Quiero empezar compartiendo esta opinión extraída de un usuario de taringa que me llamó mucho la atención.
Por qué nos conformamos con lo que pasa en la sociedad? Por qué nos conformamos con las injusticias actuales? Por qué no podemos ser unidos en vez de luchar entre hermanos por los intereses de unos pocos?
La sociedad nos ha convertido en meros competidores, desde que nacemos hasta que fallecemos nos hacen pensar que para triunfar en la vida, uno debe ser mejor que otro... Nos dividen.
Los hombres tipo, de la clase media: Todos los días de la semana nos levantamos con el día planificado, es como si fueramos robots que tienen asignadas distintas tareas a diferentes horarios; nos levantamos a las 6hs o 7hs (más o menos), desayunamos, vamos a trabajar o a estudiar, break de las 12(almuerzo), seguimos trabajando/estudiando, tipo 6 de la tarde volvemos a casa, merendamos, vemos una peli o hablamos con la chica q nos gusta, etc, cenamos, vemos la televisión lava cabezas, nos vamos a dormir tipo 00hs. De lunes a Sabado es lo mismo, la misma monotonía por todo el año durante el resto de tu vida, hasta que llegues a los 65/70 años y pienses en jubilarte, pero te das cuenta de que el dinero que te dan de jubilación es una caca, entonces laburás otros diez años más hasta que te morís siendo un esclavo del sistema.
Te pasaste toda tu vida laburando, ni siquiera para beneficiar a la sociedad, sino para beneficiar a las corporaciones, que estan cágadas en guita, siempre quieren más. Si tenes suerte, hay un día que no trabajas, el domingo "EL DÍA DE COMPRAS": Vas al shopping y te gastas todo.
Esta sociedad esta creada únicamente para el consumismo. Es la idea principal del sistema en que vivimos, consumir, consumir, consumir, ciegamente sin darse cuenta que en algún momento esos recursos se van a acabar, y ahí si que vamos a estar jodidos. No nos dejan ver que cada día servirmos a las personas que están llenas de riquezas (y son las que controlan el mundo, no pienses que los políticos lo son) y cagamos cada vez más a las personas más necesitadas. Las crisis, las guerras, las elecciones, las instituciones religiosas, los bancos, las corporaciones, los medios, todo está organizado y planificado en su debida manera. Te hacen creer que cada cuatro años votas por personas que te representan, pero ellos son nada más una cortina que esconde a los hombres detrás de ella; y luego le ponen el titulo de DEMOCRACIA a esto. Los Medios de Comunicaciones te lavan la cabezas desde que te despertas hasta que volves a la cama, diciendote que comprar, que consumir, como pensar; y todo esto lo logran a través del miedo. HAY DOS ARMAS que son las mas potentes en el control de una sociedad:
1) El Miedo: Te dicen (a través de los medios) que en cualquier momento te pueden robar, matar, que en cualquier momento vas a perder tu casa, vas a quedar endeudado, en cualquier momento va a haber un ataque terrorista. Entonces el pueblo que hace? "Si señor le obedecemos vamos a hacer lo que usted nos diga, porque tenemos tanto miedo que no podemos pensar"
2) EL control de la educación: Toman control de los planes de estudio, de repente se prohiben libros que DEBES LEER, se manipula la verdad, bajan el nivel de dificultad para aprovar un examen, etc. No hay nada mejor para el control de un sociedad, que la ignorancia de ésta. Un Pueblo educado es muchisimo más dificil de controlar que uno ingenuo.
LAS GUERRAS:: Hay dos tipos de personas que van a la guerra (mis respetos hacia ellas):
.Las que no tienen otra salida porque, el servicio militar es obligatorio o porque no tienen dinero para pagar la universidad, la comida, etc. Entonces le lavan la cabeza diciendo que van a estar portegidos con tres comidas por día y que tendrán la universidad paga (así es como metieron a muchos de los pibes eeuu a ir a la guerra con irak). Esto es TERRIBLE que uno país obligue a su pueblo a ir a matarse!!! LA PERDIDA DE SANGRE NO SE SOLUCIONA CON MÁS SANGRE.
.El otro tipo es el que va creyendo que sirve a la patría: no te confundas, no estas sirviendo ni a la patria ni estas protegiendo a tus hermanos del mismo país. Estas yendo a una muerte segura (si no moris seguramente terminas con grandes problemas psicologicos) por los intereses de los bancos, quienes se hacen el dinerillo porq los gobiernos para atacar un país necesitan de dinero para comprar las armas, adivina a quien le piden dinero?.
Por qué sucede todo esto, es que la gente es mala? Noooo. No existe tal cosa como el bien o el mal, todos somos lo que somos por las cosas que vivimos, la forman en que nos criaron y los conocimientos que adquirimos a través de nuestras vidas. El bien y el mal es otra de las formas con que instituciones como las iglesias han manejado a la población para que se porte de determinada manera: "Si mentis, blasfemas, sos homosexual, no crees en la iglesia, cuestionas el tradicionalismo, usas forro, etc te vas al infierno!!".
Volviendo a la pregunta, esto sucede por el dinero. El dinero es el que mueve la ambición, todos, absolutamente todos los que participan en este sistema son esclavos del dinero, lo necesitan para vivir, para comer, para viajar, para tener un techo, para higienizarse, etc. Por eso mientras exista el dinero y existan los bancos (su hermanito gemelo, encargado de que nunca puedas pagar tus deudas) siempre seremos esclavos, y siempre habrá desigualdad. Así es que por culpa de ello en la actualidad el 53% de la población vive a 2 dolares al día, y el 1% de la población posee el 40% de la riqueza mundial.
No me confundan! No soy ni comunista, ni capitalista, no soy ni socialista ni fascista, no soy católico ni judio, no soy budista ni musulman. La gente me pregunta entonces en que creo? Creo primero que nada en MI (todos debemos confiar en uno mismos), en mi familia, en mis amigos, y en una población conjunta, un trabajo unido. Todos somos uno, y uno somos todos. No dejen que la moda y el dinero les haga pensar otra cosa, todos somos seres humanos y como tales tenemos los mismos derechos.
Imaginense un futuro en donde nos dedicaramos solamente a las cosas que quisieramos, al ocio (pintar, actuar, escribir, leer, cantar, etc), en donde no fuera necesario tener un trabajo remunerado porque las tecnologías y los recursos que poseemos hacen el trabajo por nosotros. No sería fantastico? Eso es posible, poseemos las tecnologías y poseemos los recursos. Entonces que nos impide hacer esto? Las corporaciones, los bancos, las instituciones religiosas, los medios, ellos estan cegados por el dinero, y lo único que quieren es más. HAY QUE TERMINAR CON LOS TRADICIONALISMOS!! AL PROGRESO NO SE LE GANA, TARDE O TEMPRANO LLEGA. Pero mejor que nos apuremos, porque depende de nosotros.
Hay una herramienta fundamental que poseemos las personas por lo que podemos ganarle a todo esto: "LA DUDA". La duda nos hace pensar, nos hace replantear ciertas cosas, si las estamos haciendo bien o no. Gracias a la duda el hombre primitivo se preguntó si podía crear un instrumento que le sirviera para viajar por el terreno sin necesidad de usar las piernas, y así surgio la rueda. Con la duda, surgió el fuego planificado, con la duda se descubrió que el mundo giraba al rededor del sol, con la duda se descubrió la luz electrica, y la medicina moderna, y las galaxias, etc!!.
LA DUDA, el pensar es el peor enemigo del sistema tradicional. Usemoslo!!! JUNTOS PODEMOS!!!
AHORA SIGUE MI POST CON DOS TEMAS FUNDAMENTALES DEL MUNDO ACTUAL, LAS GRANDES CORPORACIONES Y EL NEGOCIO DE LA MEDICINA MODERNA.
¿Quién Gobierna el Mundo? ¿Qué pueden hacer los ciudadanos?
A la primera pregunta podemos dar dos respuestas, una sería una versión fiel a lo que se puede leer en los medios de comunicación, un mundo preclaro, donde todas aquellas divisiones que se nos venden para clasificarlo todo son reales, tangibles… Izquierda, Derecha, Tercer Mundo, Primer Mundo, Globalización, Capitalismo, Mercado, etc… Utilizando esta visión, nuestro mundo sería simple, fácil, sencillo, feliz… La felicidad del ignorante tal vez.
La otra respuesta que podemos dar nos situa en un mundo en el que hay sombras, enigmas, mil motivos de inquietud, donde los límites no existen, donde la claridad ha desaparecido, donde no hay blanco y negro, si no que todo es una extraña gama de grises con infinidad de matices. En la democracia actual existe una clase dirigente, es más la democrácia en el mundo es escasa y para rizar el rizo diríamos que escasamente democrática. Los medios de comunicación son herramientas imprescindibles para mantener una opinión pública concreta, la que interesa a los grupos mediáticos que persiguen una política de ocultación y distorsión de los acontecimientos de acuerdo con los intereses de sus gestores propietarios, en el mejor de los casos, en el peor, nos encontramos ante un programa acelerado y premeditado de embrutecimiento ante el cual el “panem et ciercenses” de la antigua Roma constituye una mera anécdota.
Se han publicado una ingente cantidad de libros y artículos sobre globalización, corporaciones multinacionales e imperio sin que por parte de sus autores exista el mas mínimo conocimiento real de la estructura del poder mundial y su actual distribución, puesto que cada uno de ellos tiene su propia concepción de quien realmente se encuentra detrás de las manipulaciones más bien tejidas de la historia de la humanidad. Entre ellos podemos destacar los tres libros sobre los que el profesor de la asignatura de Relaciones Internaciones, nos encomendó leer para responder a las preguntas de
¿Quién Gobierna el Mundo? Y ¿Qué pueden hacer los ciudadanos?
En el libro Economía Canalla de Loretta Napoleoni se analizan las fuerzas económicas oscuras que están dando una nueva forma al mundo, convirtiendo en víctimas a millones de personas normales cuyas vidas están atrapadas en el mundo de fantasía del consumismo, en lo que la autora llama un mundo Matrix , lleno de mentiras y fantasías consumistas donde podemos comprar de todo y nos parece vivir en el mejor de los mundos. En el mundo globalizado se está globalizando también la “economía canalla”, corrupta y del pillaje que explica, por ejemplo, cómo determinados alimentos han tenido que ser retirados al ser nocivos, cómo funciona la industria farmaceútica o porque la ayuda que llega a África es de alimentos de alto contenido en azúcar lo que está provocando epidemias de diabetes, igual que sucede en Estados Unidos donde crece la obesidad y los problemas de salud relacionados con el azúcar, algo que se está expandiendo también en otros países. En este libro se muestra que en la actualidad coexisten la democracia, pero también la esclavitud a través de la explotación en plantaciones agrarias, las fábricas chinas o la explotación sexual de miles de jóvenes apodadas “natashas”, en un nuevo y “productivo” mercado basado en la prostitución. Es la economía canalla que evidencia las paradojas del actual sistema, pero no es algo nuevo. Su base es antigua y procede de la Revolución industrial y la fiebre del Oro.
En el libro El Imperio de la Vergüenza, su autor Jean Ziegler parte de la premisa de que el mundo está volviendo al sistema feudal. En su opinión, los nuevos sistemas feudales capitalistas están dirigidos por las quinientas multinacionales más poderosas del mundo. Y los atentados del 11-S han provocado una «aceleración dramática» del proceso de vuelta al sistema feudal. «Ha sido la ocasión para los nuevos déspotas de aprovecharse del mundo». En esta misma línea, Ziegler afirma que el derecho internacional esta en estado «agónico» y que la Organización de las Naciones Unidas y su secretaría general son «maltratados» y «difamados». El libro se divide en cinco partes. En la primera, el autor se plantea cuáles son los obstáculos que se alzan hoy en día ante el derecho del hombre a buscar la felicidad y cómo desmantelar estos obstáculos. En esta parte, titulada «El derecho a la felicidad», se describe el movimiento de vuelta al feudalismo que han emprendido las sociedades capitalistas privadas transcontinentales, el régimen de violencia estructural que han instituido y las fuerzas todavía oscuras que se alzan contra ellas. En la segunda parte, se plantean las relaciones causa y efecto entre la deuda económica y el hambre en el mundo. Como ejemplo en la tarcera y cuarta parte, Ziegler expone los casos de dos países totalmente opuestos: Etiopía, afligida por una hambruna crónica y por el desmoronamiento del precio del único producto exportable: el café; y Brasil, donde asegura que «se está poniendo en marcha una revolución silenciosa». La última parte del libro se centra en estas nuevas experiencias de lucha o resistencia contra la «arrogancia» y el poder de los «grandes señores de la guerra económica».
El libro de Susan George, Otro Mundo es Posible si… Lo dejaré para la respuesta de ¿Qué pueden hacer los ciudadanos? Puesto que realmente se trata de una defensa a ultranza de la existencia de otro mundo, de una alternativa al actual modelo de globalización neoliberal: un mundo más participativo, ecológicamente sostenible, más equitativo y más consciente de sí mismo. Potencialmente posible, dice Susan George, si los movimientos sociales asumen su enorme responsabilidad y desarrollan su “capacidad para presionar a nuestros gobiernos y hacer que nos escuchen”.
Volviendo a la pregunta de ¿Quien Gobierna el Mundo? Entrelazando estos tres libros, los artículos leídos en el periódico online Rebelion, el periódico online Vontairenet, el periódico impreso Le Monde Diplomatique en castellano capitaneado por Ignacio Ramonet y los suplementos que se editan por parte de este periódico en castellano. Los artículos escritos por el eurodiputado de los verdes David Hammerstein. Numerosas conferencias, libros, manuales etc… Entre los que incluiría también varios del profesor de la UV Joan Navarro, o el reconocido sociologo Anthony Gidens, u otros autores como Ulrich Beck, Samuel Huntington, Samir Amin, Amartya Sen, Noam Chomsky…
Podemos pues, contestar que siendo casi el 48% de las empresas y bancos más importantes del mundo de EEUU, el 30% de la UE y el 10% de Japón… Es decir casi un 90% de las corporaciones más grandes que dominan los sectores de la industria, los bancos y el comercio son estadunidenses, europeas y japonesas. El poder económico, el dinero, los intereses particulares, el mercado… Son quienes gobiernan el mundo sí, pero dicho poder, dicho mercado, dichos intereses particulares se encuentran anclados territorialmente. Por ende son dichos territorios, estados-nación, unidades territoriales quienes gobiernan el mundo y no conceptos vacíos como Imperio sin imperialismo o corporaciones multinacionales sin territorio. Dentro de este sistema puramente mercantilista, el poder económico imperial de Estados Unidos sigue siendo dominante (aunque el poder económico real haya dado uun vuelco y sean económicamente dominantes tanto China como India). Si examinamos de cerca los sectores económicos clave y no atendemos a la deslocalización de las empresas o sectores podemos tener una visión mucho más clara de lo hasta ahora expuesto. Cinco de los diez bancos principales son estadounidenses, así como seis de las diez empresas farmacéuticas y biotecnológicas, cuatro de las diez compañías de gas y petróleo más importantes, nueve de las diez compañías líderes de seguros y nueve de las diez principales empresas generales de comercio al por menor.
El poder imperial estadounidense está diversificado a lo largo de varios sectores económicos, pero particularmente la fuerza dominante la tienen en las finanzas, la industria farmacéutica y biotecnológica, de la información y el software, y el comercio al por menor. Es decir, que aunque veamos emerger a potencias económicas no estadounidenses, son las redes entretejidas por estos últimos las que controlan los sectores de la Nueva Economía, las finanzas y el comercio.
La concentración del poder económico de Estados Unidos se hace más evidente si se consideran las 10 principales empresas del mundo: el 90% son de origen estadounidense; de las 25 principales, el 72% son propiedad de Estados Unidos; de las 50 más importantes, el 70% son de ese país, y de las cien líderes, el 57% también. Africa y América Latina brillan por su ausencia en la lista. Y los llamados Tigres Asiáticos cuentan con tres empresas en la lista de las 500 más grandes, esto es, contribuyen con menos de uno por ciento. Es decir, que pese a su emergencia económica, las empresas, el capital, el ideario de la Nueva Economía sigue siendo dominado por el poder imperial estadounidense.
Por ende la respuesta a la pregunta de ¿Quién gobierna el mundo? Sería sencilla para aquellos que nos planteamos un mundo en el que hay sombras, enigmas, mil motivos de inquietud, donde los límites no existen, donde la claridad ha desaparecido, donde no hay blanco y negro, si no que todo es una extraña gama de grises con infinidad de matices… El mundo está gobernado por interesas particulares, ocultos, por compañías multinacionales adscritas a territorios concretos, por grupos de presión, por lobbies, todo ello conformando un complejo entramado territorial en el que el mal llamado Primer Mundo, pretende mantener encerrado, subdesarrollado, a un Tercer Mundo que podría suponer de ser posible una alternativa, el desbancamiento del Primer Mundo como dominante poder económico mundial.
En cuanto a la pregunta de ¿Qué pueden hacer los ciudadanos? La respuesta es más bien compleja… Fácil sería para aquellos que mentábamos al principio, para los felíces en su ignorancia. Sinceramente, bajo mi humilde opinión, conceptos como volver a empezar una revolución, luchar por una justicia social planetaria, informar y hacer transparentes las prácticas de aquellos que se comportan como los nuevos señores feudales, la agregación de los nuevos movimientos sociales, un nuevo contrato social… Son por desgracia utópicos por estar al alcance de unos pocos. Por enfrentarnos contínuamente al poder establecido y dominante de aquellos que dominan los medios de comunicación, al poder de aquellos que a través de coorporaciones, de grupos de presión, de lobbies pretenden configurar el mundo a su imagen y semejanza y en base a su interés, sólo podemos esperar recibir a cambio el ostracismo más absoluto, la desesperación de aquellos que aun sabiéndose en posesión de la verdad reciben miradas de extrañeza y acusaciones de conspiranoide locura por parte de quienes felices en su ignorancia, ven el mundo en una versión fácil, digerida, dirigida de la realidad.
Aún así, la alternativa es peor, el doblegamiento, el asumir haber perdido la batalla ante los molinos de viento. Permitidme pues, volver a ponerme utópico, utillarme con una desvencijada armadura, subirme a un desnutrido jamelgo, armarme con el desconocimiento de lo imposible que una vez hizo cruzar a un grupo de personas la cordillera de los Andes, porque… No sabían que era imposible.
LA MENTIRA DE LAS ENFERMEDADES
Medicina significa negocio
La autora de “La Mafia Médica” acabó sus estudios en 1967, una época en la que -como ella misma confiesa- estaba convencida de que la Medicina era extraordinaria y de que antes del final del siglo XX se tendría lo necesario para curar cualquier enfermedad. Sólo que esa primera ilusión fue apagándose hasta extinguirse.
Comenzó a observar que no todas las personas respondían a los maravillosos tratamientos de la medicina oficial. Además en aquella época entró en contacto con varios "terapeutas alternativos" que no tuvieron problemas en dejarla ver lo que hacían. Y llegó pronto a la conclusión de que las medicinas no agresivas son más eficaces, más baratas y tienen menos efectos secundarios. En la Facultad nadie le había hablado de esas terapias alternativas no agresivas.
Luego empezó a cuestionarse cómo era posible que se tratara de charlatanes a personas a las que ella misma había visto curar y por qué se las perseguía como si fueran brujos o delincuentes. Por otra parte, como médica había participado en muchos congresos internacionales -en algunos como disertante- y supo que todas las presentaciones y ponencias que aparecen en tales congresos están controladas y requieren obligatoriamente ser primero aceptadas por el "comité científico" organizador, designado generalmente por quien financia el evento: la industria farmacéutica. ¡Si hoy son las multinacionales las que deciden hasta qué se enseña a los futuros médicos en las facultades y qué se publica y expone en los congresos de medicina! El control es absoluto.
Darse cuenta del control y de la manipulación a la que están sometidos los médicos -y los futuros médicos, le hizo entender claramente que la Medicina es, ante todo, un negocio. La Medicina está hoy controlada por las obras sociales públicas o privadas. En cuanto alguien tiene una obra social pierde el control sobre el tipo de medicina al que accede. Ya no puede elegir. Es más, las empresas determinan el precio de cada tratamiento y las terapias que se van a practicar. Por eso, si miramos detrás de las empresas de medicina privada o de la seguridad social... encontramos lo mismo: El poder económico.
Es el dinero quien controla totalmente la Medicina. Y lo único que de verdad interesa a quienes manejan este negocio es ganar dinero. Y esto se logra haciendo que la gente esté enferma... porque las personas sanas no generan ingresos. La estrategia consiste, en tener enfermos crónicos que tengan que consumir todo tipo de productos paliativos, es decir, para tratar sólo síntomas; medicamentos para aliviar el dolor, bajar la fiebre, disminuir la inflamación... pero nunca fármacos que puedan resolver una dolencia. Eso no es rentable. La medicina actual está concebida para que la gente permanezca enferma el mayor tiempo posible y compre medicamentos; si es posible, toda la vida.
Un sistema de enfermedad
El llamado sistema sanitario es en realidad un sistema de enfermedad. Una medicina que sólo reconoce la existencia del cuerpo físico y no tiene en cuenta ni el espíritu, ni la mente, ni las emociones. Y que además trata sólo el síntoma y no la causa del problema. Se trata de un sistema que mantiene al paciente en la ignorancia y la dependencia, y al que se estimula para que consuma fármacos de todo tipo.
De manera oficial, el sistema está al servicio del paciente pero, en la realidad, el sistema está a las órdenes de la industria que es la que mueve los hilos y mantiene el sistema de enfermedad en su propio beneficio. Se trata, en suma, de una auténtica mafia médica, de un sistema que crea enfermedades y mata por dinero y por poder.
El médico es -muchas veces de forma inconsciente- la correa de transmisión de la gran industria. Durante los 5 a 10 años que pasa en la Facultad de Medicina el sistema se encarga de inculcarle unos determinados conocimientos y de cerrarle los ojos a otras posibilidades. Posteriormente, en los hospitales y congresos médicos, se les refuerza en la idea de que la función del médico es curar y salvar vidas, de que la enfermedad y la muerte son fracasos que debe evitar a toda costa y de que la enseñanza recibida es la única válida. Además se les enseña que el médico no debe implicarse emocionalmente y que es un "dios" de la salud.
La medicina científica está enormemente limitada porque se basa en la física materialista de Newton: tal efecto obedece a tal causa. Y, por ende, tal síntoma precede a tal enfermedad y requiere tal tratamiento. Se trata de una medicina que además sólo reconoce lo que se ve, se toca o se mide y niega toda conexión entre las emociones, el pensamiento, la conciencia y el estado de salud psíquica. Y cuando se la importuna con algún problema de ese tipo le cuelga la etiqueta de "enfermedad psicosomática" al paciente y lo envía a su casa tras recetarle ansiolíticos y psicotrópicos.
La medicina convencional sólo se ocupa de hacer desaparecer los síntomas, salvo en lo que a cirugía se refiere, los antibióticos y algunas pocas cosas más, como los modernos medios de diagnóstico, da la impresión de curar pero no cura. Simplemente elimina la manifestación del problema en el cuerpo físico pero éste, tarde o temprano, resurge.
Las llamadas medicinas alternativas o no agresivas, son una mejor opción porque tratan al paciente de forma holística y lo ayudan a sanar... pero tampoco curan. Cualquiera de las llamadas medicinas alternativas constituyen una buena ayuda pero son sólo eso: complementos. Porque el verdadero médico es uno mismo. Y cuando uno es consciente de su soberanía sobre la salud deja de necesitar terapeutas. El enfermo es el único que puede curarse. Nadie puede hacerlo en su lugar. La autosanación es la única medicina que cura. La cuestión es que el sistema trabaja para que olvidemos nuestra condición de seres soberanos y nos convirtamos en seres sumisos y dependientes.
Las autoridades políticas, médicas, mediáticas y económicas lo permiten y los gobiernos no acaban con este sistema de enfermedad, costosísimo porque quizás no saben que todo esto está pasando... pero es difícil de aceptar porque la información está a su alcance desde hace muchos años y en los últimos veinte años son ya varias las publicaciones que han denunciado la corrupción del sistema y la conspiración existente. También podría ser que no pueden acabar con ello... pero también resulta difícil de creer porque los gobiernos tienen el suficiente poder. Por otro lado también se podría pensar que no quieren acabar con el sistema. *
La mafia médica
A diferentes escalas y con distintas implicaciones, la industria farmacéutica, las autoridades políticas, los grandes laboratorios, los hospitales, las empresas de medicina privada, las agencias reguladoras de los medicamentos, los colegios de médicos, los propios médicos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) forman parte del perverso sistema de salud que nos envuelve.
La OMS es la organización que establece, en nombre de la salud, la "política de enfermedad" en todos los países. Todo el mundo tiene que obedecer ciegamente las directrices de la Organización Mundial de la Salud. No hay escapatoria. De hecho, desde 1977, con la Declaración de Alma ATA, nadie puede escapar de su control.
Esta declaración dio a la OMS los medios para establecer los criterios y normas internacionales de práctica médica. Se desposeyó así a los países de su soberanía en materia de salud para transferirla a un gobierno mundial no elegido cuyo "ministerio de salud" es la OMS. Desde entonces "derecho a la salud" significa "derecho a la medicación". Así es como se han impuesto las vacunas y los medicamentos a toda la población del planeta.
¿Quién podría dudar de las buenas intenciones de la Organización Mundial de la Salud? Sin embargo, hay que preguntarse quién controla a su vez esa organización a través de la ONU: el poder económico.
Las organizaciones humanitarias también dependen de la ONU, es decir, del dinero de las subvenciones. Y, por tanto, sus actividades están igualmente controladas. Organizaciones como Médicos sin fronteras creen que sirven altruistamente a la gente pero en realidad sirven al mismo sistema.
Hoy día a los investigadores se les "orienta". Los disidentes son encarcelados, maniatados y reducidos al silencio. A los terapeutas "alternativos" se les tilda de locos, se les retira la licencia o se les encarcela también. Los productos alternativos rentables han caído igualmente en manos de las multinacionales gracias a las normativas de la OMS y a las patentes de la Organización Mundial del Comercio. Las autoridades y sus medios de comunicación social se ocupan de alimentar entre la población el miedo a la enfermedad, a la vejez y a la muerte. De hecho, la obsesión por vivir más o, simplemente, por sobrevivir ha hecho prosperar incluso el tráfico internacional de órganos, sangre y embriones humanos. Y en muchas clínicas de fertilización en realidad se "fabrican" multitud de embriones que luego se almacenan para ser utilizados en cosmética, en tratamientos rejuvenecedores, etc. Eso sin contar con que se irradian los alimentos, se modifican los genes, el agua está contaminada, el aire envenenado...
Es más, los niños reciben absurdamente hasta 35 vacunas antes de ir a la escuela. Y así, cada miembro de la familia tiene ya su pastillita: el padre, el Viagra; la madre, el Prozac; el niño, el Ritalin.
Y todo esto, ¿para qué? Porque el resultado es conocido: los costes sanitarios suben y suben pero la gente sigue enfermando y muriendo igual.
Las autoridades mienten
Las autoridades mienten cuando dicen que las vacunas nos protegen, mienten cuando dicen que el sida es contagioso y mienten cuando dicen que el cáncer es un misterio.
Con respecto a las vacunas, la única inmunidad auténtica es la natural y ésa la desarrolla el 90% de la población antes de los 15 años. Es más, las vacunas artificiales suprimen por completo el desarrollo de las primeras defensas del organismo y pueden presentar riesgos evidentes; a pesar de lo cual se oculta. Por ejemplo, una vacuna puede provocar la misma enfermedad para la que se pone. ¿Por qué no se advierte? También se oculta que la persona vacunada puede transmitir la enfermedad aunque no esté enferma. Asimismo, no se dice que la vacuna puede sensibilizar a la persona frente a la enfermedad. Aunque lo más grave es que se oculte la inutilidad constatada de ciertas vacunas como las de enfermedades como la tuberculosis y el tétanos (vacunas que no confieren ninguna inmunidad), la rubéola (de la que el 90% de las mujeres están protegidas de modo natural), la difteria (que durante las mayores epidemias sólo alcanzaba al 7% de los niños a pesar de lo cual hoy se vacuna a todos), la gripe y la hepatitis B (cuyos virus se hacen rápidamente resistentes a los anticuerpos de las vacunas).
Las innumerables complicaciones que causan algunas vacunas están suficientemente documentadas; por ejemplo, la muerte súbita del lactante. Por eso hay ya numerosas protestas de especialistas en la materia y son miles las demandas judiciales que se han interpuesto contra los fabricantes. Por otra parte, cuando se examinan las consecuencias de los programas de vacunaciones masivas se extraen conclusiones esclarecedoras: en primer lugar las vacunas son caras y le suponen a los Estados un gasto de miles de millones de dólares al año. Por tanto, el único beneficio evidente y seguro de las vacunas... es el que obtiene la industria. Además, la vacunación estimula el sistema inmune pero, repetida la vacunación, el sistema se agota.
La vacunación incita a la dependencia médica y refuerza la creencia de que nuestro sistema inmune es ineficaz. Aunque lo más horrible es que la vacunación facilita los genocidios selectivos pues permite liquidar a personas de cierta raza, de cierto grupo, de cierta región... Sirve como experimentación para probar nuevos productos sobre un amplio muestrario de la población y es un arma biológica potentísima al servicio de la guerra biológica porque permite intervenir en el patrimonio genético hereditario de quien se quiera.
La teoría de que el único causante del Sida es el VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida es falsa. Ésa es la gran mentira. La verdad es que tener el VIH no implica necesariamente desarrollar sida. Porque el sida no es sino una etiqueta que se "coloca" a un estado de salud al que dan lugar numerosas patologías cuando el sistema inmune está bajo. Por lo tanto tener sida no equivale a una muerte segura. Las autoridades nos imponen a la fuerza la idea de que el sida es una enfermedad causada por un solo virus a pesar de que el propio Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, co-descubridor oficial del VIH en 1983, reconoció ya en 1990 que el VIH no es suficiente por sí solo para causar el sida. Otra evidencia es el hecho de que hay numerosos casos de sida sin virus VIH y numerosos casos de virus VIH sin sida. Por otro lado, aún no se ha conseguido demostrar que el virus VIH cause el sida, lo cual es una regla científica elemental para establecer una relación causa-efecto entre dos factores. Lo que sí se sabe, sin embargo, es que el VIH es un retrovirus inofensivo que sólo se activa cuando el sistema inmune está debilitado.
Investigaciones de eminentes médicos indican que el VIH fue creado mientras se hacían ensayos de vacunación contra la hepatitis B en grupos de homosexuales. Y todo indica que el continente africano fue contaminado del mismo modo durante campañas de vacunación contra la viruela. Claro que otros investigadores van más lejos aún y afirman que el virus del sida fue cultivado como arma biológica y después deliberadamente propagado mediante la vacunación de grupos de población que se querían exterminar.
Ya en el congreso sobre sida celebrado en Copenhague en mayo de 1992 los "supervivientes del sida" afirmaron que la solución entonces propuesta por la medicina científica para combatir el VIH, el AZT, era absolutamente ineficaz. Hoy eso está fuera de toda duda. Pues se puede sobrevivir al sida... pero no al AZT. Este medicamento es más mortal que el sida. El simple sentido común permite entender que no es con fármacos inmunodepresores como se refuerza el sistema inmunitario. Mire, el sida se ha convertido en otro gran negocio. Por tanto, se promociona ampliamente combatirlo porque ello da mucho dinero a la industria farmacéutica.
El llamado cáncer, es decir, la masiva proliferación anómala de células, es algo tan habitual que todos lo padecemos varias veces a lo largo de nuestra vida. Sólo que cuando eso sucede el sistema inmunitario actúa y destruye las células cancerígenas. El problema surge cuando nuestro sistema inmunitario está débil y no puede eliminarlas. Entonces el conjunto de células cancerosas acaba creciendo y formando un tumor. Cuando se descubre un tumor se le ofrece de inmediato al paciente, que elija entre tres: amputarlo (cirugía), quemarlo (radioterapia) o envenenarlo (quimioterapia). Ocultándosele que hay remedios alternativos eficaces, inocuos y baratos.
Y después de cuatro décadas de "lucha intensiva" contra el cáncer, la situación en los propios países industrializados nos indica que la tasa de mortalidad por cáncer ha aumentado. Ese simple hecho pone en evidencia el fracaso de su prevención y de su tratamiento. Se han despilfarrado miles de millones y tanto el número de enfermos como de muertos sigue creciendo.
Hoy sabemos a quién beneficia esta situación. A quién la ha creado y quién la sostiene. En el caso de la guerra todos sabemos que ésta beneficia sobre todo a los fabricantes y traficantes de armas. Bueno, pues en medicina quienes se benefician son los fabricantes y traficantes del "armamento contra el cáncer"; es decir, quienes están detrás de la quimioterapia, la radioterapia, la cirugía y toda la industria hospitalaria.
La mafia, una necesidad evolutiva
Si un pez cómodamente instalado en su pecera tiene agua y comida todo está bien pero si le empieza a faltar el alimento y el nivel del agua desciende peligrosamente el pez decidirá saltar fuera de la pecera buscando una forma de salvarse. La mafia médica nos puede empujar a dar ese salto individualmente. Eso sí, habrá mucha gente que preferirá morir a saltar. Para dar ese salto es preciso un nivel de conciencia determinado. La información que antes se ocultaba ahora es pública: que la medicina mata personas, que los medicamentos nos envenenan, etc. Además, el médico alemán Ryke Geerd Hamer ha demostrado que todas las enfermedades son psicosomáticas y las medicinas no agresivas ganan popularidad.
Probablemente en poco tiempo todo el mundo se dará cuenta ya de que cuando va al médico va a un especialista de la enfermedad y no a un especialista de la salud. Dejar a un lado la llamada "medicina científica" y la seguridad que propone para ir a un terapeuta es ya un paso importante. También lo es perder la obediencia ciega al médico. El gran paso es decir no a la autoridad exterior y decir sí a nuestra autoridad interior. Tenemos miedo a no acudir al médico. Pero es el miedo, por sí mismo, quien nos puede enfermar y matar. Nos morimos de miedo. Esa es la realidad.
Los medios de comunicación pueden contribuir a la elevación de la conciencia en esta materia informando sin intentar convencer. Decir lo que saben y dejar a la gente hacer lo que quiera con la información. Porque intentar convencerlas sería imponer otra verdad y de nuevo estaríamos en otra guerra. Se necesita sólo dar referencias. Basta decir las cosas. Luego, la gente las escuchará si resuenan en ellos. Y si su miedo es mayor que su amor por sí mismos dirán: "Eso es imposible". En cambio, si tienen abierto el corazón escucharán y se cuestionarán sus convicciones. Es entonces, en ese momento, cuando quieran más, cuando se les puede dar más información.
El gran negocio
La globalización ha permitido que se desarrolle una nueva forma de poder, la farmacocracia, capaz de decidir qué enfermedades y qué enfermos merecen cura. Es así como el 90 por ciento del presupuesto dedicado por la industria farmacéutica para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padece sólo el 10 por ciento de la población mundial. Un tercio de ésta carece de cuidados médicos adecuados. La codicia de las multinacionales del sector, los aranceles, las trabas burocráticas y la corrupción de los propios gobiernos de los países empobrecidos hacen posible que más de 2.000 millones de personas se vean privadas de su derecho a la salud.
Según la OMS, millones de personas en Africa, Asia y América Latina sufren las llamadas “enfermedades olvidadas”, como el dengue hemorrágico, la filiasis linfática, la oncocercosis, la enfermedad del sueño o el mal de Chagas, que afectan a 750 millones de personas y acaban con la vida de medio millón cada año. Enfermedades causadas generalmente por parásitos, transmitidas por medio de agua insalubre o por picaduras de insectos; pandemias que caen en el olvido porque sólo afectan a las comunidades más pobres; y víctimas que no cuentan con el dinero suficiente para acceder a un tratamiento o una medicación adecuada.
El caso del SIDA es un ejemplo claro de la diferencia que se da a unas enfermedades o a otras, según el nivel adquisitivo de quienes las padecen. En sus comienzos fue una enfermedad mortal de la que pocos habían oído hablar, pero cuando pasó a afectar a personas de los países desarrollados con capacidad para hacerse escuchar, asociarse y reclamar su derecho a la salud, las multinacionales farmacéuticas desarrollaron medicamentos que convierten al SIDA en una enfermedad crónica y no mortal. Aún así, más de cinco millones de personas mueren cada año por el HIV y la mayoría de los enfermos –nueve de cada diez infectados viven en países empobrecidos- no pueden pagarse los tratamientos adecuados.
La vacuna contra el SIDA bien podría llevar años encerrada bajo llave en la caja fuerte de alguna multinacional farmacéutica. Para ninguna de ellas sería rentable comercializarla, sobre todo teniendo en cuenta que las personas más expuestas a esta enfermedad no podrían pagarla y que los enfermos de los países desarrollados ya pagan importantes sumas de dinero para su tratamiento. Este es uno de los abundantes capítulos que pueblan el particular código de “ética” de los grandes grupos químico-farmacéuticos.
Fuente: http://www.otrasalternativas.com.ar/2008/02/el-gran-negocio-de-la-medicina.html
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PELICULAS Y DOCUMENTALES QUE HAY QUE VER:
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