
El icono de la moda Coco Chanel, tenía un oscuro secreto guardado en el armario: durante la Segunda Guerra Mundial trabajó activamente para la Abwehr, el servicio de inteligencia del aparato nazi.
Según el periodista Hal Vaughan, investigador norteamericano, la agente Chanel tenía un código numérico que la identificaba (F-7124) y hasta un nombre en clave: Westminster. Un nombre en honor a uno de sus amantes ocasionales, el duque de Westminster, con quien solía ir de pesca durante semanas.
Durante la guerra Chanel cerró todas sus tiendas parisinas y se alojó en el prestigioso Hotel Ritz, hogar temporal de decenas de oficiales alemanes de alto rango. Uno de sus principales productos, “Chanel nº5″, estaba en un 90% en manos de industriales judíos y Chanel intentó apropiarse de la totalidad de la firma basándose en las nuevas leyes antisemitas nazis. Sin embargo sus esfuerzos fueron en vano ya que los directores de “Parfums Chanel”, los hermanos Wertheimer, habían traspasado legalmente su negocio al empresario francés y cristiano Felix Amiot.
Chanel “coqueteaba” con conocidos nazis como Hans Günther von Dincklage o Walter Kutschmann, éste último sospechoso de la muerte de cientos de judíos polacos a principios de la guerra. Kutschmann era además el enlace entre Chanel y las SS en París y juntos hicieron varios viajes a España.
La investigación de Vaughan, que forma parte del libro “Sleeping with the enemy: Coco Chanel´s secret war”, revela que también vino a España con el traidor francés y agente alemán Baron Louis de Vaufreland para “identificar hombres y mujeres que pudieran ser reclutados o coaccionados para espiar para la Alemania nazi.”
“Chanel, que conocía a Sir Samuel Hoare, el embajador británico en España por sus relaciones con el Duque de Westminster, Hugh Grosvenor, estaba allí para proporcionar una tapadera al trabajo de Vaufreland” narra Vaughan.
El libro también cita un documento secreto del MI6 en el que el desertor alemán y ex-agente de la Abwehr Joseph von Ledebur-Wicheln explica cómo Chanel y von Dincklage viajaron en 1943 a Berlín para ofrecer a Himmler los servicios de ésta última. Dincklage, el agente F-8680, es descrito como un peligroso “espía alemán” que dirigía “una red espía en el Mediterráneo y París y que informaba directamente al ministro de propaganda nazi Joseph Goebbels, quien le honró durante la guerra.”
En 1943 Chanel contactó con su antigua musa y amiga Vera Bate Lombardi para reanudar una relación comercial interrumpida por la guerra. La sentimental propuesta de Chanel era en realidad parte de un plan nazi llamado “Operación Modelhut”, orquestado por Walter Schellenberg, y cuyo principal objetivo era tener acceso a uno de los familiares de Lombardi: Winston Churchill. Lombardi se negó en rotundo y la Gestapo la acusó de espionaje y la arrojó a lo más profundo de una prisión en Roma antes de ser enviada a Áustria.
Tras la guerra Chanel fue acusada de colaboracionista y arrestada por el ejército norteamericano, en parte gracias a los relatos de Lombardi, pero sus cargos fueron desestimados. El libro de Vaughan aporta fuentes que sugieren que fue el mismo Churchill quien promovió su puesta en libertad.
Chanel marchó a Suiza y al regresar en 1954 contactó de nuevo con la familia Wertheimer para cederles su 10% de “Perfumes Chanel” a cambio de un “pequeño” estipendio mensual. Su reputación había renacido de nuevo y hoy en día su nombre aún es sinónimo de elegancia y buen gusto.


