El sexo dejó de ser un tema tabú, y la información a la que accedes, las consejerías, los manuales, los vídeos y más a las que tienes acceso en la actualidad así lo revela.
Cuando llevas una vida sexual responsable contigo y tu pareja, nada está prohibido.
Uno de los temas que avoca a miles de parejas es cómo salir de la rutina sexual que implica posiciones aburridas y bien conocidas. Primero hay que reconocer que no es fácil, más aún cuando existe poca imaginación o la prisa y excitación del momento hace que todo se consuma de manera rápida y fugaz.
Sin embargo, no hay que perder la calma tú y tu pareja pueden experimentar nuevas posiciones si así lo acuerdan y sentir momentos más placenteros que ayudarán a tu relación y sobre todo acabarán con la rutina.
Aquí te mostramos cinco que tienes que practicar por lo menos una vez en tu vida.
El maquinista
La mujer debe permanecer recostada sobre su lado derecho y levantar la pierna izquierda para ponerla al costado derecho del caballero. Esta posición ayuda a que la penetración sea más profunda; además sacará su lado romántico, pues hay contacto visual. Además, él podrá utilizar sus manos para hacer más placentero el momento.
G whiz
Ella debe ponerse boca arriba y descansar las piernas en los hombros de él. Con esta posición, el punto G será mucho más fácil de tocar. Si el hombre mueve su pene lado a lado o de arriba abajo, el pene tocará directamente al punto G.
Leap Frog
Esta es una modificación de la posición de perrito original. Ella podrá descansar sobre sus rodillas y los brazos, levantando la cadera, mientras él empuja con su cadera. Con esta posición habrá una penetración profunda, y, por si no es suficiente, las manos de ambos estarán desocupadas, por lo que las pueden usar para estimular el clítoris.
Bailarín de ballet
Sobre un pie y cara a cara, la mujer debe enredar la otra pierna alrededor de la cintura del amante mientras él le ayuda a mantener el equilibrio. Si eres flexible, intenta levantar la pierna hasta su hombro para lograr una penetración muchísimo más profunda.
La montaña mágica
Ambos deben estar sentados con las piernas dobladas, apoyándose en las manos y los antebrazos. Poco a poco deben acercarse hasta que él logre penetrarla. Esta posición permite una gran conexión, puesto que ambos se mirarán directamente. El hombre puede estimular su clítoris y además puede utilizar otros recursos como hielo o agua fría, que caiga sobre su pecho para que baje hasta llegar a su pelvis.