La Teoría de la Evolución es falsa. El engaño y la conspiración al descubierto.
El Origen del Hombre
El gran misterio que ha espoleado la imaginación y la inquietud de la raza humana es ciertamente su propio origen. En tiempos milenarios sólo existía la concepción de la aparición de nuestro género como fruto divino de dioses extranjeros. Más tarde, la influencia del Dios de los hebreos marcó un claro ejemplo de soberanía, y estableció el parámetro más conocido del inicio de la civilización. Con el pasar del tiempo las dudas eran mayores y la francmasonería buscaba piedra de tropiezo para la religión, encontrando del nieto de Erasmus Darwin y el masón Huxley, la excusa perfecta para el establecimiento del humanismo, el materialismo, el ateísmo, el evolucionismo y otras creencias filosóficas como el socialismo de Karl Marx y Federico Engels. No obstante, el fuerte beneplácito y amparo a toda costa del iluminismo británico y la banca hicieron de meras hipótesis unas piedras de ángulo en la sólida pirámide bávara del engaño.
La arqueología
Hace varias décadas la arqueóloga Jean Steen-Mackintyre descubrió evidencias humanas modernas en México, las cuales eran de hace unos 250.000 años. Este hecho hizo que fuese ridiculizada, discriminada y que le cerrasen todas las puertas profesionales, incluyendo los permisos para excavar, que fueron sistemáticamente rechazados. Era una herejía científica afirmar que el hombre moderno podía ser hallado en estratos de más de 40.000 años.
Sin embargo, pocos años después otros investigadores hallaron pruebas de hace 300.000 años en Siberia. Esto empezó a entorpecer el Árbol de Darwin, y la teoría hasta entonces aceptada, tuvo que comenzar a modificarse drásticamente.
Se creyó entonces en muchas formas de procesos evolutivos de la línea humana desde los monos, pero ninguna era -ni es hoy- concluyente. Se descubrieron entonces huesos humanos modernos –exactamente como los nuestros- en yacimientos de Atapuerca (España), con más de 800.000 años, y en África los más llamativos. Desde el principio se les quiso categorizar de hombres-mono o monos humanizados, a pesar de que uno de los esqueletos más emblemáticos, el Niño de Turkana, era de hecho un niño como los de hoy, y que para colmo se dedujo que de mayor pudo tener 1,83m de estatura: algo muy inusual para un hombre-mono de ese supuesto orden.
El Niño de Turkana fue metido en la novela de los hombres-mono, a pesar de que a ciencia cierta, era un ser humano común y corriente. Entre este descubrimiento y otro en las mismas regiones centroafricanas, se vio que hubo humanos modernos en África hace millón y medio de años. Una datación que rompía completamente todos los postulados aceptados hasta la fecha.
Se había creado un árbol en el que de los Ardipitecus se evolucionó a los Australopitecus, luego de estos se evolucionó a los Paranthropus y estos pasaron al género homo (humano) conectándose a través de los llamados Homo Rudolfensis y su primo Homo Habilis, y los Homo Erectus u Homo Ergaster. El problema en la novela eran los engranajes. Se empezó a utilizar un lenguaje amplio para describir a criaturas de la misma categoría y hacer que pareciera que había muchas y variadas especies: así parecía que las probabilidades evolutivas eran altas.
Las evidencias no colaboraban –ni hoy colaboran- ya que los registros situaban esqueletos y cráneos humanos en dataciones iguales o más antiguas que las de los pre-hombres, o monos. Ardipitecus, Australopitecus, Paranthropus, Homo Rudolfensis y Homo Habilis, estaban realmente dentro de un solo grupo familiar: eran monos.
y con la cara de mono que tenia darwin con razon.......
El Origen del Hombre
El gran misterio que ha espoleado la imaginación y la inquietud de la raza humana es ciertamente su propio origen. En tiempos milenarios sólo existía la concepción de la aparición de nuestro género como fruto divino de dioses extranjeros. Más tarde, la influencia del Dios de los hebreos marcó un claro ejemplo de soberanía, y estableció el parámetro más conocido del inicio de la civilización. Con el pasar del tiempo las dudas eran mayores y la francmasonería buscaba piedra de tropiezo para la religión, encontrando del nieto de Erasmus Darwin y el masón Huxley, la excusa perfecta para el establecimiento del humanismo, el materialismo, el ateísmo, el evolucionismo y otras creencias filosóficas como el socialismo de Karl Marx y Federico Engels. No obstante, el fuerte beneplácito y amparo a toda costa del iluminismo británico y la banca hicieron de meras hipótesis unas piedras de ángulo en la sólida pirámide bávara del engaño.
La arqueología
Hace varias décadas la arqueóloga Jean Steen-Mackintyre descubrió evidencias humanas modernas en México, las cuales eran de hace unos 250.000 años. Este hecho hizo que fuese ridiculizada, discriminada y que le cerrasen todas las puertas profesionales, incluyendo los permisos para excavar, que fueron sistemáticamente rechazados. Era una herejía científica afirmar que el hombre moderno podía ser hallado en estratos de más de 40.000 años.
Sin embargo, pocos años después otros investigadores hallaron pruebas de hace 300.000 años en Siberia. Esto empezó a entorpecer el Árbol de Darwin, y la teoría hasta entonces aceptada, tuvo que comenzar a modificarse drásticamente.
Se creyó entonces en muchas formas de procesos evolutivos de la línea humana desde los monos, pero ninguna era -ni es hoy- concluyente. Se descubrieron entonces huesos humanos modernos –exactamente como los nuestros- en yacimientos de Atapuerca (España), con más de 800.000 años, y en África los más llamativos. Desde el principio se les quiso categorizar de hombres-mono o monos humanizados, a pesar de que uno de los esqueletos más emblemáticos, el Niño de Turkana, era de hecho un niño como los de hoy, y que para colmo se dedujo que de mayor pudo tener 1,83m de estatura: algo muy inusual para un hombre-mono de ese supuesto orden.
El Niño de Turkana fue metido en la novela de los hombres-mono, a pesar de que a ciencia cierta, era un ser humano común y corriente. Entre este descubrimiento y otro en las mismas regiones centroafricanas, se vio que hubo humanos modernos en África hace millón y medio de años. Una datación que rompía completamente todos los postulados aceptados hasta la fecha.
Se había creado un árbol en el que de los Ardipitecus se evolucionó a los Australopitecus, luego de estos se evolucionó a los Paranthropus y estos pasaron al género homo (humano) conectándose a través de los llamados Homo Rudolfensis y su primo Homo Habilis, y los Homo Erectus u Homo Ergaster. El problema en la novela eran los engranajes. Se empezó a utilizar un lenguaje amplio para describir a criaturas de la misma categoría y hacer que pareciera que había muchas y variadas especies: así parecía que las probabilidades evolutivas eran altas.
Las evidencias no colaboraban –ni hoy colaboran- ya que los registros situaban esqueletos y cráneos humanos en dataciones iguales o más antiguas que las de los pre-hombres, o monos. Ardipitecus, Australopitecus, Paranthropus, Homo Rudolfensis y Homo Habilis, estaban realmente dentro de un solo grupo familiar: eran monos.
Extracto del artículo “El Origen del Hombre”, por Frederick Guttmann R.
y con la cara de mono que tenia darwin con razon.......