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La Argentina indígena de hoy

Info10/14/2011
Incluye información de Incas y Aztecas

Según una encuesta a nivel nacional, hay en la Argentina más de 400 mil indígenas

Los censistas, que también debían ser aborígenes, visitaron entre 2004 y 2005 a 57 mil hogares de todo el país. Contaron a representantes de 22 pueblos diferentes.



Por primera vez en su historia, el Estado nacional concluyó una encuesta a los pueblos indígenas del país. Los censistas, que debían ser indígenas, visitaron entre mayo de 2004 y diciembre de 2005, a 57.000 hogares de todo el país. Contaron a 402.921 indígenas, de 22 pueblos diferentes. Entre ellos, pueblos que no eran visibles. Este censo informa que hay en la Argentina comechingones, charrúas, huarpes, onas.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) revelan una diversidad ignorada, con una presencia notable en la ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires. Cuatro de esos pueblos —mapuches, kollas, tobas y wichí— representan el 66,2% del total. El pueblo más grande es el mapuche, con un 26%. Entre loas más pequeños, el chulupí (0,1%, con 440 personas), tapiete (0,12%, 484 personas), y ona (0,12%, 505 personas).

En Capital y los 24 partidos del Gran Buenos Aires hay tobas (14.456), kollas (10.829), guaraníes (9.089), mapuches (8.693), tupí guaraníes (8.478), diaguitas y diaguita calchaquíes (5.738), ava guaraníes (2.868), tehuelches (1.637), rankulches (1.326), huarpes (1.134), y onas (114). Casi 65.000 personas.

¿Cómo pudieron detectarlos en medio de la gran ciudad? Bueno, hay que hacer historia. Historia de la estadística argentina, historia argentina.

El Primer Censo General de la República Argentina se hizo en 1869. Los jefes de frontera hacían una estimación de los indígenas con un criterio militar: contando enemigos. En el Segundo Censo, en 1895, dieciseis años después de la llamada "Conquista del desierto", también se los observó. Luego comenzó el período de omisión y ocultamiento. Los siguientes censos nacionales (de 1914, 1947 y 1960) no los tuvieron en cuenta. "En la jerga, se dice que hubo un etnocidio estadístico", indica el doctor Enrique Amadasi, director nacional de Estadísticas Sociales y de Población. Y aclara sobre el número que da el INDEC de 400.000 mil indígenas: "Es de mínima".

Fue recién en 1966 que se proyectó el Primer Censo Indígena Nacional. Quedó trunco con el derrocamiento del presidente Arturo Illia, pero sobrevivieron datos valiosos. Ese estudio parcial contabilizó 165.000 indígenas. Siguieron tres décadas, con sus censos nacionales de 1970, 1980 y 1991, en las que la Argentina directamente ignoró a sus indígenas.

Las cosas empezaron a cambiar con la reforma constitucional de 1994, con el reconocimiento de estos pueblos. Tres años después una ley nacional obligó a incluir la temática indígena en el censo nacional siguiente.

Al mismo tiempo, los pueblos indígenas se empezaron a movilizar. "Es un proceso que se pone en marcha en 1992, con el asunto de los 500 años. Comienzan a hacerse más visibles, demandando ser reconocidos como sujetos diferentes y con demandas específicas, puntuales", relata Morita Carrasco, antropóloga, investigadora y docente en la UBA y consultora del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

Llegamos entonces a cómo se detectó a huarpes o rankulches en la gran ciudad puerto en el Censo 2001. Se incluyó una pregunta para detectar en los hogares personas que se reconocían descendientes o pertenecientes a un grupo indígena. Tenía 17 opciones de pueblos, más otras dos (otro e ignorado). El Estado reconocía y conocía 17 pueblos; ahora son 22.

Rosalía Gutiérrez, una de las seis coordinadoras regionales, perteneciente al pueblo kolla, cuenta una anécdota: "En ese censo, hecho por docentes sin la participación de los pueblos indígenas, a muchos no les preguntaron nada. Un compañero sabía que se la tenían que hacer y cuando la censista ya se iba le dijo: '¿No me va a preguntar'? Y la censista contestó: 'Ah, disculpe, no quería ofenderlo'. Tenían la idea de que el indígena andaba con plumas y semidesnudo".

En 2001 fueron 281.959 los hogares que respondieron afirmativamente a esa pregunta, cuando fue hecha. Con ese conocimiento previo realizaron la encuesta que hoy está disponible en el sitio del Indec (www.indec.mecon.ar) y que da el número exacto de 402.921 personas.

Diana Munilla, coordinadora general de la Encuesta, señala que este es un primer estudio, y que debe tener una continuación. De todos modos, los sociólogos tendrán mucho trabajo para cruzar datos. Los censistas hicieron 90 preguntas.




Tras las huellas de los Incas y los Aztecas




Los aztecas y los mayas, en la región mesoamericana, y los incas, en la andina,desarrollaron sociedades urbanas.
En estas sociedades, la construcción de complejas obras de riego y la aplicación de técnicas agrícolas había favorecido el crecimiento constante de la producción agrícola y de la población.
Poseían una organización social fuertemente jerarquizada y la religiosidad estaba presente en todas las actividades



Los Aztecas



Allí fundaron su ciudad capital llamada Tenochtitlán, ubicada en la zona del lago Texcoco.
Tal vez te preguntes por qué instalar una ciudad sobre un lago, con las dificultades que este emprendimiento llevaría adelante.

Lo que ocurre es que este pueblo esperaba una señal de los dioses para instalarse. Un águila sobre un nopal (es un cactus que en algunos lugares se llama tuna) devorando una serpiente indicó que habían llegado al sitio correcto. Lo encontraron en un pequeño islote que se ubicaba muy cerca del lago Texcoco.

En ese lugar se encontraron con otros pueblos y con ellos lucharon por la obtención de las mejores tierras y por el control político de la región. A los pocos años dominaron a todos sus vecinos y establecieron una Federación de
Estados asociados, bajo la autoridad del Emperador, que impuso su predominio en toda la zona

La expansión azteca se basaba principalmente en el poderío de su ejército. A todos aquellos pueblos que controlaban les exigían el pago de tributo o impuestos. Ese mecanismo les permitía tener un importante control sobre los pueblos conquistados



Tenochtitlán fue creciendo a partir de la construcción de islotes artificiales, llamados chinampas creados sobre el lago mediante la superposición de capas de troncos, tierra, lodo y raíces, asegurados por lianas y en cuyas orillas se plantan árboles (ahuejotes) que al desarrollar sus raíces se fijaban al fondo del lago.



La sociedad azteca no era igualitaria, los nobles controlaban al resto de los habitantes. Estos recibían el nombre de macehualtin u hombres comunes que estaban organizados en comunidades llamadas calpulli.

Además de las importantes técnicas de cultivo, los aztecas desarrollaron otros conocimientos como el tallado y pulido de piedras, la confección de adornos con plumas, la creación de alhajas de oro, plata y cobre entre otras actividades. Levantaron grandiosas construcciones arquitectónicas, entre las cuales se destacan los templos en forma de pirámide escalonada. Teotihuacan es un ejemplo de este tipo de edificaciones.

Sus observaciones astronómicas les permitieron emplear además de un calendario religioso, otro basado en los movimientos del Sol, de 365 días. Examinado el calendario sagrado o Tonalpohualli, los adivinos hacían horóscopos y profecías. Eran muy consultados sobre las fechas en que se debían iniciar algunas actividades o emprender acciones favorables.



Los Incas

Los Incas, hacia fines del siglo XI emigraron desde las proximidades del centro de Bolivia, hasta el fértil valle del Cuzco en la actual República del Perú.
Se establecieron poco antes del 1300 y para principios del siglo XVI se extendían por una gran parte de América del Sur abarcando unos 4.000 Km. por la costa occidental. Cubrían la mayor parte del Perú moderno, de Ecuador y Bolivia, el Noreste de la Argentina y la mayor parte de Chile.



En la ciudad de Cuzco se instalaron grandes almacenes de granos, barrios, un complejo sistema de riego y depósitos de todo tipo.

Los templos y los pucarás (construcciones militares) ocuparon un lugar preponderante en la ciudad. Los Incas consideraban a su capital el centro del universo.

El imperio, que ellos llamaban Tahuantinsuyo estaba dividido en cuatro regiones, las que, a su vez, se subdividían en provincias. La población de cada provincia se repartía en ayllus, dirigidos cada uno por un Curaca.

Al frente del imperio estaba el Inca, considerado un ser divino al que se trataba como un dios. Vivía en un palacio con su familia en la ciudad de Cuzco.
La mayoría de la población estaba compuesta por hombres libres que vivían del trabajo de la tierra y la cría de animales.

La vida social de los incas se centraba en los ayllus. Todos sus integrantes tenían acceso a tierras de cultivo, agua, rebaños de llamas y lugares de caza, entre otros derechos.

Cada ayllu debía pagar impuestos en forma de trabajo que podía consistir en la construcción de caminos, puentes o templos, en el cultivo de tierras públicas, trabajar en las minas o cumplir el servicio militar. Este trabajo era denominado mita y era realizado por los varones de los ayllus en forma rotativa.


La agricultura fue la base de la economía del imperio incaico. La producción era muy variada y los cultivos más importantes eran el maíz y la papa

Los incas aplicaron diferentes técnicas agrícolas que mejoraron el rendimiento de los cultivos. En la zona árida de la costa usaron el guano - excremento de aves marinas rico en fosfatos- como fertilizante de las tierras y construyeron canales de riego. En el interior, sobre las laderas de las sierras, cultivaban en terrazas.

En primer lugar, el relieve montañoso donde habitaba la mayor parte de la población del imperio, fue aprovechado mediante la construcción de innumerables andenes o terrazas de cultivo que permitieron utilizar las laderas de las montañas andinas. Estas verdaderas escaleras gigantes, erigidas sobre terraplenes con muros de contención de piedra, evitaban la erosión de los suelos impidiendo que las lluvias arrastraran la tierra y sus cultivos al fondo de los valles. En estas terrazas agrícolas se podían obtener hasta tres cosechas anuales, sobresaliendo el maíz, los porotos, las calabazas, el maní y la quinoa, esta última con más de un 50% de contenido proteico, que el arroz, el trigo o el maíz.


Mayas
Para facilitar el traslado y las comunicaciones, los incas crearon una importante red de caminos que unían enormes distancias a través de difíciles terrenos, como selvas, montañas o desiertos. Nadie podía utilizar los caminos a menos que estuviera cumpliendo con funciones asignadas por el Estado. ¿Cómo te parece que se efectuaban las comunicaciones a través de tan extensos territorios? Implementaban un sistema de corredores, hombre jóvenes llamados chasquis, que se turnaban a través de postas llevando la información velozmente.

Los incas también se caracterizaron por ser expertos constructores Los palacios y los templos más imponentes se encuentran en Cuzco, y la localidad de Machu Picchu, a 130 km de esta ciudad, son un claro ejemplo de la habilidad de sus arquitectos. Las paredes de los edificios estaban hechas con grandes bloques de piedra rectangulares, se las cortaba perfectamente, se las pulía y ensamblaba.
Incas
Valle sagrado Cuzco


Cuzco
Valle sagrado Incas


La Argentina indígena de hoy
Sacsayhuaman Peru


Incas
Sacsayhuaman Cuzco


Cuzco
Sacsayhuaman




Bueno acá finaliza el post, espero que les haya interesado,servido,gustado
Hasta el próximo post.
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