



la romántica leyenda del volcán que "duerme" junto al Popocatépetl

El volcán mexicano, Popocatépetl, ha vuelto a poner en alerta a los habitantes en sus alrededores. Desde esta mañana ha registrado 15 exhalaciones de mediana magnitud y lanzó fragmentos de material incadescente a un kilómetro de distancia.


Desde el viernes pasado, el volcán había incrementado su actividad y durante tres días consecutivos las autoridades se vieron obligadas a imponer la alerta amarilla para la población. Este jueves pasó a la fase 2, el último peldaño previo a la primera fase de alerta roja.


Pero “El Popo” que en náhuatl significa “monte que humea”, no es el único volcán que rodea a la ciudad de México. Junto a él se encuentra el Iztaccíhuatl, que significa “mujer dormida”, un volcán inactivo que también puede verse desde la capital en días claros, ambos dentro de un parque nacional.


Sobre ellos gira una trágica leyenda de amor. Un guerrero azteca que, tras volver de la guerra, encontró muerta a su amada, quien murió víctima de la tristeza en la espera. El hombre llevó el cuerpo de la doncella a lo alto de un cerro y murió arrodillado a su lado


Los dioses conmovidos los cubrieron de nieve y los convirtieron, dicen, en las montañas que hoy conocemos. Iztaccíhuatl como el cuerpo tendido de una mujer dormida y Popocatépetl como un caballero arrodillado que, de cuando en cuando, sigue ardiendo de amor en su interior. Foto: Antonio Toriz


La romántica leyenda retrata la enorme importancia cultural de los volcanes para la región. En medio de ellos, atraviesa “El Paso de Cortés” el camino por el cual llegaron los españoles y vieron por primera vez a la antigua Tenochtitlan. En el imaginario colectivo se han convertido en los eternos guardianes, testigos y custodios del Valle de México.


Menos romántica es la realidad de los habitantes de pueblos como San Pedro Benito Juárez y Santiago Xalitzintla establecidos a las faldas de “Don Goyo”, nombre con el que llaman "cariñosamente". Ellos se ven obligados a utilizar tapabocas para evitar respirar las cenizas que se esparcen con facilidad con el viento.


Aunque los alrededores ya fueron acordonados por el Centro Nacional de Prevención de Desastres, las autoridades recomiendan que los niños no vayan a las escuelas, han habilitado albergues y alistan equipos de evacuación


Además de los daños para la salud, las exhalaciones de la abrasiva ceniza volcánica -que se dispersa con facilidad- causan daños a las carrocería de los autos, bloquean las tuberías y dañan las cosechas.


El volcán se ubica a unos 80 kilómetros al sureste de la Ciudad de México, rodeado por los estados de Puebla, Morelos y el Estado de México. En los alrededores, los "temperos" o guardianes del volcán celebran ritos para solicitar la bendición de la lluvia o la protección frente al granizo para sus cosechas.


La erupción más violenta del Popocatépetl en 1.200 años ocurrió en diciembre de 2000. Las fumarolas de ceniza y vapor de agua de estos días son las más fuertes desde entonces.



