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La Ariedad Avanza, Los 7 ejércitos Germanos mas Brutales.

Ciencia Educacion12/18/2016
¿Cuales fueron los 7 ejércitos germanos mas brutales, exitosos y poderosos de toda la historia? En este post los tendrás a todos.



Suevos.

Originarios de una zona cercana al mar Báltico, fueron llamados así por los romanos, pues llamaban Mare Suebicum, a ese mar que los albergaba, aunque con esa denominación comprendían también a otros pueblos germanos residentes en las cercanías.

Al comenzar a desplazarse, ocuparon la actual Alemania, donde una región tomó el nombre de Suabia. Algunos grupos se separaron del tronco común y se denominaron alamanes, que darían el nombre al país de Alemania.



Reinos germánicos

Su primer rey fue Hermerico, que gobernó entre los años 409 y 438. Estos reyes tuvieron grandes atribuciones, de tipo político, económico y militar.


Hermerico cruzó el río Rin con sus hombres, en los comienzos de su reinado, junto a otros pueblos bárbaros, llamados así por los romanos por residir fuera de las fronteras del imperio, y se infiltraron en éste, saqueando y asolando a los pobladores de la Galia.

Amenazaron las ciudades de Aquitania, atravesaron por el oeste los Pirineos e ingresaron en Hispania. Fue un camino de muerte y destrucción, aniquilándose la vida familiar y económica de los pobladores romanos. En el año 411 se apoderaron de la provincia noroccidental de la Península Ibérica, llamada Gallaecia, sometiendo a sus pobladores, y destruyendo la anterior cultura romana. El emperador romano, Honorio, firmó con ellos un pacto donde los suevos reconocían la autoridad del emperador romano y se convertían en sus federados. Les correspondió la parte oeste de la Gallaecia, mientras que a los alanos el este. Los Vándalos, vencieron a los suevos, se dirigieron a la Baética, y luego hacia la África romanizada.

En el año 438, asumió el reinado el hijo de Hermerico, llamado Requila, como asociado al trono, por la enfermedad de su padre, que asumió como monarca único tras la muerte de su padre en el año 441. Tuvo una actitud conquistadora y muy hostil, tanto con los pobladores de la Hispania Romana, como con la iglesia (los suevos eran paganos).

Los marginados el imperio, esclavos fugitivos, campesinos empobrecidos, deudores, desertores, se habían agrupado en bandas que asolaban el imperio, y a ellas se unió este rey, para lograr sus propósitos expansivos. En vida aún de su padre (año 439) logró conquistar Mérida y tres años después, Sevilla. Casi toda Hispania quedó bajo su mando, salvo la costa levantina y la Tarraconense. En el año 446 derrotó al general Vito, de las fuerzas romanas, que intentó reconquistar el territorio.
Fue sucedido por su hijo Requiario, luego de su deceso acaecido en el año 448. Este rey llegó aun acuerdo con los romanos, a quienes le entregó la Cartaginense, al centro y sureste de la Península. Esto solo duró tres años, ya que luego de ese lapso intentó retomarla, pero fueron derrotados por los visigodos, federados romanos, quienes asesinaron al rey suevo. El visigodo Agiulfo, hombre de pocas condiciones morales, que demostró realizando toda clase de atropellos, fue designado rey de los suevos, por el rey visigodo Teodorico II. Maldras terminó con su vida, y asumió el poder, para ser asesinado en el año 459. Su hijo Remismundo ocupó el trono, logrando pacificar y unificar el reino, convirtiendo su pueblo a la religión arriana, cristiana, pero declarada hereje por los católicos, por no identificar a cristo con la divinidad. Desde mediados del siglo V, y por aproximadamente cien años, no hay datos sobre los suevos, por lo que se conoce a esta época como período oscuro.



En el reinado de Karriarico, que gobernó a partir del año 550, comenzó la conversión de los suevos al catolicismo. Le sucedió a su muerte en el 559, el rey Teodomiro, primer rey católico, que gobernó hasta el año 570. Seguramente a partir de esta época ya hubo una mayor identificación con la población hispano-romana al profesar igual religión.

La penetración visigoda a partir del año 575, hizo que el rey suevo Miro, peticione un tratado de paz, que se concreto en el 577. En el año 578, Miro se enfrentó a los visigodos, y fue derrotado. Antes de morir le juró fidelidad al rey visigodo Leovigildo. Le sucedió su hijo Eborico hacia el año 583, firmando la paz con los visigodos. Esta paz duró poco, pues el rey suevo fue derrocado por su cuñado, esposo de su hermana, llamado Andeca, quien además del trono le arrebató su mujer. En el año 585, el rey visigodo Leovigildo derrotó al rey suevo Andeca, apoderándose del territorio y de sus bienes, imponiendo nuevamente la religión arriana.

Los suevos intentaron una sublevación para imponer su propio rey, de nombre Malarico, pero nada pudieron hacer ante la superioridad de los visigodos.



Vikingos.

Hace mil años, paganos nórdicos sembraron el terror por toda Europa.
Durante más de 200 años zarparon de las costas escandinavas como vikingos – en expediciones de piratería, comercio y ataques militares.



Independientemente de tales cambios, una imagen pervivirá:

La de la época vikinga como un tiempo en que hombres de los actuales países escandinavos – Noruega, Suecia y Dinamarca – salieron al mundo y dejaron sus rastros allí, lo que a su vez hizo que la vida en su propio país adquiriese unas nuevas características.

Los primeros que salieron a finales del siglo VIII, abandonaron una sociedad pagana dirigida por los caudillos locales. En las postrimerías de la época vikinga, en el siglo XI, los países escandinavos se habían convertido en reinos en que el poder era compartido entre los reyes y las autoridades eclesiásticas.

Nuestros conocimientos de la época de los vikingos se basaron primero en las sagas, relatos históricos tal como se narraban y transcribían en la Edad Media.
Con los hallazgos arqueológicos hechos en nuestros tiempos, las fuentes se han multiplicado, llegando a cambiar la historia.

A lo largo de nuestro siglo, la arqueología nos ha enseñado que el arte, la tecnología, la artesanía y el comercio estaban bien desarrollados en la época vikinga. Las excavaciones no sólo hacen la historia más comprensible, sino que la modifican constantemente.



Godos.

El pueblo godo tiene su origen histórico en las tierras del Sur de lo que hoy es Suecia. Los godos eran un pueblo indoeuropeo, de tronco nórdico. Su lengua, hasta donde se sabe de ella, entronca con el germano antiguo y posiblemente tuviera la misma raíz. No se sabe con certeza en qué época los godos se diferenciaron de otros pueblos nórdicos vecinos de ellos, tales como gépidos, jutos, etc. Por ello no es posible trazar con total exactitud las raíces de los godos hasta su primer origen.




Lo que sí es cierto es que los godos entran en la historia cuando autores romanos los mencionan como habitantes de las costas bálticas de los que hoy es Alemania y Polonia ya en el siglo I d.C. Su migración desde Escandinavia no puede ser datada con precisión aunque se suele aceptar la primera mitad de ese siglo como fecha aproximada.

A lo largo de casi dos siglos los godos van emigrando hacia el Sureste hasta establecerse, en la primera mitad del siglo III d.C., en las orillas del Mar Negro, al Este del río Dniester, en lo que hoy son Moldavia y Ucrania.

Ese rincón de Europa debió ser entonces muy concurrido, pues allí se encuentran sármatas, vándalos, alanos, restos de los escitas, y presionando desde el Este, comienzan a hacer su aparición los hunos. Esta amalgama de pueblos, escasamente civilizados, a menudo en guerra los unos contra los otros, que habitaban el territorio de la actual Ucrania, sobrevivía a base de hacer incursiones dentro de la Dacia que ya no era una provincia romana sino un territorio fronterizo abierto a cualquier pillaje.



Hasta el momento de asentarse en las costas del Mar Negro los godos tenían una estructura social muy similar a la de otros pueblos seminómadas. Todos los hombres adultos eran por definición hombres libres y guerreros. Se agrupaban según estructuras clánicas (esto es, se agrupaban familias con otras con las que compartieran vínculos de consanguinidad), en las que un grupo reducido de caciques eran los jefes del clan a efectos de impartir justicia y repartir las tareas. Sin embargo estos jefes no tenían poder ejecutivo, que quedaba reservado a la asamblea de hombres libres del pueblo godo, que en ocasiones de especial peligro o guerra nombraba a un líder que los condujera, líderes que los romanos llamaron “reyes” en sus crónicas. El godo normal vivía de la tierra, cultivándola junto con su familia más cercana. Sólo en tiempos de guerra tomaba las armas, lo que era derecho y deber de todo godo adulto. En consecuencia todos los hombres eran campesinos-soldados y hombres libres orgullosos de serlo.

Esta cualidad de nación en armas o de pueblo guerrero sería precisamente la cualidad que les haría valiosos a los ojos del Imperio según el Imperio iba siendo progresivamente incapaz de mantener la seguridad y el orden en sus fronteras. Lo malo es que con ello el Imperio se acostumbraría (como veremos) a que los bárbaros fueran la solución militar para todos sus problemas.



Vandalos.

Es sabido del prejuicio de los historiadores tradicionales hacia la naturaleza de los pueblos germanos que se expandieron durante la decadencia del imperio romano.



En contraste con la civilización romana, los pueblos “bárbaros”, como se los llamó peyorativamente, no poseían el mismo grado de organización política y social. Además, fueron un importante factor para el deterioro de las fuerzas militares romanas, incapaces de defender todo el territorio que habían conquistado en Europa.


Entre los bárbaros, los vándalos son los que peor reputación adquirieron. En el idioma castellano, la palabra vándalo puede referirse tanto al pueblo germano como a un “hombre que comete acciones propias de gente salvaje y desalmada”.



El origen de los vándalos puede rastrearse hacia los primeros siglos de nuestra era, cuando fueron desplazándose desde las regiones germanas hasta la península ibérica. Hacia el 400 d.C., llegaron a la provincia romana de Hispania, desde donde cruzaron finalmente a las ricas tierras agrestes del norte de África.

Genserico, fundador del reino vándalo en África, se convirtió así en un soberano del “imperio del trigo”, cuya capital era la ciudad de Cartago. En este territorio, el poder real dispuso de órganos rudimentarios: el gobierno central se confundía con la corte de Cartago, formada por compañeros del rey.

Los caballeros, cubiertos de hierro, tocados con un yelmo cónico, armados de un arco y una espada, constituyeron la fuerza principal de la monarquía vándala. Las cualidades guerreras de ese puñado de hombres les permitieron instalar su eficaz dominio en la población romana de África. Incluso expandirse y enviar una incursión para saquear Roma en el año 455.



Pero si bien algunas costumbres germanas se filtraron en la vida cotidiana de los romanos, los vándalos en el poder seguían siendo una minoría que estaba condenada a desaparecer, asimilada por la masa romana.

Los reyes vándalos intentaron oponerse a la fusión de razas y culturas por medio de una política de segregación estricta: Genserico eligió para sus guerreros las mejores tierras de la Proconsular (norte de Túnez) y expulsó de ellas a los propietarios romanos, que tuvieron que establecerse en otro lado. Prohibió los matrimonios mixtos, y sólo los vándalos tenían derecho de llevar armas. Cada comunidad conservó su organización y costumbres.

Pero muy pronto los vándalos se acomodaron a la manera romana de vivir, se afeitaron la barba, frecuentaron el circo y las termas, los guerreros se casaban con romanas, los hijos iban a la escuela del gramático.



La lengua vándala no tardó en dejar de hablarse; han quedado pocas huellas de ella. Las costumbres ancestrales en materia de construcción, alfarería y vestimenta se olvidaron en las tierras africanas. El conquistador había sido conquistado.



Los Caballeros Teutones.

La Orden de los Caballeros Teutónicos, cuyo nombre completo es Orden Teutónica del Hospital de Santa María de Jerusalén, fue una orden religiosa y militar fundada por cruzados alemanes entre los años 1190 y 1191, coincidiendo con el asedio de la fortaleza palestina de San Juan de Acre, en tiempos de la tercera cruzada.



Al igual que la Orden de los Hospitalarios, la orden teutona comenzó su andadura en Tierra Santa como una orden caritativa, encargada de cuidar y aliviar a los enfermeros peregrinos alemanes que caían víctimas de la fiebre, la difteria, las intoxicaciones, las pestes y otros males del desierto. Sin embargo, en aquellos días se hacía patente que la conquista de los santos lugares no iba a ser tarea fácil, mucho menos desde que Saladino se proclamase Sultán de Egipto en 1171 y proclama una “Yihad” o “Guerra Santa” contra los caballeros cruzados.


Así, al igual que ocurriese con los caballeros hospitalarios, nació el brazo armado de la orden donde se integraron cientos de caballeros. Ello, por supuesto, no quiere decir que abandonasen su dedicación a los peregrinos y caballeros heridos, ni mucho menos. La orden siguió gestionando los hospitales que tenía a su cargo, con la constante labor de monjes y mujeres alemanas anacoretas. Sin embargo, la orden pasó a tener una vertiente militar con una estructura muy similar a la de los caballeros hospitalarios y los caballeros templarios.

Es decir, existía un grueso de guerreros denominados “sargentos” (eran hombres diestros en las armas pero que aún no habían alcanzado el nivel necesario para ser considerados caballeros) y por encima de estos, los verdaderos caballeros teutones, el epítome del guerrero alemán, un guerrero que debía ser alemán y caballero legítimo para poder formar parte de sus filas. Así, tan sólo podía aspirar a convertirse en un verdadero caballero de la orden aquel varón que fuese hijo de otro caballero, debía poseer un título acreditativo a tal efecto, y también debía tomado los votos cruzados.



La orden al igual que sus compañeras de cruzada, también estaba gobernada por un gran maestre, que hacía las veces de príncipe de la orden. Este puesto era la cúspide de la pirámide, aquel que poseyese tal cargo, ostentaba el poder máximo de su estructura militar y hospitalaria. Aunque la orden se fundase en el año 1191, no obtuvo el reconocimiento oficial del papa Inocencio III en 1198.


¿Qué diferenciaba a la orden teutona de otras órdenes militares como la templaria?
Podríamos decir que ambas órdenes estaban formadas por la flor y nata de la caballería europea y que su única diferencia quizás fuese su atuendo, teniendo los teutones un manto blanco al igual que los templarios pero con una cruz paté en negro en vez de roja. En efecto, la principal diferencia a simple vista pudiera parecer esta, aquella insignia de la cruz paté negra que con el tiempo adoptarían los escudos alemanes y prusianos (la cruz de hierro).

Sin embargo, las crónicas aportan ciertos datos identificativos de los caballeros teutones en combate que no parecen compartir otras órdenes. Los teutones son descritos como bárbaros, gigantes rubios de una complexión imponente, que parecían arremeter contra el enemigo con una fiereza y agresividad sin parangón.

También se los describe como guerreros en exceso orgullosos y con una extrema afición a la bebida y la pendencia. Claro que, lo más probable es que tales descripciones se deban por un lado a las patrióticas crónicas germanas que pretendían ensalzar el carácter fiero de los germanos, y por otro lado a aquellas crónicas sátiras de francos e ingleses contra sus compañeros alemanes.

El regreso desde Tierra Santa.

En un primer momento la Orden se estableció en las provincias de Antioquía y Trípoli. Sin embargo, con el tiempo, mientras se perdían cada vez más territorios cristianos, su centro neurálgico acabó residiendo en el castillo de Starkenberg, en Acre.


Aunque durante el siglo XIII, los teutones participaron en casi todas las grandes batallas, jamás tuvieron un peso tan importante como templarios y hospitalarios y no tardaron en abandonar Tierra Santade regreso a Europa.


Hermann von Salza

El mantenimiento como señal distintiva de su identidad nacional y la imposibilidad de crecer en Tierra Santa llevó a la Orden a fijarse en tierras europeas. Poco después de la elección de Hermann von Salza como Hochmeister, el rey Andrés de Hungría solicitó la ayuda de la Orden en 1210 para hacer frente a los bandas de cumanos, pueblo de origen ucraniano, que saqueaban la provincia de Transilvania. Como compensación por su ayuda el Rey prometió a la Orden la concesión del distrito de Wurzenland (Brasow en la actual Rumanía). La Orden, bajo el mando del Frater Teoderich, comenzó la cruzada con sus propios fondos y sobre 1225 habían pacificado la provincia y establecido colonos alemanes en la misma.

Pese a este logro, al igual que ocurriese en Tierra Santa, pronto se hicieron patentes las intrigas de la orden. El gran maestre solicitó al papado depender directamente de Roma en vez del rey de Hungría. Así, el rey Andrés, con cierto temor a que aquellos caballeros decidiesen quitarle el gobierno de su reino e instaurar un estado teutónico ordenó que fuesen expulsados de Rumanía, si bien estimando la gran ayuda de aquellos caballeros en su empresa permitió que todos los colonos de origen alemán se quedasen en aquellas tierras.

Aquel intento de conspiración no le salió bien a la orden, pero aquella jugada les dio una perspectiva mayor, y pronto la Orden Teutónica fijó sus miras en el Este de Europa, donde pronto comenzaría una nueva cruzada.



Los Varegos (Vikingos en Bizancio).

Es relativamente bien conocido que los Vikingos fueron de los más grandes viajeros, comerciantes y mercenarios de la historia. Exploraron tierras muy lejanas, ya que se les atribuyen los descubrimientos de Norteamérica y Groenlandia, y sus nombres inspiraban temor en los corazones de muchos habitantes del continente europeo. Sin embargo, lo que en ocasiones resulta menos conocido, es hasta dónde llegó exactamente el largo brazo de los Vikingos. En realidad este pueblo alcanzó tierras tan alejadas al Este como Turquía y Rusia, culminando su influencia directa en la región con el nacimiento del Estado Rus de Kiev, que perduró hasta bien entrado el siglo XIII.
De acuerdo con la Primera Crónica Rusa , uno de los textos más importantes que da fe de la influencia Vikinga en Rusia, los Varegos—como los llamaban los griegos y Eslavos Orientales—se asentaron en Ladoga, Rusia, alrededor del año 755, y más tarde en la cercana Novgorod. De forma similar a como ocurría con los Vikingos Escandinavos, su colonización no fue en un principio pacífica, ya que exigían el pago de tributos a los pueblos que habían conquistado, Fineses Bálticos y Eslavos. Por esta razón, fueron inicialmente expulsados de Novgorod por cierto tiempo. No obstante, los acontecimientos dieron un giro interesante poco después. Fineses y Eslavos pronto empezaron a mostrar aprecio por las normas que los Varegos habían impuesto a sus comunidades, así que les rogaron que regresaran, trayendo sus normas consigo. Fue entonces cuando se tuvo noticia por primera vez del liderazgo de Rurik (830-870) de quien procede todo un linaje ruso.



Retrato del líder Rurik datado en 1672. (Wikimedia Commons)

El primo de Rurik, Oleg, fue el responsable de la expansión de los Varegos desde Novgorod hacia el sur, conquistando finalmente Kiev en el año 882 y consolidando así el poder Varego en la región. Kiev se convirtió de este modo en capital de una federación de estados Eslavos, denominada “Estado Rus de Kiev”. A Oleg le sucedió Vladimir el Grande, que fue testigo de la introducción del Cristianismo entre los Varegos y de su consiguiente conversión. Los descendientes de Rurik y Oleg siguieron rigiendo los designios del Estado de Kiev, lo cual conduciría finalmente a la fundación del Zarato de Rusia.

A día de hoy, no nos sorprende que los Varegos fueran tan agresivos como sus predecesores del norte. Mientras que el deseo de los llamados Vikingos era expandir sus tierras y aumentar sus posesiones explorando el Atlántico y saqueando las Islas Británicas, una de las mayores prioridades de los Varegos fue acceder a las riquezas aun sin explotar de la Europa del Este. De hecho fueron tan enérgicos y persistentes en este propósito que entraron intencionadamente en guerra con los Bizantinos para poder saquearles en caso de salir vencedores.

Los Varegos eran una fuerza digna de tener en cuenta, ya que controlaban las dos rutas comerciales principales de su época que iban de Oriente a Occidente. La del Volga era una ruta del siglo IX que conectaba el norte de Rusia, conocido por los Varegos como Gardariki, y el Medio Oriente, al que llamaban Serkland. A través de ella se transportaban bienes y riquezas del Mar Báltico al Mar Caspio, y siguió siendo la forma principal de transporte y comercio hasta que disminuyó la producción de plata en el siglo XI. En ese momento, la Ruta del Dnieper, que iba desde el Mar Negro hasta la capital de Bizancio, Constantinopla, tomó el relevo, ya que al seguir un camino directo hacia la capital proporcionaba una mayor protección contra la amenaza de los Turcos.


Mapa del territorio Europeo habitado por tribus Eslavas Orientales en los siglos VIII y IX. Mapa realizado en el 2010 por SeikoEn. ( Wikimedia Commons )

Cuando la Edad de los Vikingos tocó a su fin, Europa del Este vio como declinaba la influencia Escandinava en su región, y los Varegos empezaron a ser asimilados y a mezclarse con la población nativa. Para cuando caía el Rus de Kiev en 1240 a manos de los Mongoles, los Varegos habían acabado por ser imposibles de diferenciar de los nativos Eslavos. A pesar de esta fusión de etnias, es importante recalcar la distinción entre Vikingos y Varegos para una mejor comprensión de su impacto en la historia de Rusia.



La Wehrmacht del Tercer Reich Aleman.

Wehrmacht es el nombre que recibieron las fuerzas armadas alemanas, surgidas en 1935 tras la disolución de la Reichswehr por el régimen nacionalsocialista. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Wehrmacht consistía en el ejército (Heer), la marina de guerra (Kriegsmarine), la fuerza aérea (Luftwaffe) y a partir de 1940, encuadraba a las Waffen SS, añadiéndose ocasionalmente unidades de la Sturmabteilung (SA).



Durante las hostilidades de los primeros tres años de la Segunda Guerra Mundial, la Wehrmacht logró victorias completas y resonantes en el teatro de operaciones, derrotando a los ejércitos europeos con relativa facilidad debido en gran medida a la avanzada ingenieria militar desarrollada por Alemania en esos años, sobre todo en el uso de la guerra relámpago cuando la mayoría de ejércitos europeos aún guiaban sus tácticas en base a fortificaciones estáticas y en la guerra de trincheras, sin tener planes para movimientos rápidos de tropas, y sin haber aprovechado las grandes posibilidades bélicas de una mortífera combinación de tanques en extensas formaciones ([[División Panzer|divisiones Panzer), infantería móvil y aviación de apoyo como la que practicaban los jefes militares germanos.


La táctica de pinzas fue usada en Francia y la Unión Soviética con gran éxito entre 1940 y 1941. La moral combativa de la Wehrmacht, una oficialidad muy competente, sus tácticas veloces y masivas, el logro efectivo y rápido de objetivos, con suministros y logística muy eficaz, sumado al rearme avanzado con tanques tipo MK, muy rápidos, hicieron del ejército alemán uno de los más efectivos y poderosos para esa época. Para 1939 la Wehrmacht contaba con más de nueve millones de efectivos hábiles, de los cuales más de seis millones eran soldados profesionales con una experiencia en el ejército de más de 10 años.

En la invasión de la Unión Soviética, que comenzó el 22 de junio de 1941, la Wehrmacht logró contundentes éxitos iniciales y la aniquilación de gran parte de las dotaciones de frontera del Ejército Rojo y profundos avances dentro del territorio de la URSS. Sin embargo, los soviéticos lograron resistir la embestida y movilizando todas sus reservas humanas y materiales, apoyados por sus crudos inviernos y la ayuda logística norteamericana, frenaron el empuje de los alemanes, quienes no pudieron hacerse con Moscú, en noviembre-diciembre de 1941, ni Stalingrado, en diciembre 1942-febrero de 1943, sufriendo en ésta última 300.000 bajas entre muertos y heridos, incluyendo unos 90.000 soldados germanos que quedaron como prisioneros de guerra.

No obstante, la maquinaria bélica alemana aún era fuerte, al punto de mantener efectivamente ocupada a Europa y combatir en África. En el verano de 1943, sin embargo, la Wehrmacht sufrió otra grave derrota en tierras rusas, cuando en la batalla de Kursk, la contraofensiva soviética destruyó las mejores unidades blindadas de la Wehrmacht y le causó inmensas bajas.



Por otra parte, en 1943 la Wehrmacht no logró rechazar la invasión angloestadounidense de Italia pero sí logró establecer una línea de defensa en el norte de la península, la cual resistió hasta abril de 1945. En 1944 la Wehrmacht, ya debilitada por las pérdidas en combate contra la Unión Soviética no pudo rechazar ni contener el avance de tropas británicas, estadounidenses y canadienses en Francia y Bélgica tras la batalla de Normandía, debiendo efectuar un rápido repliegue. Pese a esto durante el invierno de 1944-1945, la Wehrmacht realizó sorpresivamente en el frente occidental la ofensiva llamada Batalla de las Ardenas, siendo su última iniciativa de ataque, la cual no obstante terminó en derrota germana y la pérdida de hombres y material que la Wehrmacht ya no podía reemplazar fácilmente.

A partir de 1944, la Wehrmacht carecía de suficientes soldados veteranos para cubrir sus filas, sus mejores tropas habían sido mayormente destruidas en batalla contra las tropas soviéticas en tres años de lucha, quedando ante ellas en una clara situación de inferioridad numérica, mientras que en sector occidental no podía resistir mucho tiempo la abrumadora superioridad material de los aliados occidentales.

La Alemania de Hitler intentó paliar ese déficit de tropas reclutando desde 1943 a las Waffen SS como tropas adicionales de combate, inclusive en países ocupados, y cuando ello no bastó para cubrir la falta de soldados, en octubre de 1944 se instituyó la Volkssturm donde se enroló en la Wehrmacht a prácticamente todos los varones alemanes entre 14 y 65 años de edad que aún quedasen en retaguardia para defender el propio territorio germano.

Los criminales bombardeos estadounidenses y británicos empezaron a dañar el suministro normal de combustibles y armas a las unidades de la Wehrmacht desde inicios de 1945, cuando ésta empezó a retroceder ininterrumpidamente hacia su punto de partida en ambos frentes. Sin embargo, en abril de 1945 aún podía contar con más de 7 millones de efectivos. La gran mayoría de estos pertenecían a la Volkssturm y mostraban gran afán de lucha en circunstancias tan adversas.

La Wehrmacht fue derrotada finalmente por los rusos en la Batalla de Berlín, su última gran batalla. Las bajas fueron de cerca de 5.533.000 de alemanes y de otras nacionalidades que peleaban como aliados. El numero de heridos fue de 6.000.000 y los prisioneros de guerra 11.000.000.

Después de la guerra

Después de la derrota de la Wehrmacht que tuvo efecto el 8 de mayo de 1945, algunos elementos del ejército seguían en activo con las fuerzas aliadas como fuerzas de policía. Para finales de agosto de 1945, esas unidades quedaron disueltas y al año siguiente los Aliados declararon oficialmente disueltas a todas las unidades de la Wehrmacht y a Alemania se le prohibía tener un ejército.
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