Las Mejores Canciones de la Historia Segun Rolling Stones
1.Like a Rolling Stone - Bob Dylan :"La escribí. no fallé. salió del tirón”, dijo Bob Dylan de su mejor canción poco después de componerla y grabarla en junio de 1965. No hay mejor descripción de Like a rolling stone, de su diseño y ejecución revolucionarios, ni del joven que, con 24 años, la creó.
Al Kooper, que tocó el organo en la sesión, lo recuerda así: “No había nada escrito, era todo de oído. Y fue completamente desorganizado, completamente punk. Simplemente salió así”.
Hasta el día de hoy, lo más impresionante de Like a rolling stone es la enorme cantidad de precedentes que sentó: la carga emocional de su voz (“Ho-o-o-ow does it fe-e-e-el?”); la descarga apocalíptica del órgano, medio garagero, medio gospel de Kooper; las afiladísimas espirales de la guitarra de Mike Bloomfield, y los desafiantes seis minutos de duración del máster del 16 de junio. Ninguna otra canción pop desafió y transformó tan profundamente las leyes comerciales y las convenciones artísticas.
Durante su gira británica de mayo de 1965, inmortalizada en el documental de D.A. Pennebaker Don’t look back, Dylan empezó a escribir un texto en verso largo (de veinte páginas, según una fuente; de seis, según otra) que era, a decir de él, “una pieza rítmica a vueltas con mi odio constante”. De regreso a Woodstock, en Nueva York, Dylan purgó la retahíla hasta reducirla a ese estribillo amenazante (“How does it feel?/ To be without a home,/ Like a complete unknown/ Like a rolling stone [Qué se siente/ sin hogar,/ como un completo desconocido/ como un canto rodado]”) y cuatro tensas estrofas repletas de metáforas cortantes. “Las rimas de los dos primeros versos (“Once upon a time/ You dressed so fine,/ You threw the bums a dime,/ In your prime... [Hubo un tiempo/ en el que vestías bien,/ dabas monedas a los mendigos, /en tu mejor momento]”) me dejaron casi fuera de juego”, confesó Dylan a ROLLING STONE en 1988.
Los inicios de Like a rolling stone pueden verse en un par de momentos de Don’t look back. En el primero, el amigo de Dylan Bob Neuwirth le pide que cante una estrofa de Lost highway, de Hank Williams, que empieza: “I’m a rolling stone, I’m alone and lost/ For a life of sin I’ve paid the cost [“Soy un canto rodado, estoy solo y perdido/ He pagado el precio de una vida de pecado]”. Más tarde, Dylan se sienta al piano e interpreta un conjunto de acordes que luego se convertiría en la base melódica de Like a rolling stone, conectándola así con la arquitectura fundamental del rock & roll. Después, Dylan identificaría esa progresión como un préstamo de La Bamba, de Ritchie Valens.
Dylan se obsesionó con esa progresión. Antes de ir a los estudios neoyorquinos de Columbia a grabarla, convocó a Bloomfield –el guitarrista de la Paul Butterfield Blues Band– en Woodstock para que se aprendiera la canción. “Me dijo: ‘No quiero que toques ninguna de esa porquería al estilo de B.B. King, nada de puto blues”, recordaba Bloomfield (que murió en 1981). “Quiero que toques otra cosa”. Dylan les dijo luego más o menos lo mismo al resto de los músicos de estudio, entre los que estaban el pianista Paul Griffin, el bajista Russ Savakus y el batería Bobby Gregg. “Si no querían tocarla así, entonces no podían tocarla”.
De la misma forma que Dylan transformó las barreras y las formas del folk a su voluntad, también modificó la música popular con el contenido y la ambición de Like a rolling stone. Y con su electrizante interpretación vocal, la mejor de todas las que ha grabado, Dylan demostró que todo lo que hacía era y siempre sería rock & roll. “Like a rolling stone es la mejor canción que he escrito”, dijo simplemente a finales de 1965. Sigue siéndolo.
2. (I Can’t Get No) Satisfaction – The Rolling Stones: "Tiene el ‘riff’ más popular del mundo”, dice Steve Van Zandt, guitarrista de la E Street Band, “y es uno de los primeros ejemplos de la influencia de Dylan sobre los Stones y los Beatles. La interacción musical entre ellos cambió la historia. El grado de cinismo que introdujo Dylan y la idea de trasladar la tradición de las letras más personales del folk y el blues a la música popular llevó a los Stones de The Last Time, su primera grabación interesante, a Satisfaction en tan solo unos meses”.
El riff salió de un sueño de Keith Richards una noche de mayo de 1965, en su habitación de motel en Clearwater, Florida, la quinta parada en la tercera gira de los Stones por Estados Unidos. Se levantó, agarró la primera guitarra que encontró y registró las notas que tenía en la cabeza en una pequeña grabadora. Sólo las tocó una vez. Luego, volvió a dormirse. “En el resto de la cinta sólo se oyen ronquidos”, diría más tarde.
La chispa de esa noche (el riff con el que arranca y que define a Satisfaction) fue el momento exacto en el que el titubeante y blandengue rock & roll de los primeros tiempos se transformó definitivamente en rock. El temperamento primario de la creación de Richards; la carga despectiva de la letra de Jagger y su absorbente aullido en el estribillo; el pavoneo vengativo de la guitarra rítmica de Brian Jones, el bajista Bill Wyman y el batería Charlie Watts... Era el sonido de una generación impaciente por heredar la tierra.
Dos décadas más tarde, Jagger admitió que Satisfaction era su visión del mundo, la frustración que sentía ante todo. Inspirándose en el riff y en la frase del título (también idea de Richards), Jagger compuso la letra (una letanía sobre la aversión hacia “Estados Unidos, su síndrome publicitario, el bombardeo constante”) en diez minutos, en la piscina del motel, al día siguiente del sueño de Richards.
Satisfaction fue el primer single de los Stones en alcanzar el número uno tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido. La banda había empezado a componer un rock completamente personal, aunque tal vez Richards estuviera soñando con Chuck Berry aquella noche en Clearwater. En 1995, Jagger sugirió que tal vez Richards había sacado el título de la canción, de forma inconsciente, del single de Berry de 1955 30 Days (en el que canta: “I don’t get no satisfaction from the judge” [El juez no da satisfacción a mis demandas]). “Un británico nunca usaría esa expresión”, apuntó Jagger. “No digo que lo hiciera a propósito, pero eran discos que escuchaba muy a menudo”.
3. Imagine – John Lennon :John compuso ‘Imagine, su mayor regalo musical al mundo, una mañana de principios de 1971 en su habitación de Ascot, la propiedad que tenía en Tittenhurst, Inglaterra. Su mujer, Yoko Ono, le observó sentarse ante el gran piano blanco que tenían en casa (ahora famoso gracias a las películas y las fotografías de las sesiones de grabación del álbum Imagine) y terminar la canción: la serena melodía; esa irresistible figura de cuatro notas; y prácticamente la letra completa, veintidós versos que, en términos sencillos y de enorme belleza, hablan de la fe en la posibilidad de que un mundo unido por la imaginación y por un objetivo pueda cambiarse a sí mismo.
“No es que pensara: ‘Esto puede ser un himno”, dijo Ono recordando esa mañana años más tarde. “Imagine era lo que John creía, que todos somos un país, un mundo, una misma persona. Quería transmitir esa idea”.
La idea no era sólo suya: el arte de Ono también celebraba el poder de los sueños. El primer verso de Imagine (“Imagine There’s No Heaven” [Imagina que no hay cielo]) desciente directamente de un libro de Ono de 1964,[/color] Grapefruit (en el que decía “imagina un pez de colores nadando por el cielo”). Pero Lennon, como buen ex Beatle, era un experto en las imágines populares. Una vez admitió que Imagine era, prácticamente, El manifiesto comunista. Pero la belleza elemental de esta melodía, la calidez de su voz y el toque poético del coproductor Phil Spector enfatizaron la profunda humanidad de la canción.
Lennon sabía que había escrito algo especial. En una de sus últimas entrevistas declaró que Imagine era tan buena como cualquier canción que hubiera escrito con los Beatles. Nosotros sabemos que es aún mejor: un himno imperecedero que nos ha ayudado a superar momentos de gran dolor, desde el asesinato del propio Lennon en 1980 hasta el horror inombrable del 11-s. Es imposible imaginar un mundo sin Imagine. Y la necesitamos más de lo que nunca soñamos.
4.What’s Going On – Marvin Gaye: What’s Going On’ es una exquisita plegaria por la paz en la tierra cantada por un hombre en mitad de una crisis. En 1970, Gaye era la mayor estrella masculina de la Motown, pero le frustraba el papel de uno más en la cadena de montaje que jugaba dentro de sus propios éxitos. Destrozado por la muerte de su compañero de dúo, Tammi Terrell, que falleció en marzo de ese año tras tres años de lucha contra un tumor cerebral, Gaye estaba atrapado en un matrimonio turbulento con Anna Gordy, la hermana del jefe de la Motown, Berry Gordy. Además, al cantante le atormentaba su relación con su padre, un hombre muy puritano. “Si quería defender la paz”, dijo Gaye a su biógrafo David Ritz, “sabía que lo primero que tenía que hacer era encontrarla en mi corazón”.
Poco después de la muerte de Terrel, Renaldo Benson, de los Four Tops, le presentó a Gaye una canción que había escrito con el compositor de la Motown Al Cleveland. Benson diría más tarde que incluyó a Gaye como compositor en los créditos para animarle a grabarla y producirla. Pero Gaye hizo suya la canción: pasó de largo sobre la belleza líquida de los arreglos de David Van DePitte (a pesar de que Gaye no sabía leer ni escribir música) e hizo suyas las referencias tópicas a la guerra y los problemas raciales.
Rechazada en un primer momento por ser poco comercial, What’s Going On fue el mayor logro de Gaye en el estudio, un regalo imperecedero con propiedades curativas. Pero para Gaye, la paz nunca llegó: el 1 de abril de 1984 murió en una disputa familiar. Su padre le pegó un tiro.
5. Respect – Aretha Franklin: Otis redding compuso Respect y fue el primero en grabarla, en 1965. Pero Aretha Franklin se hizo para siempre con el tema con su versión definitiva, grabada en los estudios neoyorquinos de Atlantic el día de San Valentín de 1967. Respect fue su primer single número uno y la sentó definitivamente en el trono de reina del soul. La interpretación de Redding había dado como resultado una marcha sombría en la que pedía la igualdad con fuerza volcánica. Franklin, sin embargo, no pedía nada. Cantaba desde un lugar más elevado: era una mujer reclamando el fin de un orden injusto con una impresionante autoridad sexual.
“Para Otis, la palabra ‘respeto’ tenía la connotación tradicional, el significado más abstracto de estima”, dijo en su autobiografía el productor de Franklin, Jerry Wexler. “El fervor de la voz de Aretha exigía ese respeto. Y también atención sexual de primer orden. ¿Qué significa si no ‘Sock it to me’ [dímelo]?”.
Wexler se refiere al coro de Aretha (formado por sus hermanas Carolyn y Erma) que cantaba “Sock it to me” a gran velocidad, aportación de Aretha y Carolyn para la sesión.
Como la versión de Aretha no tenía conexión entre las estrofas o puente, Wexler hizo que la banda de estudio –los mismos que habían grabado el debut de Aretha en Atlantic, I Never Loved a Man (the Way I Love You) sólo un mes antes– interpretara, bajo el solo de saxo de King Curtis, los cambios de acorde de otra canción –When Something Is Wrong With My Baby, de Sam and Dave– .
No hay ninguna duda de que la inspiración para la interpretación de Franklin vino de su matrimonio problemático: “Si no lo estuviera viviendo”, dijo Wexler, “no habría podido transmitirlo. Pero Aretha nunca habría consentido en ser una mujer despreciada. Su segundo nombre era Respeto”.
6. Good Vibrations – The Beach Boys: La palabra ‘vibraciones’ me asustaba”, dijo Brian Wilson una vez mientras recordaba cómo, cuando era pequeño, su madre, Audree, intentaba explicarle por qué los perros les ladraban a unas personas y a otras no. “El perro capta las vibraciones de la gente, una energía que no se ve, pero se siente. Con la gente pasa lo mismo”. Good Vibrations, el mayor logro de Wilson como compositor y productor, atrapó esa energía y la convirtió en un rayo de sol eterno. “Es una canción muy espiritual”, dijo después de que se editara, “y quiero que transmita buenas vibraciones”.
n Lennon:Wilson, que entonces tenía 24 años, tenía en mente otro objetivo más egoísta: “Quería que fuera mejor que You’ve Lost That Lovin’ Feelin’ [ver canción número 34]”.
Wilson seguía trabajando en su obra magna, Pet Sounds, cuando empezó a componer Good Vibrations la noche del 17 de febrero de 1966 en Los Ángeles. Durante los siguientes siete meses, en cuatro estudios y con un coste de más de 50.000 dólares (entonces la suma más elevada jamás gastada en un single), Wilson construyó Good Vibrations por secciones. “Al principio no pensábamos hacerla por partes”, dice Wilson hoy, “pero después de los primeros compases de la primera estrofa nos dimos cuenta de que esta grabación iba a ser distinta”. Muy distinta. Wilson, con libertad para experimentar mientras el resto de la banda estaba de gira, no podía parar de probar combinaciones de instrumentos y diferentes ritmos. Una de las versiones desechadas tenía una base de R&B.
Good Vibrations fue el tercer single de los Beach Boys en alcanzar el número uno, pero la gloria no duró. El tema tenía que haber aparecido en el disco Smile, pero Wilson (deprimido y en medio de peleas con los otros Beach Boys por la dirección que debía tomar el grupo) abandonó el proyecto en mayo de 1967. Wilson completó el mítico álbum a mediados del año pasado, y Good Vibrations se ha convertido en el momento álgido de su gira SMiLE. “Fue número uno en el 66 y ahora recibe ovaciones cada vez que la tocamos en vivo. Es increíble”, dice Wilson.
7. Johnny B. Goode – Chuck Berry: Johnny B. Goode fue el primer éxito del rock & roll que hablaba de ser una estrella de rock. Y sigue siendo la mejor canción sobre la democracia de la fama en el mundo del pop. Además, Johnny B. Goode se basa en hechos reales. Johnny es Chuck Berry, “más o menos”, como él mismo dijo en Rolling Stone en 1972. “La letra original decía, por supuesto: ‘Ese chaval de color sabe tocar’. Cambié ‘chico de color’ por ‘chico del campo’ para que la pincharan en la radio”. Berry se tomó otras libertades narrativas. Johnny era de cerca de Nueva Orleans, en vez de de St. Louis, como Berry. Y nunca había aprendido a leer y escribir demasiado bien, mientras que Berry se había graduado en una escuela de estética en peluquería y maquillaje.
Pero la esencia de la historia de Berry (un guitarrista pobre acaba viendo su nombre en luces de neón) es autobiográfica. En 1955, Berry trabajaba como esteticista y cantante de bandas en St. Louis cuando conoció a la mayor estrella de Chess Records, Muddy Waters, que le mandó a ver a uno de los fundadores del sello, Leonard Chess. Tres años más tarde, Berry se había convertido en la máquina más potente de fabricar éxitos del rock & roll junto con Elvis Presley; con la diferencia de que él componía sus canciones. “Me gustaría saber expresar mis sentimientos como Chuck”, confesó el Rey en una ocasión.
Johnny B. Goode es el mejor ejemplo de la poesía de Berry en acción, la descripción perfecta de cómo una guitarra de rock & roll puede hacerte sentir el rey del mundo.
8. Hey Jude – The Beatles:[/size] El mayor éxito de los Beatles en Estados Unidos fue también el más largo, con una duración de siete minutos y once segundos. Durante las sesiones de grabación, el productor George Martin se opuso a que fuera tan largo, argumentando que las radios no lo pincharían. “Si es nuestro, lo harán”, le espetó Lennon. Paul McCartney compuso Hey Jude en junio de 1968, canturreando para sí mismo un día que iba a visitar a la que pronto se convertiría en ex mujer de Lennon, Cynthia, y a su hijo Julian.
Según McCartney, los primeros versos eran un mensaje de esperanza para Julian: “Venga, tus padres se han divorciado. Ya sé que no eres feliz, pero se te pasará”, dijo. McCartney cambió Jules por Jude y le enseñó una demo a Lennon, que la interpretó como una referencia a su relación con Yoko Ono. El alcance de Hey Jude es, sin embargo, mucho más universal gracias al consuelo que ofrece la letra de McCartney y al cálido encanto de su melodía.
9. Smells Like Teen Spirit - Nirvana: El productor Butch Vig oyó Smells Like Teen Spirit por primera vez en un granero en Tacoma, Washington, a principios de 1991. Lo hizo gracias a una casete grabada por el bajista Krist Novoselic, el batería Dave Grohl y el cantante-guitarrista-compositor Kurt Cobain. El sonido era lamentable. Vig (que estaba a punto de trabajar con el grupo en su álbum de debut en un sello grande, Nevermind) no pudo ni imaginar que el tema convertiría el punk underground en el nuevo estilo de moda y que catapultaría a Cobain, un joven de fuertes convicciones independientes, al superestrellato. “Distinguí la parte en que canta ‘Hello, hello’ y algunos acordes”, dijo Vig años después, “pero era tan indescifrable que no tenía ni idea de qué esperar”.
No era el único. Teen Spirit, una oleada de pureza distorsionada, borró todas las frivolidades ochenteras del mapa de un plumazo. “La canción era una llamada de atención”, dijo Novoselic en 2000. Efectivamente. Cobain lanzó una granada contra la invasión de las corporaciones en la cultura juvenil.
Teen Spirit fue el intento de Cobain de escribir la canción pop definitiva. “Kurt tenía esa combinación de rabia pop y alienación”, dijo Vig, “pero con una enorme sensibilidad pop. Su forma de cantar en Teen Spirit destila vulnerabilidad”.
Por desgracia, durante la última gira de Nirvana por Estados Unidos, en 1993, a Cobain le torturaba la idea de tocar Teen Spirit cada noche. “He escrito muchas otras canciones igual de buenas, si no mejores”, aseguraba. Acabó dejando de tocarla y, finalmente, se quitó la vida el 5 de abril de 1994.
10. What I’d Say – Ray Charles: La gente se volvía loca, les encan-taba aquel ummmmh, unnnh”, declaró Ray Charles a Rolling Stone en 1978 describiendo el impacto instantáneo de What’d I Say, su primer single en colarse entre los diez más vendidos y la mejor canción optimista de la historia del rock & roll. “Más tarde la gente comentó que era vulgar”, dijo Charles refiriéndose a la famosa onomatopeya cargada de sexualidad. “Pero diablos, afrontémoslo, todo el mundo ha experimentado el ummmmh, unnnh. Así es como llegamos a este mundo”.
Charles compuso el tema delante del público, a finales de 1958 o principios del 59. Él y su orquesta de R & B estaban tocando en un maratón de baile en una pequeña ciudad cerca de Pittsburgh. Charles agotó su repertorio al final del segundo set, se sentó al piano, le dijo a la banda que le siguiera y al grupo de vocalistas femeninas que le acompañaban, las Raeletts, que repitieran todo lo que él dijera. Al terminar, el público se acercó a preguntarle dónde podía comprar ese disco.
What’d I Say no era más que un puñado de estrofas sueltas e inconexas cuando Charles la grabó, el 18 de febrero de 1959. Pero el cantante supo aprovechar la fuerza del gospel que conocía tan bien, el éxtasis compartido de una de esas progresiones llamada-respuesta. “En la iglesia era muy sencillo”, escribió en su autobiografía, Brother Ray. “El pastor cantaba o recitaba y la congregación le contestaba”. En la era Eisenhower, What’d I Say era lo más parecido al sonido del orgasmo que podías escuchar en la radio. 45 años después, sigue siendo un buen desahogo.
11. My Generation – The Who: Dice la leyenda que el guitarrista de los Who, Pete Townshend, compuso My Generation, su particular corte de manga a todos los adultos que se interpusieran en su camino, el día que cumplía 20 años, el 19 de mayo de 1965, en un viaje de tren desde Londres a Southampton para grabar un programa de televisión. Al principo, la canción no era una llamada a la sublevación, sino un blues al estilo de Jimmy Reed que reflejaba el temor que sentía Townshend ante las rígidas estructuras del mundo adulto, capturado perfectamente en la famosa frase: “Espero morirme antes de hacerme viejo”.
“My Generation hablaba de encontrar tu lugar en la sociedad”, dijo en Rolling Stone en 1987. “Estaba totalmente perdido. El grupo era joven. Todo el mundo creía que nuestra carrera iba a ser muy breve”. Sin embargo, My Generation se convirtió en el pasaje de los Who hacia el lugar donde habitan las leyendas.
Los Who se pasaron dos meses arreglando y regrabando el tema hasta que dieron con la versión que buscaban, el 13 de octubre de 1965. Cuatro décadas más tarde, Townshend y el cantante Roger Daltrey son los únicos componentes de los Who que siguen vivos (faltan el bajista John Entwistle y el batería Keith Moon), pero siguen tocando My Generation en todos sus directos, ahora con el fuego y la sabiduría que aportan la edad.
12. A Change Is Gonna Come – Sam Cooke: En 1963, Sam Cooke (el primer gran cantante soul de Estados Unidos y uno de los artistas con más éxito del país) escuchó una canción que le inspiró y conmovió profundamente: Blowin’ in the Wind, de Bob Dylan. Le impresionó el reto implícito en el himno de Dylan: “Vaya”, se dijo Cooke, “¿un chico blanco ha escrito una canción como ésa?”.
La respuesta de Cooke, A Change is Gonna Come, grabada el 30 de enero de 1964, era más personal, tanto por su letra, en primera persona, como en las experiencias que precedieron su creación. En 9 de octubre de 1963 Cooke y su equipo, de gira por el sur de Estados Unidos, fueron arrestados en Shreveport, Lousiana, por intentar registrarse en un motel de blancos. El incidente aparece en la tercera estrofa de la canción. La última es una referencia directa a la muerte del hijo de 18 meses del cantante en junio de ese año. El 11 de diciembre de 1964, un año después de grabar el tema, Cooke fue asesinado en un motel de Los Ángeles. A Change se editó como single dos semanas después. Fue el adiós de Cooke y también su último éxito.
13. Yesterday – The Beatles: La mejor balada de Paul Mccartney ostenta el récord Guinness a la canción más grabada de la historia. En 1972, ya había 1.186 versiones de artistas tan variopintos como Sinatra, Otis Redding y Willie Nelson. Pero el enfoque original de McCartney (grabado el 14 de junio de 1965, en los estudios de Abbey Road) sigue siendo la más hermosa y conmovedora de todas: un sincero poema de arrepentimiento interpretado con una elegancia que atrapa. No participó ningún otro beatle. No hacía falta. Los arreglos de George Martin para un cuarteto de cuerda enfatizaban la melancolía de la composición, y la voz casi susurrada de McCartney reverberaba con nostalgia en los amplios espacios que tendrían que haber ocupado las guitarras eléctricas y la batería. La melodía, aseguraba, se le ocurrió en un sueño. “Mi padre se sabía un montón de viejas melodías de jazz, y pensé que tal vez simplemente la recordaba del pasado”. Tardaron año y medio en grabarla: “Nos daba un poco de vergüenza”, confesó McCartney. “Éramos una banda de rock”. Hoy, el ex beatle la considera su canción más completa.
14. Blowin’ In the Wind – Bob Dylan: En abril de 1962, en el Greenwich Village de Nueva York, Dylan dio un pequeño discurso antes de tocar una de sus nuevas canciones. “Ésta no es una canción protesta ni nada de eso porque yo no escribo canción protesta”, dijo. A continuación interpretó los versos primero y tercero de la inacabada Blowin’ in the Wind.
Grabada el 9 de julio de 1962 para su segundo disco, The Freewheelin’, Blowin’ se convirtió en la primera composición importante del cantautor. También es la canción protesta, diga lo que diga el autor, más famosa jamás escrita. Como compositor, supone la ruptura definitiva de Dylan con las convenciones retóricas del folk del momento y un certero resumen de los problemas que veía a su alrededor a través de una sucesión de preguntas poéticas, fieras y certeras que atacaban el que Dylan consideraba el peor mal de la humanidad: la indiferencia. “Los mayores criminales son los que miran a otro lado cuando ven que algo está mal”, escribió en la nota de presentación de The Freewheelin’.
“La compuse en diez minutos”, diría ese mismo año. “Añadí la letra a un tema tradicional. Es la tradición folk. Usas lo que otros han dejado ahí”… Y, por supuesto, lo pasas a los siguientes.
15. London Calling - The Clash: London Calling, el aviso de alarma de los noticiarios de la BBC durante la Segunda Guerra Mundial, fue la llamada de socorro de The Clash desde el corazón de la oscuridad. Cuando grabaron la canción, para su tercer disco, The Clash (la banda de punk más política del Reino Unido) estaban sin mánager y casi ahogados por las deudas. A su alrededor, su país pasaba por una crisis durísima: conflictos raciales, desempleo, abuso generalizado de las drogas… “Nos daba la sensación de que estábamos en las últimas”, dijo Joe Strummer, “y no había nadie para ayudarnos”. Strummer y el guitarrista Mick Jones canalizaron su preocupación en una canción que sonaba como si The Clash hubieran entrado en batalla, con las guitarras de Strummer y Jones galopando a un unísono metálico con el bajo de Paul Simonon y la artillería pesada de la batería de Topper Headon. Sobre ese sonido urgente, Strummer aullaba a propósito de desastres reales e imaginarios. Los versos “London is drowning/ And I live by the river [Londres se inunda/ y vivo al lado del río]” se basaba en el folklore popular. “Bromeábamos con que, si el Támesis llegaba a desbordarse, moriríamos todos”, contó Jones, “menos Strummer, que por entonces vivía en un edificio alto”.
16. I Want to Hold Your Hand - The Beatles: En 1963, los Beatles lanzaron un ultimátum. “Le dijimos a Brian Epstein [su mánager]: ‘No vamos a Estados Unidos hasta que tengamos un número uno”, contó McCartney. Así que él y Lennon compusieron, mano a mano, I Want to Hold Your Hand, una compleja serie de cambios de acorde y estados de ánimo en forma de luminoso capricho. La energía de la colaboración entre los dos se contagió a la interpretación del grupo. El 7 de febrero de 1964, los Beatles aterrizaron en Nueva York como querían: en lo más alto de las listas.
17 Purple Haze - The Jimi Hendrix Experience: La feroz marcha de guitarra de dos notas es uno de los riffs más inolvidables del rock & roll y lanzó no una sino dos revoluciones: la psicodelia de finales de los sesenta y la genialidad sin precendentes de Jimi Hendrix. Purple Haze, una llamarada de distorsión de guitarra de tres minutos, capturó el impulso liberador del Verano del Amor que estaba a punto de llegar. El tema, compuesto por Hendrix el 26 de diciembre de 1966 en los servicios de un club londinense, se convirtió en la brillante carta de presentación de sus habilidades, tan impresionantes como contradictorias. Hendrix les dio la réplica a los chillidos de su Stratocaster con otra guitarra de sonido más tímido manipulada con un nuevo aparato llamado Octavia y que luego grabaron al revés y a doble velocidad. El resultado: como salido de otro mundo.
18. Maybellene - Chuck Berry: El sonido de guitarra del rock empieza aquí. Esa mezcla de country, blues urbano y jazz que Chuck Berry convirtió en el lenguaje primario de la música pop ya aparece, perfectamente definida, en su primera grabación. La canción es una persecución de dos minutos contada en el lenguaje de la cultura de coches. Berry había empezado a componer Maybellene, originalmente titulada Ida Red, en el instituto. Según Johnnie Johnson, el pianista de Berry, fue Leonard Chess quien insistió en cambiarle el nombre a la canción y ponerle el de una caja de rímel que alguna mujer se había dejado olvidada en el estudio de Chicago en que grabaron el tema, el 21 de mayo de 1955. Berry, sin embargo, dijo que el nombre le sonaba de algún viejo anuario escolar.
19. Hound Dog - Elvis Presley: Hound Dog se editó como cara b del tercer single de Elvis para RCA. También fue la canción con que le dijo al mundo: os guste o no, el rock & roll está aquí para quedarse. Con una impresionante autoridad vocal y la fulminante guitarra principal de Scotty Moore, Presley transformó un tema anclado en el blues en una declaración de independencia de una generación respecto a sus mayores, fríos e inflexibles. “Me da igual lo que digan”, le dijo a un periodista unos días antes de la sesión en defensa de su música y su lenguaje corporal. “No soy repulsivo”. Hound Dog, perfeccionada en 31 tomas el 2 de julio de 1956 en los estudios de RCA en Nueva York, había sido compuesta en 1952 por dos adolescentes blancos, Jerry Leiber y Mike Stoller, para Big Mama Thornton.
20. Let It Be - The Beatles: Inspirada en el soul de iglesia de Aretha Franklin, un nervioso Paul McCartney empezó a escribir Let It Be en 1968, durante las convulsas sesiones del Álbum Blanco. Sus primeros versos (“When I find myself in times of trouble/ Mother Mary comes to me” [Cuando tengo problemas/ madre Mary viene a mí]”) salieron de un sueño en el que su difunta madre, Mary, le ofrecía consuelo y le decía que todo acabaría saliendo bien. “No estoy seguro de que ‘Let It Be’ [Déjalo estar] fueran sus palabras exactas”, recordaba McCartney, “pero ésa era la esencia de su consejo”. Aunque Lennon, que por entonces ya era el disidente del grupo, se mostró en contra de grabarla, acabaron haciéndolo y la toma definitiva se registró el 31 de enero de 1969, el día después de su último concierto en el tejado de las oficinas de Apple, en Londres.
21. Born to Run - Bruce Springsteen: Este tema de cuatro minutos y medio tardó tres meses y pico en ultimarse. Springsteen, que perseguía el impacto del Muro de Sonido de Phil Spector, metió cuerdas, varios teclados y más de una docena de pistas de guitarra. La letra fluía con la misma severidad implacable, contando una historia de jóvenes amantes en las carreteras de Nueva Jersey. “Lo importante es la idea, no el lugar donde ocurre”, dijo el Jefe en RS. “Podía pasar en Nueva Jersey, o en California o en Alaska”.
22. Be My Baby - The Ronettes: Spector ensayó este tema con Ronnie Bennett (su futura mujer y la única Ronette que canta) durante semanas, pero eso no impidió que hiciera 42 tomas antes de quedar satisfecho. Ayudado por una orquesta completa, creó un sonido exuberante que se convirtió en la Piedra Roseta de los Beatles o Brian Wilson, que asegura que ésta es su favorita. “Phil hizo cosas agotadoras y locas en este tema”, dice Larry Levine, su ingeniero de sonido, “que demuestran su genialidad”.
23. In My Life - The Beatles: In My Life fue, creo, mi primer trabajo realmente ambicioso”, dijo Lennon. “Hasta entonces todo había sido frívolo y desechable”. Esta balada refleja el giro hacia la seriedad que supuso el álbum Rubber Soul en la discografía de los Beatles y nació del desafío lanzado por un periodista: “¿Por qué no escribís canciones sobre vuestra vida?”. Lennon creó entonces una oda a su vida antes de los Beatles. El famoso “clavicordio” es en realidad un piano eléctrico que tocó el productor George Martin y que luego aceleraron en la cinta.
24. People Get Ready - The Impressions: "Era música guerrera dijo el activista por los derechos civiles Gordon Sellers. “Era música para escuchar mientras te preparabas para salir a la batalla”. Mayfield escribió esta balada R&B, según dijo, “en un estado de ánimo muy espiritual”. Poco después de que se editara, las iglesias de Chicago empezaron a incluir su propia versión en los libros de cantos. Curiosamente, donde, al final, Mayfield decía: “No necesitas billete/ simplemente da las gracias al Señor”, la versión de las iglesias decía: “Todo el mundo quiere ser libre/ eso lo sé”.
25. God Only Knows - The Beach Boys: “Es muy profunda, muy emocional”, dijo Paul McCartney de esta balada de Pet Sounds. McCartney y John Lennon escucharon Pet Sounds por primera vez en una exclusiva fiesta londinense. Esa misma noche, volvieron a casa de McCartney y compusieron Here, There and Everywhere, directamente influenciada por God Only Knows. La comedida voz principal de Carl Wilson convirtió al hermano tranquilo en el arma secreta del grupo, pero lo que le da al tema su fuerza son en realidad los arreglos de vientos, campanas, arpa, cuerdas, flauta, bajo, clarinete y acordeón. Brian, el hermano de Carl, estaba fascinado con la espiritualidad y aseguró que el tema había nacido de unas sesiones de oración en el estudio. “Lo convertimos en una especie de ceremonia religiosa”, dijo Brian de la grabación de Pet Sounds. El único problema: el uso de la palabra God
en el título, problemática en aquel entonces, hizo que algunas emisoras no radiaran el tema.
26. A Day in the Life - The Beatles: A Day In The Life es una de las últimas auténticas colaboraciones entre Lennon y McCartney. Lennon escribió el principio y el final y McCartney la parte central. Para el clímax, contrataron a cuarenta músicos clásicos, los vistieron de esmoquin y sombreros de broma y les dijeron que tenían quince compases para pasar de la nota más baja que dieran sus instrumentos a la más alta. “Escucha esas trompetas… Son una puta locura”, dijo McCartney. El último acorde de piano puso fin al álbum Sgt. Pepper’s e hizo que pareciera que la música rock tenía infinitas posibilidades.
27. Layla - Derek and the Dominos: Metido en un triángulo amoroso con George y Patti Boyd Harrison, Clapton sacó el título de su mejor canción de amor de la historia romántica persa Layla y Majnún. Grabada por Derek and the Dominos (un grupo de vida corta que incluía a Clapton y a miembros de la Delaney and Bonnie’s Band), Layla arrasa con la voz afligida y los riffs cortantes de las guitarras de Clapton y su colaborador Duane Allman y acaba disolviéndose en una coda serena en la que manda el piano. “Era lo más intenso que me pasaba, sobre lo que más me apetecía escribir”, dijo Clapton en RS en 1974.
28. (Sittin’ on) the Dock of the Bay - Otis Redding: Unos días después de su concierto en el Festival Monterey Pop, Redding se alojaba en una casa flotante en Sausalito, California, mientras actuaba en San Francisco. Compuso la primera estrofa en esa casa y luego completó el tema con el guitarrista Steve Cropper en Memphis. Pocos días después, el avión de Redding cayó dentro de un lago en Wisconsin. Mientras los buceadores buscaban el cuerpo de Redding, Cropper mezcló Dock of the Bay. El 11 de diciembre de 1967 sacaron el avión del lago, con Redding aún atrapado en el asiento del copiloto.
29. Help! - The Beatles: "La mayoría de la gente cree que no es más que un tema de rock marchoso”, dijo Lennon. “Inconscientemente, estaba pidiendo ayuda. Entonces no me di cuenta; escribí la canción porque me la encargaron para la película”. Agobiado por la beatlemanía, Lennon estaba “comiendo como un cerdo”, bebiendo demasiado y “fumando marihuana para desayunar”. A los 24 años, ya echaba de menos su juventud. “No me gusta demasiado el disco”, dijo Lennon en RS. “Lo grabamos demasiado rápido, intentado ser comerciales”.
30. I Walk the Line - Johnny Cash: Cash empezó a trabajar en este tema mientras estaba en Alemania con el ejército del aire, años antes de poner un pie en un estudio. Lo recuperó después del éxito de Folsom Prison Blues, sólo para descubrir que la cinta en la que lo había grabado se había estropeado. Pero a Cash le gustó el sonido extraño de la copia y añadió un ritmo de click-clack frotando las cuerdas de la guitarra con un papel encerado. “Era como una voz que salía del centro de la tierra”, dijo Bob Dylan sobre el tema.
31. Stairway to Heaven - Led Zeppelin: Todos los himnos épicos se evalúan en comparación con Stairway to Heaven, la piedra angular de Led Zeppelin IV. Construida a partir de una introducción acústica que suena isabelina, gracias al solo de John Paul Jones y la letra fantasiosa de Plant, se transforma en un solo de Page que explota en las puertas del cielo. Page dijo que el tema había “cristalizado la esencia de la banda. Demostró de qué éramos capaces. Fue un hito para nosotros. Todos los músicos quieren hacer algo que aguante el paso del tiempo. Supongo que nosotros lo conseguimos con Stairway”.
32. Sympathy for the Devil - The Rolling Stones: La inspiración para este tema diabólico salió de la novela El maestro y Margarita, del escritor soviético Mihail Bulgakov, que cuenta las aventuras de Satán en el Moscú de 1930. Los Stones le dieron al demonio uno de sus mejores ritmos, construido sobre la base de las congas de Rocky Dijon y las maracas de Bill Wyman. “Los medios dijeron que éramos el demonio”, dijo Richards, “y empezamos a pensar en el mal… Todo el mundo es Lucifer”.
33. River Deep-Mountain High - Ike and Tina Turner: Spector había oído el Ike and Tina Turner Revue en un club en un momento en que la carrera del dúo estaba estancada después de sus éxitos de principios de los sesenta. Spector tenía una canción, River Deep - Mountain High que creía que podía ser un gran éxito. Le pidió a Tina que la cantara y prohibió que Ike asistiera a las sesiones. “Tuve que cantarla 500.000 veces”, contó Tina. “Sudaba tanto que acabé grabando en sujetador”.
34. You’ve Lost That Lovin’ Feelin’ - The Righteous Brothers: Spector estaba dirigiendo a los músicos de un concierto de las Ronettes cuando decidió contratar a los Righteous Brothers, que estaban en el cartel. Después les pidió a Mann y Weil su ayuda para componer un tema para ellos. La increíblemente profunda introducción de Bill Medley atrapaba a cualquiera que la escuchara. Bobby Hatfield se quedó de piedra con el solo de su compañero. Le dijo a Spector: “¿Y yo qué hago mientras canta la primera estrofa”. El productor contestó: “Puedes ir directo al banco”.
35. Light My Fire - The Doors: Fue la primera canción que compuso Krieger, con la colaboración de Jim Morrison para la letra y arreglos del resto de la banda. “Fue como si hubiera ido acumulando cosas en la cabeza hasta ese momento, cuando lo aproveché todo a la vez”, dijo Krieger en RS. El tema catapultó a los Doors a la fama de la noche a la mañana, lo que, según Krieger, formaba parte del plan de Morrison. “Jim imaginaba al grupo subiendo como un cohete”, dijo Krieger. Fire duraba siete minutos en el disco. En el single se eliminaron los solos de guitarra y teclado y el tema se quedó en tres minutos.
36. One - U2: Achtung Baby fue el disco en el que U2 cambió su seriedad por sentido del humor. Sin embargo, el nuevo planteamiento dio como resultado su single más conmovedor. One salió en realidad de otra canción, Mysterious Ways. A The Edge se le ocurrieron dos alternativas para una parte de ese tema y a Bono le gustó tanto una de ellas que escribió otra letra para esa parte. “Hay gente que me ha comentado que habían puesto One en su boda”, dijo The Edge. “Y yo me quedaba pensando: ‘¿Habrán escuchado la letra? En realidad no es ese tipo de canción”.
37. No Woman, No Cry - Bob Marley and the Wailers: El “patio del gobierno en Trench Town” del que Marley habla en Woman se refiere a las viviendas de protección oficial donde vivía el cantante a finales de los 50. Marley incluyó entre los compositores a su amigo Vincent Ford para mantener en funcionamiento el comedor de beneficencia de Ford en Kingston.
38. Gimme Shelter - The Rolling Stones: El arranque de richards, interpretado en una guitarra copiada de una de las de Chuck Berry, conjura un aura de misterio jamás igualada. La cantante Merry Clayton, que hacía los coros, desata el apocalipsis con un lamento atormentado. “Sólo un disparo nos separa del crimen”. La canción se editó tras el asesinato de los Ángeles del Infierno en Altamont.
39. That’ll Be the Day - Buddy Holly and the Crickets: Grabada en Clovis, Nuevo México, en febrero de 1957, el título del tema salía de una frase recurrente de la película de John Wayne Centauros del desierto. “Grabamos el tema como una demo para mandar a Nueva York, a ver si les gustaba el sonido del grupo, no como máster”, recordaba Allison, el batería de los Crickets. “Así que la tocamos despreocupadamente”. Allison dice que la guitarra de Holly en el corte estaba influenciada por el bluesman Lonnie Johson.
40. Dancing in the Street - Martha and the Vandellas: Stevenson, que le dio a Martha Reeves su primer trabajo como secretaria, le propuso al grupo este tema después de que lo rechazara una compañera de la Motown (y futura señora de Stevenson): Kim Weston. El trío aceptó grabar una demo del tema con los compositores cantando en segundo plano. “Cuando Martha se metió”, dijo Stevenson, “ya no hubo más que hablar”. Reeves reinventó el mundo en forma de fiesta gigante.
41. The Weight - The Band: The Band eran conocidos sobre todo como banda de acompañamiento de Bob Dylan cuando se retiraron a una casa rosa en Woodstock, Nueva York, para grabar su debut, Music From Big Pink. El álbum giraba en torno a The Weight, una extraña fábula sobre las obligaciones y las cargas. Robertson dijo que se había inspirado en las películas de Luis Buñuel “sobre la imposibilidad de alcanzar la santidad”. En cuanto al verso de reminiscencias bíblicas que habla de “ser llevado a Nazaret” se refiere a al Nazaret, Pensilvania, donde tiene su sede la fábrica Martin Guitar.
42. Waterloo Sunset - The Kinks: Los hermanos Davies estaban en mitad de la grabación de su quinto disco, Something Else by the Kinks, cuando Ray tocó para Dave una versión sin pulir de esta delicada balada de pop orquestal. “Empezamos a añadir partes vocales en torno al estribillo”, dijo Dave. Al principio, Ray se resistió a compartir la autoría de la letra, sobre “un solitario que no necesita amigos”. Pero luego, dijo, “me dio vergüenza que fuera tan personal. Era como un diario que ningún extraño debería leer”.
43. Tutti-Frutti - Little Richard: "Llevaba años cantando Tutti Frutti”, dijo Richard, “pero nunca pensé en ella como una canción para grabar”. El productor Blackwell le pidió a La Bostrie, una joven compositora, que puliera la letra para eliminar las alusiones guarras [ver pag. 130]. “Quince minutos antes de que acabara la sesión, llega esta chica y me pone delante esa letra tópica”, dijo Blackwell. Richard acabó haciendo su propia versión y cargando de dinamita los versos manidos de La Biostrie.
44. Georgia on My Mind - Ray Charles: El conductor de Charles le había escuchado cantar Georgia on My Mind en el coche y le sugirió que la metiera en el disco en el que estaba trabajando y en el que todas las canciones contenían nombres de lugares en el título. Una vez que la grabó, sin embargo, Charles aseguró que se le ocurrían muchas formas en que la versión podía haber quedado mejor. Poco antes de que el single entrara en listas, Charles lo cantó en su debut televisivo, en el programa de Hugh Hefner Playboy Penthouse.
45. Heartbreak Hotel - Elvis Presley: Cuando RCA contrató a Elvis Presley, esperaban de él más éxitos en la onda rockabily de sus singles para Sun Records. Presley grabó este tema lento y pesimista, coescrito por Axton, su ex promotor, e inspirado en una noticia sobre una nota de suicidio de sólo una línea: “Camino por una calle solitaria”. Pero lo que el fundador de Sun Records, Sam Phillips, llamó un “desastre mórbido” acabó convirtiéndose en el primer Número Uno de Presley, consiguiendo unas ventas millonarias gracias en parte a la guitarra metálica de Scotty Moore y al bajo punzante de Bill Black.
46. Heroes - David Bowie: Después de una temporada nadando en coca en Los Ángeles, Bowie se estaba desintoxicando en Berlín cuando espió a dos amantes que se habían citado delante del Muro. “Pensé que, de todos los lugares para quedar en Berlín”, dijo Bowie, “¿por qué iba alguien a elegir un banco debajo de una torre de vigilancia en el Muro?”. Imaginando la historia detrás de esa relación, Bowie escribió su canción más compasiva, en la que se lamenta durante seis minutos por el triste destino de dos amantes malditos que encuentran juntos un momento de redención, sólo por un día.
47. Bridge Over Troubled Water - Simon and Garfunkel: Cuando Simon escribió este homenaje a la amistad en 1970, su relación con Garfunkel era tensa; incluso discutieron sobre si Garfunkel debía o no cantar en este tema. “Él creía que debía hacerlo yo”, dijo Simon, “y muchas veces siento no haberlo hecho”. La tercera estrofa fue idea de Garfunkel. Simon la escribió, pero nunca le ha gustado.
48. All Along the Watchtower - The Jimi Hendrix Experience: All along the watchtower acababa de editarse en el álbum de Dylan John Wesley Harding, cuando Hendrix empezó a trabajar con el tema en el estudio Electric Ladyland en Nueva York, el 21 de enero de 1968. Usando el verso “Y el viento empezó a aullar” como inspiración, Hendrix construyó un tumultuoso solo en cuatro partes que transformó la concisión de Dylan en un huracán eléctrico. El propio Dylan reconoció el mérito de Hendrix: en sus versiones posteriores de Watchtower emuló la versión de Hendrix.
49. Hotel California - Eagles: Se ha rumoreado que Hotel California trata sobre la adicción a la heroína o el culto a Satán, pero Henley tenía en la cabeza cuestiones más prosaícas. “Éramos chavales de clase media del Medio Oeste”, explicó. “Hotel California era nuestra interpretación de la buena vida en Los Ángeles” (lo que no excluye ni la heroína ni a Satán). Grabando en Miami, Felder no conseguía recrear su introducción de doce cuerdas. En medio de un ataque de pánico, llamó a su ama de llaves para que buscara entre las cintas de su estudio casero y le pusiera la demo por teléfono.
50. The Tracks of My Tears - Smokey Robinson and the Miracles: Dice la leyenda que siempre había una parte del público que se echaba literalmente a llorar cuando Robinson and the Miracles interpretaban The Tracks of My Tears. “Tenía algo que encantaba a la gente”, dijo Moore, de los Miracles, a Rolling Stone. “Les desataba las emociones más profundas”. Entre esas personas, cuyas emociones removía este tema, estaba Pete Townshend, que llegó a obsesionarse con la forma en que Robinson había metido la palabra substitute en la canción (“Although she may be cute/ She’s just a substitute [Aunque parece guapa/ no es más que una sustituta]) y de ahí salió el éxito de los Who de 1966 Substitute. Robinson trabajó en The Tracks of My Tears con Moore y el guitarrista de los Miracles, Tamplin. El tema era un ganador tan claro que incluso el muy exigente fundador de la Motown, Berry Gordy, dijo que era una obra maestra.
1.Like a Rolling Stone - Bob Dylan :"La escribí. no fallé. salió del tirón”, dijo Bob Dylan de su mejor canción poco después de componerla y grabarla en junio de 1965. No hay mejor descripción de Like a rolling stone, de su diseño y ejecución revolucionarios, ni del joven que, con 24 años, la creó.
Al Kooper, que tocó el organo en la sesión, lo recuerda así: “No había nada escrito, era todo de oído. Y fue completamente desorganizado, completamente punk. Simplemente salió así”.
Hasta el día de hoy, lo más impresionante de Like a rolling stone es la enorme cantidad de precedentes que sentó: la carga emocional de su voz (“Ho-o-o-ow does it fe-e-e-el?”); la descarga apocalíptica del órgano, medio garagero, medio gospel de Kooper; las afiladísimas espirales de la guitarra de Mike Bloomfield, y los desafiantes seis minutos de duración del máster del 16 de junio. Ninguna otra canción pop desafió y transformó tan profundamente las leyes comerciales y las convenciones artísticas.
Durante su gira británica de mayo de 1965, inmortalizada en el documental de D.A. Pennebaker Don’t look back, Dylan empezó a escribir un texto en verso largo (de veinte páginas, según una fuente; de seis, según otra) que era, a decir de él, “una pieza rítmica a vueltas con mi odio constante”. De regreso a Woodstock, en Nueva York, Dylan purgó la retahíla hasta reducirla a ese estribillo amenazante (“How does it feel?/ To be without a home,/ Like a complete unknown/ Like a rolling stone [Qué se siente/ sin hogar,/ como un completo desconocido/ como un canto rodado]”) y cuatro tensas estrofas repletas de metáforas cortantes. “Las rimas de los dos primeros versos (“Once upon a time/ You dressed so fine,/ You threw the bums a dime,/ In your prime... [Hubo un tiempo/ en el que vestías bien,/ dabas monedas a los mendigos, /en tu mejor momento]”) me dejaron casi fuera de juego”, confesó Dylan a ROLLING STONE en 1988.
Los inicios de Like a rolling stone pueden verse en un par de momentos de Don’t look back. En el primero, el amigo de Dylan Bob Neuwirth le pide que cante una estrofa de Lost highway, de Hank Williams, que empieza: “I’m a rolling stone, I’m alone and lost/ For a life of sin I’ve paid the cost [“Soy un canto rodado, estoy solo y perdido/ He pagado el precio de una vida de pecado]”. Más tarde, Dylan se sienta al piano e interpreta un conjunto de acordes que luego se convertiría en la base melódica de Like a rolling stone, conectándola así con la arquitectura fundamental del rock & roll. Después, Dylan identificaría esa progresión como un préstamo de La Bamba, de Ritchie Valens.
Dylan se obsesionó con esa progresión. Antes de ir a los estudios neoyorquinos de Columbia a grabarla, convocó a Bloomfield –el guitarrista de la Paul Butterfield Blues Band– en Woodstock para que se aprendiera la canción. “Me dijo: ‘No quiero que toques ninguna de esa porquería al estilo de B.B. King, nada de puto blues”, recordaba Bloomfield (que murió en 1981). “Quiero que toques otra cosa”. Dylan les dijo luego más o menos lo mismo al resto de los músicos de estudio, entre los que estaban el pianista Paul Griffin, el bajista Russ Savakus y el batería Bobby Gregg. “Si no querían tocarla así, entonces no podían tocarla”.
De la misma forma que Dylan transformó las barreras y las formas del folk a su voluntad, también modificó la música popular con el contenido y la ambición de Like a rolling stone. Y con su electrizante interpretación vocal, la mejor de todas las que ha grabado, Dylan demostró que todo lo que hacía era y siempre sería rock & roll. “Like a rolling stone es la mejor canción que he escrito”, dijo simplemente a finales de 1965. Sigue siéndolo.
2. (I Can’t Get No) Satisfaction – The Rolling Stones: "Tiene el ‘riff’ más popular del mundo”, dice Steve Van Zandt, guitarrista de la E Street Band, “y es uno de los primeros ejemplos de la influencia de Dylan sobre los Stones y los Beatles. La interacción musical entre ellos cambió la historia. El grado de cinismo que introdujo Dylan y la idea de trasladar la tradición de las letras más personales del folk y el blues a la música popular llevó a los Stones de The Last Time, su primera grabación interesante, a Satisfaction en tan solo unos meses”.
El riff salió de un sueño de Keith Richards una noche de mayo de 1965, en su habitación de motel en Clearwater, Florida, la quinta parada en la tercera gira de los Stones por Estados Unidos. Se levantó, agarró la primera guitarra que encontró y registró las notas que tenía en la cabeza en una pequeña grabadora. Sólo las tocó una vez. Luego, volvió a dormirse. “En el resto de la cinta sólo se oyen ronquidos”, diría más tarde.
La chispa de esa noche (el riff con el que arranca y que define a Satisfaction) fue el momento exacto en el que el titubeante y blandengue rock & roll de los primeros tiempos se transformó definitivamente en rock. El temperamento primario de la creación de Richards; la carga despectiva de la letra de Jagger y su absorbente aullido en el estribillo; el pavoneo vengativo de la guitarra rítmica de Brian Jones, el bajista Bill Wyman y el batería Charlie Watts... Era el sonido de una generación impaciente por heredar la tierra.
Dos décadas más tarde, Jagger admitió que Satisfaction era su visión del mundo, la frustración que sentía ante todo. Inspirándose en el riff y en la frase del título (también idea de Richards), Jagger compuso la letra (una letanía sobre la aversión hacia “Estados Unidos, su síndrome publicitario, el bombardeo constante”) en diez minutos, en la piscina del motel, al día siguiente del sueño de Richards.
Satisfaction fue el primer single de los Stones en alcanzar el número uno tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido. La banda había empezado a componer un rock completamente personal, aunque tal vez Richards estuviera soñando con Chuck Berry aquella noche en Clearwater. En 1995, Jagger sugirió que tal vez Richards había sacado el título de la canción, de forma inconsciente, del single de Berry de 1955 30 Days (en el que canta: “I don’t get no satisfaction from the judge” [El juez no da satisfacción a mis demandas]). “Un británico nunca usaría esa expresión”, apuntó Jagger. “No digo que lo hiciera a propósito, pero eran discos que escuchaba muy a menudo”.
3. Imagine – John Lennon :John compuso ‘Imagine, su mayor regalo musical al mundo, una mañana de principios de 1971 en su habitación de Ascot, la propiedad que tenía en Tittenhurst, Inglaterra. Su mujer, Yoko Ono, le observó sentarse ante el gran piano blanco que tenían en casa (ahora famoso gracias a las películas y las fotografías de las sesiones de grabación del álbum Imagine) y terminar la canción: la serena melodía; esa irresistible figura de cuatro notas; y prácticamente la letra completa, veintidós versos que, en términos sencillos y de enorme belleza, hablan de la fe en la posibilidad de que un mundo unido por la imaginación y por un objetivo pueda cambiarse a sí mismo.
“No es que pensara: ‘Esto puede ser un himno”, dijo Ono recordando esa mañana años más tarde. “Imagine era lo que John creía, que todos somos un país, un mundo, una misma persona. Quería transmitir esa idea”.
La idea no era sólo suya: el arte de Ono también celebraba el poder de los sueños. El primer verso de Imagine (“Imagine There’s No Heaven” [Imagina que no hay cielo]) desciente directamente de un libro de Ono de 1964,[/color] Grapefruit (en el que decía “imagina un pez de colores nadando por el cielo”). Pero Lennon, como buen ex Beatle, era un experto en las imágines populares. Una vez admitió que Imagine era, prácticamente, El manifiesto comunista. Pero la belleza elemental de esta melodía, la calidez de su voz y el toque poético del coproductor Phil Spector enfatizaron la profunda humanidad de la canción.
Lennon sabía que había escrito algo especial. En una de sus últimas entrevistas declaró que Imagine era tan buena como cualquier canción que hubiera escrito con los Beatles. Nosotros sabemos que es aún mejor: un himno imperecedero que nos ha ayudado a superar momentos de gran dolor, desde el asesinato del propio Lennon en 1980 hasta el horror inombrable del 11-s. Es imposible imaginar un mundo sin Imagine. Y la necesitamos más de lo que nunca soñamos.
4.What’s Going On – Marvin Gaye: What’s Going On’ es una exquisita plegaria por la paz en la tierra cantada por un hombre en mitad de una crisis. En 1970, Gaye era la mayor estrella masculina de la Motown, pero le frustraba el papel de uno más en la cadena de montaje que jugaba dentro de sus propios éxitos. Destrozado por la muerte de su compañero de dúo, Tammi Terrell, que falleció en marzo de ese año tras tres años de lucha contra un tumor cerebral, Gaye estaba atrapado en un matrimonio turbulento con Anna Gordy, la hermana del jefe de la Motown, Berry Gordy. Además, al cantante le atormentaba su relación con su padre, un hombre muy puritano. “Si quería defender la paz”, dijo Gaye a su biógrafo David Ritz, “sabía que lo primero que tenía que hacer era encontrarla en mi corazón”.
Poco después de la muerte de Terrel, Renaldo Benson, de los Four Tops, le presentó a Gaye una canción que había escrito con el compositor de la Motown Al Cleveland. Benson diría más tarde que incluyó a Gaye como compositor en los créditos para animarle a grabarla y producirla. Pero Gaye hizo suya la canción: pasó de largo sobre la belleza líquida de los arreglos de David Van DePitte (a pesar de que Gaye no sabía leer ni escribir música) e hizo suyas las referencias tópicas a la guerra y los problemas raciales.
Rechazada en un primer momento por ser poco comercial, What’s Going On fue el mayor logro de Gaye en el estudio, un regalo imperecedero con propiedades curativas. Pero para Gaye, la paz nunca llegó: el 1 de abril de 1984 murió en una disputa familiar. Su padre le pegó un tiro.
5. Respect – Aretha Franklin: Otis redding compuso Respect y fue el primero en grabarla, en 1965. Pero Aretha Franklin se hizo para siempre con el tema con su versión definitiva, grabada en los estudios neoyorquinos de Atlantic el día de San Valentín de 1967. Respect fue su primer single número uno y la sentó definitivamente en el trono de reina del soul. La interpretación de Redding había dado como resultado una marcha sombría en la que pedía la igualdad con fuerza volcánica. Franklin, sin embargo, no pedía nada. Cantaba desde un lugar más elevado: era una mujer reclamando el fin de un orden injusto con una impresionante autoridad sexual.
“Para Otis, la palabra ‘respeto’ tenía la connotación tradicional, el significado más abstracto de estima”, dijo en su autobiografía el productor de Franklin, Jerry Wexler. “El fervor de la voz de Aretha exigía ese respeto. Y también atención sexual de primer orden. ¿Qué significa si no ‘Sock it to me’ [dímelo]?”.
Wexler se refiere al coro de Aretha (formado por sus hermanas Carolyn y Erma) que cantaba “Sock it to me” a gran velocidad, aportación de Aretha y Carolyn para la sesión.
Como la versión de Aretha no tenía conexión entre las estrofas o puente, Wexler hizo que la banda de estudio –los mismos que habían grabado el debut de Aretha en Atlantic, I Never Loved a Man (the Way I Love You) sólo un mes antes– interpretara, bajo el solo de saxo de King Curtis, los cambios de acorde de otra canción –When Something Is Wrong With My Baby, de Sam and Dave– .
No hay ninguna duda de que la inspiración para la interpretación de Franklin vino de su matrimonio problemático: “Si no lo estuviera viviendo”, dijo Wexler, “no habría podido transmitirlo. Pero Aretha nunca habría consentido en ser una mujer despreciada. Su segundo nombre era Respeto”.
6. Good Vibrations – The Beach Boys: La palabra ‘vibraciones’ me asustaba”, dijo Brian Wilson una vez mientras recordaba cómo, cuando era pequeño, su madre, Audree, intentaba explicarle por qué los perros les ladraban a unas personas y a otras no. “El perro capta las vibraciones de la gente, una energía que no se ve, pero se siente. Con la gente pasa lo mismo”. Good Vibrations, el mayor logro de Wilson como compositor y productor, atrapó esa energía y la convirtió en un rayo de sol eterno. “Es una canción muy espiritual”, dijo después de que se editara, “y quiero que transmita buenas vibraciones”.
n Lennon:Wilson, que entonces tenía 24 años, tenía en mente otro objetivo más egoísta: “Quería que fuera mejor que You’ve Lost That Lovin’ Feelin’ [ver canción número 34]”.
Wilson seguía trabajando en su obra magna, Pet Sounds, cuando empezó a componer Good Vibrations la noche del 17 de febrero de 1966 en Los Ángeles. Durante los siguientes siete meses, en cuatro estudios y con un coste de más de 50.000 dólares (entonces la suma más elevada jamás gastada en un single), Wilson construyó Good Vibrations por secciones. “Al principio no pensábamos hacerla por partes”, dice Wilson hoy, “pero después de los primeros compases de la primera estrofa nos dimos cuenta de que esta grabación iba a ser distinta”. Muy distinta. Wilson, con libertad para experimentar mientras el resto de la banda estaba de gira, no podía parar de probar combinaciones de instrumentos y diferentes ritmos. Una de las versiones desechadas tenía una base de R&B.
Good Vibrations fue el tercer single de los Beach Boys en alcanzar el número uno, pero la gloria no duró. El tema tenía que haber aparecido en el disco Smile, pero Wilson (deprimido y en medio de peleas con los otros Beach Boys por la dirección que debía tomar el grupo) abandonó el proyecto en mayo de 1967. Wilson completó el mítico álbum a mediados del año pasado, y Good Vibrations se ha convertido en el momento álgido de su gira SMiLE. “Fue número uno en el 66 y ahora recibe ovaciones cada vez que la tocamos en vivo. Es increíble”, dice Wilson.
7. Johnny B. Goode – Chuck Berry: Johnny B. Goode fue el primer éxito del rock & roll que hablaba de ser una estrella de rock. Y sigue siendo la mejor canción sobre la democracia de la fama en el mundo del pop. Además, Johnny B. Goode se basa en hechos reales. Johnny es Chuck Berry, “más o menos”, como él mismo dijo en Rolling Stone en 1972. “La letra original decía, por supuesto: ‘Ese chaval de color sabe tocar’. Cambié ‘chico de color’ por ‘chico del campo’ para que la pincharan en la radio”. Berry se tomó otras libertades narrativas. Johnny era de cerca de Nueva Orleans, en vez de de St. Louis, como Berry. Y nunca había aprendido a leer y escribir demasiado bien, mientras que Berry se había graduado en una escuela de estética en peluquería y maquillaje.
Pero la esencia de la historia de Berry (un guitarrista pobre acaba viendo su nombre en luces de neón) es autobiográfica. En 1955, Berry trabajaba como esteticista y cantante de bandas en St. Louis cuando conoció a la mayor estrella de Chess Records, Muddy Waters, que le mandó a ver a uno de los fundadores del sello, Leonard Chess. Tres años más tarde, Berry se había convertido en la máquina más potente de fabricar éxitos del rock & roll junto con Elvis Presley; con la diferencia de que él componía sus canciones. “Me gustaría saber expresar mis sentimientos como Chuck”, confesó el Rey en una ocasión.
Johnny B. Goode es el mejor ejemplo de la poesía de Berry en acción, la descripción perfecta de cómo una guitarra de rock & roll puede hacerte sentir el rey del mundo.
8. Hey Jude – The Beatles:[/size] El mayor éxito de los Beatles en Estados Unidos fue también el más largo, con una duración de siete minutos y once segundos. Durante las sesiones de grabación, el productor George Martin se opuso a que fuera tan largo, argumentando que las radios no lo pincharían. “Si es nuestro, lo harán”, le espetó Lennon. Paul McCartney compuso Hey Jude en junio de 1968, canturreando para sí mismo un día que iba a visitar a la que pronto se convertiría en ex mujer de Lennon, Cynthia, y a su hijo Julian.
Según McCartney, los primeros versos eran un mensaje de esperanza para Julian: “Venga, tus padres se han divorciado. Ya sé que no eres feliz, pero se te pasará”, dijo. McCartney cambió Jules por Jude y le enseñó una demo a Lennon, que la interpretó como una referencia a su relación con Yoko Ono. El alcance de Hey Jude es, sin embargo, mucho más universal gracias al consuelo que ofrece la letra de McCartney y al cálido encanto de su melodía.
9. Smells Like Teen Spirit - Nirvana: El productor Butch Vig oyó Smells Like Teen Spirit por primera vez en un granero en Tacoma, Washington, a principios de 1991. Lo hizo gracias a una casete grabada por el bajista Krist Novoselic, el batería Dave Grohl y el cantante-guitarrista-compositor Kurt Cobain. El sonido era lamentable. Vig (que estaba a punto de trabajar con el grupo en su álbum de debut en un sello grande, Nevermind) no pudo ni imaginar que el tema convertiría el punk underground en el nuevo estilo de moda y que catapultaría a Cobain, un joven de fuertes convicciones independientes, al superestrellato. “Distinguí la parte en que canta ‘Hello, hello’ y algunos acordes”, dijo Vig años después, “pero era tan indescifrable que no tenía ni idea de qué esperar”.
No era el único. Teen Spirit, una oleada de pureza distorsionada, borró todas las frivolidades ochenteras del mapa de un plumazo. “La canción era una llamada de atención”, dijo Novoselic en 2000. Efectivamente. Cobain lanzó una granada contra la invasión de las corporaciones en la cultura juvenil.
Teen Spirit fue el intento de Cobain de escribir la canción pop definitiva. “Kurt tenía esa combinación de rabia pop y alienación”, dijo Vig, “pero con una enorme sensibilidad pop. Su forma de cantar en Teen Spirit destila vulnerabilidad”.
Por desgracia, durante la última gira de Nirvana por Estados Unidos, en 1993, a Cobain le torturaba la idea de tocar Teen Spirit cada noche. “He escrito muchas otras canciones igual de buenas, si no mejores”, aseguraba. Acabó dejando de tocarla y, finalmente, se quitó la vida el 5 de abril de 1994.
10. What I’d Say – Ray Charles: La gente se volvía loca, les encan-taba aquel ummmmh, unnnh”, declaró Ray Charles a Rolling Stone en 1978 describiendo el impacto instantáneo de What’d I Say, su primer single en colarse entre los diez más vendidos y la mejor canción optimista de la historia del rock & roll. “Más tarde la gente comentó que era vulgar”, dijo Charles refiriéndose a la famosa onomatopeya cargada de sexualidad. “Pero diablos, afrontémoslo, todo el mundo ha experimentado el ummmmh, unnnh. Así es como llegamos a este mundo”.
Charles compuso el tema delante del público, a finales de 1958 o principios del 59. Él y su orquesta de R & B estaban tocando en un maratón de baile en una pequeña ciudad cerca de Pittsburgh. Charles agotó su repertorio al final del segundo set, se sentó al piano, le dijo a la banda que le siguiera y al grupo de vocalistas femeninas que le acompañaban, las Raeletts, que repitieran todo lo que él dijera. Al terminar, el público se acercó a preguntarle dónde podía comprar ese disco.
What’d I Say no era más que un puñado de estrofas sueltas e inconexas cuando Charles la grabó, el 18 de febrero de 1959. Pero el cantante supo aprovechar la fuerza del gospel que conocía tan bien, el éxtasis compartido de una de esas progresiones llamada-respuesta. “En la iglesia era muy sencillo”, escribió en su autobiografía, Brother Ray. “El pastor cantaba o recitaba y la congregación le contestaba”. En la era Eisenhower, What’d I Say era lo más parecido al sonido del orgasmo que podías escuchar en la radio. 45 años después, sigue siendo un buen desahogo.
11. My Generation – The Who: Dice la leyenda que el guitarrista de los Who, Pete Townshend, compuso My Generation, su particular corte de manga a todos los adultos que se interpusieran en su camino, el día que cumplía 20 años, el 19 de mayo de 1965, en un viaje de tren desde Londres a Southampton para grabar un programa de televisión. Al principo, la canción no era una llamada a la sublevación, sino un blues al estilo de Jimmy Reed que reflejaba el temor que sentía Townshend ante las rígidas estructuras del mundo adulto, capturado perfectamente en la famosa frase: “Espero morirme antes de hacerme viejo”.
“My Generation hablaba de encontrar tu lugar en la sociedad”, dijo en Rolling Stone en 1987. “Estaba totalmente perdido. El grupo era joven. Todo el mundo creía que nuestra carrera iba a ser muy breve”. Sin embargo, My Generation se convirtió en el pasaje de los Who hacia el lugar donde habitan las leyendas.
Los Who se pasaron dos meses arreglando y regrabando el tema hasta que dieron con la versión que buscaban, el 13 de octubre de 1965. Cuatro décadas más tarde, Townshend y el cantante Roger Daltrey son los únicos componentes de los Who que siguen vivos (faltan el bajista John Entwistle y el batería Keith Moon), pero siguen tocando My Generation en todos sus directos, ahora con el fuego y la sabiduría que aportan la edad.
12. A Change Is Gonna Come – Sam Cooke: En 1963, Sam Cooke (el primer gran cantante soul de Estados Unidos y uno de los artistas con más éxito del país) escuchó una canción que le inspiró y conmovió profundamente: Blowin’ in the Wind, de Bob Dylan. Le impresionó el reto implícito en el himno de Dylan: “Vaya”, se dijo Cooke, “¿un chico blanco ha escrito una canción como ésa?”.
La respuesta de Cooke, A Change is Gonna Come, grabada el 30 de enero de 1964, era más personal, tanto por su letra, en primera persona, como en las experiencias que precedieron su creación. En 9 de octubre de 1963 Cooke y su equipo, de gira por el sur de Estados Unidos, fueron arrestados en Shreveport, Lousiana, por intentar registrarse en un motel de blancos. El incidente aparece en la tercera estrofa de la canción. La última es una referencia directa a la muerte del hijo de 18 meses del cantante en junio de ese año. El 11 de diciembre de 1964, un año después de grabar el tema, Cooke fue asesinado en un motel de Los Ángeles. A Change se editó como single dos semanas después. Fue el adiós de Cooke y también su último éxito.
13. Yesterday – The Beatles: La mejor balada de Paul Mccartney ostenta el récord Guinness a la canción más grabada de la historia. En 1972, ya había 1.186 versiones de artistas tan variopintos como Sinatra, Otis Redding y Willie Nelson. Pero el enfoque original de McCartney (grabado el 14 de junio de 1965, en los estudios de Abbey Road) sigue siendo la más hermosa y conmovedora de todas: un sincero poema de arrepentimiento interpretado con una elegancia que atrapa. No participó ningún otro beatle. No hacía falta. Los arreglos de George Martin para un cuarteto de cuerda enfatizaban la melancolía de la composición, y la voz casi susurrada de McCartney reverberaba con nostalgia en los amplios espacios que tendrían que haber ocupado las guitarras eléctricas y la batería. La melodía, aseguraba, se le ocurrió en un sueño. “Mi padre se sabía un montón de viejas melodías de jazz, y pensé que tal vez simplemente la recordaba del pasado”. Tardaron año y medio en grabarla: “Nos daba un poco de vergüenza”, confesó McCartney. “Éramos una banda de rock”. Hoy, el ex beatle la considera su canción más completa.
14. Blowin’ In the Wind – Bob Dylan: En abril de 1962, en el Greenwich Village de Nueva York, Dylan dio un pequeño discurso antes de tocar una de sus nuevas canciones. “Ésta no es una canción protesta ni nada de eso porque yo no escribo canción protesta”, dijo. A continuación interpretó los versos primero y tercero de la inacabada Blowin’ in the Wind.
Grabada el 9 de julio de 1962 para su segundo disco, The Freewheelin’, Blowin’ se convirtió en la primera composición importante del cantautor. También es la canción protesta, diga lo que diga el autor, más famosa jamás escrita. Como compositor, supone la ruptura definitiva de Dylan con las convenciones retóricas del folk del momento y un certero resumen de los problemas que veía a su alrededor a través de una sucesión de preguntas poéticas, fieras y certeras que atacaban el que Dylan consideraba el peor mal de la humanidad: la indiferencia. “Los mayores criminales son los que miran a otro lado cuando ven que algo está mal”, escribió en la nota de presentación de The Freewheelin’.
“La compuse en diez minutos”, diría ese mismo año. “Añadí la letra a un tema tradicional. Es la tradición folk. Usas lo que otros han dejado ahí”… Y, por supuesto, lo pasas a los siguientes.
15. London Calling - The Clash: London Calling, el aviso de alarma de los noticiarios de la BBC durante la Segunda Guerra Mundial, fue la llamada de socorro de The Clash desde el corazón de la oscuridad. Cuando grabaron la canción, para su tercer disco, The Clash (la banda de punk más política del Reino Unido) estaban sin mánager y casi ahogados por las deudas. A su alrededor, su país pasaba por una crisis durísima: conflictos raciales, desempleo, abuso generalizado de las drogas… “Nos daba la sensación de que estábamos en las últimas”, dijo Joe Strummer, “y no había nadie para ayudarnos”. Strummer y el guitarrista Mick Jones canalizaron su preocupación en una canción que sonaba como si The Clash hubieran entrado en batalla, con las guitarras de Strummer y Jones galopando a un unísono metálico con el bajo de Paul Simonon y la artillería pesada de la batería de Topper Headon. Sobre ese sonido urgente, Strummer aullaba a propósito de desastres reales e imaginarios. Los versos “London is drowning/ And I live by the river [Londres se inunda/ y vivo al lado del río]” se basaba en el folklore popular. “Bromeábamos con que, si el Támesis llegaba a desbordarse, moriríamos todos”, contó Jones, “menos Strummer, que por entonces vivía en un edificio alto”.
16. I Want to Hold Your Hand - The Beatles: En 1963, los Beatles lanzaron un ultimátum. “Le dijimos a Brian Epstein [su mánager]: ‘No vamos a Estados Unidos hasta que tengamos un número uno”, contó McCartney. Así que él y Lennon compusieron, mano a mano, I Want to Hold Your Hand, una compleja serie de cambios de acorde y estados de ánimo en forma de luminoso capricho. La energía de la colaboración entre los dos se contagió a la interpretación del grupo. El 7 de febrero de 1964, los Beatles aterrizaron en Nueva York como querían: en lo más alto de las listas.
17 Purple Haze - The Jimi Hendrix Experience: La feroz marcha de guitarra de dos notas es uno de los riffs más inolvidables del rock & roll y lanzó no una sino dos revoluciones: la psicodelia de finales de los sesenta y la genialidad sin precendentes de Jimi Hendrix. Purple Haze, una llamarada de distorsión de guitarra de tres minutos, capturó el impulso liberador del Verano del Amor que estaba a punto de llegar. El tema, compuesto por Hendrix el 26 de diciembre de 1966 en los servicios de un club londinense, se convirtió en la brillante carta de presentación de sus habilidades, tan impresionantes como contradictorias. Hendrix les dio la réplica a los chillidos de su Stratocaster con otra guitarra de sonido más tímido manipulada con un nuevo aparato llamado Octavia y que luego grabaron al revés y a doble velocidad. El resultado: como salido de otro mundo.
18. Maybellene - Chuck Berry: El sonido de guitarra del rock empieza aquí. Esa mezcla de country, blues urbano y jazz que Chuck Berry convirtió en el lenguaje primario de la música pop ya aparece, perfectamente definida, en su primera grabación. La canción es una persecución de dos minutos contada en el lenguaje de la cultura de coches. Berry había empezado a componer Maybellene, originalmente titulada Ida Red, en el instituto. Según Johnnie Johnson, el pianista de Berry, fue Leonard Chess quien insistió en cambiarle el nombre a la canción y ponerle el de una caja de rímel que alguna mujer se había dejado olvidada en el estudio de Chicago en que grabaron el tema, el 21 de mayo de 1955. Berry, sin embargo, dijo que el nombre le sonaba de algún viejo anuario escolar.
19. Hound Dog - Elvis Presley: Hound Dog se editó como cara b del tercer single de Elvis para RCA. También fue la canción con que le dijo al mundo: os guste o no, el rock & roll está aquí para quedarse. Con una impresionante autoridad vocal y la fulminante guitarra principal de Scotty Moore, Presley transformó un tema anclado en el blues en una declaración de independencia de una generación respecto a sus mayores, fríos e inflexibles. “Me da igual lo que digan”, le dijo a un periodista unos días antes de la sesión en defensa de su música y su lenguaje corporal. “No soy repulsivo”. Hound Dog, perfeccionada en 31 tomas el 2 de julio de 1956 en los estudios de RCA en Nueva York, había sido compuesta en 1952 por dos adolescentes blancos, Jerry Leiber y Mike Stoller, para Big Mama Thornton.
20. Let It Be - The Beatles: Inspirada en el soul de iglesia de Aretha Franklin, un nervioso Paul McCartney empezó a escribir Let It Be en 1968, durante las convulsas sesiones del Álbum Blanco. Sus primeros versos (“When I find myself in times of trouble/ Mother Mary comes to me” [Cuando tengo problemas/ madre Mary viene a mí]”) salieron de un sueño en el que su difunta madre, Mary, le ofrecía consuelo y le decía que todo acabaría saliendo bien. “No estoy seguro de que ‘Let It Be’ [Déjalo estar] fueran sus palabras exactas”, recordaba McCartney, “pero ésa era la esencia de su consejo”. Aunque Lennon, que por entonces ya era el disidente del grupo, se mostró en contra de grabarla, acabaron haciéndolo y la toma definitiva se registró el 31 de enero de 1969, el día después de su último concierto en el tejado de las oficinas de Apple, en Londres.
21. Born to Run - Bruce Springsteen: Este tema de cuatro minutos y medio tardó tres meses y pico en ultimarse. Springsteen, que perseguía el impacto del Muro de Sonido de Phil Spector, metió cuerdas, varios teclados y más de una docena de pistas de guitarra. La letra fluía con la misma severidad implacable, contando una historia de jóvenes amantes en las carreteras de Nueva Jersey. “Lo importante es la idea, no el lugar donde ocurre”, dijo el Jefe en RS. “Podía pasar en Nueva Jersey, o en California o en Alaska”.
22. Be My Baby - The Ronettes: Spector ensayó este tema con Ronnie Bennett (su futura mujer y la única Ronette que canta) durante semanas, pero eso no impidió que hiciera 42 tomas antes de quedar satisfecho. Ayudado por una orquesta completa, creó un sonido exuberante que se convirtió en la Piedra Roseta de los Beatles o Brian Wilson, que asegura que ésta es su favorita. “Phil hizo cosas agotadoras y locas en este tema”, dice Larry Levine, su ingeniero de sonido, “que demuestran su genialidad”.
23. In My Life - The Beatles: In My Life fue, creo, mi primer trabajo realmente ambicioso”, dijo Lennon. “Hasta entonces todo había sido frívolo y desechable”. Esta balada refleja el giro hacia la seriedad que supuso el álbum Rubber Soul en la discografía de los Beatles y nació del desafío lanzado por un periodista: “¿Por qué no escribís canciones sobre vuestra vida?”. Lennon creó entonces una oda a su vida antes de los Beatles. El famoso “clavicordio” es en realidad un piano eléctrico que tocó el productor George Martin y que luego aceleraron en la cinta.
24. People Get Ready - The Impressions: "Era música guerrera dijo el activista por los derechos civiles Gordon Sellers. “Era música para escuchar mientras te preparabas para salir a la batalla”. Mayfield escribió esta balada R&B, según dijo, “en un estado de ánimo muy espiritual”. Poco después de que se editara, las iglesias de Chicago empezaron a incluir su propia versión en los libros de cantos. Curiosamente, donde, al final, Mayfield decía: “No necesitas billete/ simplemente da las gracias al Señor”, la versión de las iglesias decía: “Todo el mundo quiere ser libre/ eso lo sé”.
25. God Only Knows - The Beach Boys: “Es muy profunda, muy emocional”, dijo Paul McCartney de esta balada de Pet Sounds. McCartney y John Lennon escucharon Pet Sounds por primera vez en una exclusiva fiesta londinense. Esa misma noche, volvieron a casa de McCartney y compusieron Here, There and Everywhere, directamente influenciada por God Only Knows. La comedida voz principal de Carl Wilson convirtió al hermano tranquilo en el arma secreta del grupo, pero lo que le da al tema su fuerza son en realidad los arreglos de vientos, campanas, arpa, cuerdas, flauta, bajo, clarinete y acordeón. Brian, el hermano de Carl, estaba fascinado con la espiritualidad y aseguró que el tema había nacido de unas sesiones de oración en el estudio. “Lo convertimos en una especie de ceremonia religiosa”, dijo Brian de la grabación de Pet Sounds. El único problema: el uso de la palabra God
en el título, problemática en aquel entonces, hizo que algunas emisoras no radiaran el tema.26. A Day in the Life - The Beatles: A Day In The Life es una de las últimas auténticas colaboraciones entre Lennon y McCartney. Lennon escribió el principio y el final y McCartney la parte central. Para el clímax, contrataron a cuarenta músicos clásicos, los vistieron de esmoquin y sombreros de broma y les dijeron que tenían quince compases para pasar de la nota más baja que dieran sus instrumentos a la más alta. “Escucha esas trompetas… Son una puta locura”, dijo McCartney. El último acorde de piano puso fin al álbum Sgt. Pepper’s e hizo que pareciera que la música rock tenía infinitas posibilidades.
27. Layla - Derek and the Dominos: Metido en un triángulo amoroso con George y Patti Boyd Harrison, Clapton sacó el título de su mejor canción de amor de la historia romántica persa Layla y Majnún. Grabada por Derek and the Dominos (un grupo de vida corta que incluía a Clapton y a miembros de la Delaney and Bonnie’s Band), Layla arrasa con la voz afligida y los riffs cortantes de las guitarras de Clapton y su colaborador Duane Allman y acaba disolviéndose en una coda serena en la que manda el piano. “Era lo más intenso que me pasaba, sobre lo que más me apetecía escribir”, dijo Clapton en RS en 1974.
28. (Sittin’ on) the Dock of the Bay - Otis Redding: Unos días después de su concierto en el Festival Monterey Pop, Redding se alojaba en una casa flotante en Sausalito, California, mientras actuaba en San Francisco. Compuso la primera estrofa en esa casa y luego completó el tema con el guitarrista Steve Cropper en Memphis. Pocos días después, el avión de Redding cayó dentro de un lago en Wisconsin. Mientras los buceadores buscaban el cuerpo de Redding, Cropper mezcló Dock of the Bay. El 11 de diciembre de 1967 sacaron el avión del lago, con Redding aún atrapado en el asiento del copiloto.
29. Help! - The Beatles: "La mayoría de la gente cree que no es más que un tema de rock marchoso”, dijo Lennon. “Inconscientemente, estaba pidiendo ayuda. Entonces no me di cuenta; escribí la canción porque me la encargaron para la película”. Agobiado por la beatlemanía, Lennon estaba “comiendo como un cerdo”, bebiendo demasiado y “fumando marihuana para desayunar”. A los 24 años, ya echaba de menos su juventud. “No me gusta demasiado el disco”, dijo Lennon en RS. “Lo grabamos demasiado rápido, intentado ser comerciales”.
30. I Walk the Line - Johnny Cash: Cash empezó a trabajar en este tema mientras estaba en Alemania con el ejército del aire, años antes de poner un pie en un estudio. Lo recuperó después del éxito de Folsom Prison Blues, sólo para descubrir que la cinta en la que lo había grabado se había estropeado. Pero a Cash le gustó el sonido extraño de la copia y añadió un ritmo de click-clack frotando las cuerdas de la guitarra con un papel encerado. “Era como una voz que salía del centro de la tierra”, dijo Bob Dylan sobre el tema.
31. Stairway to Heaven - Led Zeppelin: Todos los himnos épicos se evalúan en comparación con Stairway to Heaven, la piedra angular de Led Zeppelin IV. Construida a partir de una introducción acústica que suena isabelina, gracias al solo de John Paul Jones y la letra fantasiosa de Plant, se transforma en un solo de Page que explota en las puertas del cielo. Page dijo que el tema había “cristalizado la esencia de la banda. Demostró de qué éramos capaces. Fue un hito para nosotros. Todos los músicos quieren hacer algo que aguante el paso del tiempo. Supongo que nosotros lo conseguimos con Stairway”.
32. Sympathy for the Devil - The Rolling Stones: La inspiración para este tema diabólico salió de la novela El maestro y Margarita, del escritor soviético Mihail Bulgakov, que cuenta las aventuras de Satán en el Moscú de 1930. Los Stones le dieron al demonio uno de sus mejores ritmos, construido sobre la base de las congas de Rocky Dijon y las maracas de Bill Wyman. “Los medios dijeron que éramos el demonio”, dijo Richards, “y empezamos a pensar en el mal… Todo el mundo es Lucifer”.
33. River Deep-Mountain High - Ike and Tina Turner: Spector había oído el Ike and Tina Turner Revue en un club en un momento en que la carrera del dúo estaba estancada después de sus éxitos de principios de los sesenta. Spector tenía una canción, River Deep - Mountain High que creía que podía ser un gran éxito. Le pidió a Tina que la cantara y prohibió que Ike asistiera a las sesiones. “Tuve que cantarla 500.000 veces”, contó Tina. “Sudaba tanto que acabé grabando en sujetador”.
34. You’ve Lost That Lovin’ Feelin’ - The Righteous Brothers: Spector estaba dirigiendo a los músicos de un concierto de las Ronettes cuando decidió contratar a los Righteous Brothers, que estaban en el cartel. Después les pidió a Mann y Weil su ayuda para componer un tema para ellos. La increíblemente profunda introducción de Bill Medley atrapaba a cualquiera que la escuchara. Bobby Hatfield se quedó de piedra con el solo de su compañero. Le dijo a Spector: “¿Y yo qué hago mientras canta la primera estrofa”. El productor contestó: “Puedes ir directo al banco”.
35. Light My Fire - The Doors: Fue la primera canción que compuso Krieger, con la colaboración de Jim Morrison para la letra y arreglos del resto de la banda. “Fue como si hubiera ido acumulando cosas en la cabeza hasta ese momento, cuando lo aproveché todo a la vez”, dijo Krieger en RS. El tema catapultó a los Doors a la fama de la noche a la mañana, lo que, según Krieger, formaba parte del plan de Morrison. “Jim imaginaba al grupo subiendo como un cohete”, dijo Krieger. Fire duraba siete minutos en el disco. En el single se eliminaron los solos de guitarra y teclado y el tema se quedó en tres minutos.
36. One - U2: Achtung Baby fue el disco en el que U2 cambió su seriedad por sentido del humor. Sin embargo, el nuevo planteamiento dio como resultado su single más conmovedor. One salió en realidad de otra canción, Mysterious Ways. A The Edge se le ocurrieron dos alternativas para una parte de ese tema y a Bono le gustó tanto una de ellas que escribió otra letra para esa parte. “Hay gente que me ha comentado que habían puesto One en su boda”, dijo The Edge. “Y yo me quedaba pensando: ‘¿Habrán escuchado la letra? En realidad no es ese tipo de canción”.
37. No Woman, No Cry - Bob Marley and the Wailers: El “patio del gobierno en Trench Town” del que Marley habla en Woman se refiere a las viviendas de protección oficial donde vivía el cantante a finales de los 50. Marley incluyó entre los compositores a su amigo Vincent Ford para mantener en funcionamiento el comedor de beneficencia de Ford en Kingston.
38. Gimme Shelter - The Rolling Stones: El arranque de richards, interpretado en una guitarra copiada de una de las de Chuck Berry, conjura un aura de misterio jamás igualada. La cantante Merry Clayton, que hacía los coros, desata el apocalipsis con un lamento atormentado. “Sólo un disparo nos separa del crimen”. La canción se editó tras el asesinato de los Ángeles del Infierno en Altamont.
39. That’ll Be the Day - Buddy Holly and the Crickets: Grabada en Clovis, Nuevo México, en febrero de 1957, el título del tema salía de una frase recurrente de la película de John Wayne Centauros del desierto. “Grabamos el tema como una demo para mandar a Nueva York, a ver si les gustaba el sonido del grupo, no como máster”, recordaba Allison, el batería de los Crickets. “Así que la tocamos despreocupadamente”. Allison dice que la guitarra de Holly en el corte estaba influenciada por el bluesman Lonnie Johson.
40. Dancing in the Street - Martha and the Vandellas: Stevenson, que le dio a Martha Reeves su primer trabajo como secretaria, le propuso al grupo este tema después de que lo rechazara una compañera de la Motown (y futura señora de Stevenson): Kim Weston. El trío aceptó grabar una demo del tema con los compositores cantando en segundo plano. “Cuando Martha se metió”, dijo Stevenson, “ya no hubo más que hablar”. Reeves reinventó el mundo en forma de fiesta gigante.
41. The Weight - The Band: The Band eran conocidos sobre todo como banda de acompañamiento de Bob Dylan cuando se retiraron a una casa rosa en Woodstock, Nueva York, para grabar su debut, Music From Big Pink. El álbum giraba en torno a The Weight, una extraña fábula sobre las obligaciones y las cargas. Robertson dijo que se había inspirado en las películas de Luis Buñuel “sobre la imposibilidad de alcanzar la santidad”. En cuanto al verso de reminiscencias bíblicas que habla de “ser llevado a Nazaret” se refiere a al Nazaret, Pensilvania, donde tiene su sede la fábrica Martin Guitar.
42. Waterloo Sunset - The Kinks: Los hermanos Davies estaban en mitad de la grabación de su quinto disco, Something Else by the Kinks, cuando Ray tocó para Dave una versión sin pulir de esta delicada balada de pop orquestal. “Empezamos a añadir partes vocales en torno al estribillo”, dijo Dave. Al principio, Ray se resistió a compartir la autoría de la letra, sobre “un solitario que no necesita amigos”. Pero luego, dijo, “me dio vergüenza que fuera tan personal. Era como un diario que ningún extraño debería leer”.
43. Tutti-Frutti - Little Richard: "Llevaba años cantando Tutti Frutti”, dijo Richard, “pero nunca pensé en ella como una canción para grabar”. El productor Blackwell le pidió a La Bostrie, una joven compositora, que puliera la letra para eliminar las alusiones guarras [ver pag. 130]. “Quince minutos antes de que acabara la sesión, llega esta chica y me pone delante esa letra tópica”, dijo Blackwell. Richard acabó haciendo su propia versión y cargando de dinamita los versos manidos de La Biostrie.
44. Georgia on My Mind - Ray Charles: El conductor de Charles le había escuchado cantar Georgia on My Mind en el coche y le sugirió que la metiera en el disco en el que estaba trabajando y en el que todas las canciones contenían nombres de lugares en el título. Una vez que la grabó, sin embargo, Charles aseguró que se le ocurrían muchas formas en que la versión podía haber quedado mejor. Poco antes de que el single entrara en listas, Charles lo cantó en su debut televisivo, en el programa de Hugh Hefner Playboy Penthouse.
45. Heartbreak Hotel - Elvis Presley: Cuando RCA contrató a Elvis Presley, esperaban de él más éxitos en la onda rockabily de sus singles para Sun Records. Presley grabó este tema lento y pesimista, coescrito por Axton, su ex promotor, e inspirado en una noticia sobre una nota de suicidio de sólo una línea: “Camino por una calle solitaria”. Pero lo que el fundador de Sun Records, Sam Phillips, llamó un “desastre mórbido” acabó convirtiéndose en el primer Número Uno de Presley, consiguiendo unas ventas millonarias gracias en parte a la guitarra metálica de Scotty Moore y al bajo punzante de Bill Black.
46. Heroes - David Bowie: Después de una temporada nadando en coca en Los Ángeles, Bowie se estaba desintoxicando en Berlín cuando espió a dos amantes que se habían citado delante del Muro. “Pensé que, de todos los lugares para quedar en Berlín”, dijo Bowie, “¿por qué iba alguien a elegir un banco debajo de una torre de vigilancia en el Muro?”. Imaginando la historia detrás de esa relación, Bowie escribió su canción más compasiva, en la que se lamenta durante seis minutos por el triste destino de dos amantes malditos que encuentran juntos un momento de redención, sólo por un día.
47. Bridge Over Troubled Water - Simon and Garfunkel: Cuando Simon escribió este homenaje a la amistad en 1970, su relación con Garfunkel era tensa; incluso discutieron sobre si Garfunkel debía o no cantar en este tema. “Él creía que debía hacerlo yo”, dijo Simon, “y muchas veces siento no haberlo hecho”. La tercera estrofa fue idea de Garfunkel. Simon la escribió, pero nunca le ha gustado.
48. All Along the Watchtower - The Jimi Hendrix Experience: All along the watchtower acababa de editarse en el álbum de Dylan John Wesley Harding, cuando Hendrix empezó a trabajar con el tema en el estudio Electric Ladyland en Nueva York, el 21 de enero de 1968. Usando el verso “Y el viento empezó a aullar” como inspiración, Hendrix construyó un tumultuoso solo en cuatro partes que transformó la concisión de Dylan en un huracán eléctrico. El propio Dylan reconoció el mérito de Hendrix: en sus versiones posteriores de Watchtower emuló la versión de Hendrix.
49. Hotel California - Eagles: Se ha rumoreado que Hotel California trata sobre la adicción a la heroína o el culto a Satán, pero Henley tenía en la cabeza cuestiones más prosaícas. “Éramos chavales de clase media del Medio Oeste”, explicó. “Hotel California era nuestra interpretación de la buena vida en Los Ángeles” (lo que no excluye ni la heroína ni a Satán). Grabando en Miami, Felder no conseguía recrear su introducción de doce cuerdas. En medio de un ataque de pánico, llamó a su ama de llaves para que buscara entre las cintas de su estudio casero y le pusiera la demo por teléfono.
50. The Tracks of My Tears - Smokey Robinson and the Miracles: Dice la leyenda que siempre había una parte del público que se echaba literalmente a llorar cuando Robinson and the Miracles interpretaban The Tracks of My Tears. “Tenía algo que encantaba a la gente”, dijo Moore, de los Miracles, a Rolling Stone. “Les desataba las emociones más profundas”. Entre esas personas, cuyas emociones removía este tema, estaba Pete Townshend, que llegó a obsesionarse con la forma en que Robinson había metido la palabra substitute en la canción (“Although she may be cute/ She’s just a substitute [Aunque parece guapa/ no es más que una sustituta]) y de ahí salió el éxito de los Who de 1966 Substitute. Robinson trabajó en The Tracks of My Tears con Moore y el guitarrista de los Miracles, Tamplin. El tema era un ganador tan claro que incluso el muy exigente fundador de la Motown, Berry Gordy, dijo que era una obra maestra.