Buenas taringeros !
Percy von Lipinski estaba parado sobre una silla mientras decoraba el árbol de navidad de su familia. Se encontraba colgando un adorno alemán hecho de vidrio cuando se desbalanceó y se agarró de una de las ramas del pino, con la que se picó la mano izquierda mientras recuperaba el equilibrio.
Suena inofensivo, ¿cierto? En ese momento von Lipinski, de 57 años, no tenía idea que ese incidente ocurrido en 2008 casi iba a costarle la mano entera, si no es que su vida.
Lo que parecía una herida sin importancia resultó ser una enfermedad causada por una fascitis necrotizante que se come la carne, la misma condición que se presentó recientemente en dos casos con mucha difusión en Estados Unidos.
“Le he contado esta historia a mucha gente para que estén conscientes que esto también puede pasarte a ti”, dijo von Lipinski, quien vive en Vancouver, Columbia Británica. “Nunca jamás le resten importancia a una infección”.
Existen muchas cepas de distintas bacterias que causan la enfermedad come carne por una fascitis necrotizante. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) calcula que existen de 9.000 a 11.500 casos de infecciones causadas por la bacteria estreptococo del grupo A, donde uno de esos casos presenta fascitis necrotizante cada año. De ellos, sólo el 6% o 7% son considerados agresivos. Es más común que la bacteria resulte en una infección que provoque una faringitis estreptocócica o una infección en la piel llamada impétigo.
La infección de Copeland se originó de la cepa bacteriana llamada Aeromonas hydrophila, tan poco común que no se cuenta con buena información sobre la incidencia de esta enfermedad que come carne.
La CDC dice que cerca del 25% de los pacientes que padecen de fascitis necrotizante mueren. Canadá presenta de 90 a 200 casos por año, con una tasa de mortalidad entre el 20% y el 30%, esto de acuerdo con la información de la Agencia de Salud Pública de Canadá.
En aquella temporada navideña de 2008 von Lipinski no pensaba mucho en la herida causada por la aguja del pino hasta que el enrojecimiento se expandió, lo que le causaba dolores poco usuales. Él y su esposa, la médico ginecóloga obstetra Olga von Lipinski, se encontraban cenendo junto con un grupo de médicos. Ellos le recomendaron tomar antibióticos, que el matrimonio tenía en casa.
Pero la esposa de von Lipinski supo que algo estaba mal cuando vio que Percy se levantaba continuamente durante la noche, incapaz de conciliar el sueño debido al dolor. A la mañana siguiente la herida de su mano había empeorado.
La historia de von Lipinski es la típica historia sobre este tipo de infecciones que conoce el médico William Schafner, jefe del departamento de Medicina Preventiva del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt. Los síntomas típicos de este problema son fiebre y dolor persistente desproporcionado al tamaño de la lesión. Muchas veces dice que lo han descrito como “el peor dolor que han sentido jamás”.
Dijo que el 10% de los pacientes no pueden recordar haber tenido alguna lesión antes que comenzara a presentarse la infección.
Algunos casos presentan lesiones penetrantes y profundas, tal como en el caso de Copeland. En otros casos, como el de von Lipinski, las lesiones son inofensivas. Pero la infección puede desarrollarse aun cuando la piel no tiene lesiones, un simple golpe también puede des-encadenarla .
Como sucede con muchas otras enfermedades, la vulnerabilidad de la gente hacia una infección por una bacteria que come carne se incrementa con la edad y otras condiciones presentes que pudieran comprometer al sistema inmunológico. El retraso en los cuidados requeridos para tratar una herida también puede predisponer a la persona a que empeore su condición.
bueno ya vieron hay que tener mas cuidado

