Ayer se cumplieron 16 años de su fallecimiento, hoy la recuerdo con este post.
La historia de una luchadora incansable:
Norma Plá
(Buenos Aires, 7 de septiembre de 1932 - Temperley, 18 de junio de 1996)
Periodista: “Norma, usted se ganó un lugar en la historia Argentina, ¿usted quiere ese reconocimiento?”
Norma Pla: “Yo sólo quiero los $450”
Su vida:
Su papá era guarda del tranvía 22, su mamá lavaba y planchaba ropa para la flia Martínez de Hoz. Nacida como Norma Beatríz Guimil, abandono la escuela en 2do grado y con 13 años arranco trabajando en una fábrica. Luego ya casada se desempeñó como ama de casa durante prácticamente, toda su vida. Con cuatro hijos y más de una docena de nietos, vivía en una modesta vivienda en la localidad de Temperley desde su juventud.
Ya retirada (jubilada), comenzó a adquirir notariedad a principios de los años `90, cuando en 1992 gracias a su particular corrosiva y por momentos violenta manera de reclamar al gobierno del presidente Carlos Menem y al propio ministro Cavallo un haber mínimo de 450 pesos para la clase pasiva.
Situación política:
En 1991 fue designado ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo, una figura aceptada por el establishment, quien logró aprobar la Ley de Convertibilidad Monetaria. En 1992 el Plan recuperaba el peso como unidad de cuenta nacional sobre la paridad exacta y fija con respecto al dólar. Si bien el programa trajo aparejada cierta estabilidad, posibilidad de viajes al exterior, compras en cuotas y con tarjetas de crédito, esos frutos tuvieron como contrapartida la caída de los salarios reales, que recuperados del proceso inflacionario, iniciarían un descenso continuo. Los salarios estaban congelados pero los precios de los productos de la canasta familiar y las tarifas de los servicios y de los alquileres no. En los noventa la dupla Menem/Cavallo no dudaron en congelar (entre tantas cosas) las jubilaciones en $150 mensuales.
La lucha de Norma:
Salió del anonimato cuando frente a frente hizo llorar a Cavallo en el Congreso Nacional, cuando le recordó que él también tenía padres jubilados que padecían por la escasa remuneración que percibían:
"No llore señor ministro, no llore. Tenga fuerza para defender lo suyo. Usted tiene madre...pero seguro que no está en la Plaza Lavalle con nosotros. Debe estar mejor"
Norma participó de manera ininterrumpida de las primeras cien marchas que los jubilados y pensionados protagonizaron cada miércoles durante cinco años:
“Cavallo, nosotros vamos a ganar, somos más pueblo que policías!”
A pesar de su edad, se las rebuscaba para pelear contra policías, saltar vallas y treparse a las puertas del Congreso, de la CGT y tomar infinidad de veces el edificio del PAMI, entre otros hechos. Detenida, tuvo más de 23 procesos por tirar huevos y harina al Congreso, al Consejo Deliberante, al Banco Hipotecario Nacional, a la DGI y al Ministerio de Economía; acumuló muchísimos juicios. En Plaza de Mayo, un fin de año, amenazó con suicidarse.
Se solidarizaba con otras causas tales como los empleados del Ferrocarril Roca por despidos y manifestó con un grupo de jubilados frente a la Casa de la Provincia de Jujuy.
Entre sus manifestaciones públicas una de las que más resaltó fue cuando en el Mercado de Abasto se subió al escenario y le dijo al ex-secretario de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov:
"Digale al mundo que estamos cagados de hambre"
Durmió durante más de 80 días en Plaza Lavalle, fue arrestada temporalmente en distintas celdas policiales por sus frecuentes peleas y reclamos con la policía; e incluso, envió una corona mortuoria al domicilio de Domingo Cavallo. Organizó almuerzos en insólitos lugares de la ciudad de Buenos Aires, conocidas como "chorizeadas". Padeció varios desmayos, realizó huelgas de hambre y convocatorias populares, y hasta amenazó al Ministro de Economía de aquel entonces con instalarse con una carpa frente a su vivienda.
¨La abanderada de los jubilados por siempre¨:
Con sus anteojos y su corta estatura peleó siempre y hasta el final por los 450 pesos mensuales que creía dignos para cualquier jubilación. Su figura fue siempre conflictiva. Hay quienes la recuerdan como una persona con infinito entusiasmo y coraje, como uno de los personajes inolvidables en la Argentina del ´90. Otros en cambio no harán más que creer que fue una viejita que no estaba del todo cuerda.
Pero ¿era ella una mujer pasiva? Alguna vez se definió como muy nerviosa y a veces incontrolable: "No puedo quedarme quieta" repetía a quien quisiera oírla. Los abuelos con sus marchas mostraron a todos que aunque mayores no habían perdido la fuerza de pelear por lo que creían suyo.
No es habitual en nuestros días que durante años se mantenga constante una lucha por algo que se cree justo. Sin embargo ahí estaban ellos: nuestros abuelos enseñándonos a luchar. Arremetiendo contra todo y contra todos.
Quienes se topaban con ellos mientras intentaban transitar por las calles más de una vez se habrán molestado con cierta razón. Aquellos que desde sus pantallas o desde una radio seguían los entretelones de la lucha de los jubilados seguramente los envidiaron por su fuerza inagotable y su admirable perseverancia.
Norma murió un 18 de junio de 1996 a raíz de un cáncer de mama a las 19.30 en su casa de la ciudad bonaerense de Temperley una semana después de abandonar la clínica donde estuvo internada para tratarse la fatal enfermedad. Tenía 63 años.
Tan pobre y digna como había vivido y protestado.
Según su última petición, sus cenizas fueron arrojadas en la Plaza Lavalle.
Su lucha junto a los jubilados en videos:
Unas palabras que conmueven y sirven de aliento:
Gracias por pasar!