Uno de los analgésicos más famosos del planeta, el paracetamol, parece tener una propiedad que hasta ahora se desconocía y que se ha descubierto recientemente, aparentemente, afecta a tu psique de una manera no muy apropiada, en el siguiente video, hablamos sobre ello.
Auge y caída del paracetamol
El paracetamol empezó a comercializarse en Estados Unidos en 1955 bajo el nombre de Tylenol, y en sólo unos años su uso se extendió por todo el mundo, convirtiéndose en la década de los 60 en uno de los analgésicos más populares. Los médicos vieron en el paracetamol una alternativa más segura a la aspirina y los antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno), que estaban siendo cuestionados por causar sangrado intestinal, úlceras y otros serios efectos secundarios.
Ya entonces, hace 50 años, algunos científicos alertaron de que el consumo continuado de paracetamol para paliar dolores crónicos podía causar hemorragia interna, pero la evidencia no era concluyente. Nuevos estudios parecen darles la razón.
En muchos casos el paracetamol no alivia más nuestro dolor que un placebo
En 2011, el profesor Michael Doherty, reumatólogo de la Universidad de Nottingham, publicó una investigación en la que se analizaba la evolución de 900 pacientes de 40 años o más que tomaron paracetamol, ibuprofeno o una combinación de ambos medicamentos para paliar su dolor crónico de rodilla. Como era de esperar, después de 13 semanas, uno de cada cinco pacientes que había tomado ibuprofeno había perdido hemoglobina, pero las personas que tomaron paracetamol tuvieron una pérdida similar.
Como explica el doctor John Dickinson en un interesante artículo en The Guardian, “el paracetamol puede ser en realidad un fármaco muy peligroso. Puede causar problemas en el hígado y el riñón, y causa tanto sangrado gastrointestinal como los antiinflamatorios no esteroideos”.
Según un reciente estudio, publicado en la revista Annals of the Rheumatic Diseases, los pacientes que toman el analgésico de forma rutinaria tienen un 63% más posibilidades de morir de forma inesperada, un 68% más posibilidades de padecer un infarto o un ictus y hasta un 50% más posibilidades de tener una úlcera o sangrado estomacal.
Y este podría no ser el único problema. En 2013 la FDA alertó de que, en algunos casos excepcionales, el paracetamol puede causar el síndrome de Stevens-Johnson, una enfermedad de la piel caracterizada por una necrosis epidérmica potencialmente letal.
Se trata de peligros que, en principio, se pueden evitar si no abusamos del medicamento y respetamos siempre la dosis máxima recomendada. Pero ¿merece la pena correr el riesgo?
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