Te conozco.
No puedo verte
aunque estés.
No logré mirarte
pero estás;
más lejos, más cerca
presente, ausente ...
siempre sé que estás.
Ya no llegan a mi oído
tus proezas, tus derrotas,
delirios y sueños.
Ya no sé qué calles caminas,
ni qué puertas golpeas;
con quienes andas,
y menos que menos
qué es lo que pensas.
Tus planes habrán cambiado,
tu rumbo de trompo
seguirá intacto, o no.
Ya nada sé.
Pero te siento, te pienso,
te percibo, te intuyo.
Sé quién sos;
y todavía sé lo que decís,
aunque no lo digas.
Las distancias están.
Es un hecho.
Así como que sigo sin recordar
donde guarde todo el tiempo
que con tanto esmero ahorré.
Aún así tranquilo,
recobrá tu paz;
todo, es verdad.
No importa cuantos trajes te pruebes,
si quiera importa
que los creas tu propia piel.
Yo, sé quién sos.
No puedo verte
aunque estés.
No logré mirarte
pero estás;
más lejos, más cerca
presente, ausente ...
siempre sé que estás.
Ya no llegan a mi oído
tus proezas, tus derrotas,
delirios y sueños.
Ya no sé qué calles caminas,
ni qué puertas golpeas;
con quienes andas,
y menos que menos
qué es lo que pensas.
Tus planes habrán cambiado,
tu rumbo de trompo
seguirá intacto, o no.
Ya nada sé.
Pero te siento, te pienso,
te percibo, te intuyo.
Sé quién sos;
y todavía sé lo que decís,
aunque no lo digas.
Las distancias están.
Es un hecho.
Así como que sigo sin recordar
donde guarde todo el tiempo
que con tanto esmero ahorré.
Aún así tranquilo,
recobrá tu paz;
todo, es verdad.
No importa cuantos trajes te pruebes,
si quiera importa
que los creas tu propia piel.
Yo, sé quién sos.
¡Gracias por tomarse el tiempo de leerlo!
El cometa: Poemas con Alma
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