
La figura del intelectual comprometido tiene en Rodolfo Jorge Walsh a su mejor exponente. Este escritor, periodista y militante político hizo de la denuncia su principal arma, aunque tampoco dudó en tomar las verdaderas armas, aquellas reales y concretas, para defender su causa.
Walsh nació el 9 de Enero 1927 en Choele-Choel, provincia de Río Negro. Se instaló en Buenos Aires en 1941 para cursar sus estudios secundarios, y luego, ingresó en la carrera de filosofía. Sin embargo, al tiempo abandonó la universidad y se dedicó a diversos oficios: fue oficinista, obrero, lavacopas, vendedor y limpiador de ventanas. En los años cincuenta, ingresó a la editorial Hachette, donde trabajó como corrector de pruebas de imprenta, lector, antólogo y traductor. Colaboró también en las revistas Leoplán y Vea y Lea. En 1953 publicó Variaciones en rojo y la primera antología de cuentos policiales argentinos. En esa misma década, el diario La Nación lo buscó para incorporarlo a sus filas de redactores, puesto al que Walsh se negó por considerar que ese diario era un órgano de prensa de la oligarquía nacional.
Su activismo político empezó en 1945 cuando adhirió por un corto tiempo a la Alianza Libertadora Nacionalista. El mismo Walsh caracterizó años más tarde a esta agrupación como "la mejor creación del nazismo en la Argentina... antisemita y anticomunista en una ciudad donde los judíos y la izquierda tenían peso propio".
Respecto a esta fugaz adhesión, el periodista Horacio Verbitsky dice:
"Walsh había estado cerca del nacionalismo en su adolescencia, se había vuelto anti peronista –como buena parte de las clases medias intelectuales– y en el '55 había sido partidario del golpe, influido por su hermano piloto de aviación naval. Hasta que percibe el clima de revancha social y empieza a tomar distancia".
Al poco tiempo se incorporó al ala más izquierdista del movimiento peronista.
A fines de 1956, el año después del golpe de estado de 1955 (mal llamado "Revolución Libertadora"), comenzó su investigación sobre los fusilamientos clandestinos de civiles en los basurales de José León Suárez. Al año siguiente, apareció Operación Masacre con el que Walsh inauguró en la Argentina la novela de no ficción, en la cual la investigación periodística sirve de punto de partida para la narración de hechos reales por medio de procedimientos ficcionales. Tanto en ese libro como en sus investigaciones posteriores (¿Quién mató a Rosendo? de 1969 y El caso Satanovsky de 1973), Walsh incorporó las técnicas de la investigación periodística y los procedimientos del género policial, como el uso del enigma y del suspenso, politizando sus estrategias centrales.
En 1959 viajó a Cuba y fundó la agencia de noticias Prensa Latina, junto a Jorge Masetti, Rogelio García Lupo y Gabriel García Márquez. Trabajando allí interceptó el cable de inteligencia estadounidense que anunciaba la invasión conocida como Bahía de Cochinos (para nosotros Playa Girón), el 17 de abril de 1961.
En 1977, Gabriel García Márquez dijo al respecto:
"En realidad fue Rodolfo Walsh quien descubrió, desde muchos meses antes, que los Estados Unidos estaban entrenando exiliados cubanos en Guatemala para invadir Cuba por Playa Girón"
En su regreso a la Argentina, ya durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, fundó el semanario de la CGT de los Argentinos, semanario que dirigió entre 1968 y 1970, y que luego de la detención de Raimundo Ongaro y el allanamiento en 1969 a la CGTA se publicó en forma clandestina. En 1972 escribiría por un año en el Semanario Villero y en el diario Noticias hasta que fue clausurado en 1974. Allí se publicaba a diario la tira El Eternauta, de Héctor Oesterheld. También dirigió junto al hoy juez Eduardo Luis Duhalde, Paco Urondo, Rodolfo Ortega Peña y Haroldo Conti, la revista Militancia, que salió en 1973 y al año siguiente fue clausurada por Isabel Perón.
Fue en la década del '70 que Walsh inició su relación con el grupo guerrillero Montoneros. Luego del ajusticiamiento de Pedro E. Aramburu, Walsh inició un acercamiento a este grupo, especialmente cuando formó parte de un comando que terminó con la vida del sindicalista Alonso. Se incorporó definitivamente en 1973 como oficial encargado de inteligencia. Para esa tarea decía:
"No se puede vencer a un enemigo sin antes comprenderlo".
En 1974, a partir del pase a la clandestinidad de Montoneros, comenzaron las diferencias de Rodolfo Walsh con esa agrupación. A finales de 1975 algunos oficiales, entre los que estaba Walsh, comenzaron a elaborar documentos afirmando que Montoneros debía "volver a integrarse al pueblo, separar a la organización en células de combate estancas e independientes, distribuir el dinero entre las mismas y tratar de organizar una resistencia masiva, basada más en la inserción popular que en operativos del tipo foquista". Walsh tuvo un choque con Firmenich y parte de la Conducción Nacional. El decía que había una sensación optimista en la conducción de Montoneros, pero ya en ese año, previo al golpe de Estado, sentenció: "esta batalla está perdida", y consideraba que el camino a adoptar era un repliegue absoluto. Pedía que se admitiese la derrota en ese momento, para evitar el exterminio de los militantes, y preservar a los líderes e históricos en el exterior.
En 1976, en plena dictadura militar, creó el ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina) y la "Cadena informativa", que era un sistema de difusión de información de mano en mano cuyas gacetillas decían en el encabezado:
"Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información".

En Septiembre de ese mismo año su hija María Victoria (integrante del grupo guerrillero Montoneros) fue asesinada por el ejército.
Gracias @Planetari0 por el shout
El 24 de Marzo de 1977, exactamente un año después del golpe militar, Rodolfo Walsh publicó su famosa "Carta Abierta a la Junta Militar". Cito aquí algunas partes:
La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años. [...]
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron. [...]
Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. [...]
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino" [...]
La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.[...]
Para leer la carta completa (cosa que recomiendo altamente):
Un día después de la publicación de la Carta Abierta, el 25 de marzo, Rodolfo Walsh era buscado para ser secuestrado vivo a fines de sacarle toda la información posible "quebrándolo".
Estaba en la zona de Congreso donde dejó unas cartas en un buzón, y se alejó por Entre Ríos hacia la avenida San Juan,.cuando de pronto un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada le dio la orden de entregarse.
Se lanzó a correr y un oficial de la marina intentó hacerlo caer en la carrera. Walsh sacó la pistola y respondió el fuego, mientras una ráfaga de ametralladora lo cortaba al medio. Ante la Justicia, Martín Grass dice haber visto al cuerpo de Walsh en la ESMA, muerto antes de llegar.
Tenía 50 años.
Su cuerpo continúa desaparecido.
Rodolfo Walsh eligió la palabra como una trinchera de lucha, para ganarse los sueños por asalto, para contar los miedos y las pasiones. La eligió tal vez sabiendo que de él quedaría lo dicho y lo hecho, páginas de ires y venires que nos siguen diciendo que el periodismo es oficio de valientes cuando se narra desde las verdades y los sudores y los pueblos.
Su voz sigue denunciando pese a la desmemoria y la imposición de los silencios.
Su palabra es un arma capaz de demostrar las traiciones.
Aunque hayan querido acallarlo su voz retumba en el papel, como el vértigo develado de las sombras.
RODOLFO WALSH (9 DE ENERO DE 1927 - 25 DE MARZO DE 1977)

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