¿Existe alguna frontera que nunca cruzaremos?
¿Hay lugares que nunca alcanzaremos, sin importar cuánto lo intentemos?
Si, si los hay. Incluso con tecnología de ciencia ficción, estamos atrapados en nuestro bolsillo en el Universo.
¿Cómo puede ser esto posible? Y, ¿cuán lejos podemos ir? Vamos a averiguarlo.
Vivimos en un tranquilo brazo de la Vía Láctea.
Una galaxia espiral de tamaño promedio (Casi 100.000 años luz de largo) albergando miles de millones de estrellas, nubes de gas, materia oscura, agujeros negros, estrellas de neutrones, y planetas, con un agujero negro supermasivo en el centro galáctico.
Desde lejos, nuestra galaxia se ve densa, pero en realidad, está formada mayormente por espacio vacío.
Con nuestra tecnología actual, enviar a un humano a la estrella más cercana tomaría miles de años.
Sin embargo, la Vía Láctea no está sola. Junto con la galaxia de Andrómeda y más de cincuenta galaxias enanas, forma parte del Grupo Local;
Una región del espacio de casi 10 millones de años luz de diámetro.
Es uno de cientos de grupo de galaxias en el Supercúmulo de Laniakea, el cual es solo uno de los millones de supercúmulos que forman el universo observable.
Ahora, supongamos por un momento que tenemos un futuro glorioso; la humanidad se convierte en una civilización de tipo tres.
No es aniquilada por extraterrestres.
Y desarrolla los viajes interestelares basados en nuestra compresión actual de la física.
En este escenario optimista, ¿cuán lejos podríamos posiblemente ir?
Solo al grupo local. Es la estructura más grande de la cual la humanidad será parte.
Aunque es ciertamente inmenso, el grupo local aporta solamente con el 0.00000000001% del universo observable.
Dejemos que este número decante por un momento. Estamos limitados a una cien mil millonésima de 1% del universo observable.
El simple hecho que exista en verdad un límite para nosotros y que hay mucho más del universo que nunca seremos capaces de tocar, es un poco aterrador.
¿Por qué no podemos ir más lejos? Todo tiene que ver con la naturaleza de la nada.
La nada, o espacio vacío, no está vacío sino que tiene energía intrínseca a si; las llamadas Fluctuaciones Cuánticas.
En una escala mínima, hay acción constante, partículas y anti-partículas apareciendo y aniquilándose entre ellas.
Puedes imaginar este vacío cuántico como una trozo de espuma con regiones más y menos densas.
Ahora, volvamos 13.8 mil millones de años, cuando la estructura del espacio estaba hecha absolutamente de nada.
Justo después del Big Bang, en un evento conocido como inflación cósmica, el universo observable se expandió desde el tamaño de una canica.
A billones de kilómetros en fracciones de segundo. Este súbito estiramiento del universo fue tan rápido y extremo, que todas esas fluctuaciones cuánticas también se estiraron y las distancias subatómicas se volvieron distancias galácticas.
Con regiones densas y menos densas. Después de la inflación la gravedad comenzó a jalar todo junto de regreso.
A gran escala, la expansión fue muy rápida y poderosa para ser sobrepasada pero en escalas pequeñas, la gravedad se alzó victoriosa.
Con el tiempo las regiones densas o bolsillos del universo crecieron en grupos de galaxias, como aquel en el que vivimos hoy en día. Solo las cosas dentro de nuestro bolsillo, el grupo Local, están ligadas a nosotros gravitacionalmente. ¿Cual es el problema? ¿Porqué no podemos viajar desde nuestro bolso hacia el siguiente?
Aquí, la energía oscura complica todo.
Hace casi 6 mil millones de años, la energía oscura se quedó a cargo. Es básicamente una fuerza o efecto invisible, que causa y acelera la expansión del universo.
No sabemos por qué o qué es la energía oscura, pero podemos ver claramente sus efectos.
En el universo temprano, habían grandes sectores fríos alrededor del grupo local, que crecieron en grandes cúmulos con miles de galaxias.
Estamos rodeados de un montón de cosas, pero ninguna de esas estructuras y galaxias, fuera del grupo local, están ligadas gravitacionalmente a nosotros.
Mientras más se expande el universo, mayor se hace la distancia entre nosotros y otros bolsos gravitacionales.
Con el tiempo, la energía oscura empujará al resto del universo lejos de nosotros haciendo que todos los cúmulos, galaxias y grupos eventualmente sean inalcanzables.
El próximo grupo de galaxias ya está a millones de años luz de distancia, pero todos ellos se alejan de nosotros a velocidades que nunca esperamos igualar.
Podríamos dejar el grupo local y luego volar a través del espacio intergaláctico, hacia la oscuridad, pero nunca llegaríamos a sitio alguno.
Mientras nos aislemos más y más, el grupo local se volverá más fuertemente ligado y se fusionará para formar una gran galaxia elíptica con el poco original nombre de Lactómeda, en unos pocos miles de millones de años.
Pero, se volverá todo aún más deprimente. En cierto momento, las galaxias fuera del grupo local estarán tan lejos que serán muy débiles para detectarlas y los pocos fotones que logren alcanzarnos estarán desplazados a longitudes de onda tan largas, que serán indetectables.
Una vez esto ocurra, no habrá información fuera del grupo local capaz de alcanzarnos. El universo se esfumará a la vista. Se verá oscuro y vacío en todas partes, para siempre.
Un ser nacido en un futuro lejano en Lactómeda pensará que no hay nada, salvo su galaxia en todo el universo.
Cuando miren profundo hacia el vacío, solo verán más vacío y oscuridad. No serán capaces de ver la radiación de fondo cósmica y no serán capaces de aprender acerca del Big Bang. Seguramente creerán en una deidad o algo por el estilo al desconocer el origen del universo.
La naturaleza del universo en expansión, cuando comenzó y cómo terminará. Pensarán que el universo es estático y eterno. Lactómeda será una isla en la oscuridad, lentamente volviéndose más y más oscura.
Pero incluso con sus billones de estrellas el grupo local es, ciertamente, suficientemente grande para la humanidad.
Después de todo, todavía no sabemos cómo salir de nuestro sistema solar.
Y tenemos miles de millones de años para explorar nuestra galaxia.
Tenemos la increíble fortuna de existir en el momento perfecto del tiempo para ver, no solo nuestro futuro pero también nuestro pasado más distante.
Como aislado y remoto nuestro grupo local es, podemos percibir al universo completo, grande y espectacular, tal como es ahora mismo.
Pero eso es en el mejor de los casos, aún no sabemos si dentro de unos años nos chocará un meteorito, tendremos una guerra nuclear o las maquinas tomaran control del mundo y nos aniquilarán.
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