El Destino del Universo: la teoría del Big Rip
El Gran Desgarramiento o teoría de la expansión eterna, llamado en inglés Big Rip, es una hipótesis cosmológica sobre el destino final del universo.
Un día el universo iba a colapsar por su propio peso, en una feroz implosión (Big Crunch), o se expandiría para siempre, mientras el cosmos se haría más y más oscuro, más y más frío, a medida que las estrellas se fueran agotando como lamparitas gastadas. Ahora existe el "gran desgarramiento" (Big Rip).
"En cierta forma suena más como un argumento de ciencia-ficción que como un dato científico", dijo el doctor Robert Caldwell, un físico de Dartmouth que el año pasado describió esta posibilidad apocalíptica en un trabajo, junto a los doctores Marc Kamionkowski y Nevin Weinberg, del Instituto Tecnológico de California.
Ahora, ejércitos de investigadores están enfocando telescopios, grandes y pequeños, de Chile a Hawaii o Arizona, hacia el espacio exterior, en una búsqueda que intenta medir la energía oscura siguiendo las huellas de la historia del universo con una precisión sin precedente.
Recientes mediciones astronómicas no pueden eliminar la posibilidad de que en unos miles de millones de años una misteriosa fuerza llamada energía oscura sea lo suficientemente fuerte como para hacer explotar todo, las rocas, los animales, las moléculas y hasta los átomos.
El cumplimiento de esta hipótesis depende de la cantidad de energía oscura en el universo. Si el universo contiene suficiente energía oscura, podría acabar en un desgarramiento de toda la materia. El valor clave es la razón entre la presión de la energía oscura y su densidad energética (w). Si su valor es tal que (w < -1) el universo acabaría por ser desgarrado. Primero, las galaxias se separarían entre sí, a 1000 millones de años del final. Luego la gravedad sería demasiado débil para mantener integrada cada galaxia, y 60 millones de años antes del fin, solo habría estrellas aisladas. Aproximadamente tres meses antes del fin, los sistemas planetarios perderían su cohesión gravitatoria. En los últimos minutos, se desbaratarían estrellas y planetas. El universo quedaría en átomos, pero no se habría acabado todo. Los átomos serían destruidos en una fracción de segundo antes del fin del tiempo y sólo quedaría radiación. El universo sería como el Big Bang pero casi infinitamente menos denso.
A diferencia del Big Crunch, en el que todo se condensa en un solo punto, en el Big Rip el Universo se convertiría en partículas subatómicas flotantes que permanecerían para siempre separadas, sin cohesión gravitatoria ni energía alguna.
Los autores de esta hipótesis calculan que el fin del universo, tal como lo conocemos, ocurriría aproximadamente 3,5 × 1010 años (35 000 millones de años) después del Big Bang, o dentro de 2,0 × 1010 años (20 000 millones de años).
Debido a que la materia (barionica y materia oscura) solo representa el 27 % del universo y el 73 % restante está formado por la energía oscura, una energía que se opone a la gravitatoria, el Big Rip parece ser una de las teorías más aceptadas en la actualidad del fin del universo.
