Está vez quise darle un final distinto porque se que soy un poco recurrente con los mismos temas. Asi que esta vez redacte algo distinto; apenas un relato de un obsesivo, me costó un poco pensar en que mañas puede llegar a tener y esas cosas. Quizas esté del todo bien darle el mote de obsesivo, tal vez sea un rompe bolas, pero me gustó rotularlo así. Saludos que lo disfruten
Nota: Creo haber corregido algunos errores que enontré. Si alguien encuentra otro, no me voy a ofender si me avisan gracias!
Soy un tipo normal, aunque mucha gente cree lo contrario. Pero les pregunto qué tiene de malo pedirle al invitado que apoye la sal antes que dármela en la mano, ¿Acaso es un crimen pedirle que deje los cubiertos en su lugar si no los utiliza?, no sé por qué tanto escollo cuando pido que toquen el timbre dos veces, ni una mas ni una menos. Por qué cuando les pido que dejen la toalla del baño, después de haberse secado las manos, en la posición que la encontraron; ¿por que cuando se los pido me mandan a la mierda? Es que ellos no entienden que las cosas nacieron con un lugar predeterminado. Me dicen obsesivo, no entiendo, para mí son solo mañas y admito que soy quisquilloso pero nada más.
-Hola amor llegué –saludaba mi novia apenas abrió la puerta-
-Hola mi amor ¿Cómo andas? –me acerqué hacia ella vertiginosamente-
-¡¡¡No, no, no, no!!! –Exclamé con total furia- Cómo vas a dejar las llaves en la mesita donde están las cuentas, no ves que justo frente a tus ojos, apenas abrís esa maldita puerta está el llavero. ¿Por qué siempre querés alterar el orden de todo?
-Bueno mi amor es que me olvido –Me respondió ella- ¿Qué hay de comer?
-Hay algunas papas fritas que comí recién, que las traje de la oficina y… -mis ojos se habían desviado para ver lo que hacía ella, por eso un suspenso, antes de continuar; solo para cerciorarme que todo estuviese bien- un… poco de… ¡BASTA! ¿¡Qué haces!? Por dios le sacas la bolsa hermética que conserva la comida y en vez de cerrarla como corresponde, le dejas está abertura, ¡No te das cuenta que se puede contaminar! ¡AHH por Dios nos podemos morir!
-Pero mi amor es solo una mínima hendidura, no te preocupes no va a pasar nada
Le arrebaté en un segundo la bolsa con la comida y a mi nariz llego un olor contaminado y asqueroso, cosa que me causó mucha irritación
-¡Estás loca! Esto hay que tirarlo, ya está incomible, ¿¡No ves el olor que tiene!? –Dije iracundo-
Entonces con la bolsa en mi poder decidí tirarla. Es que ella no entiende, estoy cansado de que haga la vista gorda frente a estas cosas que son vitales para la salud y la convivencia.
-¿Cómo te fue hoy mi amor? –Preguntaba mientras cerraba la bolsa de los residuos para luego enviarla fuera de la casa, acto seguido desinfectaría el área del tacho para que no queden restos de esos seres inmundos-
-Bien, hoy despidieron a Luis, porque al parecer mantuvo amoríos con la esposa del gerente, salió a la luz y entonces…
-¡NOOO! –La interrumpí- ¡basta no podes tomar del pico!
-Bueno agarro un vaso, no te pongas así
-Si mejor, decías…-corte la frase para de nuevo observarla, otra vez haciendo quilombo- ¡NOOO esos no! No los desacomodes porque son para ocasiones especiales, usá estos y por favor te pido que no desorganices ninguno de los que están alrededor
-¡Ahhhhh! Que rompe huevos que estas, yo soy la mujer no te olvides, como podes ser tan obsesivo con las cosas, dejame en paz, ¡Chau me voy a dormir!
Y la puerta se cerró violentamente, vislumbrando un dejo de ira. Pero esto me permitía reorganizar todo el desastre que había hecho ella minutos antes. Es increíble que un segundo haya quitado un vaso, y los vasos contiguos, por lo tanto, perdieron su lógico orden. Esto realmente me irrita.
La mañana llegó nuevamente y mi novia, como siempre se va más temprano y deja el baño todo sucio y con mal olor, si ganara plata por cada vez que le digo que no lo haga, sería millonario. Entonces me dispuse a limpiar toda esa mugre, agarré los cepillos y los productos de limpieza, hasta no ver brillo mi tarea estaba inconclusa. Fregué y fregué, y todo el baño olía a pino y relucía como nueva. Ahora si podría asearme tranquilo, sin temer a que algún germen u otra cosa me impregnaran de su insalubre cualidad. Me bañé, cepillé mis dientes, me peiné el pelo con gel, y luego me lavé las manos para asegurarme de estar totalmente limpio. Fui a la cocina para prepararme el desayuno.
-Qué hermoso día, a ver qué bueno que me dejó el diario en la mesa, a ver… ¡No otra vez dejó sus inmundas migas de pan en la mesa! ¡Y qué es esto por Dios, cuanta mugre, una gota de té! ¡Como le gusta vivir en una villa!
Agarré otra vez el multiuso y un trapo y limpie esas terribles obscenidades al ojo humano. Y cuando mi desayuno estaba por fin listo, hice lo propio en la mesa. Que frescor por dios, ese hermoso olor a lavanda (suspiré en el medio). Al momento de levantarme de la mesa, como era de esperarse de alguien civilizado, recogí lo que había usado y dejé todo limpio y con un hermoso olor.
Pasaron los días y las cosas no mejoraron ni un poco, ella con su perspectiva insalubre y yo con mi incansable lucha contra la mugre y el desorden. Cierto día vino ella un poco alterada a reclamarme donde había puesto su documento. Entre gruñidos y rabietas, discutíamos los dos sobre el orden de las cosas y su inminente lugar en el mundo. Los dos, después de una larga disputa, terminamos cansados y sin conocer la palabra acuerdo; seguía un poco fastidiado, pero sé que pasado un tiempo menguaría el malestar. Cuando me dispuse a re-limpiar la cocina, llena de mugre por cierto, escuché un grito oneroso con dejos de sollozos, y también, por qué no, tendiente a la plegaria
-¡Por Dios no aguanto más este puto orden! –Gritaba ella- ¡Por qué no puedo dejar la bombacha un día tirada en el suelo! –Se escuchaba un llanto ensordecedor- Estoy cansada por favor quiero irme de esta casa.
Mientras que seguí concentrado en la limpieza; las escaleras avisaban que ella estaba bajando, era un ruido espeso, lento y un tanto parco. Cuando asome mi cabeza para ver donde estaba mi mirada se clavó en su lánguida caminata viniendo hacia mí. Sus pasos certeros atravesaron todo el vestíbulo, y pronto cruzarían la puerta para dar justo en donde me hallaba. Se posó frente a mí, levantó su cabeza de a poco; y erguió su columna para aparentar mas altura; supuse que no era de enderezarse a menudo, porque al hacerlo sonaron unas cuantas vertebras que me dio escalofríos, por eso, quise decir “Eso te va a…”; y su mano rápidamente tapo los sonidos de mi boca.
-Hay algo que tenés que saber –me dijo-
-¿Qué? –Respondí secamente-
-Tus amigos tenían razón sos insoportable, perdí la apuesta.
Y se marchó de una corrida, sin dejar rastro alguno. No quise seguirla; para quedarme mirando el suelo ahogado en un llanto y diciendo
-Noooo ¿Qué estoy haciendo así? Estoy ensuciando todo el piso. Voy a buscar los productos de limpieza y el trapo.
Nota: Creo haber corregido algunos errores que enontré. Si alguien encuentra otro, no me voy a ofender si me avisan gracias!
Obsesivo
Soy un tipo normal, aunque mucha gente cree lo contrario. Pero les pregunto qué tiene de malo pedirle al invitado que apoye la sal antes que dármela en la mano, ¿Acaso es un crimen pedirle que deje los cubiertos en su lugar si no los utiliza?, no sé por qué tanto escollo cuando pido que toquen el timbre dos veces, ni una mas ni una menos. Por qué cuando les pido que dejen la toalla del baño, después de haberse secado las manos, en la posición que la encontraron; ¿por que cuando se los pido me mandan a la mierda? Es que ellos no entienden que las cosas nacieron con un lugar predeterminado. Me dicen obsesivo, no entiendo, para mí son solo mañas y admito que soy quisquilloso pero nada más.
-Hola amor llegué –saludaba mi novia apenas abrió la puerta-
-Hola mi amor ¿Cómo andas? –me acerqué hacia ella vertiginosamente-
-¡¡¡No, no, no, no!!! –Exclamé con total furia- Cómo vas a dejar las llaves en la mesita donde están las cuentas, no ves que justo frente a tus ojos, apenas abrís esa maldita puerta está el llavero. ¿Por qué siempre querés alterar el orden de todo?
-Bueno mi amor es que me olvido –Me respondió ella- ¿Qué hay de comer?
-Hay algunas papas fritas que comí recién, que las traje de la oficina y… -mis ojos se habían desviado para ver lo que hacía ella, por eso un suspenso, antes de continuar; solo para cerciorarme que todo estuviese bien- un… poco de… ¡BASTA! ¿¡Qué haces!? Por dios le sacas la bolsa hermética que conserva la comida y en vez de cerrarla como corresponde, le dejas está abertura, ¡No te das cuenta que se puede contaminar! ¡AHH por Dios nos podemos morir!
-Pero mi amor es solo una mínima hendidura, no te preocupes no va a pasar nada
Le arrebaté en un segundo la bolsa con la comida y a mi nariz llego un olor contaminado y asqueroso, cosa que me causó mucha irritación
-¡Estás loca! Esto hay que tirarlo, ya está incomible, ¿¡No ves el olor que tiene!? –Dije iracundo-
Entonces con la bolsa en mi poder decidí tirarla. Es que ella no entiende, estoy cansado de que haga la vista gorda frente a estas cosas que son vitales para la salud y la convivencia.
-¿Cómo te fue hoy mi amor? –Preguntaba mientras cerraba la bolsa de los residuos para luego enviarla fuera de la casa, acto seguido desinfectaría el área del tacho para que no queden restos de esos seres inmundos-
-Bien, hoy despidieron a Luis, porque al parecer mantuvo amoríos con la esposa del gerente, salió a la luz y entonces…
-¡NOOO! –La interrumpí- ¡basta no podes tomar del pico!
-Bueno agarro un vaso, no te pongas así
-Si mejor, decías…-corte la frase para de nuevo observarla, otra vez haciendo quilombo- ¡NOOO esos no! No los desacomodes porque son para ocasiones especiales, usá estos y por favor te pido que no desorganices ninguno de los que están alrededor
-¡Ahhhhh! Que rompe huevos que estas, yo soy la mujer no te olvides, como podes ser tan obsesivo con las cosas, dejame en paz, ¡Chau me voy a dormir!
Y la puerta se cerró violentamente, vislumbrando un dejo de ira. Pero esto me permitía reorganizar todo el desastre que había hecho ella minutos antes. Es increíble que un segundo haya quitado un vaso, y los vasos contiguos, por lo tanto, perdieron su lógico orden. Esto realmente me irrita.
La mañana llegó nuevamente y mi novia, como siempre se va más temprano y deja el baño todo sucio y con mal olor, si ganara plata por cada vez que le digo que no lo haga, sería millonario. Entonces me dispuse a limpiar toda esa mugre, agarré los cepillos y los productos de limpieza, hasta no ver brillo mi tarea estaba inconclusa. Fregué y fregué, y todo el baño olía a pino y relucía como nueva. Ahora si podría asearme tranquilo, sin temer a que algún germen u otra cosa me impregnaran de su insalubre cualidad. Me bañé, cepillé mis dientes, me peiné el pelo con gel, y luego me lavé las manos para asegurarme de estar totalmente limpio. Fui a la cocina para prepararme el desayuno.
-Qué hermoso día, a ver qué bueno que me dejó el diario en la mesa, a ver… ¡No otra vez dejó sus inmundas migas de pan en la mesa! ¡Y qué es esto por Dios, cuanta mugre, una gota de té! ¡Como le gusta vivir en una villa!
Agarré otra vez el multiuso y un trapo y limpie esas terribles obscenidades al ojo humano. Y cuando mi desayuno estaba por fin listo, hice lo propio en la mesa. Que frescor por dios, ese hermoso olor a lavanda (suspiré en el medio). Al momento de levantarme de la mesa, como era de esperarse de alguien civilizado, recogí lo que había usado y dejé todo limpio y con un hermoso olor.
Pasaron los días y las cosas no mejoraron ni un poco, ella con su perspectiva insalubre y yo con mi incansable lucha contra la mugre y el desorden. Cierto día vino ella un poco alterada a reclamarme donde había puesto su documento. Entre gruñidos y rabietas, discutíamos los dos sobre el orden de las cosas y su inminente lugar en el mundo. Los dos, después de una larga disputa, terminamos cansados y sin conocer la palabra acuerdo; seguía un poco fastidiado, pero sé que pasado un tiempo menguaría el malestar. Cuando me dispuse a re-limpiar la cocina, llena de mugre por cierto, escuché un grito oneroso con dejos de sollozos, y también, por qué no, tendiente a la plegaria
-¡Por Dios no aguanto más este puto orden! –Gritaba ella- ¡Por qué no puedo dejar la bombacha un día tirada en el suelo! –Se escuchaba un llanto ensordecedor- Estoy cansada por favor quiero irme de esta casa.
Mientras que seguí concentrado en la limpieza; las escaleras avisaban que ella estaba bajando, era un ruido espeso, lento y un tanto parco. Cuando asome mi cabeza para ver donde estaba mi mirada se clavó en su lánguida caminata viniendo hacia mí. Sus pasos certeros atravesaron todo el vestíbulo, y pronto cruzarían la puerta para dar justo en donde me hallaba. Se posó frente a mí, levantó su cabeza de a poco; y erguió su columna para aparentar mas altura; supuse que no era de enderezarse a menudo, porque al hacerlo sonaron unas cuantas vertebras que me dio escalofríos, por eso, quise decir “Eso te va a…”; y su mano rápidamente tapo los sonidos de mi boca.
-Hay algo que tenés que saber –me dijo-
-¿Qué? –Respondí secamente-
-Tus amigos tenían razón sos insoportable, perdí la apuesta.
Y se marchó de una corrida, sin dejar rastro alguno. No quise seguirla; para quedarme mirando el suelo ahogado en un llanto y diciendo
-Noooo ¿Qué estoy haciendo así? Estoy ensuciando todo el piso. Voy a buscar los productos de limpieza y el trapo.
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