Durante el reinado de Luis XIV (1643-1715), Francia se hallaba bajo el dominio de una monarquía absolutista, el poder de rey y de la nobleza era la base de este régimen, el rey procedía en forma arbitraria, pues gastaba como y cuando quería las rentas del Estado; nombraba los funcionarios; declaraba la guerra y firmaba la paz; dictaba leyes; creaba impuestos y hasta podía disponer de los bienes de sus súbditos cuando así lo estimaba convenientemente. Lo cual termino arruinando la economía del país.
La libertad individual estaba amenazada constantemente por la policía, que podía aprender a cualquiera con una simple orden del rey, la "carta sellada". No se daba la causa de la detención porque "Era la voluntad del rey". Existía la censura previa y no existía la libertad de consciencia.
El estado se encontraba en una situación económica bastante precaria, que se agravó por el mal gobierno de Luis XV, y que tocó fondo durante el reinado de Luis XVI, gobernante bien intencionado, pero de carácter débil, por lo que se lo llamaba el buen Luis. Luis XVI, quién contaba con apenas 20 años de edad carecía de condiciones como gobernante pues su carácter era débil, su inteligencia era mediana y se dejo influenciar por su esposa María Antonieta de Austria y por su primo el Duque de Orleans.
Para que no se empeorara su situación económica la nobleza trató de acaparar más cargos en la burocracia estatal, y además, aumentó la explotación de los campesinos que trabajaban en sus tierras, exigiéndoles mayores contribuciones.
Los 3 estados
La crisis económica obligo al soberano francés Luis XVI a reunir los Estados Generales, para que adoptaran así las medidas mas convenientes. Se reunieron en Versalles el 5 de abril de 1789. Los Estados Generales eran una especie de asamblea integrada por 1200 diputados (300 por el clero, 300 por la nobleza y 600 por La burguesí).
El Tercer Estado quiso aprovechar de dicha asamblea para presentar peticiones favorables al pueblo: el derecho del voto por cabeza; que les era favorable ya que eran mayoría, pues querían que subsistiera el voto por orden; el rey y la nobleza no tomaron en cuenta estas reformas pues querían que subsistiera el voto por orden (que favorecía a las clases privilegiadas:el clero y la nobleza). Entonces el Tercer Estado desacato la orden de Luis XVI y se reunió separadamente.
El 17 de junio, con charlas sobre el procedimiento estancado, el Tercer Estado se reunieron solos y adoptó formalmente el título de Asamblea Nacional, tres días más tarde, se reunieron en una pista de tenis cubierta cercana y tomó la llamada Pista de tenis juramento ("Serment du jeu de paume ", prometiendo que no se dispersan hasta que la reforma constitucional se ha logrado.
El soberano francés cedió ante los acontecimientos de la Asamblea Nacional, invitando a que sesionaran las tres clases sociales. Así surgió la Asamblea Constituyente. El rey había perdido su autoridad y la Monarquía absoluta llegaba a su fin.
El inicio de la revolución.
El 14 de julio de 1789, la Asamblea Constituyente ordena el asalto a la prisión de la Bastilla símbolo del absolutismo monárquico, pero también punto estratégico del plan de represión de Luis XVI, pues sus cañones apuntaban a los barrios obreros. Tras cuatro horas de combate, los insurgentes tomaron la prisión, matando a su gobernador, el Marqués Bernard de Launay. Si bien sólo cuatro presos fueron liberados, la Bastilla se convirtió en un potente símbolo de todo lo que resultaba despreciable en el antiguo régimen.
Retornando al Ayuntamiento, la multitud acusó al alcalde Jacques de Flesselles de traición, quien recibió un balazo que lo mató.Su cabeza fue cortada y exhibida en la ciudad clavada en una pica, naciendo desde entonces la costumbre de pasear en una pica las cabezas de los decapitados, lo que se volvió muy común durante la Revolución.
La Revolución se fue extendiendo por ciudades y pueblos, creándose nuevos ayuntamientos que no reconocían otra autoridad que la Asamblea Nacional Constituyente. La insurrección motivada por el descontento popular siguió extendiéndose por toda Francia.
En las áreas rurales, para protestar contra los privilegios señoriales, se llevaron a cabo actos de quema de títulos sobre servidumbres, derechos feudales y propiedad de tierras, y varios castillos y palacios fueron atacados. Esta insurrección agraria se conoce como La Grande Peur (el Gran Miedo).
4 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional Constituyente declara la abolición de la servidumbre, los diezmos y los privilegios señoriales. Esto implicaba la igualdad de los hombres ante los impuestos, las penas y el acceso a lo cargos públicos: los nobles y el clero perdieron todos sus privilegios.
Pocos días después la asamblea dicta la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, esta proclama se transformó en la síntesis de las ideas revolucionarias, basadas en tres banderas: igualdad, fraternidad y libertad.
Se promulgó la Constitución Civil del Clero, por la que los bienes de la Iglesia pasaban a poder del Estado y el nombramiento de las autoridades eclesiásticas se harían en adelante por la elección del pueblo.
Se Promulgó la Constitución de 1791, de tendencia monárquica que sanciono la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, como también la existencia de tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial.
El 20 de junio de 1791, Luis XVI, opuesto al curso que iba tomando la Revolución, huyó junto con su familia de las Tullerías. Sin embargo, fue arrestado en Varennes por un oficial del pueblo y devuelto a París escoltado por la guardia. A su regreso a París el pueblo se mantuvo en silencio, y tanto él como su esposa, María Antonieta, sus dos hijos y su hermana permanecieron bajo custodia.
En Septiembre. se aprueba la Constitución de 1791. Luis XVI la acepta y es reincorporado en sus funciones. Organizaba un régimen de monarquía parlamentaria, introduciendo la división de poderes de Montesquieu.
Finalmente el 1º de Octubre 1791, entra en vigencia la Constitución de 1791 y la Asamblea Constituyente es reemplazada por la Asamblea Legislativa.
La caída de la monarquia
Al instalarse la Asamblea Legislativa se formaron dos grupos: los "girondinos" (burgueseses) y los "jacobinos" (pequeña burguesía). En este grupo destacó el abogado Maximiliano Robespierre.
En abril de 1792, la recién elegida Asamblea Legislativa declaró la guerra a Austria y Prusia, donde se cree que los emigrados franceses estaban construyendo alianzas contra-revolucionario, se espera también para difundir sus ideales revolucionarios en toda Europa a través de la guerra. Los cuales fueron derrotados en Valmy (20-9-1792).
En el frente interno, por su parte, la crisis política dio un giro radical cuando un grupo de insurgentes liderados por el extremista jacobinos atacaron la residencia real en París y detuvo el rey el 10 de agosto de 1792. Al mes siguiente, en medio de una ola de violencia en la que insurrectos parisinos masacraron a cientos de contrarrevolucionarios acusados, la Asamblea Legislativa se sustituirá por la Convención Nacional, que proclamó la abolición de la monarquía y el establecimiento de la república francesa.
El 17 de enero de 1793, la Convención condenó al rey a muerte por una pequeña mayoría, acusándolo de «conspiración contra la libertad pública y la seguridad general del Estado». El 21 de enero el rey fue ejecutado, lo cual encendió nuevamente la mecha de la guerra con otros países europeos. Tras la ejecución del rey, la guerra con diversas potencias europeas y las divisiones intensa dentro de la Convención Nacional marcó el comienzo de la Revolución Francesa en su fase más violenta y turbulenta.
La reina María Antonieta, fue ejecutada el 16 de octubre del mismo año, iniciándose así una revolución en Austria para sustituir a la reina. Esto provocó la ruptura de toda relación entre ambos países.
En junio de 1793, los jacobinos tomaron el control de la Convención Nacional de los girondinos más moderado e instituyó una serie de medidas radicales, incluida la creación de un nuevo calendario y la erradicación del cristianismo.
El Reinado del Terror
Los revolucionarios habían logrado su cometido, asesinaron al Rey, impusieron su constitución, sin embargo, el hecho es que la crisis económica de Francia seguía empeorando, a esto se le une la crisis moral que estaba gestándose en algunas partes del país.
La Guerra de Vandea (1793-1796) es considerada por muchos como el primer genocidio de la historia moderna. Los Vendeanos, se declararon contrarrevolucionarios y comienzan a recibir refugiados de toda Francia, la Convención ordenó inmediatamente un contingente de 45.000 soldados para pacificar la región. El resultado: de 800.000 personas que habitaban la región de Vandea, 450.000 perecieron en la revuelta.
El General Revolucionario Turreau, masacró a pueblos enteros llenos de personas tanto en Vandea como en Bretaña.
De un modo repugnante y vil, antes que las masacres se llevaran a cabo, todas las mujeres del poblado eran violadas. Mujeres y niñas desde los dos hasta los 90 años eran violadas por grupos y luego les cortaban las gargantas. Se les desnudaba y eran colocadas en enormes montones de cadáveres junto con los hombres ya asesinados. Muy seguido, los cadáveres eran puestos en posiciones sugestivas y obscenas antes de ser quemados o enterrados.
En el río Loira, los niños pequeños eran violados junto con las niñas y todos eran asesinados, decapitados y luego colocados en las mismas obscenas posiciones. En Le Mans esto se manifestó de igual modo: Los niños pequeños y todas las mujeres fueron violados, luego sus gargantas fueron cortadas y sus cadáveres fueron violados por segunda vez.
Maximilien Robespierre, “El incorruptible” como era conocido, fue responsable directo de alrededor de 40.000 muertes, durante el Reinado del Terror. Este extremista llegó a mandar a matar a conocidos y amigos, que expresaron su desacuerdo con el viraje dado por la Revolución. La guillotina y la revolución eran sus únicas amigas.
A tal punto llegó el extremismo de Robespierre, que sus colegas decidieron acabar con él antes que él acabara con Francia, el 28 de julio de 1794. Su muerte marcó el inicio de la reacción termidoriana, una fase moderada en la que los franceses se rebelaron contra el Reino de los excesos del Terror.
El fin de la revolucion: La llegada de Napoleon.
La Convención aprobó una nueva Constitución el 17 de agosto de 1795, ratificada el 26 de septiembre en un plebiscito. La nueva Constitución, llamada Constitución del Año III, confería el poder ejecutivo a un Directorio, formado por cinco miembros llamados directores.
El Directorio, eliminó la libertad política de votar a los más humildes, se eliminó el control de precios y se tomaron medidas que favorecieron a los comerciantes y especuladores. Este nuevo régimen, el Directorio, fue contestado tanto por los realistas, partidarios de volver al Antiguo Régimen, como por las clases populares, decepcionadas por el nuevo rumbo político.
Así, el sistema fue evolucionando hacia un autoritarismo, que acabó por recurrir al ejército y entregarle el poder. De todas maneras, el sector popular siguió pasando por las misma penurias de siempre y míseras condiciones de vida.
La nueva Constitución encontró la oposición de grupos monárquicos y jacobinos. Hubo diferentes revueltas que fueron reprimidas por el ejército, todo lo cual motivó que el general Napoleón Bonaparte, retornado de su campaña en Egipto, diera el 9 de noviembre de 1799 un golpe de estado instalando el Consulado y acabando con la Revolución Francesa.
La abolición del Directorio de la que se nombra a sí mismo y de Francia "Primer Cónsul." . Napoleón, con el apoyo de la ejército y la gran burguesía, restableció el orden público y alivió la economía, asumiendo el papel de "Salvador de la Patria". Esto condujo a que el Senado lo nombre Emperador de los franceses el 24 de mayo de 1804.
Con esto murió la Primera República y nació el Primer Imperio o Imperio Napoleónico. en la que Francia llegaría a dominar gran parte de Europa continental.