la deuda privada. En general, la gestión del Presidente Alfonsín mostró una actitud vacilante respecto al tratamiento de la deuda contraída por la dictadura. Se preocupó más por mantener negociaciones destinadas a postergar pagos en lugar de profundizar las investigaciones y en procesar a los responsables, sean argentinos o extranjeros, por este terrible desastre.
Igualmente el Estado, ahora democrático, debía hacerse cargo del pago de los intereses de la deuda externa, que repercutirían de manera negativa en las finanzas públicas. Esta situación afectó negativamente la balanza de pagos, a pesar de evidenciarse una evolución favorable de la balanza comercial a lo largo del período. Los ajustes regulares de las tasas de interés no lograron impedir la fuga de capitales, que venía desarrollándose desde los inicios de la década de 1980.
En síntesis, el gobierno radical no pudo (o no quiso) realizar cambios estructurales en el tratamiento de la deuda pública. Sumado a la presión de los grupos económicos hegemónicos por monopolizar el capital nacional, el constante acoso del FMI y el Banco Mundial por intervenir en las políticas económicas del país y la deuda astronómica que heredó del gobierno que usurpó la Casa Rosada en 1976 desencadenaron una gravísima crisis económica en 1989, que llevó a la renuncia del presidente Raúl Alfonsín cinco meses antes del fin de su mandato.
•Década de los 90, conduciendo el país hacia el default
Con el Plan Brady de abril 1993 los mercados financieros se vuelven a abrir y comienza a gestarse una nueva forma de endeudamiento público, que consiste en la colocación de títulos de moneda extranjera, adquiridos por fondos de inversión locales y foráneos. La década del 90 se caracterizara por el olvido de los bancos comerciales, y la mayor actividad de ahorristas, fondos de inversión y organismos internacionales en el financiamiento del sector público.
Argentina se convirtió en uno de los bastiones del neoliberalismo globalizante, ocupando un importante privilegio en el flujo de capitales financieros e inversiones. A finales del siglo XX, la deuda externa argentina representaba la cuarta parte de la deuda total de los países emergentes. Obnubilados por el boom accionario y la nueva economía, muchos analistas confundieron hinchazón con crecimiento y no supieron dilucidar el abismo al cual se dirigía el país.
La deuda pública en este periodo aumento más de 40 mil millones de dólares. La deuda instrumentada bajo la forma de títulos creció más de 50 mil millones, mientras que se contrajeron un poco más de 10 mil millones los empréstitos realizados bajo otras modalidades. Con los bancos comerciales, la deuda representaba más de un tercio de la deuda pública nacional a principios de la década de 1990, la cual sólo se redujo un 3% para finales de la misma. Las obligaciones con organismos internacionales, bilaterales y multilaterales aumento en demasía.
Las privatizaciones de las empresas de telefonía, aeronavegación, electricidad, gas, siderúrgicas y petroleras (YPF) implicaron según Peralta Ramos: “…un poderoso mecanismo de transferencia de ingresos, de capital y futuro excedente económico hacia los sectores más concentrados de la economía y hacia el capital extranjero” (Peralta Ramos, 2007) pp. 322
La ley de convertibilidad provocó un deterioro grave de la balanza comercial y la rápida desindustrialización del país, ya que la sobrevaluación del tipo de cambio, sumada a la apertura comercial posibilitó que el mercado interno se inundara de bienes importados, ocasionando el cierre de amplios sectores industriales que producían para el mercado interno. Esta situación generó una desocupación galopante y el crecimiento exponencial de los índices de pobreza.
Tanto en la dictadura militar como en el menemismo, el endeudamiento público resultó funcional e indispensable a la puesta en práctica de un modelo económico de apertura comercial y financiera en el marco de una sobrevaluación del peso, provocada en un caso por la tablita de Martínez de Hoz y en el otro por la convertibilidad. El fenómeno de las importaciones solo podía ser financiado con recursos externos, los que fueron obtenidos a través del endeudamiento del sector público
Concluyendo, el periodo 1990-1999 arrojó un resultado catastrófico para el país. Niveles máximos de pobreza y desempleo, una deuda, a priori, impagable y una industria nacional casi extinta configuran una de los épocas más nefastas de la Historia Argentina . La crisis del 2001 solo fue el resultado de 10 años de des manejos, en donde las pérdidas fueron socializadas y pagadas con el hambre del pueblo.
•Tratamiento de la deuda pública en la Argentina de hoy
El Lic. Héctor L. Giuliano hace un análisis bastante lúcido en su artículo publicado en el sitio web proyectosegundarepublica.com sobre cuál es el tratamiento de la deuda externa en la actualidad, que a mi juicio es bastante esclarecedor. En él desenmascara los mecanismos ocultos del sistema de deuda pública, así como su repercusión directa en la soberanía de la Argentina y de los países en la misma situación:
“ El axioma fundamental del establishment financiero para respaldar su teoría del sistema de deuda pública perpetua es sostener que en el mundo las deudas por capital nunca se pagan sino que se refinancian y que ello está bien así mientras se disponga de los fondos suficientes para vivir soportando el pago de los servicios de intereses de dicha deuda”
Esta fórmula, que desde un punto de vista lógico y racional no aceptaría ningún individuo, familia o empresa, sin embargo, es permanentemente aplicada por los gobiernos de países ya sobre-endeudados como el nuestro – una política seguida por todas las administraciones de turno hasta la fecha – con el agravante que tales prácticas, que son las que generan un desequilibrio estructural en las finanzas del Estado, se ponderan como positivas y hasta laudatorias, como producto de una palabra que encierra un concepto mágico: la confianza.
En virtud de este razonamiento es que la Argentina sigue tomando dinero prestado en gran escala que no puede reintegrar, es decir, asumiendo deudas sin demostración alguna de capacidad de repago – como no sea cancelando total y sistemáticamente los vencimientos de principal con nuevas deudas – y que los acreedores del país, que son los grandes grupos financieros internacionales y nacionales especializados en la materia, le siguen prestando dinero que saben que la Argentina no puede devolver, reiteramos: que no puede devolver sin contraer nuevas deudas que esos mismos grupos le vuelven a prestar.
… En esto reside la trampa de deuda perpetua en que está metido el Estado Argentino: en gran medida, una constante histórica pero acentuada e institucionalizada en los últimos 40 años (1976-2016). Siendo este proceso no reversible ni solucionable porque no hay alternativa al problema de la Deuda dentro del Sistema de la Deuda.
En las recientes Jornadas Monetarias y Bancarias del Banco Central (BCRA) – 19/20.9.2016 – el presidente del BC de Brasil, Ilan Goldfajn, señaló en forma muy realista que el principal problema del sistema financiero internacional hoy es la abundancia de liquidez mundial – léase sobra dinero en el mundo – y que ello representaría una oportunidad para los países como el nuestro y el brasileño, que son importadores de ahorro externo y necesitan seguir siéndolos, a cambio de reformas estructurales en el Sector Público.
En línea con esta postura y en función de la idea-eje que las deudas que se contraen en el mercado no se pagan sino que se viven refinanciando, el Ministro de Hacienda Prat Gay declaró el 29.9 – en un discurso ante la Convención anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), en Córdoba – que había sido algo así como un error de la administración K haber cancelado gran parte de las deudas en efectivo en lugar de refinanciarlas.
El ministro – en un fragmento de su exposición – dijo lo siguiente:
“Sólo en el país de los Kirchner se hacían pagos en efectivo. La deuda se paga con deuda (el destacado es nuestro) y se renueva a tasas más bajas...” (Giuliano, 2016)
Como vemos, el tratamiento que se le da al problema de la deuda pública en nuestro país es a lo sumo irresponsable por no decir que es un modelo de administración claramente definido en sus intereses y objetivos.
CONCLUSIÓN
El fenómeno del endeudamiento público no es un flagelo solo de nuestro país, sino que es un mal endémico en todo el mundo, lo que me lleva a considerar (quizás apresuradamente) que es un modelo de gestión a nivel global, o quizás peor, una privatización del poder en manos de una élite financiera que utiliza esta potestad para controlar a los países y vivir de ellos parasitariamente.
La deuda externa condena a todos los pueblos trabajadores del mundo a condiciones insostenibles de marginalidad, pobreza y desempleo. El caso argentino es el fiel testimonio de un pueblo castigado y esclavizado por la usura internacional, así como por los caballos de Troya, que mediante el financiamiento del capital financiero supranacional, toman el control de las instituciones para gobernar, no en pos del bien común de la mayoría, sino para intereses privados a menudo inconfesables. Es pertinente tomar conciencia sobre la dimensión del problema y actuar en consecuencia, para que desde ahora y en adelante la Argentina sea una nación justa y soberana.
REFERENCIAS
Galasso, N. (2002). De la Banca Baring al FMI - Historia de la deuda externa argentina . Buenos Aires: Colihue.
Giuliano, H. (21 de Octubre de 2016). Proyecto Segunda República. Recuperado el 23 de Noviembre de 2016, de http://www.proyectosegundarepublica.com
Peralta Ramos, M. (2007). La Economía Política Argentina : poder y clases sociales (1930-2006). Buenos Aires: S.L. Fondo de Cultira Económica de España.
Revista "La Nación". (6 de Mayo de 2001). págs. 22-24.
RESUMEN LVL 5: Es un ensayo universitario que habla de la historia de la deuda externa argentina en los ultimos 40 años
[